{"id":30662,"date":"2016-06-11T01:36:41","date_gmt":"2016-06-11T06:36:41","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/%e2%80%8bsan-pablo-o-como-la-mision-se-abre-camino-a-traves-del-error\/"},"modified":"2016-06-11T01:36:41","modified_gmt":"2016-06-11T06:36:41","slug":"%e2%80%8bsan-pablo-o-como-la-mision-se-abre-camino-a-traves-del-error","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/%e2%80%8bsan-pablo-o-como-la-mision-se-abre-camino-a-traves-del-error\/","title":{"rendered":"\u200bSan Pablo o c\u00f3mo la misi\u00f3n se abre camino a trav\u00e9s del&nbsp;error"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Carlos Padilla Esteban<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">Pablo fue Saulo antes que Pablo. Saulo fue un enamorado de Dios, un hombre fascinado por la norma que marcaba un camino de vida, un hombre fiel y cumplidor. Las circunstancias lo convirtieron en perseguidor, porque era justo.<br \/> &nbsp;<br \/> Sab&iacute;a lo que Dios le ped&iacute;a. Entend&iacute;a lo que era su justicia. <strong>Ve&iacute;a en los cristianos un peligro para los planes de Dios<\/strong>. Los cristianos eran una amenaza para la ley jud&iacute;a y &eacute;l era el encargado de buscarlos y hacer que fueran juzgados.<br \/> &nbsp;<br \/> No conoc&iacute;a a Cristo, no comprend&iacute;a a los cristianos. Sorpresivamente, en el camino hacia Damasco, escuch&oacute; la voz de Jes&uacute;s: &laquo;<em>Saulo, Saulo, &iquest;por qu&eacute; me persigues?<\/em>&raquo;. No conoc&iacute;a su voz. Pero Jes&uacute;s lo conoc&iacute;a a &eacute;l. Y &eacute;l caminaba confundido por otros caminos.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Cre&iacute;a ver con claridad lo que ten&iacute;a que hacer y acab&oacute; perdiendo la vista.<\/strong><strong>Ten&iacute;a odio en su coraz&oacute;n<\/strong>. Aquel d&iacute;a, aquella ca&iacute;da, le llev&oacute; a comenzar un nuevo camino, el de la conversi&oacute;n: &laquo; &iquest;Qu&eacute; tengo que hacer?&raquo;. Se encontr&oacute; con &Eacute;l en su camino y ya no pudo vivir sin &Eacute;l. Con la misma pasi&oacute;n que antes persegu&iacute;a a los cristianos, se entreg&oacute; a Jes&uacute;s.<br \/> &nbsp;<br \/> Caer del caballo es el comienzo de todos los cambios. Saulo dej&oacute; de llamarse Saulo y empez&oacute; el camino de Pablo. Su fuerza, su pasi&oacute;n, cambiaron de rumbo. Fue llamado Saulo por &uacute;ltima vez. Desde entonces su nuevo nombre marcar&iacute;a el camino a seguir.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Todo nombre implica una misi&oacute;n<\/strong>. Pablo comprendi&oacute; que Jes&uacute;s necesitaba su amor, su entrega y se puso en camino. No dud&oacute;, crey&oacute;, se fi&oacute; de aquella voz y de aquellos que Dios puso en su camino para fortalecer su fe. Pablo aprendi&oacute; a obedecer.<br \/> &nbsp;<br \/> Dec&iacute;a Benedicto XVI al hablar de Jes&uacute;s: &laquo;<em>Jes&uacute;s sab&iacute;a que no estaba jam&aacute;s solo y, hasta su &uacute;ltimo grito en la cruz, no hizo m&aacute;s que obedecer a aquel a quien llamaba Padre, y toda su vida fue enteramente un tender hacia &Eacute;l<\/em>&raquo;.<br \/> &nbsp;<br \/> A partir de ese momento Pablo nunca estuvo solo y su vida fue un tender hacia &Eacute;l. Pienso en ese Pablo. Pienso en mi propia vida. <strong>Tan importante es volver a caer del caballo para reencontrar el verdadero camino.<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/><strong>Nos creemos seguros en nuestro caballo, en nuestra zona de confort, viviendo como creemos que Dios quiere que vivamos. Pero muchas veces no tendemos hacia Jes&uacute;s.<\/strong> Seguimos nuestro propio camino.<br \/> &nbsp;<br \/> Nos pensamos capaces de todo y <strong>centramos todo en nuestras propias fuerzas. Creemos hacer las cosas bien y justificamos los errores<\/strong>. &iexcl;Cu&aacute;nto bien nos hace que Dios, de vez en cuando, nos tire del caballo y nos muestre nuestra debilidad!<br \/> &nbsp;<br \/> Nos ayuda que Dios nos deje experimentar la derrota, la ca&iacute;da, la p&eacute;rdida. <strong>A veces nuestro amor es demasiado pobre, instintivo, limitado. <\/strong>Est&aacute; poco orientado hacia Dios.<br \/> &nbsp;<br \/> Dec&iacute;a el Padre Jos&eacute; Kentenich: &laquo;<em>El amor instintivo no tiene fuerzas suficientes. Es superficial. No pocas veces est&aacute; centrado en un solo objeto muy concreto. Y, si no lo encuentro, cesa el amor. Es un amor vacilante. Es un amor enfermizamente apegado al yo. El amor verdadero debe salir adelante en el sufrimiento y en la cruz<\/em>&raquo;[1].<br \/> &nbsp;<br \/> A veces es as&iacute; nuestro amor por los dem&aacute;s, por la vida, por las cosas que hacemos. Un amor fr&aacute;gil y enfermizo. Un amor d&eacute;bil que gira en torno al propio yo. Atado, esclavo. Un amor que se busca.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Nos falta crecer en el amor verdadero<\/strong>. En ese amor que Dios pone en nuestros corazones. Nos hace falta descentrarnos e iniciar as&iacute; un nuevo camino. Nos viene bien caer del caballo para entender.<br \/> &nbsp;<br \/> Saulo no amaba como amaba Pablo. Saulo giraba en torno a s&iacute; mismo, a su ego, a su ambici&oacute;n. Pablo se desprende de su yo y se entrega sin reservas. No teme la muerte. Ama sin miedo. Y no teme perder la vida si es para seguir al Se&ntilde;or donde &Eacute;l le pida.<br \/> &nbsp;<br \/> Pablo experiment&oacute; la debilidad en su propia vida. Un aguij&oacute;n en la carne que le hac&iacute;a consciente de su peque&ntilde;ez: &laquo;<\/p>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<p align=\"justify\"><em>Y para que la grandeza de las revelaciones no me exaltase desmedidamente, me fue dado un aguij&oacute;n en mi carne, un mensajero de Satan&aacute;s que me abofetee, para que no me enaltezca sobremanera; tres veces he rogado al Se&ntilde;or, que lo quite de m&iacute;.<\/em><br \/> &nbsp;<br \/><em>&nbsp;Y me ha dicho: -B&aacute;state mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriar&eacute; en mis debilidades, para que repose sobre m&iacute; el poder de Cristo. Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy d&eacute;bil, entonces soy fuerte<\/em>&raquo;. 2 Corintios 12, 7-10.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>La debilidad deja ver la fuerza de Dios<\/strong> en su vida. &Eacute;l, llamado por Dios, ca&iacute;do del caballo, inicia una misi&oacute;n inmensa: llevar a Cristo a los gentiles, a los que no eran jud&iacute;os, a los no creyentes.<br \/> &nbsp;<br \/> Y en esa misi&oacute;n comprueba una y otra vez su limitaci&oacute;n y su debilidad. Dios permite que encuentre en sus ca&iacute;das el camino para que se vea con claridad el rostro de Dios.<br \/> &nbsp;<br \/> &iexcl;Cu&aacute;ntas veces nos quejamos en la vida de nuestras debilidades! <strong>&iexcl;Cu&aacute;nto nos cuesta reconocer nuestro pecado, las tentaciones que nos impiden crecer!<\/strong> En nuestra debilidad est&aacute; nuestra salvaci&oacute;n.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>La fuente de vida surge de la grieta que tantas veces nos paraliza. Nuestra debilidad se convierte en camino de misi&oacute;n.<\/strong> Pensamos que nada podemos hacer con nuestras debilidades. Creemos que es mejor taparlas y construir sobre ellas.<br \/> &nbsp;<br \/> Dios se sirve de nuestra debilidad para dar vida a otros. La utiliza para salvar a muchos.<br \/> &nbsp;<br \/> La herida, esa parte del pasado que nos cuesta reconocer y aceptar, puede ser fuente de vida. Pablo, jud&iacute;o estricto, fiel a la ley, se convierte en camino de salvaci&oacute;n para los no jud&iacute;os. El perseguidor de los cristianos, se hace cristiano.<br \/> &nbsp;<br \/> No pod&iacute;a ser cre&iacute;ble entre ellos. Fue perseguidor, &iquest;c&oacute;mo fiarse de su conversi&oacute;n? &iquest;C&oacute;mo olvidar todo lo que hab&iacute;a hecho? Ese dolor, esa herida, se convierte en la puerta hacia otro camino: los gentiles.<br \/> &nbsp;<br \/> Su pasado ser&aacute; el estigma que le acompa&ntilde;ar&aacute; toda su vida. Pero no era necesario olvidar nada. En su propio pasado est&aacute; el camino de salvaci&oacute;n. Pablo perdona a Saulo.<br \/> &nbsp;<br \/> Dec&iacute;a el Padre Kentenich: &laquo;<strong><em>Muchas personas no pueden soportar el sentimiento de culpa y por eso lo niegan, y cuanto m&aacute;s lo niegan m&aacute;s enferman ps&iacute;quicamente. Ma&ntilde;ana o pasado ma&ntilde;ana colapsar&aacute;n tambi&eacute;n corporalmente<\/em><\/strong>&raquo;[2].<br \/> &nbsp;<br \/> Pablo perdona sus errores, su fanatismo, su confusi&oacute;n. <strong>Pablo se arrepiente del camino seguido pero comprende que ser&aacute; fuente de vida. El estigma le lleva a los no jud&iacute;os<\/strong>. La deshonra, el rechazo, <strong>el desprecio de los suyos, le hacen ver su misi&oacute;n verdadera.<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Pablo es un converso. Tiene el fuego de los conversos en el alma. Se convierte y cambia radicalmente su vida, no de forma de ser. No deja de lado su pasi&oacute;n, su fuego, su amor por la vida.<br \/> &nbsp;<br \/> No deja de lado todo lo que le llev&oacute; a perseguir a los cristianos. No cambi&oacute; su pasado. El pasado no cambia. Se acepta o se rechaza. Se niega o nos sirve como camino de vida.<br \/> &nbsp;<br \/> Pablo cambia el rumbo. Sigue un nuevo camino. Para poder hacerlo tendr&aacute; que <strong>perdonarse a s&iacute; mismo. Muchas veces es lo m&aacute;s importante para volver a creer<\/strong>. Tal vez lo &uacute;nico importante. Pablo perdona a Saulo. Tal vez muchos no perdonaron a Saulo y esa mancha acompa&ntilde;ar&aacute; sus pasos, enturbiar&aacute; sus logros, lo har&aacute; sospechoso.<br \/> &nbsp;<br \/> La duda siempre estar&aacute; en sus obras. Deja su tierra y se hace peregrino, misionero, enviado de Dios. Y all&iacute; donde no lo conocen, &eacute;l mismo se encargar&iacute;a de contar su historia: &laquo;<em>&Uacute;ltimo de todos tambi&eacute;n se me apareci&oacute; a m&iacute; como si fuera a uno nacido prematuramente. Para que no nos creamos salvados<\/em>&raquo;. 1 Corintios 15:7-8.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Dios nos saca de nuestra tierra, nos busca en nuestra pobreza, para que no pensemos que Dios necesita nuestras grandes capacidades<\/strong>. Para que volvamos siempre de nuevo a suplicar su gracia.<br \/> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Carlos Padilla Esteban Pablo fue Saulo antes que Pablo. Saulo fue un enamorado de Dios, un hombre fascinado por la norma que marcaba un camino de vida, un hombre fiel y cumplidor. Las circunstancias lo convirtieron en perseguidor, porque era justo. &nbsp; Sab&iacute;a lo que Dios le ped&iacute;a. 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