{"id":3058,"date":"2015-12-01T01:01:08","date_gmt":"2015-12-01T06:01:08","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-cerezo\/"},"modified":"2015-12-01T01:01:08","modified_gmt":"2015-12-01T06:01:08","slug":"el-cerezo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-cerezo\/","title":{"rendered":"El cerezo"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por Ruskin Bond<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">Un peque\u00f1o cuento para inspirar al cuidado de otros y despertar la conciencia del amor especial hacia quienes cuidamos. El autor de esta nota vive actualmente en la India y si bien en este cuento deja traslucir ciertos elementos culturales negativos (suerte, animismo), creemos \u00fatil y apropiada la ense\u00f1anza final.<\/p>\n<p class=\"texto\">\n<p>                    <P align=justify>Raki era un ni\u00f1o de seis a\u00f1os que un d\u00eda regresaba a casa tras haber estado en el bazar de Mussorie, peque\u00f1a aldea del norte de la India. En el camino el chiquillo iba comiendo cerezas. Esas cerecitas agridulces, rojas como rub\u00edes, proven\u00edan del lejano valle de Cachemira. No hab\u00eda muchos \u00e1rboles frutales en las faldas del Himalaya, donde viv\u00eda Raki con su abuelo. El terreno era pedregoso, y s\u00f3lo en las laderas m\u00e1s sombreadas hab\u00eda bosques de robles y cedros.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Cuando Raki lleg\u00f3 a la caba\u00f1a de su abuelo, a\u00fan le quedaban tres cerezas. \u00abToma una cereza, Dada\u00bb, le dijo al verlo en el jard\u00edn.<\/P><br \/>\n<P align=justify>El anciano tom\u00f3 una cereza, y Raki se comi\u00f3 r\u00e1pidamente las otras dos, si bien mantuvo largo rato en la boca el carozo de la \u00faltima, haci\u00e9ndolo rodar con la lengua hasta que se le fue el sabor. Luego se lo coloc\u00f3 en la palma de la mano y lo contempl\u00f3.<\/P><br \/>\n<P align=justify>\u0097\u00bfSon de buena suerte los carozos de cereza? \u0097pregunt\u00f3.<\/P><br \/>\n<P align=justify>\u0097\u00a1Por supuesto! \u0097dijo el abuelo.<\/P><br \/>\n<P align=justify>\u0097Entonces, voy a guardarlo.<\/P><br \/>\n<P align=justify>\u0097No traer\u00e1 suerte si s\u00f3lo lo guardas. Tienes que sacarle provecho.<\/P><br \/>\n<P align=justify>\u0097Y, \u00bfqu\u00e9 puedo hacer con un carozo de cereza?<\/P><br \/>\n<P align=justify>\u0097\u00a1Sembrarlo!<\/P><br \/>\n<P align=justify>Raki fue hasta un rinc\u00f3n del jard\u00edn donde la tierra estaba suave y blanda, y meti\u00f3 la semilla en el suelo con el pulgar. El carozo de la fruta se hundi\u00f3 con facilidad.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Cuando el invierno lleg\u00f3 a las colinas, sopl\u00f3 un viento fr\u00edo y el jard\u00edn qued\u00f3 yermo. Al anochecer, el anciano y Raki se sentaban ante una hoguera de carb\u00f3n, y el abuelo le contaba cuentos\u0085 de personas convertidas en animales y fantasmas que viv\u00edan en los \u00e1rboles\u0085 de frijoles saltarines y piedras que lloraban\u0085<\/P><br \/>\n<P align=justify>Una ma\u00f1ana de primavera, en el jard\u00edn, Raki se inclin\u00f3 a recoger lo que le pareci\u00f3 una ramita y vio que ten\u00eda ra\u00edces. La examin\u00f3 un momento y despu\u00e9s corri\u00f3 a buscar al abuelo.<\/P><br \/>\n<P align=justify>\u0097\u00a1Dada! \u0097lo llam\u00f3\u0097 \u00a1Ven a ver: el cerezo ha brotado!<\/P><br \/>\n<P align=justify>El abuelo tuvo casi que doblarse en dos para contemplar el diminuto \u00e1rbol, de apenas unos diez cent\u00edmetros de altura.<\/P><br \/>\n<P align=justify>\u0097S\u00ed, es un cerezo \u0097confirm\u00f3\u0097. Tendr\u00e1s que regarlo de vez en cuando.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Raki lo roci\u00f3 y lo protegi\u00f3 con un cerco de cantorrodados.<\/P><br \/>\n<P align=justify>\u0097\u00bfPara qu\u00e9 son los cantorrodados? \u0097le pregunt\u00f3 el abuelo.<\/P><br \/>\n<P align=justify>\u0097Para que tenga su propio terreno, Dada.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Raki iba a ver el \u00e1rbol cada ma\u00f1ana, pero el arbolito no parec\u00eda crecer, as\u00ed que dej\u00f3 de mirarlo\u0085 como no fuera furtivamente, con el rabillo del ojo.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Aquel a\u00f1o, las lluvias que acompa\u00f1an al monz\u00f3n llegaron antes de lo esperado, y Raki iba como de costumbre a la escuela y volv\u00eda a casa enfundado en su impermeable y calzando sus botas. Hasta cuando no llov\u00eda escurr\u00edan gotas de los \u00e1rboles y la niebla sub\u00eda arremolin\u00e1ndose desde el valle. El cerezo crec\u00eda a ojos vistas.<\/P><br \/>\n<P align=justify>El arbolito med\u00eda ya m\u00e1s de medio metro de altura cuando una cabra se meti\u00f3 en el jard\u00edn y le comi\u00f3 las hojas. S\u00f3lo quedaron el tronco y dos endebles ramitas.<\/P><br \/>\n<P align=justify>\u00abNo importa\u00bb, coment\u00f3 el abuelo al ver a Raki triste. \u00abVolver\u00e1 a crecer; los cerezos son fuertes\u00bb.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Hacia finales de la temporada de lluvias, brotaron hojas nuevas en el arbolito. Una mujer que andaba segando la hierba baj\u00f3 de la colina con la hoz zumbando entre el follaje. De un s\u00f3lo tajo, el joven \u00e1rbol qued\u00f3 cercenado a la mitad.<\/P><br \/>\n<P align=justify>\u0097\u00bfMorir\u00e1? \u0097pregunt\u00f3 Raki.<\/P><br \/>\n<P align=justify>\u0097Tal vez \u0097reconoci\u00f3 el abuelo.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Pero el cerezo no ten\u00eda la menor intenci\u00f3n de morir. Al regresar el verano hab\u00eda echado varios renuevos. Incluso cuando llov\u00eda, Raki acud\u00eda a veces a regar el arbolito. Quer\u00eda que supiera que \u00e9l, Raki, estaba all\u00ed. Un d\u00eda, el ni\u00f1o descubri\u00f3 en el \u00e1rbol una oruga velluda, d\u00e1ndose el gran banquete con las hojas. La quit\u00f3 a toda prisa y la arroj\u00f3 al otro lado del muro del jard\u00edn:<\/P><br \/>\n<P align=justify>\u00abVuelve cuando seas una mariposa\u00bb, le advirti\u00f3.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Aquel mes de febrero Raki cumpli\u00f3 nueve a\u00f1os, y el \u00e1rbol tres, pero este era casi tan alto como el ni\u00f1o. Y una ma\u00f1ana muy soleada, el abuelo sali\u00f3 al jard\u00edn \u00aba calentar un poco mis viejos huesos\u00bb, seg\u00fan anunci\u00f3. Se detuvo ante el cerezo, lo mir\u00f3 unos instantes y grit\u00f3: \u00ab\u00a1Raki, ven a ver!\u00bb.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Raki sali\u00f3 corriendo y vio una sonrosada flor en la punta de una rama. Ambos contemplaron, pasmados, aquel peque\u00f1o milagro.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Al a\u00f1o siguiente surgieron m\u00e1s flores. El \u00e1rbol ya era entonces m\u00e1s alto que Raki, aunque s\u00f3lo ten\u00eda la tercera parte de la edad del muchacho. Aquel verano el \u00e1rbol dio unas diminutas cerezas. <\/P><br \/>\n<P align=justify>Raki prob\u00f3 una, y en seguida la escupi\u00f3.<\/P><br \/>\n<P align=justify>\u0097Est\u00e1 muy agria \u0097protest\u00f3.<\/P><br \/>\n<P align=justify>\u0097El a\u00f1o que viene estar\u00e1n mejor \u0097replic\u00f3 el abuelo.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Una tarde Raki fue al jard\u00edn y se tendi\u00f3 en el c\u00e9sped, bajo el \u00e1rbol. Mir\u00f3 hacia arriba, y a trav\u00e9s del follaje contempl\u00f3 la azul b\u00f3veda celeste. Pod\u00eda ver c\u00f3mo las monta\u00f1as parec\u00edan alejarse cabalgando en las nubes. Segu\u00eda tendido bajo el \u00e1rbol, cuando las sombras del anochecer comenzaron a avanzar, reptando por el jard\u00edn. Lleg\u00f3 el abuelo, se sent\u00f3 junto al ni\u00f1o, y ambos esperaron en silencio hasta que refulgieron las estrellas.<\/P><br \/>\n<P align=justify>\u0097Hay muchos \u00e1rboles en el bosque \u0097dijo Raki\u0097. Pero dime, Dada, \u00bfpor qu\u00e9 es este tan especial? \u00bfPor qu\u00e9 nos agrada tanto?<\/P><br \/>\n<P align=justify>\u0097Es que lo hemos cultivado nosotros \u0097contest\u00f3 el abuelo.<\/P><br \/>\n<P align=justify>\u0097Era s\u00f3lo una semillita \u0097agreg\u00f3 Raki.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Y toc\u00f3 la lisa corteza del \u00e1rbol que \u00e9l hab\u00eda cultivado. Pas\u00f3 la mano por toda la rama, y roz\u00f3 con el dedo la puntita de una hoja. Y dijo para sus adentros: \u00bfSe sentir\u00e1 as\u00ed Dios?<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u00a9 Ruskin Bond, 1980. Condensado de \u00abThe Cherry Tree\u00bb. Publicado por Hamish Hamilton Ltd. De Londres y \u00abSelecciones del Reader\u0092s Digest\u00bb, Enero de 1988. Usado con el debido permiso del autor y los editores. Nota: El autor de esta nota vive actualmente en la India y si bien en el cuento deja traslucir ciertos elementos culturales negativos (suerte, animismo), creemos \u00fatil y apropiada la ense\u00f1anza final. Los Temas de Apuntes Pastorales, volumen III, n\u00famero 3. Todos los derechos reservados. <\/P>\n                    <\/p>\n<p class=\"pie\" style=\"text-align: justify; font-style: italic; \"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Ruskin Bond Un peque\u00f1o cuento para inspirar al cuidado de otros y despertar la conciencia del amor especial hacia quienes cuidamos. El autor de esta nota vive actualmente en la India y si bien en este cuento deja traslucir ciertos elementos culturales negativos (suerte, animismo), creemos \u00fatil y apropiada la ense\u00f1anza final. 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