{"id":30579,"date":"2016-06-11T01:33:44","date_gmt":"2016-06-11T06:33:44","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-secreto-para-crecer-es-compartir\/"},"modified":"2016-06-11T01:33:44","modified_gmt":"2016-06-11T06:33:44","slug":"el-secreto-para-crecer-es-compartir","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-secreto-para-crecer-es-compartir\/","title":{"rendered":"El secreto para crecer es&nbsp;compartir"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Claudio de Castro<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">Mi vida en n&uacute;meros es sencilla: Tengo 4 hijos, &nbsp;57 a&ntilde;os, 29, de casado con Vida, mi esposa, una editorial familiar en casa con la que publico mis libros, Ediciones ANAB,&nbsp;y muchos sue&ntilde;os por realizar.<br \/> &nbsp;<br \/> Como ves, <strong>debo sostener a mi familia y llevar adelante una editorial cat&oacute;lica.&nbsp; &iquest;C&oacute;mo lo hago?&nbsp;Perseverando, confiando mucho en el buen Dios<\/strong>, abandon&aacute;ndome en sus brazos paternales.<br \/> &nbsp;<br \/> Suelo decir: \u201c<strong>Un libro, un alma<\/strong>\u201d.&nbsp; Mi anhelo es llegar a un mill&oacute;n de personas, con un mensaje de esperanza.&nbsp; &iquest;Podr&eacute; lograrlo?&nbsp; La verdad es que nunca me inquieto por ello. &nbsp;<strong>Si necesito algo, rezo y espero. &nbsp;S&eacute; que Dios se har&aacute; presente<\/strong>.<br \/> &nbsp;<br \/> Cuando inici&eacute; este camino, ten&iacute;a s&oacute;lo un sue&ntilde;o. Hice un acto de abandono. \u201cConfiar&eacute;\u201d, me dije, \u201cDios lo puede todo\u201d.&nbsp; <strong>NUNCA he quedado defraudado. La editorial no deja de crecer. Y cada semana recibimos hermosos testimonios<\/strong> de nuestros lectores que nos animan a continuar.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>&iexcl;Qu&eacute; bello es Dios! Y qu&eacute; GRANDE y bondadoso es. \u2028\u2028He comprobado que vale la pena vivir en su presencia.<\/strong> Tambi&eacute;n me he dado cuenta que <strong>TODAS las promesas del Evangelio se cumplen. No es algo que he le&iacute;do. Lo vivo cada d&iacute;a.&nbsp;Le llamamos Providencia. Yo lo llamo Ternura.<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> S&eacute; que muchas veces lo habr&aacute;s experimentado y <strong>tal vez no le pusiste atenci&oacute;n, la gracia pas&oacute; desapercibida.<\/strong> Pero igual la recibiste, igual Dios sinti&oacute; compasi&oacute;n de ti y te habl&oacute;.<br \/> &nbsp;<br \/> Una gran amiga me escribi&oacute; una vez: \u201c<strong>Dios es tan humilde que para acercarse a cada uno busca la mejor manera de llegar a nuestro coraz&oacute;n, con nuestro propio lenguaje&#8230;\u201d.<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> A m&iacute; me encanta cuando estas cosas ocurren, porque s&eacute; que Jes&uacute;s est&aacute; cerca, aqu&iacute;, con nosotros.<br \/> &nbsp;<br \/> Te contar&eacute; una experiencia simp&aacute;tica que me ocurri&oacute; unos a&ntilde;os atr&aacute;s.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Era un lunes. Sal&iacute; del trabajo al mediod&iacute;a<\/strong> y me encontr&eacute; que los estudiantes hab&iacute;an cerrado algunas calles en protesta. &nbsp;Tuve que ir a un comercio de comida r&aacute;pida, pero al final decid&iacute; no comprar nada.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>\u201cCu&aacute;nto desear&iacute;a una comida casera\u201d,<\/strong> pens&eacute; mientras me marchaba, sabiendo que no podr&iacute;a llegar a casa &nbsp;para el almuerzo. Y regres&eacute; al trabajo.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>En el camino hall&eacute; una monjita franciscana, que esperaba un taxi parada en una esquina. Su convento quedaba justo detr&aacute;s de mi trabajo y me ofrec&iacute; a llevarla.<\/strong> Gustosa acept&oacute;.<br \/> &nbsp;<br \/> Me pregunt&oacute; por mi familia, el trabajo. Y <strong>le cont&eacute; que fui a comprar comida r&aacute;pida, porque las calles estaban cerradas, pero que al final no lo hice.<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/><strong>\u201cY, &iquest;por qu&eacute; no viene al convento y almuerza con nosotras?<\/strong>\u201d, me invit&oacute;, mir&aacute;ndome, con una amplia sonrisa. \u201c&iquest;Es en serio?\u201d, pregunt&eacute; sorprendido.<br \/> \u201cPor supuesto\u201d, a&ntilde;adi&oacute; ella.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Y all&iacute; estaba yo, rodeado de estas dulces monjitas, saboreando una deliciosa comida casera\u2026 &iexcl;Justo lo que dese&eacute;!<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> En otra ocasi&oacute;n, me encontr&eacute; en la Biblia con esta promesa de Jes&uacute;s: \u201c<em>Dad y se os dar&aacute;: os verter&aacute;n una buena medida, apretada, rellena, rebosante<\/em>\u201d (Lc 6, 38). \u2028\u2028En esos d&iacute;as recib&iacute; varias solicitudes de una joven de Costa Rica para que le donara algunos libros de nuestra editorial.<br \/> &nbsp;<br \/> En su barrio proliferaba la vida desordenada y pens&oacute; que nuestros libros har&iacute;an mucho bien a estas familias.&nbsp;<br \/> &nbsp;<br \/> Me anim&eacute; cuando le&iacute;&nbsp; estas palabras de Chiara Lubich, la fundadora de los Focolares<strong>:\u2028\u201c&iquest;No te ha sucedido nunca que al recibir un regalo de un amigo, sientes la necesidad de hacerle t&uacute; otro? &iquest;Y de hacerlo, no para pagar la deuda sino por verdadero amor agradecido?<\/strong> Seguro que s&iacute;. Si a ti te sucede eso, imag&iacute;nate a Dios, a Dios que es Amor\u2026&quot;<br \/> &nbsp;<br \/> Me pareci&oacute; tan impresionante que quise tener la experiencia. Y <strong>prepar&eacute; una caja rebosante, llena de libros.<\/strong> La llev&eacute; al correo y la envi&eacute; luego de dudar un poco por el elevado costo de las estampillas. \u2028<\/p>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<p align=\"justify\"> &nbsp;<br \/> &quot;Bueno Se&ntilde;or&quot;, le dije, &quot;hice mi parte. Ahora te toca a ti&quot;. \u2028<br \/> &nbsp;<br \/> Pasaron tres d&iacute;as. Casi hab&iacute;a olvidado el tema cuando una amiga me telefonea. \u2028&quot;Claudio, llevo d&iacute;as intentando localizarte. Ocurri&oacute; algo incre&iacute;ble. <strong>Un amigo que vive en Europa vio tu p&aacute;gina web y de pronto sinti&oacute; que Dios le dec&iacute;a: &quot;ay&uacute;dalo&quot;.<\/strong> Y te ha enviado una donaci&oacute;n en euros&quot;. \u2028\u2028<br \/> &nbsp;<br \/> Apenas pod&iacute;a creerlo. De inmediato record&eacute; la caja de libros. <strong>La cifra equival&iacute;a a&nbsp;7 veces el valor de lo que envi&eacute;. \u2028\u2028&quot;Este es el secreto para crecer&quot;,<\/strong> reflexion&eacute; sorprendido. &quot;Hay que <strong>compartir, dar de lo que tenemos a los que no tienen<\/strong>&quot;. \u2028\u2028<br \/> &nbsp;<br \/> Aprend&iacute; mucho ese d&iacute;a. <strong>Cuando la editorial parece llegar a una encrucijada siento como que estoy en un globo aerost&aacute;tico, sobrecargado de peso. Debo donar, arrojar las cosas que valoro, para retomar altura. \u2028\u2028He descubierto que compartiendo, me va de lo mejor. Es cuando Dios cumple su promesa y nos da la medida rebosante.<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Claudio de Castro Mi vida en n&uacute;meros es sencilla: Tengo 4 hijos, &nbsp;57 a&ntilde;os, 29, de casado con Vida, mi esposa, una editorial familiar en casa con la que publico mis libros, Ediciones ANAB,&nbsp;y muchos sue&ntilde;os por realizar. &nbsp; Como ves, debo sostener a mi familia y llevar adelante una editorial cat&oacute;lica.&nbsp; &iquest;C&oacute;mo lo &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-secreto-para-crecer-es-compartir\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abEl secreto para crecer es&nbsp;compartir\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-30579","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30579","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=30579"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30579\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=30579"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=30579"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=30579"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}