{"id":30576,"date":"2016-06-11T01:33:35","date_gmt":"2016-06-11T06:33:35","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/tras-100-anos-como-no-vibrar-al-recordar-la-historia-de-schoenstatt\/"},"modified":"2016-06-11T01:33:35","modified_gmt":"2016-06-11T06:33:35","slug":"tras-100-anos-como-no-vibrar-al-recordar-la-historia-de-schoenstatt","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/tras-100-anos-como-no-vibrar-al-recordar-la-historia-de-schoenstatt\/","title":{"rendered":"Tras 100 a\u00f1os&#8230; \u00a1c\u00f3mo no vibrar al recordar la historia de&nbsp;Schoenstatt!"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Carlos Padilla Esteban<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">Cien a&ntilde;os de camino, cien a&ntilde;os de historia. Parecen muchos. Tomamos conciencia de nuestro pasado, de nuestra historia. Asumimos lo que ya hemos vivido. Me alegra mirar esta larga historia y sorprenderme. Soy testigo de algunos a&ntilde;os de camino. A&ntilde;os desde que sell&eacute; mi propia alianza de amor. Me alegra comprobar la fidelidad de Mar&iacute;a. Conmigo, con toda la Familia de Schoenstatt. Ella siempre es fiel.<br \/> &nbsp;<br \/> Las palabras de Viktor Frankl me alegran: <em>&laquo; &iquest;Por qu&eacute; tendr&iacute;a que envidiar a un joven? &iquest;Por sus posibilidades que a&uacute;n tiene, por su futuro? Pensar&iacute;a, en vez de esto que <strong>yo tengo realidades en mi pasado; no s&oacute;lo la realidad de las obras realizadas, sino tambi&eacute;n la del amor que he amado y, tambi&eacute;n, la del sufrimiento que he sufrido. Y de este es de lo que m&aacute;s me enorgullezco<\/strong>, aunque sea lo que menos me envidien otros<\/em>&raquo;.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Ya no somos un Movimiento joven<\/strong>, reci&eacute;n nacido. <strong>Miramos orgullosos nuestra historia<\/strong>. <strong>Conmovidos por todo lo que no ha sido perfecto, por nuestras faltas de amor<\/strong>. Por nuestros pecados de omisi&oacute;n. <strong>Miramos con sencillez los errores y los aciertos<\/strong>. Las ca&iacute;das y las victorias. Lo que fue y lo que pudo haber sido.<br \/> &nbsp;<br \/> El pasado glorioso y el pasado que nos cuesta recordar. <strong>Los dones entregados y los dones guardados por miedo o por pereza. La fidelidad y la infidelidad. Las luchas y las derrotas<\/strong>. El amor, s&iacute;, todo lo que hemos amado y lo que hemos sido amados.<br \/> &nbsp;<br \/> El dolor, la cruz, el sufrimiento. Sin lagar no hay vino, sin muerte no hay victoria. Una historia de guerras y exilios, de luchas y batallas, de oscuridad y de luz. Algunas batallas perdidas, otras ganadas.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Es emocionante mirar hacia atr&aacute;s agradecidos, con un coraz&oacute;n humilde, filial y comprobar la huella dejada en el camino por los pasos firmes de tantos hombres. &iexcl;C&oacute;mo no vibrar al recordar<\/strong> tantos momentos de gloria, de paz, de victoria del Se&ntilde;or en muchos corazones!<br \/> &nbsp;<br \/> &iexcl;C&oacute;mo no emocionarnos al pensar en esos congregantes j&oacute;venes que confiaban heroicamente y quer&iacute;an tanto al Padre Jos&eacute; Kentenich! <strong>Ellos creyeron por la fe de su padre. Mar&iacute;a se hizo fuerte gracias a esa fe. Ellos dieron su s&iacute;, Ella dio su s&iacute;. <\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Dios es fiel a su alianza con el hombre cuando el hombre se pone en sus manos. Mar&iacute;a es fiel a su s&iacute; dado tantas veces en el interior de su Santuario, de su hogar santo. All&iacute; donde nosotros tantas veces hemos re&iacute;do y llorado, sufrido y amado. S&iacute;, <strong>all&iacute;, en sus brazos, mirados por Ella, acariciados por sus manos de Madre, descansamos. <\/strong><br \/> &nbsp;<br \/><strong>Nos sentimos felices de llegar a los cien a&ntilde;os y poder vivirlo y renovar nuestro s&iacute;.<\/strong> Un d&iacute;a podremos recordar que nosotros vivimos este d&iacute;a de gracias. En Alemania o en nuestro Santuario filial. Estuvimos all&iacute;. Dios nos concedi&oacute; esta gracia. Este d&iacute;a en el que miramos hacia atr&aacute;s y tambi&eacute;n miramos hacia delante. <strong>Sabemos hacia d&oacute;nde vamos<\/strong>.<br \/> &nbsp;<br \/> Dec&iacute;a el Padre Jos&eacute; Kentenich hablando de los primeros congregantes: &laquo;<em>Hoy nos incorpora la Mater en la Alianza que ellos sellaron con su vida y muerte. Y nos env&iacute;a para construir el futuro. Somos parte de la cadena que entrega lo que ha recibido de la Primera Generaci&oacute;n a las futuras generaciones<\/em>&raquo;<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\" title=\"\">[1]<\/a>.<br \/> &nbsp;<br \/> Hoy volvemos a escuchar estas palabras. Somos incorporados a esta alianza. Somos parte de una misma cadena. Somos una nueva generaci&oacute;n, el presente y el futuro es nuestro. Dec&iacute;a I. Montanelli: &laquo;<em>Si mi destino es cerrar los ojos sin haber sabido de d&oacute;nde vengo, ad&oacute;nde voy y qu&eacute; he venido a hacer, m&aacute;s me val&iacute;a no haberlos abierto nunca<\/em>&raquo;.<br \/> &nbsp;<br \/> Tenemos los ojos muy abiertos. <strong>Sabemos de d&oacute;nde venimos. A qui&eacute;n pertenecemos. Sabemos hacia d&oacute;nde caminamos, el futuro lleno de luz hacia el que avanzamos<\/strong>.<br \/> &nbsp;<br \/> Dec&iacute;a el obispo Stefan Ackermann en la eucarist&iacute;a inaugural de nuestro jubileo: &laquo;Les pido que entiendan la peregrinaci&oacute;n a su Santuario original como una nueva llamada a la santidad&raquo;. Y a&ntilde;ad&iacute;a: &laquo;<\/p>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<p align=\"justify\"><strong>Santo significa pertenecerle por entero a Dios. &iexcl;Cu&aacute;nto necesita nuestro mundo una nueva santificaci&oacute;n!&raquo;.<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Mar&iacute;a forja hombres nuevos, consagrados por entero a Dios. La alianza de amor educa hombres santos. <strong>Hacen falta lugares y personas santas en este mundo donde Dios parece estar ausente<\/strong>.<\/p>\n<p align=\"justify\"> &iexcl;Qu&eacute; dif&iacute;cil vivir as&iacute; nuestra entrega diaria, nuestra entrega por los ideales que nos hacen so&ntilde;ar con lo m&aacute;s alto! &iexcl;Qu&eacute; dif&iacute;cil estar dispuestos a entregarlo todo por un gran ideal! <strong>A veces, cuando peligran nuestros intereses, flaquean nuestros ideales. Nos vemos fr&aacute;giles y dudamos<\/strong>.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Hoy le pedimos a Mar&iacute;a que nos renueve en el amor<\/strong>. Se juega el futuro de nuestra Iglesia, el futuro de nuestra Familia de Schoenstatt, el futuro de la historia del hombre.<br \/> &nbsp;<br \/> Dios construye con nosotros, sobre nuestro barro. <strong>Necesita nuestro s&iacute; libre y generoso<\/strong>. Mar&iacute;a necesita instrumentos d&oacute;ciles en sus manos. Necesita que abramos la puerta del alma para que pueda entrar. Ella podr&aacute; entonces forjar en nosotros el rostro de Cristo. En eso consiste la santidad. En hacer lo que Cristo hizo, en vivir como &Eacute;l vivi&oacute;.<br \/> &nbsp;<br \/> No parece tan sencillo. Pero el paso primero es nuestro s&iacute;. Nuestro &laquo;Adsum&raquo;. Nuestra disponibilidad cada d&iacute;a, cada hora. Ella har&aacute; milagros.<\/p>\n<div>\n &nbsp; <\/p>\n<hr align=\"left\" size=\"1\" width=\"33%\" \/>\n<div id=\"ftn1\">\n <a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\" title=\"\">[1]<\/a> J. Kentenich, 1936\n <\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Carlos Padilla Esteban Cien a&ntilde;os de camino, cien a&ntilde;os de historia. Parecen muchos. Tomamos conciencia de nuestro pasado, de nuestra historia. Asumimos lo que ya hemos vivido. Me alegra mirar esta larga historia y sorprenderme. Soy testigo de algunos a&ntilde;os de camino. 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