{"id":30724,"date":"2016-06-11T01:38:56","date_gmt":"2016-06-11T06:38:56","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/tambien-cuando-quedas-apartado-la-leccion-de-tomas\/"},"modified":"2016-06-11T01:38:56","modified_gmt":"2016-06-11T06:38:56","slug":"tambien-cuando-quedas-apartado-la-leccion-de-tomas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/tambien-cuando-quedas-apartado-la-leccion-de-tomas\/","title":{"rendered":"Tambi\u00e9n cuando quedas apartado: la lecci\u00f3n de&nbsp;Tom\u00e1s"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Carlos Padilla Esteban<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">Hay veces en la vida en las que no estamos en el lugar correcto. Nos equivocamos. No estamos presentes cuando ocurre algo importante. Nos lamentamos despu&eacute;s.<br \/> &nbsp;<br \/> Lo mismo le pasa a Tom&aacute;s. Justo en el momento en que llega el Se&ntilde;or, el momento en el que se hace presente, no est&aacute; &eacute;l.<br \/> &nbsp;<br \/> Justo cuando ten&iacute;a que experimentar su amor, tocar sus heridas, escuchar sus palabras, recibir su paz. Justo ese d&iacute;a est&aacute; ausente. &iexcl;C&oacute;mo ser&iacute;a su dolor y su pena! Sufre la angustia ante un Dios que se hace presente y no echa de menos su presencia. Un Dios que elige el d&iacute;a y la hora equivocados. Un Dios que se abaja y justo no cuenta con &eacute;l. Siente que <strong>todo pas&oacute; cuando &eacute;l no estaba<\/strong>.<br \/> &nbsp;<br \/> Los dem&aacute;s tampoco le echaron de menos. &iexcl;Cu&aacute;ntas veces nos pasa eso! Queremos estar, queremos que las cosas pasen cuando estamos nosotros, y que nosotros seamos los protagonistas. <strong>Queremos que todo gire en torno a nosotros. Estar al tanto de todo, saberlo todo, estar informados.<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> El error de Tom&aacute;s no fue tanto no creer que Jes&uacute;s hab&iacute;a resucitado, sino no admitir que hubiese venido sin estar &eacute;l presente. <strong>Nos cuesta alegrarnos por el otro.<\/strong> Tenemos que aprender a salir de nosotros mismos y a mirar la vida del otro con alegr&iacute;a, a dar gracias por lo que le sucede al otro aunque yo no tenga parte en ello, aunque no haya sido gracias a mi ayuda.<br \/> &nbsp;<br \/> Tom&aacute;s no fue capaz. Su herida le dol&iacute;a tanto. &iquest;Por qu&eacute; justo cuando &eacute;l no estaba? No se lo merec&iacute;a. <strong>La indiferencia, &iexcl;cu&aacute;nto nos duele!<\/strong> Que no se acuerden de nosotros es muy doloroso.<br \/> &nbsp;<br \/> Fueron ocho d&iacute;as entre la primera y la segunda aparici&oacute;n de Jes&uacute;s. Ocho d&iacute;as en que Tom&aacute;s se sentir&iacute;a excluido de la alegr&iacute;a y la esperanza del resto de los ap&oacute;stoles. Seguramente se cerr&oacute; su coraz&oacute;n, se aisl&oacute;.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Cuando estamos tristes nos duele la alegr&iacute;a de los dem&aacute;s<\/strong>. Quiz&aacute;s Tom&aacute;s prefer&iacute;a que no se hubiese aparecido, que no estuviese vivo, a que todo sucediese cuando &eacute;l no estaba. Nuestra envidia, nuestros celos. Nuestra autorreferencia.<br \/> &nbsp;<br \/> Siempre me impresionan <strong>esas personas que se preocupan por otros sin pensar en ellos.<\/strong> Que se alegran de coraz&oacute;n ofreciendo su renuncia sencillamente, sin esperar el agradecimiento. Esas personas aman como Jes&uacute;s, como Mar&iacute;a. Y hacen que el mundo sea mejor.<br \/> &nbsp;<br \/> Tenemos que <strong>trabajar los sentimientos<\/strong> del coraz&oacute;n. <strong>Cada uno de nosotros tiene su lugar en la vida, su misi&oacute;n.<\/strong> Tenemos que educarnos, y pedir ayuda a Mar&iacute;a, para <strong>cuidar el lugar del otro y proteger su misi&oacute;n<\/strong>. Admirar al otro por lo que es. Agradecer por la vida de los m&aacute;s cercanos.<br \/> &nbsp;<br \/> &laquo;Hemos visto al Se&ntilde;or&raquo;, es lo que le dicen a Tom&aacute;s. Quieren compartir con &eacute;l lo que han vivido, su alegr&iacute;a. Seguramente se lo cuentan todos atropelladamente, quiz&aacute;s ninguno supo ver cu&aacute;nto le dol&iacute;a.<br \/> &nbsp;<br \/> Tom&aacute;s no se f&iacute;a de los otros. <strong>&iexcl;Qu&eacute; valioso es aprender a fiarse de lo que los otros viven aunque yo no lo viva, de lo que los otros creen!<\/strong> Pero Tom&aacute;s quer&iacute;a tocar a Jes&uacute;s. No le val&iacute;a que otros lo hubiesen visto. Quiere ser &eacute;l. Quiere tocar sus heridas.<br \/> &nbsp;<br \/> Pero Jes&uacute;s ya no est&aacute;. &Eacute;l lo hab&iacute;a dejado todo por seguirlo. Lo hab&iacute;a amado, lo necesitaba tanto, y ahora no est&aacute; y no sabe qu&eacute; hacer. Su vida no tiene sentido. Y encima los dem&aacute;s dicen que lo han visto.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>&Eacute;l no estaba all&iacute; y no lo cree<\/strong>. No puede creerlo. Fueron los ocho d&iacute;as m&aacute;s dif&iacute;ciles de la vida de Tom&aacute;s. Se sent&iacute;a solo. Antes, desde la muerte de Jes&uacute;s hasta ahora, hab&iacute;a compartido el miedo con el resto de los ap&oacute;stoles y su falta de paz. Pero ahora, su alegr&iacute;a le molestaba. Nadie le comprend&iacute;a. Y &eacute;l, deseaba con todas sus fuerzas creer y estar con Jes&uacute;s.<br \/> &nbsp;<br \/> Pero <strong>Jes&uacute;s siempre vuelve, siempre sorprende<\/strong> de nuevo. Pasados ocho d&iacute;as Tom&aacute;s s&iacute; estaba presente. <strong>Estaban todos. Jes&uacute;s volvi&oacute; por &eacute;l, porque lo amaba<\/strong>. Lo mir&oacute; con ternura, vi&eacute;ndolo tan d&eacute;bil. Tom&aacute;s temblar&iacute;a, recordando su incredulidad.<br \/> &nbsp;<br \/> Jes&uacute;s vio detr&aacute;s de esa incredulidad y su dureza su anhelo de estar con &eacute;l. <strong>Vio cu&aacute;nto necesitaba Tom&aacute;s tocarle para creer, no ya en su resurrecci&oacute;n, sino para creer en su amor. Se adapt&oacute; a su petici&oacute;n, a su capricho<\/strong> de ni&ntilde;o fr&aacute;gil. A su peque&ntilde;ez. Y Tom&aacute;s le toc&oacute;. Acerc&oacute; su mano. Le reconoci&oacute; en su herida.&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Carlos Padilla Esteban Hay veces en la vida en las que no estamos en el lugar correcto. Nos equivocamos. No estamos presentes cuando ocurre algo importante. 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