{"id":30592,"date":"2016-06-11T01:34:10","date_gmt":"2016-06-11T06:34:10","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/dios-siempre-sigue-esperando\/"},"modified":"2016-06-11T01:34:10","modified_gmt":"2016-06-11T06:34:10","slug":"dios-siempre-sigue-esperando","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/dios-siempre-sigue-esperando\/","title":{"rendered":"Dios siempre sigue&nbsp;esperando"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Carlos Padilla Esteban<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\"> A veces nos olvidamos y le acusamos a Dios de todas nuestras desgracias, de los deseos frustrados, de los planes que no se hacen realidad. De nuestras debilidades y limitaciones.&nbsp;Le echamos en cara la mala suerte. El destino cruel. La enfermedad y la muerte, la p&eacute;rdida y el olvido.<br \/> &nbsp;<br \/> Y, al mismo tiempo, cuando hemos experimentado nuestro pecado, cuando nos hemos cerrado a su amor, a su compa&ntilde;&iacute;a, pensamos que ya nunca querr&aacute; caminar a nuestro lado. <strong>No creemos del todo en su misericordia.<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Pensamos como los hombres, pero no como Dios. <strong>Vemos a un Dios justo que nos castigar&aacute;<\/strong> por no haber hecho lo correcto, por habernos confundido, por haber huido. Pensamos que no somos dignos de su amor y creemos que Dios se ha olvidado para siempre de nosotros. Nos acusamos y condenamos.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Cuando Dios simplemente sigue esperando, abrazando<\/strong> nuestra vida, sosteniendo nuestras decisiones. El s&iacute; o el no son parte del camino. El error y el acierto. Dios se muestra vulnerable. Aguarda, ama.<br \/> &nbsp;<br \/> El otro d&iacute;a le&iacute;a: &laquo;<em>Dios desea y decide mostrarse vulnerable, tierno y sensible ante nuestro sufrimiento, nuestra rebeli&oacute;n y, en especial, ante nuestro amor o desamor<\/em>&raquo;[1].<br \/> &nbsp;<br \/> Es un amor que espera y no se cansa de esperar. Espera el momento de la decisi&oacute;n importante de nuestra vida en el que dudamos.<br \/> &nbsp;<br \/> &iquest;Qu&eacute; nos pide Dios realmente? &iquest;Qu&eacute; quiere de nosotros? <strong>&iquest;Por qu&eacute; aguarda tanto tiempo impotente ante nuestra libertad? &iquest;Por qu&eacute; no nos dice con m&aacute;s claridad lo que &Eacute;l realmente quiere y c&oacute;mo y cu&aacute;ndo lo quiere?<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Surgen las dudas. El cielo abierto. El mar ante nuestros ojos. Caminos nuevos y antiguos. Pisadas y soledad. <strong>Dudamos<\/strong>. Quisi&eacute;ramos no dudar nunca, no tener que preocuparnos ante un futuro incierto. Decidir casi por instinto. O que alguien decidiera por nosotros.<br \/> &nbsp;<br \/> Pero ese no es el camino. El camino es el que describ&iacute;a una persona en su oraci&oacute;n: &laquo;<strong><em>T&uacute; eres el &uacute;nico capaz de convertir un no en un s&iacute;<\/em><\/strong><em>, una ausencia en un camino de amor y de fidelidad. T&uacute; lo sabes todo, T&uacute; conoces mi anhelo de seguir tus huellas hasta la muerte, hasta el cielo. Ens&eacute;&ntilde;ame a servir, Se&ntilde;or, a darme con sencillez, sin doblez, con nobleza, con humildad. <\/em><br \/> &nbsp;<br \/><strong><em>Ens&eacute;&ntilde;ame a comprender tambi&eacute;n a todos, a no pensar mal, a no criticar, a no juzgar ni creerme mejor, a acoger a todos<\/em><\/strong><em>. Lo que quieres de m&iacute; es que me preocupe de las personas, de cualquiera. Lo importante est&aacute; enterrado siempre, en silencio, en los cimientos del alma. Lo importante eres T&uacute;, Se&ntilde;or. <\/em><br \/> &nbsp;<br \/><em>Quiero mirarte cada d&iacute;a con tus brazos abiertos, y poner ah&iacute; a todas las personas. Ablanda con tu amor mi coraz&oacute;n, ablanda con tu amor mi vida<\/em>&raquo;.&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Carlos Padilla Esteban A veces nos olvidamos y le acusamos a Dios de todas nuestras desgracias, de los deseos frustrados, de los planes que no se hacen realidad. De nuestras debilidades y limitaciones.&nbsp;Le echamos en cara la mala suerte. El destino cruel. 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