{"id":30709,"date":"2016-06-11T01:38:21","date_gmt":"2016-06-11T06:38:21","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/que-puerta-escoger-entre-tantas-la-herida-la-debilidad\/"},"modified":"2016-06-11T01:38:21","modified_gmt":"2016-06-11T06:38:21","slug":"que-puerta-escoger-entre-tantas-la-herida-la-debilidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/que-puerta-escoger-entre-tantas-la-herida-la-debilidad\/","title":{"rendered":"\u00bfQu\u00e9 puerta escoger entre tantas? La herida, la&nbsp;debilidad"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Carlos Padilla Esteban<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">Hoy el Se&ntilde;or nos habla de la puerta. Es la puerta por la que se llega a &Eacute;l. Es la puerta por la que llega &Eacute;l a nuestro interior. Siempre me han gustado las puertas. Sobre todo las de madera, sencillas, que se pueden forzar f&aacute;cilmente. Es el lugar por donde un muro se abre, se quiebra.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>&iquest;Cual es la puerta de mi coraz&oacute;n? &iquest;Est&aacute; cerrada<\/strong> o abierta? &iquest;Qu&eacute; guarda dentro? &iquest;Qui&eacute;n puede pasar? &iquest;C&oacute;mo la defiendo?<br \/> &nbsp;<br \/> Se&ntilde;alaba Kierkegaard: &laquo;<em>Por desgracia, la puerta de la felicidad no se abre hacia dentro; la puerta de la felicidad se abre hacia fuera<\/em>&raquo;, hacia los otros.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Todos tenemos una puerta, y muchos muros <\/strong>en nuestro interior. Hay una zona vulnerable por donde otros pueden pasar. Por donde Dios entra.<br \/> &nbsp;<br \/> Es un misterio c&oacute;mo algunas personas, con su presencia, con su silencio, con su mirada, con la complicidad de una historia en com&uacute;n, pasan dentro de nuestro coraz&oacute;n.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Hay personas que tienen ese don de entrar f&aacute;cilmente<\/strong>, de tocar fibras de nuestro interior que normalmente est&aacute;n dormidas. Saben abrir nuestra puerta, con infinito respeto.<br \/> &nbsp;<br \/> Y con ellas nos sentimos en intimidad f&aacute;cilmente, podemos nombrar las cosas con libertad, sin querer quedar bien; podemos ser quienes somos sabiendo que somos amados. Es un trozo de cielo. Es un milagro. En esa persona, Dios se hace presente y amamos la vida.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Tantas veces nos defendemos, vivimos con una imagen<\/strong>, detr&aacute;s de un muro. <strong>Pero anhelamos compenetrarnos, deseamos compartir nuestra vida.<\/strong> Todos tenemos esa sed.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Nos sentimos solos cuando vemos que las relaciones, incluso con los que vivimos, son superficiales<\/strong>. Caminamos con ese sue&ntilde;o de ser queridos en lo m&aacute;s hondo. Nuestras alegr&iacute;as y nuestros dolores tienen que ver con ese deseo.<br \/> &nbsp;<br \/> Hoy damos <strong>gracias a Dios por esas personas que en nuestra vida, tocan la puerta sagrada de nuestra alma<\/strong> y no dejan que se oxide. La puerta que muestra lo m&aacute;s vulnerable, nuestros sue&ntilde;os, nuestras heridas, nuestra pobreza y <strong>ese tesoro que llevamos en vasijas de barro que es nuestro nombre, el que Dios susurr&oacute; cuando nos cre&oacute; <\/strong>con inmenso amor. Nuestra desnudez, nuestro barro fr&aacute;gil con el que Dios hace la obra m&aacute;s bella.<br \/> &nbsp;<br \/> Hay personas que nos conocen incluso m&aacute;s que nosotros mismos, que saben mirar en nuestro coraz&oacute;n y ven posibilidades que nosotros no vemos, que sacan lo mejor de nosotros cuando nosotros desconoc&iacute;amos que ten&iacute;amos esos dones.<br \/> &nbsp;<br \/> Ellas son como el &aacute;ngel Gabriel con Mar&iacute;a. Nos hablan del amor de Dios, nos dicen: &laquo;<strong>Al&eacute;grate, porque Dios se ha enamorado de ti<\/strong>, se ha fijado en ti, te quiere, conf&iacute;a en ti, cree en ti, te bendice, dice bien de ti&raquo;.<br \/> &nbsp;<br \/> Ese d&iacute;a, en Nazaret, Dios toc&oacute; la puerta de Mar&iacute;a, toc&oacute; la puerta de la humanidad, se agach&oacute;, se puso a nuestra altura, pidiendo permiso a una ni&ntilde;a muy pura para pasar. <strong>Ella fue la puerta de la tierra para Dios igual que es la puerta del cielo para nosotros. Jes&uacute;s entr&oacute; por Mar&iacute;a<\/strong>.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Jes&uacute;s toc&oacute; nuestra puerta<\/strong>. Se acerc&oacute;. Entr&oacute; por la puerta humilde de Bel&eacute;n. Se hizo ni&ntilde;o peque&ntilde;o, hombre pobre, se agach&oacute; para estar a mi altura, para acercarse a m&iacute;.<br \/> &nbsp;<br \/> Entr&oacute; por la puerta santa de Jerusal&eacute;n, mientras vivi&oacute; en esta tierra toc&oacute; puertas de hogares, de corazones, de amigos, de enfermos. <strong>Su vida fue tocar y abrir puertas. Unas se abrieron y otras no<\/strong>.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Llama a mi puerta cada d&iacute;a<\/strong>, para pasar dentro, donde est&aacute; el altar de mi coraz&oacute;n, se hace pan y vino para que pueda tocarlo, para estar conmigo, para pasear por el jard&iacute;n de mi alma. Llamando, tocando con infinito respeto, aguardando, esperando.<br \/> &nbsp;<br \/> Hoy <strong>&Eacute;l dice que es nuestra puerta<\/strong>. Es la puerta por la que debemos entrar. Esa puerta santa de su coraz&oacute;n. La puerta a veces oculta, esa puerta que no vemos y cuya llave la tenemos nosotros sin saberlo.<\/p>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<p align=\"justify\"> &nbsp;<br \/><strong>La puerta que tiene forma de herida<\/strong>. Esa puerta en la cual cabemos. S&iacute;, <strong>la puerta de su llaga abierta<\/strong>. Esa puerta santa, sagrada, por la que nos adentramos en su misericordia infinita.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>La puerta de su coraz&oacute;n se abre desde el amor<\/strong>, desde nuestro amor pobre, instintivo a veces, sobrenaturalizado en otros casos. Ese amor nuestro que a veces nos crea problemas, nos confunde, nos impide avanzar, nos entristece. Pero ese amor fuerte y noble que sigue siendo la fuerza que mueve nuestro coraz&oacute;n.<br \/> &nbsp;<br \/> Adentrarnos en la puerta de su coraz&oacute;n es el camino para llegar hasta &Eacute;l, para aprender a amar como nos am&oacute; &Eacute;l. <strong>Desde nuestro amor nos acercamos a su amor que nos sana, nos levanta<\/strong>, nos libera.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Desde nuestra herida<\/strong>, desde la puerta santa de nuestro coraz&oacute;n, llegamos a la herida de Cristo, a su puerta santa.<br \/> &nbsp;<br \/> Hoy hay <strong>muchas puertas en el mundo que se nos abren<\/strong>. Puertas no santas, puertas que nos alejan de Dios, puertas que nos apegan al mundo. <strong>Puertas que nos llevan a lugares que no nos dan la paz <\/strong>que anhelamos.<br \/> &nbsp;<br \/> Dec&iacute;a el Papa Francisco al comenzar la Cuaresma: &laquo;<em>&iexcl;Cu&aacute;ntas personas han perdido el sentido de la vida, est&aacute;n privadas de perspectivas para el futuro y han perdido la esperanza!<\/em>&raquo;.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Hay tanta gente que no tiene rumbo, que no sabe cu&aacute;l es la puerta adecuada, que no tiene pastor<\/strong> y vive desorientada. Tantos que no saben tomar decisiones.<br \/> &nbsp;<br \/> En la vida hay muchas puertas que se abren y puertas que se cierran. <strong>La sabidur&iacute;a para aceptar las que se cierran, y saber por qu&eacute; puerta abierta hay que entrar, es un don de Dios.<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> El Padre Kentenich hablaba de la ley de la puerta abierta a la hora de tomar decisiones en la vida. Dec&iacute;a que <strong>Dios nos abre puertas que nos muestran caminos<\/strong>.<br \/> &nbsp;<br \/> Dec&iacute;a: &laquo;<em>Pablo fue educado por Dios as&iacute; como quiere educarme a m&iacute; y todos nosotros. Pablo pregunt&oacute; siempre: &#8211; Buen Dios, &iquest;qu&eacute; quieres T&uacute; en realidad? &Eacute;l no esper&oacute; hasta que viniera un &aacute;ngel o hasta ascender al s&eacute;ptimo cielo. &Eacute;l descubri&oacute; la voluntad de Dios a trav&eacute;s de los acontecimientos. Cuando atravesaba una puertecilla, no se trataba en ning&uacute;n caso de una puerta abierta de par en par. Si una puerta est&aacute; bien abierta, es m&aacute;s f&aacute;cil. Pero <strong>a menudo el buen Dios s&oacute;lo abr&iacute;a una rendija<\/strong> y Pablo se colaba por ella. Pasaba a trav&eacute;s de rendijas. Hasta que lleg&oacute; feliz al cielo<\/em>&raquo;[3].<br \/> &nbsp;<br \/> As&iacute; es en la vida. Atravesamos rendijas. Entramos por ellas y vislumbramos horizontes. <strong>Buscamos las puertas que nos lleven al coraz&oacute;n de Cristo.<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Hay puertas que se cierran y nos quedamos ante ellas esperando respuestas. Pero luego hay puertas que se abren, tal vez rendijas, y nos muestran pastos nuevos, caminos desconocidos. <strong>Es la puerta de Cristo, de la Iglesia.<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Muchas veces vamos descarriados como ovejas sin pastor. Hoy escuchamos: &laquo;<em>Sus heridas os han curado. Andabais descarriados como ovejas, pero ahora hab&eacute;is vuelto al pastor y guardi&aacute;n de vuestras vidas<\/em>&raquo;. 1 Pedro 2, 20b-25.<br \/> &nbsp;<br \/> Esa imagen es impresionante. <strong>&iexcl;Qu&eacute; paradoja, que una herida cure! Su costado abierto es nuestra puerta<\/strong>. La puerta que se abri&oacute; para siempre, para todos.<br \/> &nbsp;<br \/> No hay nadie que no est&eacute; invitado a pasar dentro. <strong>Es una puerta que no es de oro, es una herida siempre abierta. Tambi&eacute;n mi herida es mi puerta.<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/><strong>Dios pasa siempre por mi debilidad dentro de m&iacute;<\/strong>. Me reconoce por ella, me ama por ella, se conmueve ante m&iacute; por ella, pasa dentro de m&iacute; por ella.<br \/> &nbsp;<br \/> Le pedimos a Jes&uacute;s que sea siempre nuestra puerta, que nos ayude a ser como &Eacute;l, <strong>puerta para otros.<\/strong> La puerta no es importante, no se ve. Solo muestra un camino nuevo, s&oacute;lo abre a los otros un nuevo horizonte.<br \/> &nbsp;<br \/> Ojal&aacute; nos agachemos como Jes&uacute;s, para que otros puedan pasar por nosotros, cuando su vida se cierre. Le entregamos a Mar&iacute;a la puerta de nuestro coraz&oacute;n, para que nunca se cierre.<br \/> &nbsp;<br \/> La vida verdadera surge a trav&eacute;s de la puerta. La puerta del Santuario que nos lleva a Mar&iacute;a. La puerta abierta de nuestro propio coraz&oacute;n en el que entra Dios. La puerta que nos adentra en Cristo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Carlos Padilla Esteban Hoy el Se&ntilde;or nos habla de la puerta. Es la puerta por la que se llega a &Eacute;l. Es la puerta por la que llega &Eacute;l a nuestro interior. Siempre me han gustado las puertas. Sobre todo las de madera, sencillas, que se pueden forzar f&aacute;cilmente. Es el lugar por donde &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/que-puerta-escoger-entre-tantas-la-herida-la-debilidad\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab\u00bfQu\u00e9 puerta escoger entre tantas? 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