{"id":30624,"date":"2016-06-11T01:35:20","date_gmt":"2016-06-11T06:35:20","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/estas-inquieto-y-no-tienes-paz-eso-no-viene-de-dios\/"},"modified":"2016-06-11T01:35:20","modified_gmt":"2016-06-11T06:35:20","slug":"estas-inquieto-y-no-tienes-paz-eso-no-viene-de-dios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/estas-inquieto-y-no-tienes-paz-eso-no-viene-de-dios\/","title":{"rendered":"\u00bfEst\u00e1s inquieto y no tienes paz? Eso no viene de&nbsp;Dios"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Carlos Padilla Esteban<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">Es necesario recordar que las turbaciones no vienen de Dios, porque nos quitan la paz y nos alejan de la oraci&oacute;n. Cuando los pensamientos no son constructivos, mejor dejarlos de lado, para que no molesten. Porque hay pensamientos destructivos que no nos ayudan a crecer y nos perturban.<br \/> &nbsp;<br \/> Una persona me dec&iacute;a hace poco: &laquo;El&nbsp; otro d&iacute;a le&iacute; que los pensamientos no pronunciados son pensamientos que pesan, que se enquistan, que te vuelven torpe, que te inmovilizan y no dejan sitio para los pensamientos nuevos&raquo;.<br \/> &nbsp;<br \/> Es necesario sacar los pensamientos que nos turban, los no pronunciados, aquellos que nos hacen mal, que son oscuros y no dan luz. Esos pensamientos que nos comparan con otros, que nos hacen ver lo malo continuamente en nosotros y en los dem&aacute;s, que no nos dejan ser constructivos y miran&nbsp; siempre la culpa. Ya lo dice Juan Pablo II: \u201cNo son los sentimientos los que deben guiar el pensamiento, sino el pensamiento consciente el que debe funcionar como rampa de lanzamiento de los sentimientos\u201d.<br \/> &nbsp;<br \/> A veces creemos que los sentimientos son primero y no se pueden controlar. No es as&iacute;, los pensamientos preceden a los sentimientos. Los sentimientos de frustraci&oacute;n suelen ir precedidos de pensamientos negativos que nos desvalorizan.<br \/> &nbsp;<br \/> La &uacute;nica forma para crecer es cambiar nuestra forma de pensar, nuestra actitud interior ante las contrariedades, nuestra forma habitual de ver las cosas, especialmente las cruces de cada d&iacute;a. No somos esclavos de un mar de sentimientos incontrolados que manejan a su antojo la barca de nuestra vida. No somos esclavos de la frustraci&oacute;n que nace del coraz&oacute;n, del miedo que no nos deja arriesgar, del desaliento que nos quita la paz y nos confunde. No somos esclavos de nuestras pasiones que nos quieren llevar de un lado a otro sin escuchar los deseos del coraz&oacute;n. Podemos cambiar nuestra forma de pensar. Podemos adquirir pensamientos positivos que nos eleven y nos animen; pensamientos que nos permitan observar la vida con otra mirada.<br \/> &nbsp;<br \/> El otro d&iacute;a le&iacute;a una an&eacute;cdota sobre un ni&ntilde;o en la playa. Como estamos en verano pensamos hoy en tantos ni&ntilde;os que construyen sus castillos en la arena de la playa.<br \/> &nbsp;<br \/> La madre del ni&ntilde;o lo relata: \u201cHace algunos d&iacute;as fuimos a la playa con nuestros hijos. Nuestras hijas corr&iacute;an como locas de un lado a otro, construyendo castillos de arena. Pero Eduardo, de cuatro a&ntilde;os, se qued&oacute; parado con su pala gigante y al cabo de un rato se sent&oacute; en la arena enfadado. Cuando le pregunt&eacute; que le pasaba me dijo: &#8211; Mam&aacute;, aqu&iacute; no puedo construir mi casa, no hay ninguna roca, y yo quiero construir sobre roca firme\u201d.<br \/> &nbsp;<br \/> Pensaba en este ni&ntilde;o y en su deseo sincero e ingenuo de construir su casa sobre roca firme. Sab&iacute;a que Jes&uacute;s quer&iacute;a que lo hici&eacute;ramos as&iacute;, no sobre la arena de la playa, sino en la roca que las olas no pueden arrastrar. Invertimos tanto en formarnos intelectualmente, queremos aprender muchos idiomas y tener muchos t&iacute;tulos con los que poder hacer frente a la vida y justificar nuestro valor. Pero a veces podemos descuidar lo m&aacute;s importante, la formaci&oacute;n de nuestro interior, la construcci&oacute;n de los principios sobre los que edificamos nuestra vida.<br \/> &nbsp;<br \/> Si construimos sobre arena perderemos el suelo firme cuando lleguen las dificultades a nuestra vida. Como me dec&iacute;a una persona enferma el otro d&iacute;a: \u201cEs f&aacute;cil ofrecerle la vida a Dios cuando todo nos va bien. Pero cuando comienzan las dificultades es m&aacute;s dif&iacute;cil renovar el ofrecimiento\u201d.&nbsp;<br \/> &nbsp;<br \/> Si construimos nuestra vida sobre roca ser&aacute; posible enfrentarnos a la vida con una mirada positiva, con la confianza de sabernos en las manos de Dios.<br \/> &nbsp;<br \/> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Carlos Padilla Esteban Es necesario recordar que las turbaciones no vienen de Dios, porque nos quitan la paz y nos alejan de la oraci&oacute;n. Cuando los pensamientos no son constructivos, mejor dejarlos de lado, para que no molesten. 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