{"id":30687,"date":"2016-06-11T01:37:36","date_gmt":"2016-06-11T06:37:36","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lloras-una-ausencia-eres-muy-agraciado\/"},"modified":"2016-06-11T01:37:36","modified_gmt":"2016-06-11T06:37:36","slug":"lloras-una-ausencia-eres-muy-agraciado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lloras-una-ausencia-eres-muy-agraciado\/","title":{"rendered":"\u00bfLloras una ausencia? Eres muy&nbsp;agraciado"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Carlos Padilla Esteban<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">Cuesta demasiado la separaci&oacute;n. Cuando no sabemos d&oacute;nde est&aacute; Jes&uacute;s, cuando sufrimos y no entendemos c&oacute;mo puede ser que &Eacute;l exista y permita nuestro dolor. Cuando caminamos en la oscuridad y rezamos pero no sentimos que nadie nos escuche. La ausencia, el vac&iacute;o.<br \/> &nbsp;<br \/> Tenemos el anhelo en el coraz&oacute;n de que siempre est&aacute; aunque no lo sintamos. Una persona rezaba: <em>&laquo;<\/em><em>Se&ntilde;or, <\/em><em>&iexcl;qu&eacute;<\/em><em> dif&iacute;cil es verte con mis ojos humanos<\/em><em>! En mi rutina, en mis ca&iacute;das, en<\/em><em> el dolor, en los momentos de encrucijada. &iquest;D&oacute;nde est&aacute;s? Es verdad que<\/em><em> a veces te toco en otros, en personas que sufren, en momentos de<\/em><em> hogar, de paz, de entrega, de partir el pan. A veces te reconozco y<\/em><em> mi vida tiene sentido. Otras te busco. S&eacute; que T&uacute; tambi&eacute;n a m&iacute;, que me<\/em><em> esperas cada d&iacute;a, que est&aacute;s a mi puerta. Te tengo y no te tengo. Te<\/em><em> veo y no te veo<\/em><em>. <strong>Eres ausencia y presencia<\/strong>. Cercano y lejano&raquo;<\/em>.<br \/> &nbsp;<br \/> Entre los disc&iacute;pulos, discutir&iacute;an antes de la Ascensi&oacute;n, &iquest;Cu&aacute;ndo se ir&aacute;? &iquest;No se puede quedar siempre con nosotros? Nos identificamos con ellos. <strong>Cuando hemos recuperado <\/strong><strong>a alguien que<\/strong><strong> pens&aacute;bamos que hab&iacute;amos perdido, la necesidad de esa persona es mucho<\/strong><strong> mayor<\/strong>, porque lo que ve&iacute;amos como evidente ya no lo es. Eso sentir&iacute;an los ap&oacute;stoles.<br \/> &nbsp;<br \/> Ahora saben qui&eacute;n es Jes&uacute;s. Saben qui&eacute;n es para ellos y lo que los ama. Han visto su compasi&oacute;n, su misericordia, su ternura, su paternidad, su perd&oacute;n. &iquest;C&oacute;mo van a volverlo a perder? No se quieren separar de &Eacute;l. No pueden. Jes&uacute;s, con su coraz&oacute;n humano, los comprende<strong>.<\/strong><strong> Sabe c&oacute;mo se sienten, <\/strong><strong>conoce sus miedos, c&oacute;mo le necesitan. Jes&uacute;s<\/strong><strong> conf&iacute;a en ellos.<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Duele la separaci&oacute;n cuando hemos amado mucho, tocado mucho, escuchado mucho<\/strong>. <strong>Duele decir adi&oacute;s a los seres queridos cuando nos dejan<\/strong> y sus palabras se transforman en fr&iacute;os silencios.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>El amor nos ata, nos arraiga<\/strong>, nos vincula, nos hace echar ra&iacute;ces. Es muy sano atarnos, buscar un hogar, descansar en alguien. <strong>Es sano sufrir cuando perdemos lo que amamos<\/strong>. Porque hemos amado.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Lo triste es pasar por la vida sin vincularnos, no sufrir cuando se alejan aquellos con los que hemos compartido el camino, no llorar la ausencia<\/strong> o el dolor de los que llevamos en el alma grabados. Es triste tener un coraz&oacute;n de corcho, o de hielo, amurallado.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Un coraz&oacute;n helado no se corresponde con lo que somos. Estamos hechos a imagen de Dios y Dios es amor. Hemos sido creados para amar y ser amados.<br \/> Dios mismo, como dice el Padre Jos&eacute; Kentenich, busca un hogar: &laquo;<strong><em>Dios mismo es un ser ligado a un nido. No por debilidad, sino por plenitud de vida<\/em><\/strong><em>. Porque Dios es Trinidad, tres personas. De ah&iacute; se puede inferir cu&aacute;n hondamente estar&aacute; anclada en el hombre la pulsi&oacute;n social, dado que es imagen del Dios Trino<\/em>&raquo;<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\" title=\"\">[1]<\/a>.<br \/><strong>El hombre necesita echar ra&iacute;ces en lugares y personas<\/strong>. Necesita profundizar sus v&iacute;nculos, amar y ser amado. Crea cadenas invisibles de amor que no quiere que se rompan. Cuando hemos sido amados de verdad, no queremos perder al que nos ama.<br \/> Porque, como le&iacute;a hace poco: &laquo;Amar es descubrir al otro su belleza&raquo;. Y no queremos perder a aquellos que nos recuerdan qui&eacute;nes somos, que nos muestran dones que tenemos sin saberlo.<br \/><strong>Cuando alguien nos ama bien, con madurez, es capaz de hacernos ver la belleza que nosotros mismos no vemos<\/strong>. Nos mira y descubre a Dios en nosotros.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Es lo que hizo Jes&uacute;s con sus disc&iacute;pulos. Les hizo ver su poder, su belleza, la pureza de su coraz&oacute;n, la grandeza de su alma. Les hizo ver que eran hijos de Dios. Se arrodill&oacute; ante ellos. Lav&oacute; sus pies.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Les hizo creer que pod&iacute;an lograr todo lo que quisieran si confiaban. Que bastaba con creer, con desear, con luchar. Que el trabajo da siempre sus frutos, tarde o temprano, incluso aunque no los veamos. Que la entrega siembra semillas de esperanza y de vida en los corazones.<\/p>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<p align=\"justify\"> &nbsp;<br \/> Les hizo creer que eran los hombres m&aacute;s bellos de la tierra, los m&aacute;s puros, los m&aacute;s de Dios. Les hizo ver su propia luz y confiar en las fuerzas de su coraz&oacute;n. <strong>Enalteci&oacute; su pobreza, dignific&oacute; su debilidad. Por eso los ap&oacute;stoles no quer&iacute;an separarse de Aquel que les hab&iacute;a cambiado la vida<\/strong>.<\/p>\n<p align=\"justify\"> As&iacute; tendr&iacute;a que ser nuestra forma de amar. Una mujer rezaba as&iacute; al pensar en su marido: &laquo;<em>Me ayuda a ensanchar mi coraz&oacute;n porque pensar en &eacute;l saca lo mejor de m&iacute;. Gracias porque me bendice, porque me mira bien, porque cree en m&iacute;, conf&iacute;a en m&iacute;, me apoya, me comprende y me sana. Jes&uacute;s, me sana. T&uacute; le has dejado sanarme con su cari&ntilde;o. En sus ojos est&aacute; tu mirada. Y a trav&eacute;s de sus ojos veo a veces cosas desconocidas del mundo para m&iacute;. La complicidad al re&iacute;rnos de las cosas. <strong>&iexcl;Qu&eacute; suerte tener alguien a quien contarle todo y que me comprende!<\/strong> &iexcl;Qu&eacute; suerte poder escucharle!<\/em>&raquo;<br \/> &nbsp;<br \/> &iexcl;Qu&eacute; importante es tener personas a las que amamos y nos aman! &iexcl;Qu&eacute; maravilloso poder decirle algo as&iacute; a la persona a la que amamos y nos ama! En la vida matrimonial deber&iacute;a ser esto una realidad cotidiana. En nuestras relaciones tendr&iacute;a que ser tambi&eacute;n as&iacute;.<br \/> &nbsp;<br \/> Es lo mismo que vivieron los disc&iacute;pulos con Jes&uacute;s. Se sintieron muy amados por &Eacute;l. En cada momento de su camino. Por eso les doli&oacute; tanto la separaci&oacute;n. Por eso se entristeci&oacute; su alma.<\/p>\n<div>\n &nbsp; <\/p>\n<hr align=\"left\" size=\"1\" width=\"33%\" \/>\n<div id=\"ftn1\">\n <a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\" title=\"\">[1]<\/a> J. Kentenich,<br \/>\n <em>Que surja el hombre nuevo<\/em>, 1951\n <\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Carlos Padilla Esteban Cuesta demasiado la separaci&oacute;n. Cuando no sabemos d&oacute;nde est&aacute; Jes&uacute;s, cuando sufrimos y no entendemos c&oacute;mo puede ser que &Eacute;l exista y permita nuestro dolor. Cuando caminamos en la oscuridad y rezamos pero no sentimos que nadie nos escuche. La ausencia, el vac&iacute;o. &nbsp; Tenemos el anhelo en el coraz&oacute;n de &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lloras-una-ausencia-eres-muy-agraciado\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab\u00bfLloras una ausencia? Eres muy&nbsp;agraciado\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-30687","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30687","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=30687"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30687\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=30687"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=30687"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=30687"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}