{"id":30704,"date":"2016-06-11T01:38:11","date_gmt":"2016-06-11T06:38:11","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/es-verdad-que-jesus-tuvo-miedo-tuvo-dudas\/"},"modified":"2016-06-11T01:38:11","modified_gmt":"2016-06-11T06:38:11","slug":"es-verdad-que-jesus-tuvo-miedo-tuvo-dudas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/es-verdad-que-jesus-tuvo-miedo-tuvo-dudas\/","title":{"rendered":"\u00bfEs verdad que Jes\u00fas tuvo miedo? \u00bfTuvo&nbsp;dudas?"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Aleteia Team<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\"> Una asidua lectora de este blog nos ha preguntado si Jes&uacute;s tuvo miedo en alg&uacute;n momento. En efecto, leemos en la Escritura que en el Huerto de los Olivos Jes&uacute;s pidi&oacute; que el c&aacute;liz de la pasi&oacute;n le fuese apartado. &iquest;Experiment&oacute; Jes&uacute;s el temor?<br \/> &nbsp;<br \/> Adem&aacute;s la misma lectora pregunta si es cierto algo que oy&oacute; en una pl&aacute;tica religiosa a respecto de las supuestas dudas que Jes&uacute;s habr&iacute;a tenido de su misi&oacute;n redentora. Incluso afirmaron en tal pl&aacute;tica que Jes&uacute;s fue 40 d&iacute;as al desierto para descubrir cual era la volunta de Dios sobre su persona.<br \/> &nbsp;<br \/> Para poder responder bien a las dudas formuladas en su email, es necesario recordar, aunque en breves pinceladas, la doctrina de la Encarnaci&oacute;n del Verbo.<br \/> &nbsp;<br \/> La Iglesia, fiel a lo revelado en las Escrituras, nos propone como doctrina segura que Jes&uacute;s, en su unidad personal es Dios y Hombre verdadero, o sea, existen dos naturalezas unidas (pero no confundidas) en la &uacute;nica Persona divina del Verbo de Dios, la Segunda de la Trinidad. Esto no se puede demostrar por la simple raz&oacute;n humana, es una verdad que supera los l&iacute;mites de nuestra inteligencia, pero que Jes&uacute;s mismo nos la revel&oacute; con la autoridad de su palabra y de sus obras.<br \/> &nbsp;<br \/> Este luminoso y alt&iacute;simo misterio de la Encarnaci&oacute;n, torn&oacute; la persona de Jes&uacute;s objeto de las m&aacute;s diversas controversias desde los albores de la Iglesia, sobre todo, cu&aacute;ndo la revelaci&oacute;n cristiana se confront&oacute; con las categor&iacute;as de pensamiento griegas. Fue ese el tema esencial de los m&aacute;s destacados concilios de la antig&uuml;edad cristiana, cuya doctrina a&uacute;n es proclamada por la Iglesia. Recordemos el Credo de la misa dominical, fruto de los concilios de Nicea y de Constantinopla I, donde decimos que Jesucristo es &quot;Dios de Dios, Luz de Luz&quot;, y, al mismo tiempo, proclamamos que, para nuestra salvaci&oacute;n, &quot;se encarn&oacute; en el seno de la Virgen Mar&iacute;a y se hizo hombre&quot;.<br \/> &nbsp;<br \/> Por lo tanto, a la Persona de nuestro Se&ntilde;or Jesucristo se le pueden atribuir verdaderamente tanto las acciones de Dios cu&aacute;nto las acciones del hombre. Porque si bien es verdad que la humanidad fue asumida por la divinidad, tambi&eacute;n han ense&ntilde;ado los padres que la divinidad no la absorbi&oacute;, sino que la respet&oacute; en su integridad. Jes&uacute;s, por tanto, es verdadero hombre, con inteligencia humana, voluntad humana, sentimientos humanos, cuerpo humano, etc. De otro lado, tambi&eacute;n es cierto que la divinidad en nada disminuy&oacute; su grandeza uniendo a s&iacute; la humanidad, por lo que Jes&uacute;s es Dios verdadero, en toda su omnipotencia, grandeza, inmensidad.<strong> Esto significa que a la pregunta: &iquest;Cristo cre&oacute; el mundo? Se debe responder: s&iacute;, en cu&aacute;nto Dios. Y, &iquest;Cristo muri&oacute;? S&iacute;, en cuanto hombre. Es la misma y &uacute;nica persona capaz de cumplir con los actos propios de Dios y del Hombre.<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Bello misterio, pero dif&iacute;cil para nuestras peque&ntilde;as y d&eacute;biles inteligencias. S&oacute;lo la Fe puede impulsarnos a contemplar tan resplandeciente verdad, aunque para ello es necesaria la oraci&oacute;n, la humildad y la confianza en la palabra de Dios. Los soberbios, los impuros y los incr&eacute;dulos no pueden acceder a tan altas consideraciones.<br \/> &nbsp;<br \/> Pues bien, <strong>si es verdad que Jes&uacute;s fue hombre verdadero, &iquest;pudo haber sentido miedo? La respuesta ha de ser positiva.<\/strong> Y de hecho &Eacute;l quiso sentirlo para salvarnos y ense&ntilde;arnos el valor redentor del dolor en la vida humana. Tambi&eacute;n quiso fortificar nuestra debilidad con sus m&eacute;ritos y su ejemplo, como est&aacute; dicho en la ep&iacute;stola a los Hebreos 2, 18: &quot;precisamente porque &eacute;l mismo fue sometido al sufrimiento y a la prueba, puede socorrer ahora a los que est&aacute;n bajo la prueba&quot;.<br \/> &nbsp;<br \/> Hay varios pasos de la Escritura d&oacute;nde resta claro que Jes&uacute;s luch&oacute; contra el miedo. <strong>La diferencia entre Jes&uacute;s y nosotros, es que &eacute;l nunca se dej&oacute; vencer por el temor, y delante del terrible panorama de la pasi&oacute;n, super&oacute; la tendencia humana de preservar la vida, y se entreg&oacute; al Padre hasta la muerte y muerte de cruz<\/strong><\/p>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<p align=\"justify\">. Y aqu&iacute; hay que subrayar que se dio con alegr&iacute;a, sin titubeos.<br \/> &nbsp;<br \/> Analice la descripci&oacute;n hecha por San Lucas de la oraci&oacute;n en el Huerto de los Olivos: &quot;Preso de la angustia, Jes&uacute;s oraba m&aacute;s intensamente, y le entr&oacute; un sudor que chorreaba hasta el suelo, como si fueran gotas de sangre&quot; (Lc 22, 44). Hoy sabemos gracias a la medicina moderna, que este sudor con sangre s&oacute;lo ocurre en situaciones de extrema preocupaci&oacute;n. Por lo tanto, s&iacute;, <strong>Jes&uacute;s prob&oacute; en su carne el miedo, la angustia y la tristeza, aunque siempre las dominase y las superase con un &aacute;nimo victorioso.<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> En su pregunta usted recuerda espec&iacute;ficamente la oraci&oacute;n hecha en el Huerto por Jes&uacute;s, pidiendo al Padre el alejamiento del c&aacute;liz: &quot;Padre, si quieres aleja de m&iacute; esta copa de amargura, pero no se haga mi voluntad, sino la tuya&quot; (Lc 22, 42). Esta oraci&oacute;n nos muestra claramente que Jes&uacute;s como todo hombre, pose&iacute;a el instinto de conservaci&oacute;n, que le hac&iacute;a temer la muerte, pero, al mismo tiempo, nos muestra que m&aacute;s all&aacute; de su instinto de conservaci&oacute;n, sobre todo quiere hacer la voluntad del Padre, al punto de dejarse juzgar por un tribunal inicuo, ser flagelado terriblemente, coronado de espinas, cargar su cruz y morir &quot;elevado en el madero&quot;. Este ejemplo de Jes&uacute;s todos debemos imitarlo. Ante las pruebas y los sacrificios de esta vida, primero est&aacute; la voluntad de Dios, m&aacute;s valiosa que nuestra misma vida.<br \/> &nbsp;<br \/> Adem&aacute;s cita usted otro ejemplo, a saber, el del misterioso abandono de Jes&uacute;s en lo alto de la Cruz: &quot;Y a eso de las tres grit&oacute; Jes&uacute;s con fuerte voz: Elo&iacute;, Elo&iacute;, &iquest;lem&aacute; sabaktan&iacute;?, que quiere decir: Dios m&iacute;o, Dios m&iacute;o, &iquest;por qu&eacute; me has abandonado?&quot; (Mc 15, 34) Sin duda esta exclamaci&oacute;n de Jes&uacute;s envuelve profundidades y misterios. Su humanidad, extenuada despu&eacute;s de tres horas de lento proceso de asfixia y por tantos otros tormentos, experimenta la sensaci&oacute;n del desamparo m&aacute;s terrible, el del mismo Dios. Pero dentro del grito de dolor est&aacute; la certeza de que el Dios que parece abandonarle es &quot;su&quot; Dios: Dios m&iacute;o, Dios m&iacute;o&#8230;<br \/> &nbsp;<br \/> Adem&aacute;s, la exclamaci&oacute;n &quot;Dios m&iacute;o, Dios m&iacute;o, por qu&eacute; me has abandonado&quot;, es la frase inicial del salmo XXI. El Se&ntilde;or, al usar los mismos t&eacute;rminos, evoca sin duda el contenido del salmo, conocido de los circunstantes, que inicia con una lamentaci&oacute;n profunda y termina en un canto de acci&oacute;n de gracias por la liberaci&oacute;n alcanzada: &quot;anunciar&eacute; tu Nombre a mis hermanos, te alabar&eacute; en medio de la asamblea: al&aacute;benlo los que temen al Se&ntilde;or, glorif&iacute;quenlo, descendientes de Jacob, t&eacute;manlo, descendientes de Israel. Porque &eacute;l no ha mirado con desd&eacute;n ni ha despreciado la miseria del pobre: no le ocult&oacute; su rostro y lo escuch&oacute; cuando le pidi&oacute; auxilio&quot; (Sl 21, 23-25). De esta forma, podemos entender la exclamaci&oacute;n de abandono como una profec&iacute;a del triunfo de la Resurrecci&oacute;n.<br \/> &nbsp;<br \/> A esto se suma que la descripci&oacute;n de San Marco a respecto de la muerte del Se&ntilde;or, debe ser le&iacute;da junto con el complemento dejado por San Lucas, quien precisa que el &uacute;ltimo grito de Jes&uacute;s es un acto de confianza filial en su &quot;Pap&aacute;&quot; (es la traducci&oacute;n m&aacute;s aproximada de Abb&aacute;): &quot;Padre, a tus manos conf&iacute;o mi esp&iacute;ritu. Y dicho esto expir&oacute;&quot; (Lc 23, 46).<br \/> &nbsp;<br \/> Por tanto, la misteriosa experiencia del abandono, causada ciertamente por factores f&iacute;sicos y psicol&oacute;gicos de una humanidad bajo la presi&oacute;n del m&aacute;s lancinante dolor, no es una declaraci&oacute;n de duda o de incerteza, sino la exclamaci&oacute;n del sufrimiento moral llevado a un auge inimaginable. Sufrimiento este, sin embargo, siempre templado con la certeza de que el Dios por quien llama era &quot;suyo&quot;, era su Padre, aquel que lo librar&iacute;a de la muerte con la resurrecci&oacute;n definitiva.<\/p>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<p align=\"justify\"> &nbsp;<br \/> &iquest;Alguna vez hab&iacute;a medido as&iacute; el tama&ntilde;o enorme de los padecimientos de Jes&uacute;s? Y, sin embargo, &iexcl;es tan importante que recordemos cu&aacute;nto sufri&oacute; por nosotros, no s&oacute;lo f&iacute;sica, sino espiritualmente! As&iacute; valorizaremos m&aacute;s su holocausto, como declara San Pedro: &quot;Sabed que no hab&eacute;is sido liberados de la conducta idol&aacute;trica heredada de vuestros mayores con bienes caducos &#8211; el oro o la plata &#8211; , sino con la sangre preciosa de Cristo, cordero sin mancha y sin tacha&quot; (1Pe 1, 18-19).<br \/> &nbsp;<br \/> Tambi&eacute;n San Pablo, en su exhortaci&oacute;n a los Hebreos, explica el misterio del dolor de Jes&uacute;s: &quot;teniendo, pues, tal Sumo Sacerdote que penetr&oacute; en los cielos &#8211; Jes&uacute;s el Hijo de Dios &#8211; mantengamos firmes la fe que profesamos. Pues no tenemos un Sumo Sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras flaquezas, sino probado en todo igual que nosotros, excepto en el pecado&quot; (Hb 4, 14, 15). O sea, Nuestro Se&ntilde;or fue capaz en su humanidad de experimentar el dolor moral, f&iacute;sico y espiritual, pero nunca estuvo contagiado del pecado, ni siquiera de la m&aacute;s m&iacute;nima imperfecci&oacute;n moral, una vez que su humanidad estaba unida personalmente a la Segunda Persona de la Trinidad, el Verbo de Dios.<br \/> &nbsp;<br \/> La segunda cuesti&oacute;n que usted nos pone es: si en alg&uacute;n momento Jes&uacute;s lleg&oacute; a mostrar duda sobre el desenvolvimiento de su misi&oacute;n aqu&iacute; en la tierra. Porque, seg&uacute;n algunos afirman, Jes&uacute;s fue al desierto cuarenta d&iacute;as para conocer que es realmente lo que su Padre quer&iacute;a de &Eacute;l, o, m&aacute;s a&uacute;n, otros creen que detr&aacute;s de la pregunta hecha por Jes&uacute;s a sus disc&iacute;pulos sobre quien era &eacute;l, asomar&iacute;a la duda respecto de su misma identidad.<br \/> &nbsp;<br \/> Estamos delante del moderno problema de la conciencia que Jes&uacute;s ten&iacute;a, en cuanto hombre, de ser el Hijo de Dios. Algunos hoy lo ponen en duda, otros lo niegan de forma m&aacute;s o menos rotunda. Sin embargo, la Santa Iglesia nunca admiti&oacute; esta posibilidad, ni de hecho la admite en la actualidad. Jes&uacute;s tuvo una conciencia clara y directa de su filiaci&oacute;n al Padre.<br \/> &nbsp;<br \/> En San Lucas y San Mateo tenemos una revelaci&oacute;n de Jes&uacute;s del todo evidente en ese sentido: &quot;Todo me lo ha entregado mi Padre, y nadie conoce al Hijo sino el Padre, y al Padre no lo conoce m&aacute;s que el Hijo y aqu&eacute;l a quien el Hijo se lo quiera revelar&quot; (Mt 11, 27). O sea, Jes&uacute;s en su humanidad, tiene acceso al Padre de un modo &uacute;nico y exclusivo, a punto de ser el &uacute;nico capaz de transmitir a los dem&aacute;s quien es el Padre. Si &Eacute;l dudara de su relaci&oacute;n filial, &iquest;c&oacute;mo podr&iacute;a hacer semejante afirmaci&oacute;n?<br \/> &nbsp;<br \/> Ya en el Evangelio de San Juan esta relaci&oacute;n filial con el Padre resta meridianamente clara:<br \/> &nbsp;<br \/> &quot;Yo y el Padre somos una sola cosa&quot; (Jn 10, 30)<br \/> &nbsp;<br \/> &quot;El Padre est&aacute; en m&iacute; y yo en el Padre&quot; (Jn 10, 38)<br \/> &nbsp;<br \/> &quot;Quien me ha visto a m&iacute; ha visto al Padre&quot; (Jn 14, 9)<br \/> &nbsp;<br \/> Y tantas otras que podr&iacute;amos mencionar aqu&iacute;. A&uacute;n podr&iacute;a levantarse una objeci&oacute;n: &iquest;desde cu&aacute;ndo tuvo Cristo esa conciencia? &iquest;No fue en el Bautismo de Juan cuando percibi&oacute; su misi&oacute;n y su identidad divina?<br \/> &nbsp;<br \/> Pues bien, la recomendaci&oacute;n es sencilla: leer con atenci&oacute;n el Evangelio de San Lucas. He aqu&iacute; el episodio de Jes&uacute;s, a los doce a&ntilde;os, en medio a los doctores:<br \/> &nbsp;<br \/> &quot;Al cabo de tres d&iacute;as [sus padres] lo encontraron en el Templo sentado en medio de los maestros, escuch&aacute;ndoles y haci&eacute;ndoles preguntas. Todos cuantos le o&iacute;an estaban estupefactos, por su inteligencia y sus respuestas. Cuando lo vieron, quedaron sorprendidos; su Madre le dijo: Hijo, &iquest;por qu&eacute; nos has hecho esto? Tu padre y yo te hemos andado buscando, llenos de angustia. &Eacute;l les respondi&oacute;: Y, &iquest;por qu&eacute; me buscabais? &iquest;No sab&iacute;ais que yo deb&iacute;a estar en la casa de mi Padre? Pero ellos no respondieron la respuesta que les dio&quot; (Lc 2, 46-50).<\/p>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<p align=\"justify\"> &nbsp;<br \/> &nbsp;<br \/> Durante alg&uacute;n tiempo este trecho de San Lucas fue tenido por algunos biblistas casi como legendario. Sin embargo, estudios m&aacute;s recientes prueban ser totalmente hist&oacute;rico y veros&iacute;mil dado que responde a las costumbres legales de la &eacute;poca. Los ni&ntilde;os a los doce o trece a&ntilde;os eran introducidos a la Ley, siendo invitados a participar en las escuelas rab&iacute;nicas, haciendo preguntas y respondiendo a las interrogaciones de los maestros. Y aqu&iacute; vemos a Jes&uacute;s brillando como un sol, dejando &quot;estupefactos&quot; por su &quot;inteligencia&quot; y sus &quot;respuestas&quot;.<br \/> &nbsp;<br \/> Pues bien, he aqu&iacute; la respuesta, simplemente tomando como base el Santo Evangelio. Jes&uacute;s tuvo una conciencia de su identidad divina y de su misi&oacute;n redentora que fue plena, sin margen a dudas, clara como la luz y cristalina como el agua. Pensar lo contrario es tergiversar los textos evang&eacute;licos o, simplemente, no haberlos le&iacute;do con atenci&oacute;n.<br \/> &nbsp;<br \/> Espero que estas respuestas puedan servirle para crecer en el entusiasmo, el amor y la adoraci&oacute;n por Jes&uacute;s, el Hijo de Dios y el Hijo de Mar&iacute;a Virgen, que vino al mundo para salvarnos del pecado y de la muerte, e introducirnos en el Reino de su Padre.<br \/> &nbsp;<br \/><em><strong>Por el P. Carlos Werner Benjumea, EP.&nbsp;<a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/es.gaudiumpress.org\/content\/58779--iquest-Es-verdad-que-Jesus-tuvo-miedo--Y--a-respecto-de-su-mision---iquest-en-algun-momento-tuvo-dudas-\">Art&iacute;culo<\/a> publicado originalmente por Gaudium Press<\/strong><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Aleteia Team Una asidua lectora de este blog nos ha preguntado si Jes&uacute;s tuvo miedo en alg&uacute;n momento. En efecto, leemos en la Escritura que en el Huerto de los Olivos Jes&uacute;s pidi&oacute; que el c&aacute;liz de la pasi&oacute;n le fuese apartado. &iquest;Experiment&oacute; Jes&uacute;s el temor? &nbsp; Adem&aacute;s la misma lectora pregunta si es &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/es-verdad-que-jesus-tuvo-miedo-tuvo-dudas\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab\u00bfEs verdad que Jes\u00fas tuvo miedo? \u00bfTuvo&nbsp;dudas?\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-30704","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30704","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=30704"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30704\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=30704"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=30704"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=30704"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}