{"id":30643,"date":"2016-06-11T01:35:59","date_gmt":"2016-06-11T06:35:59","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/grandes-lecciones-que-el-futbol-nos-ensena\/"},"modified":"2016-06-11T01:35:59","modified_gmt":"2016-06-11T06:35:59","slug":"grandes-lecciones-que-el-futbol-nos-ensena","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/grandes-lecciones-que-el-futbol-nos-ensena\/","title":{"rendered":"Grandes lecciones que el f\u00fatbol nos&nbsp;ense\u00f1a"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Carlos Padilla Esteban<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">Jes&uacute;s, si estuviera aqu&iacute; hoy, utilizar&iacute;a el f&uacute;tbol como imagen para ense&ntilde;arnos algo de la vida. Despu&eacute;s de un mes de tanto f&uacute;tbol con el Mundial hay muchas im&aacute;genes que hablan de la vida. Decepciones y alegr&iacute;as, frustraciones y desprecio, hast&iacute;o y cansancio.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>El f&uacute;tbol mueve pasiones<\/strong>. Despierta alegr&iacute;as y tristezas. Amores incondicionales o violencia. Aleja y acerca, une y separa. El f&uacute;tbol no nos deja indiferentes. Competir, luchar por la victoria, ganar o perder.<br \/> &nbsp;<br \/> Son muchas las cosas que podr&iacute;a ense&ntilde;arnos <strong>Jes&uacute;s si se sirviera del f&uacute;tbol como par&aacute;bola<\/strong>. El f&uacute;tbol es un deporte de equipo. Todos tienen un lugar. <strong>Importa m&aacute;s trabajar por el todo que buscar la propia gloria.<\/strong> Un equipo puede tener muchas estrellas, pero, si no se trabaja por el todo, el valor de las estrellas se puede perder.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Trabajar en equipo exige renuncia, sacrificio, humildad<\/strong>. Exige renunciar al propio beneficio si eso redunda en beneficio de todos. Nada se consigue sin contar con los dem&aacute;s. Solos no podemos.<br \/> &nbsp;<br \/> Dec&iacute;a el Papa Francisco en su Exhortaci&oacute;n: &laquo;<em>Nadie se salva solo, esto es, ni como individuo aislado ni por sus propias fuerzas. Dios nos atrae teniendo en cuenta la compleja trama de relaciones interpersonales que supone la vida en una comunidad humana. Este pueblo que Dios se ha elegido y convocado es la Iglesia<\/em>&raquo;.<br \/> &nbsp;<br \/> Todos son importantes en el grupo. <strong>Si yo no aporto lo m&iacute;o, lo que s&eacute; hacer bien, los dem&aacute;s se pierden algo.<\/strong> No es f&aacute;cil. <strong>Porque podemos guardarnos y dejar que otros aporten<\/strong>. Podemos reservarnos y dejar que otros se esfuercen. Todos somos necesarios.<br \/> &nbsp;<br \/> Por eso, cuando perdemos, perdemos todos. Y <strong>cuando ganamos, ganamos todos<\/strong>. Es la comuni&oacute;n por alcanzar el fin so&ntilde;ado. S&iacute;, el f&uacute;tbol habla de la vida y nos muestra las cosas importantes.<br \/> &nbsp;<br \/> Caminamos unidos, <strong>estamos entrelazados en esta vida<\/strong>. Jugamos en equipo, nos necesitamos los unos a los otros, <strong>necesitamos personas que nos ayuden a descubrir nuestro lugar en el campo, que conf&iacute;en y crean en lo que podemos hacer <\/strong>cuando saltamos a jugar. Nuestro aporte es fundamental. El aporte de todos construye.<br \/> &nbsp;<br \/> Adem&aacute;s, el f&uacute;tbol nos ense&ntilde;a que en la vida <strong>las derrotas y las victorias son pasajeras<\/strong>. Una l&iacute;nea muy delgada separa el &eacute;xito del fracaso. Un segundo, un error, algo de suerte, un milagro.<br \/> &nbsp;<br \/> Dec&iacute;a un entrenador: &laquo;<em>Muchas veces nos ense&ntilde;an que ganar es todo, lo m&aacute;s importante, lo &uacute;nico. Yo el primero. Pero la gente que te apoya te hace ver que no s&oacute;lo existe esta parte del f&uacute;tbol. Existe la otra, donde el partido no merece ni una l&aacute;grima, porque cuando en la vida se da todo, se puede ganar, se puede perder, pero importa menos. <strong>Podemos perder con la tranquilidad de haberlo dado todo<\/strong>. Es la vida, en un momento&nbsp;lo tienes todo y, de repente, no tienes nada<\/em>&raquo;.<br \/> &nbsp;<br \/> Como en muchas cosas en la vida <strong>el final no es lo m&aacute;s importante<\/strong>. Aprender a vivir significa valorar el momento, la etapa del camino y ver que no es todo ganar. Porque en un momento todo puede cambiar. Se puede perder lo que estaba al alcance de la mano.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Lo que de verdad importa es entregarlo todo en cada paso, dar la vida en el campo,<\/strong> aunque al final perdamos. Es cierto que <strong>duele perder, pero tambi&eacute;n nos hace m&aacute;s fuertes y m&aacute;s maduros<\/strong>.<br \/> &nbsp;<br \/> Despu&eacute;s de la derrota s&oacute;lo nos queda una cosa por hacer: levantar la cabeza y caminar de nuevo. Luchar otra vez hasta el final aunque no lo logremos de nuevo. <strong>Mirar la pr&oacute;xima meta y anhelar<\/strong> lo imposible. Y creer, s&iacute;, <strong>siempre creer que es posible<\/strong>. S&iacute;, es como la vida misma.<br \/> &nbsp;<br \/> Jes&uacute;s, hablando de f&uacute;tbol, hubiera hablado del <strong>juego limpio, evitando la violencia. Hubiera resaltado la honestidad para decir siempre la verdad, sin fingir ni mentir con gestos<\/strong><\/p>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<p align=\"justify\">, tratando de enga&ntilde;ar al &aacute;rbitro.<br \/> &nbsp;<br \/> Hubiera ensalzado al que trata con <strong>respeto<\/strong> al contrario, al que no insulta ni agrede, al que no ridiculiza ni se r&iacute;e del mal ajeno, al que admira al contrario antes y despu&eacute;s del partido. Hubiera elogiado al futbolista que aceptara la misi&oacute;n oculta de construir sin ser el m&aacute;s destacado, sin ocupar al final los titulares de prensa.<br \/> &nbsp;<br \/> Destacar&iacute;a la labor del buen <strong>entrenador<\/strong>. De <strong>aquel que sabe sacar lo mejor de los suyos y logra explotar todo su potencial, como un verdadero padre<\/strong>. Conociendo sus l&iacute;mites, so&ntilde;ando sus posibilidades, queri&eacute;ndolos en su misi&oacute;n. Sin humillar al que falla. Alent&aacute;ndolo a seguir y confiando de nuevo en sus capacidades.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Elogiar&iacute;a Jes&uacute;s al entrenador que uniera el vestuario<\/strong>, creara puentes, acogiera a todos, supiera poner a cada uno en su lugar, y aclarara siempre que ninguno es imprescindible en la alineaci&oacute;n inicial, pero todos son fundamentales a lo largo de la temporada.<br \/> &nbsp;<br \/> Alabar&iacute;a al entrenador que asumiera las culpas en las derrotas y no atacara a los suyos exculp&aacute;ndose siempre. Un entrenador capaz de unir, de integrar, de sacar lo mejor de cada uno.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Alabar&iacute;a el f&uacute;tbol como un juego, en el que uno se divierte y lo da todo<\/strong>. Pero un juego que se toma en serio, como la vida misma.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Hay partidos amistosos, entrenamientos, partidos poco importantes y partidos vitales<\/strong>. Luego hay esos partidos que s&oacute;lo se juegan una vez en la vida. Donde se decide todo. Ahora o nunca. S&iacute;, de esos partidos hay algunos en la vida. Son momentos en los que <strong>la decisi&oacute;n que tomemos, aunque sea dif&iacute;cil y dolorosa, puede cambiarlo todo.<\/strong> Ahora o nunca.<br \/> &nbsp;<br \/> En la vida, como en el f&uacute;tbol, hay que aprender a vivir. Eso es lo que hace bonita la vida y el f&uacute;tbol. Porque <strong>en la vida, s&iacute;, como en el f&uacute;tbol, nuestro trabajo muchas veces no obtiene &eacute;xito, pero no importa, nos levantamos y seguimos luchando<\/strong>. Merece la pena el esfuerzo y darlo todo. A veces la mala suerte, los errores, las lesiones, pueden truncar nuestros deseos. Pero no es el final de nada. Porque este partido de la vida se juega para siempre.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Carlos Padilla Esteban Jes&uacute;s, si estuviera aqu&iacute; hoy, utilizar&iacute;a el f&uacute;tbol como imagen para ense&ntilde;arnos algo de la vida. 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