{"id":30588,"date":"2016-06-11T01:34:03","date_gmt":"2016-06-11T06:34:03","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/ver-el-agua-no-calma-la-sed\/"},"modified":"2016-06-11T01:34:03","modified_gmt":"2016-06-11T06:34:03","slug":"ver-el-agua-no-calma-la-sed","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/ver-el-agua-no-calma-la-sed\/","title":{"rendered":"Ver el agua no calma la&nbsp;sed"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Carlos Padilla Esteban<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">El otro d&iacute;a ve&iacute;a un cuadro que me llam&oacute; mucho la atenci&oacute;n. Sobre un pa&ntilde;o blanco un vaso con agua. Junto al vaso una rosa. La rosa se est&aacute; marchitando al estar fuera del vaso. Lo pint&oacute; una monja carmelita. El t&iacute;tulo: &laquo;La samaritana&raquo;.<br \/> &nbsp;<br \/> El vaso de agua es sugerente. El cuadro habla de&nbsp;<strong>sed y de vida, de muerte y esperanza, de olvido y presencia, de distancia y cercan&iacute;a.&nbsp;<\/strong>Habla de estar y no saber que estamos. De tocar sin llegar a tocar. La rosa est&aacute; fuera del vaso y muere.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>A veces en la vida estamos cerca del agua, muy cerca, pero no la tocamos<\/strong>. Nos sentimos impotentes.&nbsp;<strong>No logramos beber de la fuente<\/strong>. Nos secamos, nos marchitamos, casi sin darnos cuenta.&nbsp;<strong>Pero el vaso de agua est&aacute; lleno de luz y de vida. Todav&iacute;a hay esperanza.<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Hoy escuchamos: &laquo;Nada&nbsp;<em>temo, porque T&uacute; vas conmigo<\/em>&raquo;.&nbsp;<strong>Esa presencia de Jes&uacute;s a nuestro lado nos calma, nos llena, nos sostiene, es el agua. El problema es no verlo<\/strong>, pasar de largo, estar ocupados haciendo otras cosas. No percibir su presencia misteriosa. Jes&uacute;s est&aacute; a nuestro lado. La importancia de estar. Estar con sentido.&nbsp;<strong>Estar en el agua y no junto al agua<\/strong>.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Siempre, debajo de una fuente, oculto bajo la tierra, hay un pozo<\/strong>. Un pozo hondo. Si no es as&iacute;, la fuente no tiene agua.&nbsp;<strong>Detr&aacute;s de un vaso con agua hay una fuente<\/strong>&nbsp;que llena el vaso. Un vaso con agua s&oacute;lo tiene sentido si hay un surtidor del que mana el agua. Porque el vaso pronto se vac&iacute;a. Un vaso solo no nos calma la sed. Tal vez por un momento nos quedamos tranquilos. Pero&nbsp;<strong>la sed es m&aacute;s profunda.<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> El cuadro tiene mucha luz. Pero&nbsp;<strong>la rosa muriendo a los pies del vaso es algo desolador<\/strong>, oscuro. No podemos hacer nada.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Me tienta coger la rosa y colocarla en el vaso. No puedo<\/strong>. Quiero calmar su sed y no puedo. Miro el agua trasparente y pienso en ese Dios que calma mi sed. Pero <strong>&Eacute;l tampoco puede forzarme<\/strong>, no puede meterme a la fuerza en el vaso, en &Eacute;l. <strong>Respeta mi s&iacute;.<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Muchas veces me toca encontrar a personas con sed, perdidas, deseosas de encontrar sentido a sus vidas.&nbsp;<strong>Me gustar&iacute;a calmar la sed del mundo. Me siento impotente<\/strong>. Dec&iacute;a el Papa Francisco hace poco: &laquo;<em>No miremos con indiferencia cuando veamos a nuestro pr&oacute;jimo que pasa hambre<\/em>&raquo;.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Hay muchas personas sedientas y sin rumbo<\/strong>. Con sed de amor, mendigando cari&ntilde;o. Jes&uacute;s tiene sed de nuestra sed, de nuestra propia agua.<br \/> &nbsp;<br \/> Les dec&iacute;a la Madre Teresa a las hermanas de su comunidad: &laquo;<em>&Eacute;l tiene sed de vosotras.&nbsp;<strong>Una vez que hay&aacute;is experimentado sed, el amor de Jes&uacute;s por vosotras, nunca necesitar&eacute;is, nunca tendr&eacute;is sed de esas cosas que s&oacute;lo pueden apartaros de Jes&uacute;s, la fuente verdadera y viva.&nbsp;<\/strong>S&oacute;lo la sed de Jes&uacute;s, sentirla, escucharla, responderla con todo vuestro coraz&oacute;n, mantendr&aacute; vuestro amor vivo. Cuando m&aacute;s os acerqu&eacute;is a Jes&uacute;s, mejor conocer&eacute;is su sed<\/em>&raquo;<a name=\"148fa022344e1852__ftnref1\" title=\"\">[1]<\/a>.<br \/> &nbsp;<br \/> Tanta gente con sed. Jes&uacute;s con sed nos mira para que demos a otros de beber.&nbsp;<strong>Nos gustar&iacute;a mostrarles el camino a tantos hombres perdidos, decirles que hay un pozo, una fuente, un vas<\/strong>o. Hacerles ver que van por el camino equivocado, que est&aacute;n perdiendo el tiempo.<br \/> &nbsp;<br \/> Pienso en lo que sienten muchos padres cuando sus hijos est&aacute;n perdidos, cuando no saben a d&oacute;nde ir, cuando recorren caminos peligrosos.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Porque en la vida hay caminos que conducen a la vida y otros a la muerte.&nbsp;<\/strong>Hay c&iacute;rculos que cuando entramos en ellos nos es muy dif&iacute;cil salir. Nos enredamos.&nbsp;<strong>Cuando hemos empezado a buscar obsesivamente lo que creemos saciar&aacute; nuestra sed, podemos llegar a justificar todo lo que hacemos<\/strong>. Una mentira lleva a otra mentira. Un poco de violencia engendra m&aacute;s violencia. Un gesto de rabia produce m&aacute;s rabia.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Cuando Dios nos mira debe sentir mucha impotencia. Nos ve despreciar sus caminos y seguir otros. Nos ve bebiendo de charcos cuando su agua es cristalina<\/strong>. Nos ve lejos de la fiesta que ha so&ntilde;ado para nosotros. Porque no queremos, porque tenemos otros deseos.<\/p>\n<div>\n &nbsp; <\/p>\n<hr align=\"left\" size=\"1\" width=\"33%\" \/>\n<div>\n <a name=\"148fa022344e1852__ftn1\" title=\"\">[1]<\/a>&nbsp;J. Langford,&nbsp;<br \/>\n <em>El fuego secreto de la Madre Teresa<\/em>, 91\n <\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Carlos Padilla Esteban El otro d&iacute;a ve&iacute;a un cuadro que me llam&oacute; mucho la atenci&oacute;n. Sobre un pa&ntilde;o blanco un vaso con agua. Junto al vaso una rosa. La rosa se est&aacute; marchitando al estar fuera del vaso. Lo pint&oacute; una monja carmelita. 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