{"id":30568,"date":"2016-06-11T01:33:18","date_gmt":"2016-06-11T06:33:18","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/en-el-sufrimiento-mas-que-entender-busco-paz-consuelo-unidad\/"},"modified":"2016-06-11T01:33:18","modified_gmt":"2016-06-11T06:33:18","slug":"en-el-sufrimiento-mas-que-entender-busco-paz-consuelo-unidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/en-el-sufrimiento-mas-que-entender-busco-paz-consuelo-unidad\/","title":{"rendered":"En el sufrimiento m\u00e1s que entender busco paz, consuelo&nbsp;unidad"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Carlos Padilla Esteban<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\"> Dios permite muchas veces en nuestra vida cosas que no entendemos. Tal vez demasiadas. Y a nosotros nos gustar&iacute;a entenderlo todo, el porqu&eacute; pasan las cosas, al menos para qu&eacute; pasan.<br \/> &nbsp;<br \/> Dec&iacute;a el Padre Jos&eacute; Kentenich: &laquo;<em>Deber&iacute;amos acostumbrarnos a contemplar <strong>cada suceso como un c&uacute;pula en cuyo extremo superior est&aacute; sentado Dios<\/strong>. Y ahora, yo coloco la escalera para el entendimiento, esto es, para el esp&iacute;ritu de la fe. &iquest;Qu&eacute; quiere Dios ahora, a trav&eacute;s de tal desilusi&oacute;n, o de tal infortunio?<\/em>&raquo;<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\" title=\"\">[1]<\/a>.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>El sentido de la vida, de la enfermedad, de la muerte, del dolor, de la violencia, de la pena, de la soledad, de la injusticia. &iquest;D&oacute;nde buscamos el sentido?<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/><strong>La vida se nos queda muy grande. El cielo se nos queda grande, la eternidad<\/strong>, el mar sin orillas. El oc&eacute;ano profundo, el cielo sin bordes. El tiempo sin fin.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Cuando lleguemos al cielo lo veremos todo mejor<\/strong>, quiz&aacute;s entenderemos, all&iacute; estar&aacute; todo m&aacute;s claro. Comprenderemos y las piezas del puzle encajar&aacute;n. Aqu&iacute; nos sentimos peque&ntilde;os, diminutos ante el universo, perdidos en la temporalidad de nuestros d&iacute;as.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>La vida nos parece injusta. La cruz no nos une a nada. La cruz muchas veces nos separa. Nos rompe por dentro<\/strong>. Nos divide. <strong>Aquellos a los que amamos se van y se queda en nuestras vidas el amor que les tenemos, las historias tejidas a su lado. El alma rota<\/strong>. El dolor de la cruz que nos distancia de aquellos a los que queremos. Las paradojas.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Necesitamos amor en el dolor y a veces lo rechazamos. Nos aislamos.<\/strong> Nos quedamos divididos entre el tiempo presente que tenemos, el pasado que hiere en su recuerdo y el futuro que nos parece pesado sin tener a los que tanto amamos.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Nos duele el alma cuando perdemos. La cruz nos quita lo que amamos.<\/strong> Ya sea la salud, la vida, el amor, los sue&ntilde;os, las posibilidades. Nos divide y nos separa. <strong>Tantas veces la cruz no nos une. No es cruz de la unidad, sino de la discordia.<\/strong> No crea v&iacute;nculos profundos, sino que profundiza heridas y diferencias. No ata corazones, sino que los separa por profundos abismos.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>La cruz nos puede unir a Dios o nos puede sumir en la incomprensi&oacute;n, en la soledad, en el desamor.<\/strong><strong>La cruz del que ama hasta el extremo la podemos vivir sin amor. Sin llegar al extremo de nuestro amor. Sin llegar a darnos<\/strong>.<br \/> &nbsp;<br \/> La cruz nos puede hacer ego&iacute;stas. Coleccionistas de caricias fugaces y f&uacute;tiles, que no nos llenan. Acaparadores de momentos de luz en medio de la noche.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>La cruz es momento de abandono en los brazos de Dios, pero podemos vivirla rebelados contra una voluntad de aquel Dios injusto a quien no entendemos. <\/strong><br \/> &nbsp;<br \/><strong>La cruz es el momento de la entrega.<\/strong> Porque, el que no entrega, no recibe. <strong>La cruz es ese monte de Moria en el que se entrega lo m&aacute;s amado y se recupera bendecido.<\/strong> Abrah&aacute;n en el monte Moria entreg&oacute; a su hijo sin comprender y Dios se lo devolvi&oacute; y le regal&oacute; por su amor un pueblo numeroso como las arenas de la playa y las estrellas del cielo. <strong>El monte del silencio roto por el grito de alegr&iacute;a de un coraz&oacute;n agradecido al recuperar a su hijo entregado<\/strong>.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>En Moria gana el que entrega. Pierde el que retiene. La cruz se puede vivir como camino de vida o de muerte, de uni&oacute;n o divisi&oacute;n, de paz o de lucha.<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> La cruz hiere con un garfio de hierro el alma. Hasta las mismas entra&ntilde;as. Abre un canal para la vida. <strong>Nos hace vulnerables<\/strong>, al alcance de cualquiera que ha sufrido. Nos hace fr&aacute;giles e indefensos, cercanos y pobres. Nos hace dignos de compasi&oacute;n y de amor.<br \/> &nbsp;<br \/> Nos hace incapaces para dar, s&oacute;lo capaces para recibir. Porque con los brazos clavados en un madero s&oacute;lo es posible recibir. <strong>El costado abierto derrama hasta la &uacute;ltima gota de sangre, no retiene<\/strong>. Y el c&aacute;liz vac&iacute;o no da, s&oacute;lo recibe, para luego poder dar.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Mar&iacute;a, que entrega la vida por su Hijo en la cruz, s&oacute;lo puede recibir el amor derramado y entregarlo a los hombres.<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/><strong>Hoy le pedimos a Dios la paz y el consuelo. No le pedimos comprender, no importa tanto. S&iacute; le pedimos hacer de nuestra cruz personal una cruz de la unidad.<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> &iquest;Cu&aacute;l es el nombre de mi cruz? &iquest;C&oacute;mo se llama mi renuncia? &iquest;El nombre de mi sangre derramada? &iquest;Mi cruz une? <strong>Que en nuestra cruz est&eacute; siempre Mar&iacute;a. Que en nuestra cruz seamos capaces de derramar nuestra sangre, la sangre de Jes&uacute;s. Que nuestra cruz no divida, sino que una. <\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> &nbsp;<\/p>\n<div>\n &nbsp; <\/p>\n<hr align=\"left\" size=\"1\" width=\"33%\" \/>\n<div id=\"ftn1\">\n <a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\" title=\"\">[1]<\/a> J. Kentenich, 1952\n <\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Carlos Padilla Esteban Dios permite muchas veces en nuestra vida cosas que no entendemos. Tal vez demasiadas. 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