{"id":30730,"date":"2016-06-11T01:39:10","date_gmt":"2016-06-11T06:39:10","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/herir-y-pedir-perdon\/"},"modified":"2016-06-11T01:39:10","modified_gmt":"2016-06-11T06:39:10","slug":"herir-y-pedir-perdon","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/herir-y-pedir-perdon\/","title":{"rendered":"Herir y pedir&nbsp;perd\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Carlos Padilla Esteban<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">Cuando miramos la historia de la Iglesia vemos pecados y heridas y nos sentimos responsables de tanto dolor causado. La Iglesia, tan humana, tan de Dios, no tiene un pasado inmaculado, ha pecado y sigue pecando en el presente.<br \/> &nbsp;<br \/> Al mirar nuestra historia personal, en la familia, en la Iglesia, vemos nuestro propio pecado. La Iglesia tambi&eacute;n ha pecado. En la Iglesia tambi&eacute;n hay santos y pecadores. <strong>Hay cosas que no se han hecho bien<\/strong>, eso seguro.<br \/> &nbsp;<br \/> Somos humanos y cometemos errores. Y casi sin darnos cuenta <strong>acabamos dejando cicatrices en alg&uacute;n alma.<\/strong> En ocasiones hemos hablado mal de otros. Hemos pensado o criticado en nuestro coraz&oacute;n a una persona, a una comunidad, al que es diferente.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Nuestras cr&iacute;ticas son como un pu&ntilde;al que atraviesa una vida<\/strong>. Creemos que s&oacute;lo nosotros hacemos todo bien y nos es f&aacute;cil juzgar a los dem&aacute;s desde nuestra atalaya.<br \/> &nbsp;<br \/> Nuestras cr&iacute;ticas hieren, aunque no sean p&uacute;blicas, aunque otros no las conozcan. No importa. Es como ese veneno que avanza lentamente y hiere en el silencio.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Juzgamos en un in&uacute;til af&aacute;n por sentirnos mejores, m&aacute;s capaces. Descalificamos a otros para justificar nuestras acciones y actitudes. Por envidia y celos hundimos la imagen de otras personas<\/strong> como queriendo reivindicar nuestro valor.<br \/> &nbsp;<br \/> Nos sentimos superiores y <strong>ninguneamos<\/strong> a ciertas personas, no las acogemos. <strong>A lo mejor competimos por el poder<\/strong>, por un lugar, por un puesto, por el cari&ntilde;o de una personas. Nos gusta tener influencia y poder. Saber es poder. Opinar y decidir es poder.<br \/> &nbsp;<br \/> A lo mejor hemos evitado a algunos hiri&eacute;ndoles con nuestra indiferencia. Tal vez <strong>no hemos tenido valor para iniciar un reencuentro sanador con aquella persona herida por nuestros actos. Hemos dejado pasar el tiempo<\/strong> pensando que as&iacute; todo se arreglar&iacute;a solo, sin hacer nada.&nbsp;No damos las gracias y abandonamos heridos al borde del camino. Seguimos de largo, sin cuidarlos.<br \/> &nbsp;<br \/> &iquest;Por qu&eacute; nos cuesta tanto pedir perd&oacute;n? Tal vez a veces no somos conscientes de lo que hacemos. Lo hacemos y ya est&aacute;, y no le damos importancia.<br \/> &nbsp;<br \/> Luego no valoramos el da&ntilde;o, la herida, el dolor causado y seguimos nuestro camino. &iquest;Inconsciencia? &iquest;Inmadurez? &iquest;Ego&iacute;smo? &iquest;Indiferencia? No importan las causas.<br \/> &nbsp;<br \/> Lo importante es mirar el camino que tenemos por delante. Mirar y confiar. S&iacute;, de eso se trata. Queremos aprender a pedir perd&oacute;n para iniciar una nueva historia, un nuevo camino.<br \/> &nbsp;<br \/> Pidamos perd&oacute;n a todos aquellos a los que hemos herido. Pedir perd&oacute;n nos hace vulnerables ante los hombres. Nos abre a la misericordia de los dem&aacute;s. Nos expone al rechazo o a la aceptaci&oacute;n. Es sanador para el que pide perd&oacute;n y para el que perdona.&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Carlos Padilla Esteban Cuando miramos la historia de la Iglesia vemos pecados y heridas y nos sentimos responsables de tanto dolor causado. La Iglesia, tan humana, tan de Dios, no tiene un pasado inmaculado, ha pecado y sigue pecando en el presente. &nbsp; Al mirar nuestra historia personal, en la familia, en la Iglesia, &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/herir-y-pedir-perdon\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abHerir y pedir&nbsp;perd\u00f3n\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-30730","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30730","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=30730"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30730\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=30730"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=30730"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=30730"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}