{"id":30693,"date":"2016-06-11T01:37:50","date_gmt":"2016-06-11T06:37:50","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lo-que-se-despierta-tras-un-adios\/"},"modified":"2016-06-11T01:37:50","modified_gmt":"2016-06-11T06:37:50","slug":"lo-que-se-despierta-tras-un-adios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lo-que-se-despierta-tras-un-adios\/","title":{"rendered":"Lo que se despierta tras un&nbsp;adi\u00f3s"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Carlos Padilla Esteban<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">A veces no vemos nada, es verdad, s&oacute;lo guardamos y ya llegar&aacute; el momento en que encajar&aacute;n las cosas y me dar&eacute; cuenta de c&oacute;mo ese paso fue importante en mi camino. &iexcl;Cu&aacute;ntas veces no vemos nada m&aacute;s que el hoy!<br \/> &nbsp;<br \/> Eso les pasaba a los ap&oacute;stoles aquella noche de la despedida, que s&oacute;lo ve&iacute;an que Jes&uacute;s se iba y su dolor y su miedo a perderlo. Jes&uacute;s les habla. Les pide que guarden, les pide que esperen, que conf&iacute;en, que aguarden su Esp&iacute;ritu, que crean. Ellos no lo comprenden, pero cada uno guardar&aacute; esa noche en el coraz&oacute;n sus palabras. Las guardar&aacute; sin entender demasiado. Guardar&aacute; algo &uacute;nico. Y esa palabra guardada, en alg&uacute;n momento se har&aacute; vida y cambiar&aacute; su coraz&oacute;n.<br \/> &nbsp;<br \/> A nosotros nos pasa lo mismo. &iexcl;Cu&aacute;ntas veces nos dicen cosas, escuchamos un Evangelio, vivimos una experiencia y no sucede nada especial! Es como si no hubiera ocurrido. Pero, <strong>de repente, esa misma palabra o&iacute;da mil veces, nos impresiona y se hace vida. Y nos cambia. Y vibramos<\/strong> por lo que estamos viviendo. &iquest;Qu&eacute; palabras son esas? <strong>Tienen que ver con ese lenguaje misterioso y personal que se da con Dios<\/strong>. Tienen que ver con lo que yo soy en lo m&aacute;s profundo.<br \/> &nbsp;<br \/> Jes&uacute;s se despidi&oacute; de los suyos aquella noche, en esa &uacute;ltima cena. Se toma su tiempo. El amor verdadero se toma el tiempo para despedirse. Porque las despedidas duelen en el alma. <strong>Es duro decir adi&oacute;s<\/strong>. En esos momentos queremos decirlo todo, guardarlo todo, contarlo todo.<br \/> &nbsp;<br \/> Jes&uacute;s quiere que los suyos lleguen a Dios. No quiere que se pierdan por el camino. Sabe que le han amado. &Eacute;l los ha amado hasta el extremo y los ha cuidado. &iexcl;Cu&aacute;nto los ha amado! Sufre por ellos, por su soledad. Pero se alegra de que no se queden retenidos en su persona, quiere que sigan so&ntilde;ando, que sigan subiendo alto, aunque &Eacute;l ya no pueda estar f&iacute;sicamente a su lado.<br \/> &nbsp;<br \/> Jes&uacute;s se hace prescindible. Como dec&iacute;a el Padre Kentenich: <em>&laquo;<\/em><em>No debo dejar que las personas se queden detenidas en m&iacute;. Debo <strong>velar para que contin&uacute;en su crecimiento m&aacute;s all&aacute; de mi persona y se adentren y arraiguen en el coraz&oacute;n de Dios<\/strong>&raquo;<\/em><a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\" title=\"\"><em><strong>[1]<\/strong><\/em><\/a>.<br \/> &nbsp;<br \/> Jes&uacute;s es la meta de nuestro camino, es cierto, es el camino, es el peregrino, es el que va en nosotros. <strong>Nuestra misi&oacute;n es dejar que otros lleguen a Dios. En nosotros se encontrar&aacute;n con Dios<\/strong>, Aquel que nos abraza y sostiene. El que camina llev&aacute;ndonos en brazos y sosteniendo nuestra vida fr&aacute;gil. A &Eacute;l conducimos a los que amamos. En &Eacute;l descansar&aacute;n.<br \/> &nbsp;<br \/> Jes&uacute;s les recuerda que est&aacute; con ellos para siempre. Pero quiere que aprendan a vivir llev&aacute;ndolo en sus corazones. Por eso ellos esta noche guardaron los gestos, los momentos en los que el amor se expres&oacute;. Lo guardaron todo: <em>&laquo;El que acepta mis mandamientos y los guarda, &eacute;se me ama; al que me ama lo amar&aacute; mi Padre, y Yo tambi&eacute;n lo amar&eacute; y me revelar&eacute; a &eacute;l&raquo;. <\/em><em>Juan 14, 15-21.<\/em><br \/> &nbsp;<br \/> Guardaron las palabras que no se volver&iacute;an a repetir. Guardaron los gestos de amor que ellos mismos tendr&iacute;an que repetir cada d&iacute;a a partir de ahora. Pero sufren, est&aacute;n tristes, porque hasta ahora no se hab&iacute;an separado nunca de Jes&uacute;s. Por eso no hab&iacute;a sido necesario guardar, s&oacute;lo vivir el momento. Jes&uacute;s estaba con ellos.<br \/> &nbsp;<br \/> S&oacute;lo ten&iacute;an que disfrutar cada d&iacute;a con &Eacute;l. Sin pensar en lo que dejaron, ni preocuparse por el futuro. Sin asegurar nada. A su lado confiaban. As&iacute; hab&iacute;an vivido los disc&iacute;pulos esos tres a&ntilde;os. Cerca de Jes&uacute;s. Viviendo con &Eacute;l, sigui&eacute;ndolo donde &Eacute;l iba, estando con &Eacute;l, hablando y escuchando, con el coraz&oacute;n abierto a lo que cada d&iacute;a suced&iacute;a. <strong>Todo con Jes&uacute;s era una aventura que merec&iacute;a la pena<\/strong>.<br \/> &nbsp;<br \/> Ahora, Jes&uacute;s les dice que guarden en el coraz&oacute;n: <em>&laquo;Si me am&aacute;is, guardar&eacute;is mis mandamientos&raquo;.<\/em> Sus mandamientos son sus palabras, es ese don de su amor que se hace vida, que los hace capaces de dar m&aacute;s, siempre m&aacute;s, hasta que duela.<\/p>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<p align=\"justify\"><strong>Su mandamiento es un yugo suave, una carga ligera. Porque est&aacute; fundado en el amor. <\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Dec&iacute;a el Padre Kentenich: <em>&laquo;Procuremos <strong>que nuestro saber se haga vida, se haga amor<\/strong>. Que lo que<\/em><em> sepamos desemboque en el amor&raquo;<\/em><a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\" title=\"\"><em><strong>[2]<\/strong><\/em><\/a><em>. <\/em>Jes&uacute;s quiere que todo lo que saben se haga amor. Por eso les pide que guarden en el alma todo lo vivido, sus palabras, ese mandamiento del amor que les dar&aacute; la vida, que les har&aacute; subir las cumbres m&aacute;s altas.<br \/> &nbsp;<br \/> Por eso les pide que atesoren en lo hondo de su coraz&oacute;n los recuerdos y la experiencia de sentirse amados y elegidos por &Eacute;l. Porque quiere que aprendan a amar y a darlo todo como &Eacute;l. Porque quiere que sean valientes.<br \/> &nbsp;<br \/> Jes&uacute;s los ama mucho, de forma muy personal, los ama desde las entra&ntilde;as. Jes&uacute;s amaba a cada uno en su originalidad, en su verdad. Los amaba personalmente. As&iacute; quiere que amemos. No de forma vaga. No a todos igual. Quiere que nos abajemos, que nos acerquemos al hombre, que amemos desde nuestras entra&ntilde;as. <strong>Desde lo m&aacute;s hondo de nuestra vida. Con un coraz&oacute;n que ama lo humano, que se apega y ata, que eleva y engrandece. <\/strong><\/p>\n<div>\n &nbsp; <\/p>\n<hr align=\"left\" size=\"1\" width=\"33%\" \/>\n<div id=\"ftn1\">\n <a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\" title=\"\">[1]<\/a> J. Kentenich,<br \/>\n <em>Educaci&oacute;n mariana<\/em>, 1934\n <\/div>\n<div id=\"ftn2\">\n <a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\" title=\"\">[2]<\/a> J. Kentenich,<br \/>\n <em>Dios presente,<\/em> Texto 207\n <\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Carlos Padilla Esteban A veces no vemos nada, es verdad, s&oacute;lo guardamos y ya llegar&aacute; el momento en que encajar&aacute;n las cosas y me dar&eacute; cuenta de c&oacute;mo ese paso fue importante en mi camino. &iexcl;Cu&aacute;ntas veces no vemos nada m&aacute;s que el hoy! &nbsp; Eso les pasaba a los ap&oacute;stoles aquella noche de &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lo-que-se-despierta-tras-un-adios\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLo que se despierta tras un&nbsp;adi\u00f3s\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-30693","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30693","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=30693"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30693\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=30693"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=30693"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=30693"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}