{"id":30695,"date":"2016-06-11T01:37:53","date_gmt":"2016-06-11T06:37:53","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/como-llevar-al-corazon-los-acontecimientos-de-cada-dia\/"},"modified":"2016-06-11T01:37:53","modified_gmt":"2016-06-11T06:37:53","slug":"como-llevar-al-corazon-los-acontecimientos-de-cada-dia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/como-llevar-al-corazon-los-acontecimientos-de-cada-dia\/","title":{"rendered":"C\u00f3mo llevar al coraz\u00f3n los acontecimientos de cada&nbsp;d\u00eda"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Carlos Padilla Esteban<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">Hay muchas cosas en la vida que merecen la pena ser guardadas en el coraz&oacute;n. Palabras importantes, frases grabadas en el alma, silencios con una densidad especial en los que ocurrieron muchas cosas. Personas que han dejado huella. Un abrazo, una respuesta, una pregunta, un silencio. Un paisaje, una puesta de sol.<br \/> &nbsp;<br \/> Momentos, s&iacute;, esos <strong>segundos que valieron toda una vida<\/strong>, porque en ellos se decidi&oacute; algo importante. Esos momentos de plenitud, de luz, de calor, en los que estamos con las personas a las que tanto amamos y <strong>sentimos que el coraz&oacute;n reposa, que todo encaja, que todo es querido por Dios<\/strong>. Nos sentimos cuidados por Dios.<br \/> &nbsp;<br \/> S&oacute;lo <strong>a veces, viene el miedo a perder eso que amamo<\/strong>s. Nos gustar&iacute;a guardar ese momento para siempre y poder sacarlo cuando haya oscuridad. Guardamos todo en una caja cerrada en el alma, all&iacute; donde nadie tiene acceso, s&oacute;lo Dios. All&iacute;, en lo m&aacute;s escondido.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>En lo m&aacute;s hondo guardamos la vida que va pasando<\/strong>. La guardamos para no olvidarnos. <strong>Porque la memoria nos falla y podemos dejar pasar lo importante<\/strong>. Siempre pienso que <strong>no hay nada peor que olvidarnos de las cosas importantes, de las frases que nos conmovieron, de alg&uacute;n encuentro especial. <\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Da igual que un d&iacute;a no recordemos lo que hicimos ayer, o lo que comimos, o el nombre de un actor, o alg&uacute;n dato anecd&oacute;tico, o acontecimientos hist&oacute;ricos que son parte de nuestra cultura. Importa poco. Al final la memoria se va perdiendo y esas cosas no importan tanto.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Lo triste es cuando olvidamos las cosas realmente importantes en nuestra vida<\/strong>, aquellas por las que mereci&oacute; la pena luchar, darlo todo, morir incluso.<br \/> &nbsp;<br \/> Pienso en mis padres, que apenas saben bien lo que hicieron ayer y no podr&iacute;an decir lo que har&aacute;n ma&ntilde;ana. Pero s&uacute;bitamente, al preguntarles algo de su pasado, al ense&ntilde;arles una foto, al hurgar con infinito respeto y cuidado en su pasado, abren esa caja guardada de recuerdos y te cuentan cosas que nunca has o&iacute;do. Es m&aacute;gico.<br \/> &nbsp;<br \/> All&iacute; lo guardaron todo, en lo m&aacute;s hondo de su alma. <strong>El coraz&oacute;n es misterioso. Guarda tantas cosas. Olvida tantas otras. Tiene heridas abiertas y cicatrices<\/strong>. Es profundo y hondo. Tiene sombras, tiene mucha luz. A veces nos turba. Porque cambia, pasa de la alegr&iacute;a m&aacute;s viva a la tristeza m&aacute;s turbia.<br \/> &nbsp;<br \/> El Papa Francisco nos hablaba esta semana de nuestro coraz&oacute;n: &laquo; <em>&iquest;C&oacute;mo est&aacute; mi coraz&oacute;n? &iquest;Es un coraz&oacute;n bailar&iacute;n que va de un lado a otro?<\/em>&raquo;. <strong>A veces el coraz&oacute;n es muy bailar&iacute;n. Es cambiante<\/strong>. Un d&iacute;a amanece animado y al d&iacute;a siguiente se entristece sin raz&oacute;n aparente.<br \/> &nbsp;<br \/> Por eso <strong>es tan importante volver a los momentos en los que el coraz&oacute;n ard&iacute;a. Recordarlos, revivirlos.<\/strong> Por eso es tan necesario que el coraz&oacute;n descanse en un amor s&oacute;lido, estable, que no se muda, que permanece.<br \/> &nbsp;<br \/> Por eso, <strong>cuando nos enfriamos, tenemos que volver al primer amor, para reiniciar el camino<\/strong>. Como dec&iacute;a el Papa Francisco esta Pascua: &laquo;<em>Volver a Galilea significa sobre todo volver all&iacute;, a ese punto incandescente en que la gracia de Dios me toc&oacute; al comienzo del camino. Con esta chispa puedo encender el fuego para el hoy, para cada d&iacute;a, y llevar calor y luz a mis hermanos y hermanas. Con esta chispa se enciende una alegr&iacute;a humilde, una alegr&iacute;a que no ofende el dolor y la desesperaci&oacute;n, una alegr&iacute;a buena y serena<\/em>&raquo;.<br \/> &nbsp;<br \/> Es la alegr&iacute;a y el fuego que necesitamos en el camino. <strong>Recordamos, no para vivir anclados en un pasado que ya es historia, sino para enfrentar el futuro con fuerza, con pasi&oacute;n, con ganas de vivir<\/strong>. Para hace resurgir la esperanza. Los acontecimientos de nuestra vida son esos misterios que nos ayudan a descubrir la mano de Dios guiando nuestra barca. Esos sucesos pasados nos dan &aacute;nimo, nos ayudan a caminar sin miedo.<\/p>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<p align=\"justify\"> &nbsp;<br \/> Hay personas que son capaces de guardar las cosas bonitas de la vida. Luego tienen la facilidad para olvidar lo malo r&aacute;pidamente. <strong>Hay personas que saben guardar a otros en su coraz&oacute;n. Y all&iacute; descansan protegidos y cuidados.<\/strong> El Padre Jos&eacute; Kentenich dec&iacute;a: &laquo;<em>No hay un lugar mas hermoso en el mundo que el&nbsp;coraz&oacute;n&nbsp;de un hombre&nbsp;noble&nbsp;lleno de Dios<\/em>&raquo;<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\" title=\"\">[1]<\/a>. Un coraz&oacute;n lleno de Dios.<br \/> &nbsp;<br \/> &iquest;A qui&eacute;n guardo yo en el coraz&oacute;n como un tesoro? &iquest;Veo la luz en mi vida y me olvido r&aacute;pidamente de lo malo? Hay personas que guardamos en el alma y por ese tesoro estamos dispuestos a venderlo todo. Jes&uacute;s nos guarda en su coraz&oacute;n herido.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Hay personas, todos queremos estar cerca de ellas, que guardan la parte positiva de todo<\/strong>, incluso la parte bella de algo dif&iacute;cil. Es casi imposible lograrlo, pero ellos tienen ese don. Convierten lo duro de la vida en un camino que les lleva al coraz&oacute;n a Dios y al coraz&oacute;n de los otros.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Hay otros, por el contrario, que guardan lo malo<\/strong> e incluso dentro de las cosas bonitas guardan la parte fea, la queja, lo que falta, la nostalgia, lo que a&uacute;n no poseen. Se amargan y amargan. &iquest;C&oacute;mo soy yo?<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Para guardar hay que aprender antes a vivir la vida a fondo y con pasi&oacute;n. Si no lo hacemos as&iacute;, las cosas pasan y no calan, no dejan huella en el alma<\/strong>. As&iacute; nos pasa a veces con tantas experiencias religiosas bonitas, con tantos encuentros en los que pensamos que tocamos a Dios. Luego todo se olvida y la vida sigue igual. Cre&iacute;amos que era una gran conversi&oacute;n y no ha dejado de ser un momento &aacute;lgido, de alegr&iacute;a, un segundo que ha volado.<br \/> &nbsp;<br \/> Es muy importante que las cosas queden en nuestro interior. Tenemos que aprender a disfrutar de los momentos, de la vida que Dios nos regala. Como dec&iacute;a una persona: &laquo;Le ped&iacute; a Dios cosas para disfrutar de la vida. &Eacute;l me dio vida para que disfrutara de todas las cosas&raquo;.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Para vivir la vida tenemos que implicarnos<\/strong>. Mirar. Escuchar. Meternos a fondo en ese momento del camino. Vivirlo con intensidad. Disfrutarlo. Si es mar, si es monta&ntilde;a, si es noche, si es desierto, si es espera o soledad, si es dolor o alegr&iacute;a, si es inicio de algo o momento de cambio.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Y despu&eacute;s degustar en el coraz&oacute;n lo sucedido y agradecer. Meditarlo. Pensar qu&eacute; ha significado para m&iacute; ese momento. Pasarlo por el cedazo del coraz&oacute;n. &iquest;D&oacute;nde estaba Dios ah&iacute;? &iquest;Qu&eacute; me ha querido decir <\/strong>Dios con lo que me ha ocurrido? Tenemos que aprender a <strong>mirar en profundidad<\/strong>. Mirar como miraba Jes&uacute;s.<\/p>\n<div>\n &nbsp; <\/p>\n<hr align=\"left\" size=\"1\" width=\"33%\" \/>\n<div id=\"ftn1\">\n <a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\" title=\"\">[1]<\/a> J. Kentenich,<br \/>\n <em>Cartas del Carmelo<\/em>, 1941\n <\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Carlos Padilla Esteban Hay muchas cosas en la vida que merecen la pena ser guardadas en el coraz&oacute;n. Palabras importantes, frases grabadas en el alma, silencios con una densidad especial en los que ocurrieron muchas cosas. Personas que han dejado huella. Un abrazo, una respuesta, una pregunta, un silencio. 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