{"id":30652,"date":"2016-06-11T01:36:20","date_gmt":"2016-06-11T06:36:20","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/%e2%80%8bsugerencias-para-crecer-en-humildad\/"},"modified":"2016-06-11T01:36:20","modified_gmt":"2016-06-11T06:36:20","slug":"%e2%80%8bsugerencias-para-crecer-en-humildad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/%e2%80%8bsugerencias-para-crecer-en-humildad\/","title":{"rendered":"\u200bSugerencias para crecer en&nbsp;humildad"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Carlos Padilla Esteban<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\"> Jes&uacute;s nos invita a ser humildes. Es dif&iacute;cil ser humildes. Normalmente el amor propio y el orgullo nos alejan de las personas.<br \/> &nbsp;<br \/> Jes&uacute;s se describe a s&iacute; mismo y dice que es humilde de coraz&oacute;n. Es el Dios <strong>que se abaja, que no impone, que se oculta, que se hace pobre<\/strong>, que se despoja de su rango pasando por uno de tantos y se cansa por los caminos tomando ovejas perdidas sobre sus hombros.<br \/> &nbsp;<br \/> Humilde en Bel&eacute;n, escondido en la fragilidad de un ni&ntilde;o que necesita el abrazo de sus padres. Humilde en Nazaret, con la sencillez de una vida cotidiana, de un d&iacute;a tras otro con Jos&eacute; y Mar&iacute;a, sin nada extraordinario.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Humilde en una aldea, aprendiendo a hablar, a correr, a rezar, a llorar. <\/strong>Humilde en el bautismo del Jord&aacute;n, en la fila, detr&aacute;s de todos, esperando como uno m&aacute;s a ser bautizado por el que no era digno de desatarle las sandalias.<br \/> &nbsp;<br \/> Humilde cuando necesita irse al desierto a buscar, a encontrarse con su Padre. Humilde en su ser de caminante que no tiene hogar, que se hospeda donde le abren la puerta, que necesita a sus amigos, que disfruta lo que el Padre le da sin pedir nada.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Humilde cuando implora ayuda a su Padre en Getseman&iacute;, cuando pide la compa&ntilde;&iacute;a a Pedro<\/strong> y teme que los suyos puedan marcharse. Humilde cuando se deja azotar y coronar de espinas. Humilde <strong>cuando carga la cruz. Cuando se burlan de &Eacute;l y &Eacute;l guarda silencio.<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/><strong>Humilde cuando me espera cada d&iacute;a, cuando llama a mi puerta y aguarda paciente<\/strong>, respetuoso, a que abra para poder entrar. Humilde cuando sigue esperando y yo no abro.<br \/> &nbsp;<br \/> &iexcl;Qu&eacute; dif&iacute;cil ser humildes! Es un arte. Es una gracia. <strong>La humildad es lo que admiramos en las personas a las que m&aacute;s respetamos.<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> No hay nada que provoque m&aacute;s nuestro rechazo que la vanidad y el orgullo. Ante aquellos que nos hablan siempre de sus &eacute;xitos y capacidades, ante aquellos que no dejan de presumir de sus logros, no nos sentimos c&oacute;modos.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>La vanidad, la prepotencia, la ostentaci&oacute;n, no despiertan el amor. La humildad, por su parte, nos atrae.<\/strong> Aquellas personas humildes son un don. Pero no una humildad fingida o impostada. Sino una humildad aut&eacute;ntica, que brota de lo hondo del coraz&oacute;n.<br \/> &nbsp;<br \/> Miramos a Jes&uacute;s. Miramos a <strong>Mar&iacute;a<\/strong>. Ella es la humildad encarnada. La esclava, la sierva de Dios. En Ella confi&oacute; Dios la misi&oacute;n m&aacute;s grande. Porque es humilde. Porque no se engr&iacute;e.<br \/> &nbsp;<br \/> Dec&iacute;a el Padre Jos&eacute; Kentenich: &laquo;<strong><em>La eternidad nos mostrar&aacute; un d&iacute;a que las almas peque&ntilde;as fueron las que determinaron el destino<\/em><\/strong><em>. Las peque&ntilde;as, no las grandes<\/em>&raquo;.<br \/> &nbsp;<br \/> Las almas humildes son peque&ntilde;as, se saben peque&ntilde;as y aprenden a confiar en el poder de Dios. Son las almas de aquellos que <strong>conf&iacute;an, que se dejan guiar, que no imponen, que respetan.<\/strong> Un coraz&oacute;n humilde une y acerca a Dios, no impone, respeta. Nosotros servimos y obedecemos.<br \/> &nbsp;<br \/> Pero la humildad es un camino que recorremos de la mano del Se&ntilde;or. <strong>Aprendemos a ser humildes cuando conocemos el amor de Dios y comprendemos que Dios no nos ama porque somos buenos, sino porque &Eacute;l es bueno.<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/><strong>La desproporci&oacute;n entre lo que somos y lo que podemos llegar a ser es lo que nos hace humildes<\/strong>.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>La humildad es verdad, es conocimiento de mi verdad m&aacute;s profunda<\/strong>. Nos alegramos de ser como somos y sabemos que podemos dar mucho m&aacute;s.<br \/> &nbsp;<br \/> Dios puede hacer obras grandes con mi barro. Puede hacer una obra de arte. Pero eso no me hace vanidoso, sino humilde. Es &Eacute;l con su poder. &Eacute;l en m&iacute;. &Eacute;l actuando sobre mi vida. Esa experiencia me descentra. Hace <strong>que el centro sea &Eacute;l<\/strong>. Puede ocurrir que no aprendamos solos a ser humildes.<br \/> &nbsp;<br \/> Entonces <strong>las humillaciones de la vida, las derrotas, los fracasos, nos ayudan a ser m&aacute;s humildes<\/strong>.<br \/> &nbsp;<br \/> Dec&iacute;a san Francisco de As&iacute;s al preguntarse sobre la alegr&iacute;a perfecta: &laquo;<\/p>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<p align=\"justify\"><em>Si somos perseguidos, despreciados, etc., y t&uacute; te alegras en Dios, entonces tenemos la alegr&iacute;a perfecta<\/em>&raquo;.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Cuando Dios nos regala la gracia de ser capaces de alegrarnos en las persecuciones, en el fracaso, tenemos una alegr&iacute;a que procede de Dios y esa alegr&iacute;a nos hace humildes<\/strong>.<br \/> &nbsp;<br \/> Alegre es el que se mira peque&ntilde;o y conf&iacute;a. El que se sabe d&eacute;bil y sonr&iacute;e. S&iacute;. Es la alegr&iacute;a que da la verdadera humildad. <strong>Una humildad que tiene grados<\/strong>.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Grados de la humildad<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/><strong>Somos humildes cuando nos vemos d&eacute;biles. Crecemos en nuestra humildad cuando aceptamos que otros nos vean d&eacute;biles<\/strong>, vean nuestras torpezas, se r&iacute;an de nuestra fragilidad.<br \/> &nbsp;<br \/> Crecemos a&uacute;n m&aacute;s cuando <strong>estamos dispuestos y nos conforta ver c&oacute;mo los dem&aacute;s nos tratan de acuerdo a nuestra debilidad<\/strong>. Saben c&oacute;mo somos y nos tratan de acuerdo a lo que somos.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Es duro ser humillados y sonre&iacute;r. Alegrarnos de no tener nada seguro y confiar<\/strong>. El Padre Jos&eacute; Kentenich dice al hablar de las cruces y dificultades:<br \/> &nbsp;<br \/> &laquo;<em>Queremos transformar las fuentes de dolor en fuentes de alegr&iacute;a. La educaci&oacute;n en la alegr&iacute;a debe saber tocar tambi&eacute;n este sufrimiento con la vara m&aacute;gica y <strong>hacer del sufrimiento una fuente de alegr&iacute;a.<\/strong> Esa vara m&aacute;gica es el amor.<\/em><br \/> &nbsp;<br \/><em>S&oacute;lo cuando sea el amor el que me impulsa a Dios, y sepa que todo es expresi&oacute;n de su amor, tendr&eacute; en mi poder <strong>la vara m&aacute;gica con la que todo puede convertirse f&aacute;cilmente en fuente de alegr&iacute;a<\/strong><\/em>&raquo;.[2]<br \/> &nbsp;<br \/> La humildad ha de ir siempre unida al amor para poder ser fuente de alegr&iacute;a. As&iacute; podremos mirar nuestra vida y <strong>alegrarnos de ser peque&ntilde;os<\/strong>. Repetiremos el <em>Magnificat<\/em> en nuestro coraz&oacute;n: &laquo;<em>Proclama mi alma la grandeza del Se&ntilde;or, porque ha mirado la humillaci&oacute;n de su esclava<\/em>&raquo;. Mar&iacute;a se alegra de ser peque&ntilde;a. Es el camino que Jes&uacute;s nos propone.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Carlos Padilla Esteban Jes&uacute;s nos invita a ser humildes. Es dif&iacute;cil ser humildes. Normalmente el amor propio y el orgullo nos alejan de las personas. &nbsp; Jes&uacute;s se describe a s&iacute; mismo y dice que es humilde de coraz&oacute;n. 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