{"id":30735,"date":"2016-06-11T01:39:20","date_gmt":"2016-06-11T06:39:20","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/estar-en-la-miseria-no-es-solo-no-tener-dinero\/"},"modified":"2016-06-11T01:39:20","modified_gmt":"2016-06-11T06:39:20","slug":"estar-en-la-miseria-no-es-solo-no-tener-dinero","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/estar-en-la-miseria-no-es-solo-no-tener-dinero\/","title":{"rendered":"Estar en la miseria no es s\u00f3lo no tener&nbsp;dinero"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: SIC<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">Podr&iacute;a parecer m&aacute;s de lo mismo, y que toca por imperativo de calenda. Con estas nos andamos ya con la mitad de la cuaresma a las espaldas. Pero no hay bot&oacute;n de pausa en esta cuesta. Habr&iacute;a que sacudirse la desgana de una cuaresma m&aacute;s, como quien suma trienios de cansancio ante cosas, palabras y gestos que han dejado ya de conmovernos. Queremos adentramos en esta vereda de cambio y conversi&oacute;n sabedores de que tendr&iacute;amos tantas cosas que ajustar, tantas de las que quitar polvo y aburrimiento, tantas en las que dar un viraje convencido hacia la verdad, hacia la bondad y la belleza.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Pero los d&iacute;as pasan, como se nos escapan las semanas y tantas fechas, y as&iacute; este tiempo de penitencia cristiana que culmina en el gozo de la pascua, nos reclama un toque de atenci&oacute;n cuando su ecuador hemos superado ya. Es verdad que los gestos, los textos, los colores lit&uacute;rgicos y las pr&aacute;cticas devocionales y los cantos, son los que ya sabemos que aparecen.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Pero mi vida hoy es otra a lo que era la de hace un a&ntilde;o. Hay novedades que me arrugan y acorralan llenando mis horas y mis d&iacute;as de incertidumbre, de temor y tristeza. Tambi&eacute;n puede haber novedades que me asoman a horizontes inmensos de serena paz con la que Dios dibuja en mi vida la esperanza con los colores de la alegr&iacute;a. El Papa Francisco nos invitaba este a&ntilde;o a recorrer el camino cuaresmal como una ocasi&oacute;n para convertir el coraz&oacute;n, para volverlo a Dios y salir al encuentro de los hermanos. Nos propon&iacute;a tres miradas atentas a este empe&ntilde;o, que tuvieran que ver con lo que &eacute;l ha llamado las tres miserias.<br \/> &nbsp;<br \/> En primer lugar est&aacute; la miseria material. Toca a cuantos viven en una condici&oacute;n que no es digna de la persona humana: privados de sus derechos fundamentales y de los bienes de primera necesidad como la comida, el agua, las condiciones higi&eacute;nicas, el trabajo, la posibilidad de desarrollo y de crecimiento cultural. Frente a esta miseria la Iglesia ofrece su servicio para responder a las necesidades y curar estas heridas que desfiguran el rostro de la humanidad. En los pobres y en los &uacute;ltimos vemos el rostro de Cristo; amando y ayudando a los pobres amamos y servimos a Cristo.<br \/> &nbsp;<br \/> Luego est&aacute; la miseria moral, que consiste en convertirse en esclavos del vicio y del pecado. &iexcl;Cu&aacute;ntas familias viven angustiadas porque alguno de sus miembros \u2014a menudo joven\u2014 tiene dependencia del alcohol, las drogas, el juego o la pornograf&iacute;a! &iexcl;Cu&aacute;ntas personas han perdido el sentido de la vida, est&aacute;n privadas de perspectivas para el futuro y han perdido la esperanza! En estos casos la miseria moral bien podr&iacute;a llamarse casi suicidio incipiente. Esta forma de miseria, que tambi&eacute;n es causa de ruina econ&oacute;mica, siempre va unida a la miseria espiritual, que nos golpea cuando nos alejamos de Dios y rechazamos su amor.<br \/> &nbsp;<br \/> Finalmente est&aacute; la miseria espiritual cuando falta Dios en nuestra vida. Hay que llevar el anuncio liberador de que existe el perd&oacute;n del mal cometido, que Dios es m&aacute;s grande que nuestro pecado y nos ama gratuitamente, siempre, y que estamos hechos para la comuni&oacute;n y para la vida eterna. &iexcl;El Se&ntilde;or nos invita a anunciar con gozo este mensaje de misericordia y de esperanza! Es hermoso experimentar la alegr&iacute;a de extender esta buena nueva, de compartir el tesoro que se nos ha confiado, para consolar los corazones afligidos y dar esperanza a tantos hermanos y hermanas sumidos en el vac&iacute;o.<br \/> &nbsp;<br \/> Tres miserias, tres invitaciones a abrir nuestro coraz&oacute;n para que en esta cuaresma &uacute;nica, Dios nos ilumine y nos convierta con la gracia del perd&oacute;n. Es lo que pedimos y nos recordamos.<br \/> &nbsp;<br \/><em><strong>Por Monse&ntilde;or Jes&uacute;s Sanz Montes, arzobispo de Oviedo.&nbsp;<a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/www.agenciasic.com\/2014\/04\/04\/las-tres-miserias\/\">Art&iacute;culo<\/a> publicado originalmente por SIC&nbsp;<\/strong><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: SIC Podr&iacute;a parecer m&aacute;s de lo mismo, y que toca por imperativo de calenda. Con estas nos andamos ya con la mitad de la cuaresma a las espaldas. Pero no hay bot&oacute;n de pausa en esta cuesta. 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