{"id":30612,"date":"2016-06-11T01:34:55","date_gmt":"2016-06-11T06:34:55","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/sartre-se-equivoca-el-infierno-no-son-los-otros\/"},"modified":"2016-06-11T01:34:55","modified_gmt":"2016-06-11T06:34:55","slug":"sartre-se-equivoca-el-infierno-no-son-los-otros","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/sartre-se-equivoca-el-infierno-no-son-los-otros\/","title":{"rendered":"Sartre se equivoca: el infierno no son los&nbsp;otros"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Rafael Luciani<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">Una de las grandes carencias humanas que podemos padecer es la incapacidad de discernir el significado y la trascendencia de la presencia de los otros en nuestras vidas, y c&oacute;mo nos podemos hacer &laquo;pr&oacute;ximos&raquo;, los unos a los otros. Se trata de un fen&oacute;meno global, permeado por una profunda y creciente indolencia frente a los dramas humanos que acontecen a nuestro alrededor. En parte es fruto de actitudes individualistas o excluyentes que no promueven ni ense&ntilde;an a reconocer que el otro es un &laquo;bien&raquo;, un tesoro precioso, que nos da vida y humaniza.<br \/> &nbsp;<br \/> Tal vez sea dif&iacute;cil entender que de ello depende nuestra propia realizaci&oacute;n como sujetos. En el rostro del otro, especialmente del pobre y la v&iacute;ctima, es donde se mide el <em>talante<\/em> de nuestra propia humanidad. Es posible que estemos fallando en la ense&ntilde;anza y en la transmisi&oacute;n de la fe, al no entender que sin el amor al pr&oacute;jimo y la entrega fraterna a &eacute;l nuestra fe ser&aacute; vac&iacute;a, pues careceremos de la relaci&oacute;n m&aacute;s humana que puede haber, como es la fraternidad, el &laquo;hacernos pr&oacute;ximos&raquo; a los otros para darles cabida en nuestro coraz&oacute;n, mente e historia. Se trata, pues, de reconocer que el cristianismo siempre se realiza en un lugar social, y nunca individual.<br \/> &nbsp;<br \/> Para muchos, <em>los otros<\/em> son aquellos que no pertenecen al c&iacute;rculo &iacute;ntimo de amigos y familiares; im&aacute;genes distantes, carentes de rostro y siempre ajenas a los propios intereses. Hay quienes los tratan como seres <em>desechables<\/em> y los buscan por el solo beneficio pol&iacute;tico, econ&oacute;mico o religioso que les reportan. Son pocos los que se relacionan con los dem&aacute;s como sujetos con rostros, cuyas historias de vida est&aacute;n llenas de esperanzas, dolencias, necesidades de afecto. Y tambi&eacute;n de dramas que muy poco conocemos si mantenemos un trato superficial o s&oacute;lo interesado con las personas.<br \/> &nbsp;<br \/> Por ello, cabe preguntarnos: &iquest;qu&eacute; palabras usamos cuando hablamos de los otros? &iquest;C&oacute;mo los tratamos? &iquest;Conocemos sus historias de vida? &iquest;C&oacute;mo vemos a los pobres, las v&iacute;ctimas y los enfermos en nuestras vidas? &iquest;Les damos cabida en nuestro tiempo y afecto? &iquest;La relaci&oacute;n con ellos nos humaniza o es s&oacute;lo instrumental? Nuestras palabras y acciones &laquo;testimonian el propio talante humano&raquo;, expresado en los valores que albergamos y la visi&oacute;n de familia y de sociedad que estamos construyendo.<br \/> &nbsp;<br \/> Vale la pena recordar al te&oacute;logo suizo von Balthasar: &laquo;el hombre es siempre &eacute;l mismo y su pr&oacute;jimo. &Eacute;l es responsable de su vida ante la eternidad, pero lo har&aacute; seg&uacute;n el modo como ha vivido con su pr&oacute;jimo (\u2026). El pr&oacute;jimo no es concebido aqu&iacute; solo como el entorno que afecta privadamente al individuo, sino tambi&eacute;n como la totalidad de los que constituyen la vida en sociedad&raquo;. Por ello, descubrir que el otro tiene un rostro y una historia es un bien precioso para cada uno de nosotros. Da el coraje de superar prejuicios y falsas barreras que impiden compartir, sanamente, espacios de nuestras vidas, y as&iacute; crecer en humanidad.<br \/> &nbsp;<br \/> Percibir al otro como pr&oacute;jimo nos da una perspectiva distinta: no es alguien a quien debemos ofrecer limosnas o d&aacute;divas, pues lo har&iacute;amos dependiente antes que libre; &eacute;l es aquel a quien debemos acercarnos, &laquo;hacernos pr&oacute;ximos&raquo;, dedicar nuestro tiempo para pensar formas de compartir espacios e intereses, aun en las diferencias. El otro ha de ser tratado siempre como un bien precioso en nuestras vidas, a&uacute;n cuando no exista simpat&iacute;a o empat&iacute;a alguna, porque su dignidad humana jam&aacute;s puede pasar desapercibida.<br \/> &nbsp;<br \/> En la par&aacute;bola del buen samaritano el problema no est&aacute; en darle algo al pr&oacute;jimo, sino en &laquo;hacerse pr&oacute;ximo en su dolencia&raquo;. Acercarse a la v&iacute;ctima, al ca&iacute;do, y no pasar a su lado con indiferencia e indolencia. Solo el samaritano que no era considerado digno de Dios, ni ejemplo moral, fue quien se acerc&oacute; y lo hizo pr&oacute;ximo, porque lo movi&oacute; la &laquo;compasi&oacute;n fraterna&raquo; antes que la religi&oacute;n, la econom&iacute;a o la pol&iacute;tica (Lc 10,29-37).<br \/> &nbsp;<br \/> Para los creyentes es un reto trascendente. Implica querer ser tan buenos e incluyentes como Dios, porque &laquo;en Dios no hay acepci&oacute;n de personas&raquo; (G&aacute;l 2,6). El mismo Jes&uacute;s estaba tan convencido de esto, que para &eacute;l no exist&iacute;a ninguna relaci&oacute;n religiosa, econ&oacute;mica o pol&iacute;tica que pudiera sustituir lo que debemos hacer: el reto de <em>hermanarnos<\/em>. El valor que demos al sujeto medir&aacute; nuestra humanidad (Mt 5,23-24). &iquest;C&oacute;mo vemos al otro en nuestras vidas?<br \/> &nbsp;<br \/><em><strong>Para contactar con el autor:&nbsp;rlteologiahoy@gmail.com,&nbsp;@rafluciani<\/strong><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Rafael Luciani Una de las grandes carencias humanas que podemos padecer es la incapacidad de discernir el significado y la trascendencia de la presencia de los otros en nuestras vidas, y c&oacute;mo nos podemos hacer &laquo;pr&oacute;ximos&raquo;, los unos a los otros. 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