{"id":30593,"date":"2016-06-11T01:34:12","date_gmt":"2016-06-11T06:34:12","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-vina-de-mi-vida-de-mi-ser\/"},"modified":"2016-06-11T01:34:12","modified_gmt":"2016-06-11T06:34:12","slug":"la-vina-de-mi-vida-de-mi-ser","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-vina-de-mi-vida-de-mi-ser\/","title":{"rendered":"La vi\u00f1a de mi vida, de mi&nbsp;ser"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Carlos Padilla Esteban<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\"> Dios desea que vayamos a su vi&ntilde;a a vivir con &Eacute;l. Dios desea que cuidemos la vi&ntilde;a que con tanto cari&ntilde;o nos ha preparado. Es el deseo de Dios que no quiere otra cosa que no sea nuestro bien.<br \/> &nbsp;<br \/> Sabemos que Dios es bueno y nos quiere. <strong>Nos cuida, se alegra<\/strong> y canta al ver nuestra vida. Pero <strong>necesitamos tocar ese amor que ablanda nuestra corteza, la dureza de nuestro coraz&oacute;n<\/strong>.<br \/> &nbsp;<br \/> Es lo que deseamos, pero, <strong>&iquest;c&oacute;mo hacer siempre lo que a &Eacute;l le agrada?<\/strong> Conozco la vi&ntilde;a a la que Dios me llama, la vi&ntilde;a que Dios me ha confiado. Me conozco, conozco mi alma.<br \/> &nbsp;<br \/> S&eacute; que me ha dado una familia, un lugar en el que crecer, un camino, una vocaci&oacute;n. Pero, <strong>&iquest;c&oacute;mo hacer para entregarle cada d&iacute;a aquello que tantas veces no me dejan ser pobre? <\/strong><br \/> &nbsp;<br \/><strong>Jes&uacute;s quiere que estemos con &Eacute;l, en &Eacute;l.<\/strong> Que descansemos en su paz. Nos ha mostrado caminos posibles para encauzar nuestros pasos. <strong>Pero saber cu&aacute;l es el camino que Dios desea no siempre es tan sencillo. <\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> La vi&ntilde;a, nuestra vi&ntilde;a, su vi&ntilde;a. <strong>La vi&ntilde;a es mi vida, mi alma. All&iacute; trabajo, all&iacute; descanso, all&iacute; soy, me reconozco. All&iacute; Dios descansa y vuelve al final del d&iacute;a a encontrarse conmigo.<\/strong> Un encuentro de amor y paz. Yo cansado, &Eacute;l feliz de verme.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>La tentaci&oacute;n es pensar que Dios no me necesita, no me busca, no me quiere.<\/strong> Es pensar que nos hemos confundido de vi&ntilde;a y que estamos en el lugar equivocado.<br \/> &nbsp;<br \/> Tambi&eacute;n el error es pensar que estamos bien, que no hay nada que cambiar, que somos dignos y cumplidores.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Nos puede dar miedo echar a perder lo que &Eacute;l ha sembrado<\/strong>. No acabamos entonces de emprender la obra de colaboraci&oacute;n con el Se&ntilde;or. <strong>Caemos en una rutina sin esp&iacute;ritu. Sentimos que ya hemos cumplido y que no hay nada m&aacute;s que hacer. <\/strong>Hoy Dios nos invita a vivir en &Eacute;l. Es la tarea para toda la vida.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>La vida de Jes&uacute;s fue un canto de amor a nuestra vi&ntilde;a, a su vi&ntilde;a, a la vida.<\/strong> El mayor canto de amor. Se meti&oacute; en nuestra vi&ntilde;a y se hizo parte de ella, se hizo &Eacute;l mismo vid para darnos la vida. Se hizo uno de nosotros y trabaj&oacute; a nuestro lado, camin&oacute; con nosotros, hizo suya nuestra vi&ntilde;a.<br \/> &nbsp;<br \/> Dice Isa&iacute;as: &laquo;<em>Voy a cantar en nombre de mi amigo un canto de amor a su vi&ntilde;a<\/em>&raquo;. La vida, el hombre, nuestras obras, <strong>nuestra historia, es el lugar amado por el Se&ntilde;or, el lugar en el que somos de verdad.<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Isa&iacute;as habla de su amigo que ten&iacute;a una vi&ntilde;a. La escogi&oacute;, la cuid&oacute;, la entrecav&oacute;, la descant&oacute;, plant&oacute; las mejores cepas, esper&oacute; sus frutos, la mim&oacute;, la eligi&oacute;.<br \/> &nbsp;<br \/> As&iacute;, <strong>con infinito cuidado, cre&oacute; Dios el mundo, nos cre&oacute; a cada uno. So&ntilde;ando con lo que cada uno puede llegar a ser. <\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Nuestra vi&ntilde;a la cre&oacute; a imagen suya. Le pertenece. Est&aacute; su huella, su aliento, su mirada. Por eso dice su vi&ntilde;a. Cav&oacute; con sus manos, eligi&oacute; las mejores cepas, esper&oacute; el tiempo del fruto, la cuid&oacute; mientras tanto, la protegi&oacute; del mal.<br \/> &nbsp;<br \/> &iexcl;Qu&eacute; bonita es esta imagen de amor de Dios hacia el hombre, hacia el mundo! Y es que el amor de Dios es as&iacute;. Un amor que sirve, que cuida. En seis verbos, en seis acciones, se resume todo el amor:<br \/> &nbsp;<br \/> &laquo;<em>Hab&iacute;a un propietario que plant&oacute; una vi&ntilde;a, la rode&oacute; con una cerca, cav&oacute; en ella un lagar, construy&oacute; la casa del guarda, la arrend&oacute; a unos labradores y se march&oacute; de viaje<\/em>&raquo;.<br \/> &nbsp;<br \/> El due&ntilde;o de la vi&ntilde;a planta, protege, cava, construye, arrienda y se marcha, respetando nuestra libertad, dej&aacute;ndonos espacio para ser, para decidir, para actuar.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Planta una vi&ntilde;a. Planta un sue&ntilde;o, siembra la esperanza<\/strong>. El due&ntilde;o de la vi&ntilde;a esperaba todo de su vi&ntilde;a. Porque la hab&iacute;a plantado y le hab&iacute;a dado la vida. Es como el que tiene una semilla y anhela ver el &aacute;rbol.<br \/> &nbsp;<br \/> El due&ntilde;o de la vi&ntilde;a espera probar el mejor vino, porque ha sembrado sus sue&ntilde;os lleno de amor y esperanza. Necesita la vi&ntilde;a para tener vino. Y con el vino poder alegrar la vida. La propia, la de otros.<\/p>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<p align=\"justify\"> &nbsp;<br \/><strong>Una vi&ntilde;a es el comienzo de la alegr&iacute;a. El vino es el s&iacute;mbolo de la fiesta<\/strong>. Vino en abundancia. El mejor vino. Jes&uacute;s convirti&oacute; el agua en vino. No necesit&oacute; una vi&ntilde;a. La gracia de Dios hizo el milagro.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>El camino ordinario es la vi&ntilde;a<\/strong>. Porque antes del vino siempre hay una vi&ntilde;a. Sin milagro. S&oacute;lo el milagro del amor. La vi&ntilde;a no da vino por s&iacute; sola, sin esfuerzo, sin trabajo.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Dios cuida su vi&ntilde;a, la protege, la rodea con una cerca<\/strong>. Muchos peligros la acechan. Por eso el due&ntilde;o de la vi&ntilde;a no s&oacute;lo la planta y se aleja. No. La cerca, porque es la mejor forma de alejar los peligros, de evitar los pillajes.<br \/> &nbsp;<br \/> Es necesario proteger la vi&ntilde;a. Hay mucho peligro. La protecci&oacute;n siempre es un seguro. <strong>Dios nos protege<\/strong>. Lo hace aunque no nos demos cuenta. Es el cuidado de un padre, de una madre. Manda sus &aacute;ngeles custodios a proteger el camino.<br \/> &nbsp;<br \/> Pienso en las personas que ha puesto a nuestro lado, en la protecci&oacute;n de nuestra familia, en los que protegen nuestra fama, nuestro nombre, en los que cuidan nuestra salud.<br \/> &nbsp;<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Hoy entonamos un canto de amor por nuestra vi&ntilde;a, por la vi&ntilde;a de nuestros amigos, de aquellos que Dios nos conf&iacute;a y que son el camino m&aacute;s directo hacia Dios<\/strong>. A trav&eacute;s de ellos nos encontramos con su amor.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Dios cav&oacute; para ahondar en nuestra tierra, plant&oacute; las mejores semillas que son nuestros dones, nos protegi&oacute;, esper&oacute; a que cada uno, seg&uacute;n su tiempo, su historia, sus limitaciones, diese el mejor fruto<\/strong>. Confiando, cuidando con infinita ternura.<br \/> &nbsp;<br \/> Dios no es un vi&ntilde;ador lejano. Es el que cuida, el que riega, el que trabaja mano a mano a nuestro lado. El que sue&ntilde;a con la mejor tierra.<br \/> &nbsp;<br \/> El due&ntilde;o de la vi&ntilde;a cav&oacute; en ella un lagar. <strong>El lagar es fundamental para pisar la uva<\/strong>. Sin lagar no hay vino. Dec&iacute;a el Padre Jos&eacute; Kentenich en una oraci&oacute;n del &laquo;Hacia el Padre&raquo;: &laquo;<em>Sin lagar no hay vino, no hay victoria, solo el morir gana la batalla<\/em>&raquo;.<br \/> &nbsp;<br \/> La uva tiene que ser triturada. Para ello hace falta el lagar, el lugar en el que comienza todo. <strong>Es el altar en el que se entrega la vida, se ofrece el pan y el vino, lo que somos, lo que tenemos.<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/><strong>Sabemos que sin esfuerzo no hay fruto. Sin dar la vida no hay fecundidad. Sin muerte no hay resurrecci&oacute;n<\/strong>. As&iacute; es en la vida. As&iacute; es en nuestra vi&ntilde;a.<br \/> &nbsp;<br \/> El lagar es ese lugar sagrado en el que la uva deja de ser uva para ser vino. Es precioso pensar en ello. La uva ya no es uva. Tiene que morir para dar la vida. Es el comienzo de ese camino. La uva triturada, el vino que se almacena y conserva. As&iacute; comienza el proceso. Pero lo primero es el lagar en el que se ofrece la uva.<br \/> &nbsp;<br \/> As&iacute; deber&iacute;amos hacer en nuestra vida. <strong>Ofrecer lo que somos para que con ello haga Dios una obra de arte. Para que en nosotros comience una nueva creaci&oacute;n<\/strong>. Que nos asemejemos m&aacute;s a Dios como rezaba una persona:<br \/> &nbsp;<br \/> &laquo;<em>T&uacute; en mi vida y yo en la tuya. Ven, mi Se&ntilde;or. Quiero que mi vida tenga forma de ti, que se amolde a ti mi coraz&oacute;n y mi historia. Y que yo me amolde a la tuya. Que mi vida tenga la forma de tus brazos. Que mis brazos tengan la forma de tu vida. Todo lo que no sea tuyo, s&aacute;calo. Todo lo que no seas T&uacute;. Perd&oacute;name, Se&ntilde;or, por todas las cosas en mi vida que no son dignas de ti, por mi historia fuera de ti, y sobre todo, por todo lo que en mi coraz&oacute;n no te pertenece<\/em>&raquo;.<br \/> &nbsp;<br \/> As&iacute; tendr&iacute;a que ser. <strong>El amor nos hace tener la forma de Cristo<\/strong>, su tama&ntilde;o, sus sentimientos. Pero es necesario entregar la vida y que la vida tome as&iacute; la forma de Cristo. Que Dios elimine con cari&ntilde;o y cuidado las impurezas.<br \/> &nbsp;<br \/> La uva que se entrega y toma la forma del vino. Muere y da vida. <strong>Dios usa lo cotidiano para hacerlo sagrado<\/strong>, lo que cada uno de nosotros vive para llenarlo, para transformarlo. Dios usa mis limitaciones para hacerlas infinitas en sus manos.<\/p>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<p align=\"justify\"> &nbsp;<br \/><strong>Dios construye sobre mi realidad.<\/strong> Sobre la uva que hay en m&iacute;. El vino lo saca de mi uva. No necesita otras uvas. Se alegra por la m&iacute;a. Con su color y su tama&ntilde;o. Es la que &Eacute;l quiere.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>&iquest;Qu&eacute; hace Dios cuando no obtiene su fruto?<\/strong> &iquest;Qu&eacute; hace el due&ntilde;o de la vi&ntilde;a? En esta par&aacute;bola Jes&uacute;s termina preguntando a la gente, que quiz&aacute;s no sab&iacute;a que estaba hablando de ellos. Les pide su opini&oacute;n y ellos responden.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Los hombres medimos de una forma y Dios de otra<\/strong>. Los hombres dicen que Dios castigar&aacute;, que matar&aacute;. Esa es muchas veces nuestra idea de Dios, y as&iacute; pensamos que debe ser, la justicia es matar al malvado y devolver lo mismo.<br \/> &nbsp;<br \/> Jes&uacute;s no contesta a esto. Porque <strong>Dios nunca nos retirar&aacute; su amor. La muerte de Jes&uacute;s fue el mayor abrazo de Dios al hombre, fue la puerta abierta, el perd&oacute;n a todos, el camino al cielo.<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Todos tienen derecho a estar en la vi&ntilde;a con &Eacute;l. <strong>No hay ning&uacute;n hombre que no tenga cabida, ni nadie que tenga m&aacute;s derecho que otro. Basta con querer entrar y cuidar<\/strong> la vi&ntilde;a.<br \/> &nbsp;<br \/> Sobre el lagar de su muerte comienza la vida. Sobre lo que los hombres desecharon se sostiene el mundo. Es la piedra angular. A veces es as&iacute;, sobre lo m&aacute;s d&eacute;bil se construye lo m&aacute;s fuerte, <strong>sobre mi debilidad Dios se hace fuerte<\/strong>.<br \/> &nbsp;<br \/> Esa roca del G&oacute;lgota que sostuvo la cruz, que se quebr&oacute; por el peso de Dios clavado y entregado, que se agriet&oacute; por su sangre derramada, esa roca es nuestro pilar, nuestro apoyo m&aacute;s seguro.<br \/> &nbsp;<br \/> En ese momento el due&ntilde;o de la vid y el hijo aman hasta el extremo su vid, al hombre. Parece imposible, pero esa es nuestra medida.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Hoy Jes&uacute;s est&aacute; lleno de ternura por los suyos, por la vi&ntilde;a de nuestra alma que sin &Eacute;l no da fruto. S&oacute;lo tenemos que abrirle<\/strong>. Est&aacute; a la puerta y llama.<br \/> &nbsp;<br \/> La vi&ntilde;a somos nosotros, que hemos sellado una alianza con Dios. Una alianza de fidelidad. <strong>Una alianza para cambiar el mundo con nuestra vida, con nuestro s&iacute;, con nuestra entrega.<\/strong> Hemos dicho que s&iacute; y nos hemos comprometido.<br \/> &nbsp;<br \/> Pero luego, la vida, las circunstancias, los miedos, nos han hecho perder el rumbo. La vi&ntilde;a es <strong>nuestra vida entregada que se pierde si no se cuida<\/strong>, que no da fruto si no se trabaja cada d&iacute;a, con paciencia.<br \/> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Carlos Padilla Esteban Dios desea que vayamos a su vi&ntilde;a a vivir con &Eacute;l. Dios desea que cuidemos la vi&ntilde;a que con tanto cari&ntilde;o nos ha preparado. Es el deseo de Dios que no quiere otra cosa que no sea nuestro bien. &nbsp; Sabemos que Dios es bueno y nos quiere. 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