{"id":30625,"date":"2016-06-11T01:35:21","date_gmt":"2016-06-11T06:35:21","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/sabes-de-verdad-que-dios-te-quiere-siempre-2\/"},"modified":"2016-06-11T01:35:21","modified_gmt":"2016-06-11T06:35:21","slug":"sabes-de-verdad-que-dios-te-quiere-siempre-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/sabes-de-verdad-que-dios-te-quiere-siempre-2\/","title":{"rendered":"\u00bfSabes de verdad que Dios te quiere&nbsp;siempre?"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Carlos Padilla Esteban<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>A veces, cuando me pregunto qu&eacute; podr&iacute;a apartarme del amor de Dios, escucho estas palabras de San Pablo llenas de esperanza: <\/strong><em>&laquo; <\/em><em>&iquest;Qui&eacute;n podr&aacute; apartarnos del amor de Cristo?: &iquest;la aflicci&oacute;n?, &iquest;la angustia?, &iquest;la persecuci&oacute;n?, &iquest;el hambre?, &iquest;la desnudez?, &iquest;el peligro?, &iquest;la espada? Pero en todo esto vencemos f&aacute;cilmente por Aquel que nos ha amado. Pues estoy convencido de que ni muerte, ni vida, ni &aacute;ngeles, ni principados, ni presente, ni futuro, ni potencias, ni altura, ni profundidad, ni criatura alguna podr&aacute; apartarnos del amor de Dios manifestado en Cristo Jes&uacute;s, Se&ntilde;or nuestro<\/em><em>&raquo;.<\/em><em>Romanos 8, 35. 37-39. <\/em><br \/> &nbsp;<br \/> Estas palabras de esperanza las le&iacute; hace muchos a&ntilde;os en el funeral de un ser querido. Desde entonces, no s&eacute; bien por qu&eacute;, se quedaron grabadas en mi alma. La pena, la angustia, el dolor, la p&eacute;rdida, no me alejar&aacute;n nunca de ese amor de Dios que se abaja hasta m&iacute;.<br \/> &nbsp;<br \/> El amor de Dios es fiel, s&oacute;lido como una roca, estable e inconmovible. Ese amor es la piedra fundamental de nuestra vida, aunque muchas veces no lo acariciemos con los dedos, aunque muchas veces no veamos su luz y surjan dudas.<br \/> &nbsp;<br \/> Conocemos su amor desde el d&iacute;a en que Dios dej&oacute; grabado su beso en nuestra alma en el bautismo. Lo sabemos porque su voz ha acariciado muchas veces nuestros o&iacute;dos sordos. Lo percibimos levemente, torpemente, en los gestos de amor que nos prodigan los que nos quieren. En el abrazo de una madre, en el <em>&laquo;<\/em><em>te quiero<\/em><em>&raquo;<\/em> de un ser querido.<br \/> &nbsp;<br \/> Es verdad que queremos tocar m&aacute;s a Dios, abrazarlo en nuestro interior. El coraz&oacute;n no se cansa, sue&ntilde;a el infinito, espera lo imposible, nada es bastante. Es por eso que siempre tenemos algo de insatisfacci&oacute;n en el alma que quiere ser amada por completo.<br \/> &nbsp;<br \/> Y como sabemos que la felicidad no se logra estando satisfechos, nos quedamos tranquilos. Podemos seguir insatisfechos y con algo de angustia en el est&oacute;mago y con dudas y miedos.<br \/> &nbsp;<br \/> No importa, no por eso perdemos la alegr&iacute;a. Podemos seguir caminando con algo de tristeza y felices al mismo tiempo. Es una tristeza humana y pasajera. S&iacute;, incluso en esos d&iacute;as en los que lo gris parece negro y los colores han desaparecido, el amor de Dios es m&aacute;s fuerte.<br \/> &nbsp;<br \/> En esos d&iacute;as en los que parece que no hay ma&ntilde;ana, Dios nos recuerda lo importante. S&iacute;, incluso entonces, nada podr&aacute; arrebatarnos el amor de Dios. Dios nos sigue amando. No nos olvida, no abandona nuestra barca.<br \/> &nbsp;<br \/> El amor de Dios no pasa nunca. Permanece, es fuerte en mi alma. Nos ama tanto, que es capaz de dejar su barca, su soledad e intimidad y preocuparse por nosotros. Toca mi herida y la sana, me espera y me acoge cuando llego, siente l&aacute;stima por m&iacute; y se conmueve. Su amor conoce mi soledad y aquellas cosas que me hacen temblar. Su amor se adelanta a mis deseos, escucha mi coraz&oacute;n mejor que yo, me ve por dentro y conoce mi hambre.<br \/> &nbsp;<br \/> Ese amor suyo calma el coraz&oacute;n, toma mis panes y mis peces para hacer mi vida fecunda para muchos. Ese amor no pasa nunca, siempre permanece.<br \/> &nbsp;<br \/> Sabemos que nuestro amor es un amor fr&aacute;gil. &iquest;Podr&aacute; llegar ese d&iacute;a en el que, turbados, nos alejemos de Dios? &iquest;Podr&aacute; suceder que la muerte de alg&uacute;n ser querido, o la enfermedad, o el fracaso, o el desamor, nos alejen del amor de Dios? &iquest;Podremos dejar de amarle a Dios alg&uacute;n d&iacute;a?<br \/> &nbsp;<br \/> San Pablo lo ten&iacute;a claro, nada lo apartar&iacute;a nunca del amor de Dios. Pero, &iquest;y yo? &iquest;No es verdad que a veces dudamos de nuestra fidelidad? &iquest;No es cierto que nuestro amor se enfr&iacute;a cuando dejamos de caminar siguiendo sus pasos?<br \/> &nbsp;<br \/> Nos conocemos y desconfiamos. Hemos fallado muchas veces despu&eacute;s de habernos prometido no volver a fallar. &iquest;Por qu&eacute; no podr&iacute;amos alejarnos de nuevo de Dios? Surge la duda.<br \/> &nbsp;<br \/> Pero hoy volvemos a creer. S&iacute;, nada de eso ser&aacute; tan relevante como para apartarnos del amor de Dios. Nada podr&aacute; quitarnos la sonrisa por sabernos amados por Dios. Nada, ni el dolor, ni la muerte, ni la soledad, ni el hambre, ni el abandono.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Le pedimos hoy a Dios que nos refuerce nuestra fe, que nos sostenga cuando vengan dudas, que nos levante en cada ca&iacute;da y nos ense&ntilde;e a amar.<\/strong><br \/> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Carlos Padilla Esteban A veces, cuando me pregunto qu&eacute; podr&iacute;a apartarme del amor de Dios, escucho estas palabras de San Pablo llenas de esperanza: &laquo; &iquest;Qui&eacute;n podr&aacute; apartarnos del amor de Cristo?: &iquest;la aflicci&oacute;n?, &iquest;la angustia?, &iquest;la persecuci&oacute;n?, &iquest;el hambre?, &iquest;la desnudez?, &iquest;el peligro?, &iquest;la espada? Pero en todo esto vencemos f&aacute;cilmente por Aquel &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/sabes-de-verdad-que-dios-te-quiere-siempre-2\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab\u00bfSabes de verdad que Dios te quiere&nbsp;siempre?\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-30625","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30625","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=30625"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30625\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=30625"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=30625"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=30625"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}