{"id":30714,"date":"2016-06-11T01:38:34","date_gmt":"2016-06-11T06:38:34","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/%e2%80%8bser-paciente-o-estomagante-esa-es-la-cuestion-al-acompanar\/"},"modified":"2016-06-11T01:38:34","modified_gmt":"2016-06-11T06:38:34","slug":"%e2%80%8bser-paciente-o-estomagante-esa-es-la-cuestion-al-acompanar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/%e2%80%8bser-paciente-o-estomagante-esa-es-la-cuestion-al-acompanar\/","title":{"rendered":"\u200bSer paciente o estomagante, esa es la cuesti\u00f3n\u2026 al&nbsp;acompa\u00f1ar"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Carlos Padilla Esteban<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\"> Jes&uacute;s, caminando a nuestro lado, calla, aguarda, espera. Escucha con paciencia. &iexcl;Cu&aacute;nta paciencia! Somos tan torpes para entender\u2026 Pero Jes&uacute;s nos acoge.<br \/> &nbsp;<br \/> Muchas veces en la vida <strong>no escuchamos<\/strong> a los dem&aacute;s. Tenemos ya la respuesta a preguntas no formuladas, creemos saber el camino para los dem&aacute;s, incluso antes de escuchar sus miedos.<br \/> &nbsp;<br \/> No nos ponemos a la altura de las personas, hablamos desde nuestra experiencia. No nos detenemos al ritmo de sus pasos. Creemos saberlo todo muchas veces y <strong>no nos dejamos complementar<\/strong>.<br \/> &nbsp;<br \/> Pretendemos tener la soluci&oacute;n para todos los problemas y la compartimos. <strong>Nos gusta controlar la vida de las personas a las que amamos<\/strong>, nos pasa con nuestro c&oacute;nyuge, con nuestros padres o con nuestros hijos. Queremos que no sufran, que no se equivoquen.<br \/> &nbsp;<br \/> Comentaba el Padre Jos&eacute; Kentenich: &laquo;<em>Si les ahorr&aacute;is luchas a los que os fueron confiados solucion&aacute;ndoles r&aacute;pidamente los problemas, la consecuencia ser&aacute; la siguiente: toda persona sincera le agradecer&aacute; de rodillas a Dios cuando estir&eacute;is la pata. <strong>Hemos de estar al tanto de todo pero no intervenir. Hacernos prescindibles en todo momento, al menos en nuestra actitud. <\/strong>En cuanto advierta que alguien est&aacute; en condiciones de caminar solo me retirar&eacute;. Si no quer&eacute;is ser nunca imprescindibles, entonces ten&eacute;is que haceros siempre prescindibles<\/em>&raquo;[3].<br \/> &nbsp;<br \/> Y a nosotros nos gustan que sigan nuestras directrices. <strong>Rezamos para que tomen la decisi&oacute;n que nosotros pensamos que es la correcta. <\/strong><br \/> &nbsp;<br \/><strong>Jes&uacute;s no es as&iacute;. &Eacute;l se pone en el lugar de sus hijos y espera.<\/strong><strong>Acoge sus miedos y desvelos sin juzgarlos. Los toma como algo propio sin querer imponer<\/strong> su camino. Impresiona su <strong>actitud paciente<\/strong>. Los espera, los cuida, camina a su lado, respeta.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>&iquest;Qui&eacute;n es el centro?<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> En la vida vivimos tantas veces centrados en nosotros mismos. Organizamos nuestra vida pensando en lo que nos conviene, en nuestros intereses y deseos.<br \/> &nbsp;<br \/> Jes&uacute;s es diferente. Siempre se descentra y pone el centro en el hombre, en los suyos. Jes&uacute;s se centra en lo que nos preocupa a nosotros, en nuestros miedos e inseguridades.<br \/> &nbsp;<br \/> El vivir centrados nos hace m&aacute;s ego&iacute;stas, m&aacute;s autorreferentes. <strong>Acabamos pensando que el mundo deber&iacute;a girar a nuestro alrededor. <\/strong>Pero no suele ser as&iacute;.<br \/> &nbsp;<br \/> Vivir centrados es limitante y, a la larga, frustrante. Porque la &uacute;nica mirada sobre la vida es la nuestra, el &uacute;nico juicio importante, la &uacute;nica manera de juzgar la realidad.<br \/> &nbsp;<br \/> Al vivir centrados no nos preguntamos nada m&aacute;s, no nos interesan las otras vidas, <strong>no preguntamos a nadie c&oacute;mo se siente, qu&eacute; le preocupa<\/strong>. En realidad, no nos interesa cuando vivimos as&iacute;.<br \/> &nbsp;<br \/> En la vida a veces vamos as&iacute; por el mundo. Vamos contando nuestros problemas, nuestras preocupaciones, como si todos estuvieran viviendo nuestra vida, como si fuera la &uacute;nica importante.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Vivimos centrados en nuestro ombligo. Nada de los dem&aacute;s nos inquieta, ni nos preocupa. <\/strong>Ojal&aacute; aprendi&eacute;ramos a descentrarnos.<br \/> &nbsp;<br \/> Ojal&aacute; pudi&eacute;ramos repetir estas palabras cada noche en nuestro coraz&oacute;n: &laquo;<strong><em>Gracias porque pones en mi camino a personas que necesitan de m&iacute;<\/em><\/strong><em> y me haces sentir como el buen samaritano cuando les ayudo, y cuando me doy, aumentas mi felicidad y mi fe, porque en ti conf&iacute;o. <\/em><br \/> &nbsp;<br \/><em>Gracias porque otras muchas veces me acercas a personas especiales y me haces ver su bondad y ellas hacen que me cambie el coraz&oacute;n. <\/em><br \/> &nbsp;<br \/><em>Gracias por ense&ntilde;arme poco a poco a ver a las personas con otros ojos, con otra mirada, con cari&ntilde;o, no con ojos cr&iacute;ticos, sin envidias, y <strong>me pongo contenta por la alegr&iacute;a de los dem&aacute;s<\/strong><\/em>&raquo;.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Esa actitud es la de aquel hombre que vive descentrado, que ha puesto su felicidad en hacer felices a los otros, que vive mirando d&oacute;nde Dios quiere su presencia<\/strong><\/p>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<p align=\"justify\">, que sabe que su vida consiste en servir y darlo todo por amor.<br \/> &nbsp;<br \/> Vivir descentrados es la actitud propia del cristiano, del disc&iacute;pulo, del hijo de Dios, del hijo de Mar&iacute;a. Porque Mar&iacute;a vivi&oacute; as&iacute; su vida, descentrada. Ella acogi&oacute; en su seno a Jes&uacute;s y su vida tuvo su centro en &Eacute;l.<br \/> &nbsp;<br \/> Y <strong>al estar centrada en Cristo pas&oacute; a estar centrada en sus hijos<\/strong>, en todos los que caminaban a su lado.<br \/> &nbsp;<br \/> Mar&iacute;a llora nuestra ausencia cuando nos alejamos. Mar&iacute;a, la esclava del Se&ntilde;or, es el camino, es la forma como quisi&eacute;ramos vivir cada d&iacute;a.<br \/> &nbsp;<br \/> Ella nos ense&ntilde;a a vivir, a volcar nuestro amor en los que nos rodean, a mirar con misericordia a quienes Dios nos conf&iacute;a.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Cristo, igual que Mar&iacute;a, siempre vivi&oacute; descentrado, amando a los hombres<\/strong>. Se pone a la altura del caminante, en medio de su vida, en sus preocupaciones y escucha, llama, aguarda. Y pregunta: &iquest;De qu&eacute; vienes conversando? &iquest;Qu&eacute; te preocupa? &iquest;Qu&eacute; temes?<br \/> &nbsp;<br \/> Nosotros hoy, como cada d&iacute;a, escuchamos su pregunta. Y le contamos. Abrimos el alma. <strong>Nos dejamos acompa&ntilde;ar. <\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Jes&uacute;s nos ense&ntilde;a a vivir pensando en los dem&aacute;s y nos ense&ntilde;a a vivir cont&aacute;ndole a &Eacute;l lo que nos inquieta. Miramos a Jes&uacute;s, miramos a Mar&iacute;a. Miramos el coraz&oacute;n y <strong>le entregamos a Dios nuestros miedos y preocupaciones, nuestras tristezas y desilusiones<\/strong>.<br \/> &nbsp;<br \/> Lo hacemos felices de dejar lo que nos pesa en el coraz&oacute;n. <strong>Y aprendemos a hacer lo mismo con aquellos que Dios nos conf&iacute;a<\/strong>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Carlos Padilla Esteban Jes&uacute;s, caminando a nuestro lado, calla, aguarda, espera. 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