{"id":30565,"date":"2016-06-11T01:33:08","date_gmt":"2016-06-11T06:33:08","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/aspira-a-lo-mas-alto\/"},"modified":"2016-06-11T01:33:08","modified_gmt":"2016-06-11T06:33:08","slug":"aspira-a-lo-mas-alto","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/aspira-a-lo-mas-alto\/","title":{"rendered":"Aspira a lo m\u00e1s&nbsp;alto"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Carlos Padilla Esteban<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Tal vez en nuestra vida hay m&aacute;s ruido que silencio.<\/strong> M&aacute;s gritos que paz. M&aacute;s palabras que gestos. <strong>Nos hace falta aprender a escuchar m&aacute;s. Hay muchas palabras en nuestra vida. En el silencio aprendemos a reconocer a Dios<\/strong>, sus deseos, su voluntad.<br \/> &nbsp;<br \/> Y todos anhelamos ser santos. Una persona me dec&iacute;a hace poco: &laquo;Yo quiero ser santo&raquo;. En realidad es lo &uacute;nico importante.<br \/> &nbsp;<br \/> En la Iglesia se entierra la vida para que sea fecunda. En ella podemos acercarnos a la belleza de Dios y admirarnos. All&iacute; decimos: &laquo;Yo te amo, Se&ntilde;or; T&uacute; eres mi fortaleza. Se&ntilde;or, mi roca, mi alc&aacute;zar, mi libertador&raquo;.<br \/> &nbsp;<br \/> All&iacute; nos llama Dios a dar la vida. Dec&iacute;a el Padre Jos&eacute; Kentenich: &laquo;<strong><em>Si dependemos del rostro de Dios y tratamos de asentir a sus deseos en todo y realizarlos, recibiremos la gracia y la fuerza para servirle en todas las situaciones<\/em><\/strong><em> de la vida, aun cuando nos cueste la vida<\/em>&raquo;[1].&nbsp;<strong>Es el camino para ser santos. No importa que nos cueste la vida. Vale la pena entregarla. La entregamos con alegr&iacute;a. <\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Queremos escuchar los deseos de Dios en lo m&aacute;s hondo del alma. All&iacute; donde nada puede interrumpir su voz. All&iacute; donde la noche se hace luz con su presencia. All&iacute; donde volvemos a ser quienes somos porque Dios nos reconoce y nos ama.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Nuestro sue&ntilde;o es ser santuarios vivos<\/strong>. Dec&iacute;a el obispo Stefan Ackermann en el jubileo: &laquo;Santuario significa <strong>un lugar extremadamente marcado por Dios y con ello extra&iacute;do del mundo cotidiano.<\/strong> Los lugares santos est&aacute;n fuera de la disposici&oacute;n del hombre, le pertenecen por completo a Dios&raquo;.<br \/> &nbsp;<br \/> Y pensaba en nosotros que hab&iacute;amos hundido nuestras vidas en tierra sagrada. Nos hab&iacute;amos vuelto sagrados. Templos de Dios. Santuarios de Dios. S&iacute;. Entresacados, extra&iacute;dos de lo cotidiano.<br \/> &nbsp;<br \/> Jes&uacute;s nos lo recuerda: &laquo;Amar&aacute;s al Se&ntilde;or, tu Dios, con todo tu coraz&oacute;n, con toda tu alma, con todo tu ser&raquo;. <strong>Somos propiedad de Dios. Amantes de Dios. Consagrados a &Eacute;l. <\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Lo que no le pertenece a Dios quiere ser propiedad suya. <strong>&iexcl;Qu&eacute; lejos estamos del ideal!<\/strong> No nos conformamos, como nos lo recuerda el Padre Kentenich: &laquo;<em>Luchamos contra el hecho de conformarnos con lo m&iacute;nimo. En nuestras banderas est&aacute; inscrito lo m&aacute;s elevado que es posible alcanzar. <strong>Luchamos por lo m&aacute;ximo.<\/strong> Para no tocar la llanura nos mantenemos siempre en las alturas<\/em>&raquo;[2].<br \/> &nbsp;<br \/> No queremos conformarnos con el m&iacute;nimo. Con todo el coraz&oacute;n, con toda el alma, con todo nuestro ser. La palabra todo nos parece imposible. <strong>Muchas veces nos quedamos a medias, no lo damos todo<\/strong>, no aspiramos a todo, a lo m&aacute;ximo.<br \/> &nbsp;<br \/> Vemos que <strong>nuestro coraz&oacute;n se apega a la tierra, a la fama<\/strong>, al honor, a nuestros planes. Ese coraz&oacute;n rebelde, lleno de pliegues en los que no entra la luz. Lleno de sentimientos que no son los de Cristo. Queremos entregarnos. Aspirar a lo m&aacute;s alto. No conformarnos.&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Carlos Padilla Esteban Tal vez en nuestra vida hay m&aacute;s ruido que silencio. M&aacute;s gritos que paz. M&aacute;s palabras que gestos. Nos hace falta aprender a escuchar m&aacute;s. Hay muchas palabras en nuestra vida. En el silencio aprendemos a reconocer a Dios, sus deseos, su voluntad. &nbsp; Y todos anhelamos ser santos. 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