{"id":30601,"date":"2016-06-11T01:34:32","date_gmt":"2016-06-11T06:34:32","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/antes-de-decir-si\/"},"modified":"2016-06-11T01:34:32","modified_gmt":"2016-06-11T06:34:32","slug":"antes-de-decir-si","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/antes-de-decir-si\/","title":{"rendered":"Antes de decir&nbsp;s\u00ed&#8230;"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Carlos Padilla Esteban<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\"> Hoy Jes&uacute;s vuelve a hablar de la vi&ntilde;a. Dios, el Padre, nos llama a trabajar en su vi&ntilde;a. Es la llamada personal a cada uno de nosotros. Es la invitaci&oacute;n a tener los sentimientos de Jes&uacute;s.<br \/> &nbsp;<br \/> &laquo;<em>&iquest;Qu&eacute; os parece? Un hombre ten&iacute;a dos hijos. Se acerc&oacute; al primero y le dijo: &#8211; Hijo, ve hoy a trabajar en la vi&ntilde;a<\/em>&raquo;. Es un padre y dos hijos. Un padre con un deseo verdadero. Quiere que sus hijos cuiden con &eacute;l la vi&ntilde;a. El padre ama y desea lo mejor para sus hijos.<br \/> &nbsp;<br \/> Son dos hijos que son interpelados por el amor del padre. Pueden seguir sus planes y deseos olvidando el deseo de su padre. Pueden dejarse vencer por la pereza, la dejadez, el miedo. Pero pueden tambi&eacute;n decir que s&iacute; y hacer suyos los deseos del padre.<br \/> &nbsp;<br \/> En la vida suele ser as&iacute;. <strong>Podemos seguir un camino o seguir otro<\/strong>. <strong>Y Dios es tan maravilloso que siempre est&aacute; en nuestras decisiones.<\/strong> En nuestro s&iacute; y en nuestro no. Nos acompa&ntilde;a y cuida all&iacute; donde vayamos. Nos quiere a su lado, nos sigue.<br \/> &nbsp;<br \/> Los dos hermanos se confrontan con la pregunta. Y los dos responden: &laquo;<em>&Eacute;l le contest&oacute;: &#8211; No quiero. Pero despu&eacute;s recapacit&oacute; y fue. Se acerc&oacute; al segundo y le dijo lo mismo. &Eacute;l le contest&oacute;: &#8211; Voy, se&ntilde;or. Pero no fue. &iquest;Qui&eacute;n de los dos hizo lo que quer&iacute;a el padre? Contestaron: &#8211; El primero<\/em>&raquo;.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>&iexcl;Qu&eacute; dif&iacute;cil hacer lo que Dios nos pide! &iexcl;Qu&eacute; dif&iacute;cil saberlo y decirle que s&iacute; a Dios!<\/strong> Ir a la vi&ntilde;a o no ir, es la pregunta. <strong>Tomarnos la vida en serio o dejar que el tiempo pase. Preocuparnos de nuestro coraz&oacute;n, de lo que mueve nuestro mundo interior, o dejar que la vida siga adelante sin prestar atenci&oacute;n.<\/strong>&nbsp;<strong>Muchas veces tenemos otras cosas que hacer.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Podemos decir que s&iacute; y luego no actuar.<\/strong> Siempre hay excusas. Podemos seguir otro camino, no el que Dios nos pide. Pero <strong>es triste decir que s&iacute; y luego no actuar. A veces lo hacemos para que nos dejen tranquilos. O para quedar bien<\/strong> y salir del paso. O para que est&eacute;n contentos con nosotros, porque es lo que esperan.<br \/> &nbsp;<br \/> Pero luego hacemos otra cosa. Hay buena intenci&oacute;n en nuestro primer s&iacute;. A lo mejor pens&aacute;bamos que &iacute;bamos a ser capaces. Es un s&iacute; primero, ingenuo, loco, atrevido. <strong>Nos lanzamos y decimos que s&iacute; sin calcular nuestras fuerzas. <\/strong><br \/> &nbsp;<br \/><strong>Siempre pienso que es mejor decir que no y luego hacerlo que al rev&eacute;s.<\/strong> Pero muchas veces somos como ese hijo que dijo <strong>s&iacute; con la boca y no con el coraz&oacute;n<\/strong>. Ese s&iacute; es un s&iacute; sin ra&iacute;ces, pobre, fr&aacute;gil. Un s&iacute; que muere ante la primera dificultad y se queda a mitad de camino.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Me gustar&iacute;a que hubiera siempre coherencia entre lo que prometo y lo que hago. Hace falta una gracia de Dios para ser fiel en mis &laquo;s&iacute;es&raquo;.<\/strong> Entre lo que digo y lo que hago, entre mi amor expresado en palabras y en obras.<br \/> &nbsp;<br \/> Por eso me gusta m&aacute;s el otro hijo. Dice primero que no con los labios y luego recapacita y va a la vi&ntilde;a. Dice que s&iacute; con sus obras. Dec&iacute;a el Padre Jos&eacute; Kentenich: &laquo;<em>La alegr&iacute;a cotidiana es la conciencia serena y aquietada <strong>de reposar en los deseos de Dios<\/strong>, en la voluntad de Dios. <strong>Con esa conformidad con la voluntad divina se da al mismo tiempo un profundo reposo de la vida emocional<\/strong><\/em>&raquo;<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\" title=\"\">[1]<\/a>.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>&iexcl;Qu&eacute; importante es aprender a recapacitar en nuestro camino y pensar una y otra vez qu&eacute; es lo que Dios nos pide y qu&eacute; es lo que le decimos a Dios!<\/strong> Uno de los hijos dice que no. Es su primera respuesta. Algo inmediata, tal vez sin pensarlo mucho.<br \/> &nbsp;<br \/> En realidad muchas veces me siento identificado con este primer no. <strong>Me gusta mucho esa libertad del hombre para decir que no. Podemos decirle que no a Dios.<\/strong> Podemos quejarnos, protestar, decirle que no entendemos, que no comprendemos, huir, buscar otros caminos que nos parecen mejores. Como el hijo pr&oacute;digo, como las prostitutas y los publicanos que nos preceden en el Reino, como nos dice Jes&uacute;s. Como nosotros cuando nos rebelamos, cuando le respondemos, le gritamos, o nos escondemos de &Eacute;l.<\/p>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<p align=\"justify\"> &nbsp;<br \/> Es muy valiosa esta confianza del hijo que le dice que no al padre. <strong>El padre lo acepta y lo respeta. Y sigue ah&iacute;<\/strong> sin dudarlo, por si vuelve. Le deja su tiempo, su momento, conoce el alma de su hijo y su rebeld&iacute;a, <strong>conf&iacute;a en &eacute;l aunque se arriesga a que no vuelva<\/strong>.<br \/> &nbsp;<br \/> No sabemos el motivo de la negativa del hijo. Quiz&aacute;s estaba enfadado, o le dio pereza, o pensaba hacer otras cosas, o no sent&iacute;a suya su vi&ntilde;a y quer&iacute;a tener la suya propia, o quiz&aacute;s no quer&iacute;a compartirla con el hermano, o pensaba ir a otras tierras, o no se sent&iacute;a con fuerzas o capacidad para trabajar en la vi&ntilde;a.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Cada uno de nosotros sabe cu&aacute;l es el motivo por el que le dice que no a Dios. Suele tener que ver con mi herida de amor, con mi limitaci&oacute;n principal, con mis miedos, con mis deseos m&aacute;s hondos<\/strong>.<br \/> &nbsp;<br \/> Decir que no le dio al hijo la opci&oacute;n de recapacitar. Me conmueve pensar en ese camino del hijo. Lo pens&oacute;, reflexion&oacute; y fue a la vi&ntilde;a. No vuelve a hablar el hijo. No usa la palabra, act&uacute;a, se pone en camino.<br \/> &nbsp;<br \/> &iquest;Qu&eacute; pas&oacute; en su coraz&oacute;n? Algo cambi&oacute; por dentro. Esa palabra: <em>&laquo;recapacit&oacute;&raquo;<\/em>, habla de lucha consigo mismo, de decisi&oacute;n interna, de un s&iacute; interior que le hizo volver. Es un proceso que lleva tiempo. Es la actitud del hijo que piensa, reflexiona y act&uacute;a.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>&iexcl;Qu&eacute; importante es reflexionar, meditar y darnos tiempo para pensar qu&eacute; hacer con nuestra vida<\/strong>, qu&eacute; caminos tomar! <strong>Es necesario ser pacientes y contar con la paciencia de Dios<\/strong>. Pensar lleva tiempo, no se recapacita de la noche a la ma&ntilde;ana.<br \/> &nbsp;<br \/> Quiz&aacute;s el hijo volvi&oacute; porque el padre respet&oacute; su decisi&oacute;n, porque no se sinti&oacute; juzgado, porque no hubo presi&oacute;n ni comparaciones. <strong>Se sinti&oacute; comprendido, acogido y sobre todo, vio que pod&iacute;a volver en cualquier momento, que ten&iacute;a la puerta abierta<\/strong>. Que segu&iacute;a siendo hijo.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Cuando alguien nos respeta, cuando alguien no nos fuerza, nos da alas<\/strong>. Cuando alguien acepta nuestras decisiones de vida y nos sigue queriendo a pesar de que nuestra respuesta no le convenga, o no la comparta, algo cambia. Nos sentimos queridos.<br \/> &nbsp;<br \/> Hoy <strong>corremos el riesgo de juzgar a los dem&aacute;s por sus decisiones<\/strong> continuamente. No estamos de acuerdo con lo que hacen y se lo repetimos de mil maneras. Para que cambien, para no ser c&oacute;mplices de la vida que llevan. No participamos de sus alegr&iacute;as, porque no queremos aprobar su forma de vida. Nos convertimos en el sanedr&iacute;n que juzga lo que los dem&aacute;s hacen y lo condena.<br \/> &nbsp;<br \/> El padre no condena al hijo que dice que no. <strong>Jes&uacute;s no conden&oacute; a las prostitutas y publicanos. Comi&oacute; con pecadores. Es ese amor que espera, aguarda, sue&ntilde;a, desea. Da libertad<\/strong>.<br \/> &nbsp;<br \/> Curiosamente, cuando nos obligan a hacer algo, vamos quej&aacute;ndonos y protestando. <strong>Cuando somos libres nuestro s&iacute; nos hace felices, y queremos dar m&aacute;s, para responder con amor<\/strong>. Damos m&aacute;s de lo que nos piden. <strong>Nuestro s&iacute; meditado es m&aacute;s hondo, m&aacute;s profundo<\/strong>. Nace despu&eacute;s de saber c&oacute;mo nos respeta el otro.<br \/> &nbsp;<br \/> El hijo fue a la vi&ntilde;a. Con alegr&iacute;a, trabaj&oacute; m&aacute;s de lo que hubiese trabajado la primera vez, porque no quiere cumplir, quiere alegrar a su padre con actos de amor. Quiere que su padre trabaje menos y que descanse. Su coraz&oacute;n ha cambiado.<br \/> &nbsp;<br \/> Como dec&iacute;a el Padre Kentenich: <em>&laquo;Tenemos que considerar <strong>el agrado de Dios, el deseo y la voluntad de Dios, como el bien supremo de nuestra vida.<\/strong> As&iacute; el sufrimiento no estar&iacute;a ante m&iacute; bajo la perspectiva del sufrimiento, del mal, sino bajo la perspectiva del agrado de Dios, como un bien. Y mi alma est&aacute; apegada a ese bien. Todo lo dem&aacute;s es perif&eacute;rico. De este modo me ser&aacute; posible realizar el deseo del ap&oacute;stol que dice: Alegraos siempre&raquo;<\/em><a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\" title=\"\"><em><strong>[2]<\/strong><\/em><\/a><em>.<\/em><br \/> &nbsp;<br \/> &nbsp;Con gestos le dijo a su padre que s&iacute;. Con su esfuerzo y su entrega le cont&oacute; a su padre que su respeto, su pregunta, su propuesta, su mirada comprensiva, hab&iacute;an hecho que se arrepintiese. Su s&iacute; seguramente se mantuvo siempre, recordando ese momento en que el padre cont&oacute; con &eacute;l, se acerc&oacute; a &eacute;l, y respet&oacute; su respuesta sin juzgarlo, am&aacute;ndolo igual. Es el s&iacute; de hijo, no de esclavo. Pod&iacute;a no ir, pero fue. <strong>Renunci&oacute; a sus planes s&oacute;lo por darle al padre la alegr&iacute;a. Porque lo conoci&oacute;&nbsp;y lo am&oacute;.&nbsp;<\/strong><\/p>\n<div>\n &nbsp; <\/p>\n<hr align=\"left\" size=\"1\" width=\"33%\" \/>\n<div id=\"ftn1\">\n <a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\" title=\"\">[1]<\/a> J. Kentenich,<br \/>\n <em>Las fuentes de la alegr&iacute;a<\/em>\n <\/div>\n<div id=\"ftn2\">\n <a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\" title=\"\">[2]<\/a> J. Kentenich,<br \/>\n <em>Las fuentes de la alegr&iacute;a<\/em>\n <\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Carlos Padilla Esteban Hoy Jes&uacute;s vuelve a hablar de la vi&ntilde;a. Dios, el Padre, nos llama a trabajar en su vi&ntilde;a. Es la llamada personal a cada uno de nosotros. Es la invitaci&oacute;n a tener los sentimientos de Jes&uacute;s. &nbsp; &laquo;&iquest;Qu&eacute; os parece? Un hombre ten&iacute;a dos hijos. 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