{"id":30653,"date":"2016-06-11T01:36:22","date_gmt":"2016-06-11T06:36:22","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/ser-manso-tiene-sentido-hoy\/"},"modified":"2016-06-11T01:36:22","modified_gmt":"2016-06-11T06:36:22","slug":"ser-manso-tiene-sentido-hoy","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/ser-manso-tiene-sentido-hoy\/","title":{"rendered":"\u00bfSer manso tiene sentido&nbsp;hoy?"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Carlos Padilla Esteban<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\"> Jes&uacute;s nos invita a ser mansos. <strong>Jes&uacute;s es manso porque perdona, porque da gracias <\/strong>al Cirineo cuando se acerca, porque implora perd&oacute;n al Padre para sus verdugos, porque <strong>calla en lugar de defenderse<\/strong>. Porque calma la tempestad del coraz&oacute;n cuando nos acercamos a &Eacute;l. Porque no juzga duramente, porque escribe nuestros pecados en la arena, sabiendo que luego los borra el viento.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Nos pide nuestra carga para aliviarnos, nuestro dolor para descargarnos, nuestra angustia para darnos paz.<\/strong> Su amor es sin condiciones.<br \/> &nbsp;<br \/> &iexcl;Qu&eacute; dif&iacute;cil es ser mansos como Jes&uacute;s! Mansos al <strong>aceptar las cr&iacute;ticas y no defendernos cuando somos juzgados.<\/strong> Mansos para <strong>llevar con paz los contratiempos <\/strong>y las contrariedades, sin quejas, sin insultos.<br \/> &nbsp;<br \/> Mansos para <strong>no contraatacar cuando nos atacan<\/strong>. Mansos para aceptar con valent&iacute;a las cargas que pesan sobre nuestra espalda. Mansos para <strong>no devolver mal por mal, sino bondad y silencio cuando somos ofendidos.<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Mansos para <strong>calmar la tempestad del coraz&oacute;n de aquellos que buscan descanso en nosotros<\/strong>. S&iacute;, &iexcl;qu&eacute; dif&iacute;cil ser mansos! <strong>Brota la ira, la rabia, el deseo de venganza.<\/strong> No nos calmamos f&aacute;cilmente cuando hemos sido heridos.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>La mansedumbre tiene mucho que ver con la paciencia<\/strong>. Van muy unidas. Una oraci&oacute;n lo expresa as&iacute;: &laquo;<em>Conc&eacute;deme la paciencia suficiente para adaptarme a los imprevistos, para convivir con mis l&iacute;mites. Cristo, conc&eacute;deme la paciencia para afrontar la adversidad, para perseverar ante las frustraciones, para creer en lo que es posible. Cristo, conc&eacute;deme la paciencia para apreciar las cosas sencillas, para asumir el desaf&iacute;o de cada d&iacute;a, para poseer un coraz&oacute;n servicial y confiar en tu Providencia<\/em>&raquo;.<br \/> &nbsp;<br \/> Un coraz&oacute;n paciente y manso es el que le pedimos a Dios. <strong>Un coraz&oacute;n d&oacute;cil que acepte con alegr&iacute;a lo que procede de Dios, lo bueno y lo malo<\/strong>, las cruces y las alegr&iacute;as. Un coraz&oacute;n manso que no se rebele al no alcanzar la meta.<br \/> &nbsp;<br \/> Los mansos a veces parecen ser objeto de la burla y la cr&iacute;tica<strong>. La mansedumbre parece que nos hace d&eacute;biles. Pero es todo lo contrario. <\/strong>Es fuerte el coraz&oacute;n del hombre manso. Porque manso es aquel que lo aguanta todo sin quejarse. Y la queja es lo m&aacute;s propio de un coraz&oacute;n d&eacute;bil.<br \/> &nbsp;<br \/> Mansos como corderos para acoger la voluntad de Dios, para no dejarnos llevar por la ira, para aceptar los contratiempos con un coraz&oacute;n calmado. Manso es el Cordero de Dios llevado al matadero. Manso, no d&eacute;bil, cuando toma el c&aacute;liz en sus manos. Cuando lo miramos partido en la Eucarist&iacute;a y pronunciamos el Cordero de Dios, alabamos <strong>la mansedumbre del Cordero que no se rebela y se entrega.<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Jes&uacute;s muestra el camino. Adem&aacute;s lo sabemos, &iexcl;cu&aacute;nto bien nos hace vivir cerca de personas mansas! Cerca de los que <strong>no golpean nada cuando se enfadan<\/strong> y no se dejan llevar por ataques incontrolables de ira.<br \/> &nbsp;<br \/> Es complicado vivir con personas de genio ind&oacute;mito. Con aquellos que responden con ira y rabia ante la menor contrariedad en la vida.<br \/> &nbsp;<br \/> Es verdad que <strong>es muy dif&iacute;cil mantener la calma del coraz&oacute;n cuando nos enfrentamos a injusticias. Es muy duro. Pero es el ideal al que aspiramos<\/strong>.<br \/> &nbsp;<br \/> Un coraz&oacute;n que sea una roca firme en la que otros puedan descansar. Un coraz&oacute;n que no se altere de manera injustificada y desproporcionada. <strong>Un coraz&oacute;n que trate el &eacute;xito y el fracaso como lo que son, dos impostores.<\/strong> Un coraz&oacute;n que sepa acoger la vida sin perder la paz interior, cuando las cosas no salen como so&ntilde;&aacute;bamos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Carlos Padilla Esteban Jes&uacute;s nos invita a ser mansos. Jes&uacute;s es manso porque perdona, porque da gracias al Cirineo cuando se acerca, porque implora perd&oacute;n al Padre para sus verdugos, porque calla en lugar de defenderse. Porque calma la tempestad del coraz&oacute;n cuando nos acercamos a &Eacute;l. Porque no juzga duramente, porque escribe nuestros &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/ser-manso-tiene-sentido-hoy\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab\u00bfSer manso tiene sentido&nbsp;hoy?\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-30653","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30653","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=30653"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30653\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=30653"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=30653"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=30653"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}