{"id":30578,"date":"2016-06-11T01:33:43","date_gmt":"2016-06-11T06:33:43","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-invitacion-de-tu-vida-di-que-si\/"},"modified":"2016-06-11T01:33:43","modified_gmt":"2016-06-11T06:33:43","slug":"la-invitacion-de-tu-vida-di-que-si","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-invitacion-de-tu-vida-di-que-si\/","title":{"rendered":"La invitaci\u00f3n de tu vida, \u00a1di que&nbsp;s\u00ed!"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Carlos Padilla Esteban<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\"> Jes&uacute;s camina con los hombres, se hospeda entre nosotros, come con nosotros, se hace pan, nos invita a todos, a m&iacute;. Jes&uacute;s se sienta a la mesa con nosotros y nos invita a estar con &Eacute;l.<br \/> &nbsp;<br \/> Y as&iacute;, desde su vida, desde la vida de los que lo escuchan, en torno a una mesa, Jes&uacute;s les habla de Dios. De su Reino. Es como un banquete. Un banquete es signo de alegr&iacute;a, de plenitud, de amor, porque <strong>invitas a quien amas<\/strong>.<br \/> &nbsp;<br \/> Jes&uacute;s nos muestra un Dios que nos llama a su fiesta. No a trabajar con &Eacute;l, sino a estar con &Eacute;l. El banquete es un momento en el que todo se detiene. <strong>El tiempo se para y estamos con los nuestros<\/strong>.<br \/> &nbsp;<br \/> Dios quiere estar con nosotros. Darnos de comer. Compartir lo que tiene. <strong>Quiere que descansemos despu&eacute;s de tanta b&uacute;squeda. Dios invita a todos.<\/strong> Invita a cualquiera sin necesidad de nada, sin recomendaciones. &Eacute;l es quien invita.<br \/> &nbsp;<br \/> Su invitaci&oacute;n es gratuita, universal, desinteresada. Hay sitio para todos. No hay nadie que quede fuera de la invitaci&oacute;n. Es <strong>su forma particular de llamarme. &iquest;C&oacute;mo ha sido la m&iacute;a? <\/strong><br \/> &nbsp;<br \/><strong>Quiz&aacute;s a trav&eacute;s de mis padres desde ni&ntilde;o, o por un dolor grande, por un fracaso, por una alegr&iacute;a, por alguien que me am&oacute; tanto<\/strong> que me hizo confiar de nuevo, o que me sostuvo. Tal vez fue <strong>alguien a quien admiro<\/strong>.<br \/> &nbsp;<br \/> Es un misterio, pero Dios llama a todos. <strong>Nos invita a su lado detr&aacute;s de cada acontecimiento de nuestra vida. Una y otra vez<\/strong>.<br \/> &nbsp;<br \/> Jes&uacute;s nos dice que sale a buscar a los invitados a los caminos, que manda a sus criados. Sale al encuentro, no se queda quieto. <strong>Sabe que necesito mi lugar junto a &Eacute;l, donde me sienta amado y escogido<\/strong>, donde se calme esa sed de pertenencia, de llegar y no estar de paso, de quedarme y reposar. Saciar mi sed de amor eterno. Quiere que est&eacute; junto a &Eacute;l. Me invita a tocar su amor.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>A veces pensamos los cristianos que somos los &uacute;nicos invitados<\/strong> al banquete. Y eso nos hace sentirnos bien. <strong>No es as&iacute;. Dios busca a cada hombre<\/strong>. Los criados reunieron a todos los que encontraron, buenos y malos. Invita a todos. Los busca donde haga falta, hasta el &uacute;ltimo minuto de su vida, hasta el rinc&oacute;n m&aacute;s perdido. Sale al encuentro.<br \/> &nbsp;<br \/> Dios va a buscarnos. No se queda esper&aacute;ndonos en la mesa. Nos invita y sale a llevarnos la invitaci&oacute;n.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Nos cuesta entender el amor gratuito de Dios, personal, incondicional, incansable<\/strong>. Ese amor que lo perdona todo, que espera siempre, que me reserva un sitio, porque sabe que llegar&eacute;.<br \/> &nbsp;<br \/> Conf&iacute;a en m&iacute;. <strong>Me espera con los brazos abiertos. Si llego me abraza en silencio, no me echa en cara lo que he tardado.<\/strong> Me pide que me descalce, porque estoy en casa. As&iacute; nos habla Mar&iacute;a cada vez que llegamos al santuario.<br \/> &nbsp;<br \/> Dios es el Padre que acepta al hijo pr&oacute;digo y hace un banquete por su vuelta. <strong>Es el amor de Dios el que invita y nuestra peque&ntilde;ez la que nos da derecho a sentarnos a su lado. No se trata de cumplir o no cumplir. Sino de amar<\/strong>, de aceptar, de abrir el coraz&oacute;n peque&ntilde;o a su amor de Padre.<br \/> &nbsp;<br \/> A todos los que encontr&eacute;is, llamadlos. Todos. Sea cual sea su historia, su herida, su sed, su anhelo.<br \/> &nbsp;<br \/> Dice el Padre Jos&eacute; Kentenich: &laquo;<strong><em>Dios me quiere. Y me quiere as&iacute; como soy. Y me quiere con mis miserias, con los golpes del destino. Dios me quiere, Yo puedo ser algo para El<\/em><\/strong>&raquo;[1]. <strong>Todos tienen un lugar elegido<\/strong>, pensado, con su nombre escrito. Todos tienen derecho.<br \/> &nbsp;<br \/> [1] J. Kentenich, 1952<br \/> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Carlos Padilla Esteban Jes&uacute;s camina con los hombres, se hospeda entre nosotros, come con nosotros, se hace pan, nos invita a todos, a m&iacute;. Jes&uacute;s se sienta a la mesa con nosotros y nos invita a estar con &Eacute;l. &nbsp; Y as&iacute;, desde su vida, desde la vida de los que lo escuchan, en &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-invitacion-de-tu-vida-di-que-si\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLa invitaci\u00f3n de tu vida, \u00a1di que&nbsp;s\u00ed!\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-30578","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30578","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=30578"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30578\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=30578"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=30578"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=30578"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}