{"id":30648,"date":"2016-06-11T01:36:12","date_gmt":"2016-06-11T06:36:12","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/%e2%80%8bdonde-nace-una-sonrisa\/"},"modified":"2016-06-11T01:36:12","modified_gmt":"2016-06-11T06:36:12","slug":"%e2%80%8bdonde-nace-una-sonrisa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/%e2%80%8bdonde-nace-una-sonrisa\/","title":{"rendered":"\u200b\u00bfD\u00f3nde nace una&nbsp;sonrisa?"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Carlos Padilla Esteban<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">Una sonrisa aut&eacute;ntica necesita siempre estar precedida de buenas dosis de silencio.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Para que haya risa y sonrisa de verdad, hace falta hondura y profundidad de alma. Para que haya fuente es necesario un pozo hondo<\/strong>, profundo, cargado de agua. La fuente toma el agua del pozo.<br \/> &nbsp;<br \/> Para que haya &aacute;rboles, hacen falta ra&iacute;ces que busquen agua en el interior de la tierra. Ra&iacute;ces firmes, &nbsp;fuertes.<br \/> &nbsp;<br \/> Pienso que <strong>la sonrisa es s&oacute;lo el exterior de un rico mundo interior, de una paz profunda<\/strong>. Por eso, una risa fingida, ir&oacute;nica, burlesca, es reflejo de poca hondura.<br \/> &nbsp;<br \/> Una risa c&iacute;nica, cr&iacute;tica, que se r&iacute;e del mal de los otros, que se burla de los defectos y ca&iacute;das de los dem&aacute;s, es una risa sin fondo, vana, superficial. Por otra parte, una risa sincera y verdadera, inocente y pura, tiene que ver con la profundidad del alma.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>&iexcl;Qu&eacute; importante es tener silencio en el coraz&oacute;n!<\/strong> Al mismo tiempo, <strong>&iexcl;qu&eacute; dif&iacute;cil!<\/strong> No es f&aacute;cil convivir con el silencio. <strong>A veces la soledad nos aturde<\/strong>. No es f&aacute;cil estar a solas con nuestros temores y dudas.<br \/> &nbsp;<br \/> El uso de los m&oacute;viles ha acentuado la llamada &laquo;fronemofobia&raquo; o miedo a pensar. Un <a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/www.aleteia.org\/es\/estilo-de-vida\/contenido-agregado\/te-incomoda-el-silencio-5834434754379776\">estudio<\/a> realizado muestra que bastan entre 6 y 15 minutos sin cosas que hacer, para que la mayor&iacute;a de la gente se sienta inc&oacute;moda.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Hay una necesidad muy fuerte en el hombre de tener algo entre manos<\/strong>, ocupar la mente, no perder el tiempo, aprovechar cada segundo. Cuesta tanto desconectar esta cabeza nuestra siempre en ebullici&oacute;n&#8230;<br \/> &nbsp;<br \/> Nos gusta estar ocupados y el m&oacute;vil suele llenar ese vac&iacute;o que sentimos. <strong>El silencio, la tranquilidad tan deseada, en el fondo, no es tan deseada. <\/strong>Vivir en una casa rodeada de vecinos parece m&aacute;s apetecible que vivir solo en mitad de la monta&ntilde;a, sin nadie a nuestro alrededor, sin ni&ntilde;os.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>La soledad asusta, nos enfrenta con nosotros mismos<\/strong>, con nuestros pensamientos m&aacute;s ocultos, con nuestros miedos y deseos inconfesables. Queremos o&iacute;r ruidos, gente, ni&ntilde;os, estar ocupados, tener cosas del exterior que nos den qu&eacute; pensar, para no pensar en nada m&aacute;s.<br \/> &nbsp;<br \/> Un silencio absoluto nos desconcierta e incomoda porque nos confronta con nuestra verdad. La soledad excesiva nos crea un problema. Estar solos con nosotros mismos, cuando no nos conocemos del todo, cuando hay preguntas por responder y temas por resolver, nos inquieta.<br \/> &nbsp;<br \/> Un poema de John Milton dice: &laquo;<em>La mente es tu propio lugar y en s&iacute; misma puede hacer un cielo del infierno y un infierno del cielo<\/em>&raquo;. <strong>En nuestra cabeza est&aacute; la capacidad de vivir con paz o en guerra. <\/strong>Tranquilos o nerviosos.<br \/> &nbsp;<br \/> Estar a solas con nuestros pensamientos nos confronta con nuestros l&iacute;mites e incapacidades, con nuestra pobreza y nuestras pasiones, con los pecados que tantas veces nos aturden y nos cuesta confesar.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Anhelamos la soledad<\/strong>, tener tiempo libre para nosotros, hacer cosas por nuestra cuenta, solos, sin nadie. <strong>Pero luego esa misma soledad anhelada nos resulta dif&iacute;cil de soportar.<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/><strong>Dios quiere hablarnos en el silencio<\/strong>. Dec&iacute;a san Francisco de Sales: &laquo;<em>Uno se recoge en Dios para elevar suspiros hacia &Eacute;l, y suspira hacia &Eacute;l para recogerse en &Eacute;l. <strong>El anhelo de Dios y la soledad espiritual se sostienen mutuamente<\/strong><\/em>&raquo;.<br \/> &nbsp;<br \/> A veces Dios se sirve, es verdad, de sucesos, de personas, de conversaciones. Muchas de esas veces vemos a Dios hablando en las cosas que vemos y o&iacute;mos. Pero a Dios le gusta el silencio para estar ah&iacute; con nosotros. Viene a nuestra vida en ese espacio vac&iacute;o, en ese tiempo sin ruidos, en que su voz resuena con mayor nitidez, con fuerza.&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Carlos Padilla Esteban Una sonrisa aut&eacute;ntica necesita siempre estar precedida de buenas dosis de silencio. &nbsp;Para que haya risa y sonrisa de verdad, hace falta hondura y profundidad de alma. Para que haya fuente es necesario un pozo hondo, profundo, cargado de agua. 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