{"id":30596,"date":"2016-06-11T01:34:19","date_gmt":"2016-06-11T06:34:19","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/decir-si-al-plan-de-dios-cambia-la-realidad\/"},"modified":"2016-06-11T01:34:19","modified_gmt":"2016-06-11T06:34:19","slug":"decir-si-al-plan-de-dios-cambia-la-realidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/decir-si-al-plan-de-dios-cambia-la-realidad\/","title":{"rendered":"Decir s\u00ed al plan de Dios cambia la&nbsp;realidad"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Carlos Padilla Esteban<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">Acertar, decir que s&iacute; y hacer lo que Dios nos pide es el camino de la verdadera felicidad. El s&iacute; al plan de Dios cambia la realidad. Hubo dos &laquo;s&iacute;es&raquo; que cambiaron el mundo. El s&iacute; de Mar&iacute;a en la Anunciaci&oacute;n. El s&iacute; de Jes&uacute;s en la cruz. Esos dos &laquo;s&iacute;es&raquo; se hicieron vida en su alma y sostuvieron cada d&iacute;a su camino. Se sostuvieron mutuamente, nos sostienen a nosotros.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>El s&iacute; de Mar&iacute;a se hizo vida: &laquo;H&aacute;gase&raquo;. La vida de Jes&uacute;s se hizo palabra en un momento: &laquo;Pero que no se haga mi voluntad sino la tuya&raquo;.<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> El s&iacute; de Mar&iacute;a en Nazaret, sin saber c&oacute;mo, ni cu&aacute;ndo, lleno de incertidumbre y preguntas, confiado y abierto, es <strong>un salto de amor en el vac&iacute;o<\/strong>.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Lo mantuvo<\/strong> en su vida oculta en Nazaret, cuando los d&iacute;as pasaban sin que nada sucediese, m&aacute;s all&aacute; de ese misterio de intimidad familiar. Lo mantuvo en la cruz, en la tumba, en la Pascua.<br \/> &nbsp;<br \/> El s&iacute; de Jes&uacute;s fue el s&iacute; que expres&oacute; toda su vida, el s&iacute; del Hijo obediente al Padre cada d&iacute;a, el s&iacute; a dar la vida en la cruz igual que la dio por los caminos. <strong>El s&iacute; a morir para que yo viva, el s&iacute; a hacer de su herida la puerta abierta, el s&iacute; a cada hombre<\/strong> con el que se encontr&oacute;.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>El s&iacute; de Mar&iacute;a al inicio. El s&iacute; de Jes&uacute;s al final. No es f&aacute;cil decir que s&iacute; sin saber las consecuencias.<\/strong><strong>As&iacute; fue Mar&iacute;a en Nazaret. No es f&aacute;cil decir que s&iacute; sabiendo las consecuencias. As&iacute; fue Jes&uacute;s en Getseman&iacute;<\/strong>.<br \/> &nbsp;<br \/> Dijeron que s&iacute; a las insinuaciones del Padre y fueron a la vi&ntilde;a. En ellos <strong>no hay ruptura entre lo que desearon y lo que hicieron. Entre sus palabras y sus actos. El s&iacute; de Mar&iacute;a sostuvo a Jes&uacute;s, el s&iacute; de Jes&uacute;s sostuvo a Mar&iacute;a.<\/strong> As&iacute; fue al pie de la cruz.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>El s&iacute; de los dem&aacute;s muchas veces nos sostiene. Mi s&iacute; sostiene a otros.<\/strong> Es un misterio.<br \/> &nbsp;<br \/> Dios pregunta y espera la respuesta. Es <strong>un Dios que propone<\/strong>, se humilla ante m&iacute;, me pide, aguarda. Espera paciente, con respeto infinito, mi respuesta. Y luego la acepta, sea la que sea.<br \/> &nbsp;<br \/> Se inclin&oacute; ante Mar&iacute;a hace tantos a&ntilde;os. El cielo esper&oacute; la respuesta de una ni&ntilde;a muy pura. &iexcl;Cu&aacute;nto respeto! <strong>&iexcl;Y qu&eacute; grande es el hombre que dice que s&iacute;, que libremente por amor, da su &laquo;s&iacute;, quiero&raquo;, pudiendo seguir su vida tranquilamente,<\/strong> sin comprometerse!<br \/> &nbsp;<br \/><strong>&iquest;Cu&aacute;l es mi s&iacute; hoy?<\/strong><strong>Es bueno, de vez en cuando, hacer una lista de &laquo;s&iacute;es&raquo; y present&aacute;rsela a Dios. Repetir mis &laquo;s&iacute;es&raquo; fundamentales, los que dije cuando cre&iacute;a, cuando pensaba que todo era posible, y me sent&iacute;a en el Tabor<\/strong>.<br \/> &nbsp;<br \/> Repetir en el valle el s&iacute; que di en la monta&ntilde;a. Renovar en el claroscuro del camino el s&iacute; que di en medio de la luz. S&iacute; a mi camino, s&iacute; a lo que pudo ser y no fue, s&iacute; a mi renuncia, s&iacute; a las personas con las que vivo, s&iacute; a mi marido tal cual es, s&iacute; a mi mujer, <strong>s&iacute; a mis sue&ntilde;os, s&iacute; a mi trabajo, s&iacute; a mi sed, s&iacute; a mi deseo, s&iacute; a mis limitaciones, s&iacute; a mi vida, s&iacute; a mi pasado, s&iacute; a mi presente, s&iacute; al futuro.<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/><strong>Decir que s&iacute; libera el alma<\/strong>, ensancha el coraz&oacute;n y nos ayuda a tomar la vida en nuestras manos.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Cuando digo que s&iacute;, incluso a algo que la vida me ha impuesto, en ese momento, soy libre y esa renuncia, ese dolor, esa cruz, esa p&eacute;rdida, se convierte en camino de amor.<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> A veces es muy dif&iacute;cil, y necesitamos una vida entera. <strong>Mi s&iacute;, como el de Mar&iacute;a, como el de Jes&uacute;s, cambia el mundo<\/strong>. Mi deseo enraizado en el deseo de Dios. Mi vida en su vida. Mi sentimiento en su coraz&oacute;n. Su sentimiento en el m&iacute;o.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Es importante aprender a renovar el s&iacute; de mi vocaci&oacute;n<\/strong>. No como lo di hace a&ntilde;os, la primera vez, sino <strong>con todo lo que s&eacute; ahora, con las decepciones y la rutina, con las alegr&iacute;as y sue&ntilde;os<\/strong>, con la luz y las cruces.<br \/> &nbsp;<br \/> Es el s&iacute; de ahora, m&aacute;s maduro, m&aacute;s pleno, el s&iacute; probado, el s&iacute; encarnado en una vida, el s&iacute; de la fidelidad que se mantiene con los a&ntilde;os. Hoy volvemos a elegir a Dios, su camino, mi camino, mi historia.<br \/> &nbsp;<br \/> Entre todas las opciones del mundo, entre todos los caminos del mundo, te vuelvo a elegir como mi camino. <strong>Elijo casarme contigo. Elijo consagrarme. Elijo este camino <\/strong>tan propio, sea el que sea. Con los errores y las luces, con los sue&ntilde;os y las luchas, con las decepciones y las alegr&iacute;as, con mi pecado que me turba. Vuelvo a decir que s&iacute; con lo vivido hasta ahora.<br \/> &nbsp;<br \/> Es el amor que merece la pena, el amor crucificado, el amor que hace que la vida se llene de sentido. <strong>Nuestro s&iacute; es lo m&aacute;s valioso que podemos darle a Dios.<\/strong> El aguarda paciente, espera de rodillas ante nosotros. Como el &aacute;ngel Gabriel inclinado ante Mar&iacute;a, ante la tierra sagrada del coraz&oacute;n de una ni&ntilde;a.<br \/> &nbsp;<br \/> As&iacute; aguarda Dios ante nosotros. Frente a nuestra libertad, Dios es impotente. <strong>Lo que nos hace m&aacute;s hombres es ese s&iacute; libre entregado <\/strong>con toda una vida detr&aacute;s, con toda una vida por delante.<br \/> &nbsp;<br \/> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Carlos Padilla Esteban Acertar, decir que s&iacute; y hacer lo que Dios nos pide es el camino de la verdadera felicidad. El s&iacute; al plan de Dios cambia la realidad. Hubo dos &laquo;s&iacute;es&raquo; que cambiaron el mundo. El s&iacute; de Mar&iacute;a en la Anunciaci&oacute;n. El s&iacute; de Jes&uacute;s en la cruz. 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