{"id":30587,"date":"2016-06-11T01:33:57","date_gmt":"2016-06-11T06:33:57","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/te-sientes-sobrecargado\/"},"modified":"2016-06-11T01:33:57","modified_gmt":"2016-06-11T06:33:57","slug":"te-sientes-sobrecargado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/te-sientes-sobrecargado\/","title":{"rendered":"\u00bfTe sientes sobrecargado?"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Carlos Padilla Esteban<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\"> Todos tenemos sed. La m&aacute;s com&uacute;n, la que siempre existe, es la sed de amor. Todos necesitamos pertenecer a algo, a alguien, a un lugar, beber de una fuente. Puede ser un grupo de amigos, una pandilla, un club social.<br \/> &nbsp;<br \/> El pertenecer a un lugar calma el coraz&oacute;n, pero no del todo. <strong>Deseamos que alguien nos quiera incondicionalmente y por eso mendigamos cari&ntilde;o.<\/strong> A cualquier precio a veces. Buscando echar ra&iacute;ces, encontrar el agua, la paz, el amor que sacia. &iquest;De qu&eacute; tenemos sed nosotros?<br \/> &nbsp;<br \/> No nos basta un vaso de agua para calmar una sed tan intensa. Nos cuesta aceptar nuestra vida, nuestra historia, los pasos mal dados. Aceptar y no negar lo que hemos vivido. <strong>Tenemos sed de algo que nos d&eacute; un sentido.<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Dec&iacute;a el Padre Jos&eacute; Kentenich: <em>&laquo;&iexcl;El hombre de hoy tiene que soportar tantas cosas! Aguanta much&iacute;simo. Pero <strong>normalmente s&oacute;lo se puede asimilar internamente una cantidad determinada de impresiones. Si son demasiadas, el ser humano se quiebra. O hace quebrarse a otros<\/strong>. Lo uno o lo otro. <strong>Y en eso consiste la obra maestra de nuestra vida: superar esas impresiones no digeridas<\/strong><\/em>&raquo;<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\" title=\"\">[1]<\/a>.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Las experiencias dif&iacute;ciles no trabajadas, no entregadas, no aceptadas, acaban pesando mucho<\/strong>, nos rompen. <strong>S&oacute;lo podemos entreg&aacute;rselas a Dios, d&aacute;rselas como un don sagrado. &Eacute;l nos libera y abraza.<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/><strong>Son esas heridas que hacen que permanezcamos lejos del vaso, paralizados, sedientos<\/strong>. No logramos beber. <strong>Es importante aprender a digerir las cosas que nos pasan. Eso s&oacute;lo acaba siendo posible en Dios.<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/><strong>Una herida de amor es la que llevamos todos dentro<\/strong>. Por eso tantas veces buscamos suced&aacute;neos que logren calmar un poco la sed. Cari&ntilde;o comprado, suplicado, mendigado. Cari&ntilde;o a cambio de otras cosas. Y as&iacute; compensamos. <strong>Buscamos el equilibrio compensando<\/strong>. Sentimos la punzada del dolor y compensamos. No estamos en la posici&oacute;n correcta y compensamos.<br \/> &nbsp;<br \/> Dec&iacute;a el Padre Kentenich: &laquo;<em>Nosotros no podemos con nuestras debilidades y buscamos satisfacciones para reemplazarlas. Hay satisfacciones de reemplazo permitidas. Pero tambi&eacute;n <strong>muchas veces huimos de nosotros mismos. No tenemos el valor, la tranquilidad para vernos desnudos, all&iacute; donde estamos, y entregarnos a Dios en nuestra desnudez. Si lo logr&aacute;ramos, nos ver&iacute;amos libres de muchas cosas penosas<\/strong><\/em>&raquo;<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\" title=\"\">[2]<\/a>.<br \/> &nbsp;<br \/> Buscamos satisfacciones para compensar, para calmar la sed, <strong>pero seguimos vac&iacute;os<\/strong>. Por eso nos <strong>vamos muriendo lentamente, sedientos, al pie de un vaso de agua cristalina<\/strong>. Compensamos. No aceptamos nuestra vida como es, <strong>buscamos atajos<\/strong>.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Mar&iacute;a nos quiere ense&ntilde;ar a descansar en su coraz&oacute;n. Nosotros, cuando rezamos el rosario, recorremos los misterios de la vida de Jes&uacute;s<\/strong>, de su vida. <strong>Ella, al pensar en nosotros, recorre los misterios de nuestra vida y nos calma. Reza mi vida. Medita mi historia<\/strong>. Da gracias por los momentos sagrados de mi camino.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Su rosario consiste en desgranar con calma los misterios de mi vida.<\/strong> Se alegra con los gozosos. Sufre con mi dolor. Con todo lo que me cuesta aceptar porque me duele. Se maravilla con la luz de muchos momentos. Todos esos momentos los deja deslizarse entre sus dedos. Especialmente esos dif&iacute;ciles que me cuesta acoger. Y <strong>da gracias y canta por mi vida.<\/strong><\/p>\n<div>\n &nbsp; <\/p>\n<hr align=\"left\" size=\"1\" width=\"33%\" \/>\n<div id=\"ftn1\">\n <a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\" title=\"\">[1]<\/a> J. Kentenich, 1952\n <\/div>\n<div id=\"ftn2\">\n <a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\" title=\"\">[2]<\/a> J. Kentenich, 1952\n <\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Carlos Padilla Esteban Todos tenemos sed. La m&aacute;s com&uacute;n, la que siempre existe, es la sed de amor. Todos necesitamos pertenecer a algo, a alguien, a un lugar, beber de una fuente. Puede ser un grupo de amigos, una pandilla, un club social. &nbsp; El pertenecer a un lugar calma el coraz&oacute;n, pero no &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/te-sientes-sobrecargado\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab\u00bfTe sientes sobrecargado?\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-30587","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30587","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=30587"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30587\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=30587"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=30587"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=30587"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}