{"id":30736,"date":"2016-06-11T01:39:21","date_gmt":"2016-06-11T06:39:21","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/hacer-de-la-rutina-el-paraiso\/"},"modified":"2016-06-11T01:39:21","modified_gmt":"2016-06-11T06:39:21","slug":"hacer-de-la-rutina-el-paraiso","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/hacer-de-la-rutina-el-paraiso\/","title":{"rendered":"Hacer de la rutina el&nbsp;para\u00edso"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Carlos Padilla Esteban<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">El amor se hace hogar, es hogar para el que llega. Es ese amor que nos acepta como somos, ese amor en el que podemos crecer. El amor crea, nos recrea, nos hace nuevos, nos transforma. El amor es creador. Nos cambia casi sin darnos cuenta, saca lo mejor del coraz&oacute;n, nos hace creer en lo que podemos llegar a ser si nos dejamos llevar y no dudamos.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>El amor nos sana, nos cura, nos cuida, nos despierta<\/strong>. El amor nos hace so&ntilde;ar con lo imposible y nos capacita para subir las m&aacute;s altas cumbres. El amor es creativo, siempre busca cosas nuevas, no se acostumbra a la rutina, hace de la rutina el para&iacute;so. Porque cuando el amor se acostumbra, se enfr&iacute;a, se pierde.<br \/> &nbsp;<br \/> El amor verdadero es capaz de transformar una estaci&oacute;n de tren en un plan fascinante y una visita al m&eacute;dico en una excursi&oacute;n. El amor nos cambia el humor, <strong>nos hace re&iacute;r en la tormenta, nos hace confiar en los momentos de duda<\/strong>.<br \/> &nbsp;<br \/> El amor verdadero, sano y profundo, <strong>nos hace creer<\/strong> en todo lo bueno de nuestra vida, nos hace libres, nos da alas para volar fuera de nuestra zona c&oacute;moda, de nuestro nido. <strong>Por eso es tan importante aprender a amar. Por eso es fundamental dejarnos amar<\/strong>.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Tener v&iacute;nculos sanos nos sana y nos hace plenos. <\/strong>Dec&iacute;a el Padre Jos&eacute; Kentenich: &laquo;<strong><em>Nos encontramos con toda clase de enfermedades ps&iacute;quicas porque no tenemos suficiente vinculaci&oacute;n a personas y a lugares<\/em><\/strong>&raquo;[1].<br \/> &nbsp;<br \/> El hombre de hoy no ama correctamente. Ama superficialmente, no profundiza, no echa ra&iacute;ces. Teme los v&iacute;nculos, <strong>no quiere amar porque el amor exige. No quiere vivir con expectativas porque ha experimentado el fracaso y se ha sentido decepcionado. <\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Por eso <strong>a veces el amor se vuelve ego&iacute;sta, hedonista, superficial, f&aacute;cil. Huye del sacrificio y de la entrega. No arriesga<\/strong> para no perder nada. <strong>No sabe negarse para que el otro crezca y tenga vida. <\/strong>No sabe ponerse en un segundo plano para que sea el otro el que florezca, el que tenga vida, el que importe.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>El amor es servicio<\/strong> a la vida ajena, como nos lo recuerda el Padre Kentenich: &laquo;<em>Toda la actividad de Dios es s&oacute;lo un enorme y abnegado servicio. Dios nos ha creado para servirnos. Dios gobierna y gu&iacute;a el mundo, gu&iacute;a los destinos peque&ntilde;os y grandes de los hombres. Se trata siempre del mismo esp&iacute;ritu: lo eterno en lo femenino, la servicialidad callada y fuerte, servir en silencio y con fortaleza<\/em>&raquo;[2].<br \/> &nbsp;<br \/> Jes&uacute;s act&uacute;a siempre sirviendo, atento a las necesidades de los otros. As&iacute; quiere que amemos nosotros. Desde esa servicialidad callada y fuerte, en el silencio, sin exigir nada.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Necesitamos hogar<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> &iexcl;Qu&eacute; importante es tener un lugar donde el coraz&oacute;n repose! <strong>Uno vuelve a los lugares donde am&oacute; la vida.<\/strong> &iquest;Cu&aacute;les son esos lugares? Ah&iacute; est&aacute;n mis ra&iacute;ces. Esos lugares donde reposamos. Esas personas que no piden y solo dan. Que s&oacute;lo con vernos sonr&iacute;en y estar con ellos es estar en paz. Es el preludio del cielo.<br \/> &nbsp;<br \/> Eso es lo maravilloso de la vida, de ser hombres<strong>: atarnos a lugares y a personas<\/strong>. Ser quienes somos, compartir los sue&ntilde;os y las dificultades, re&iacute;rnos de las cosas peque&ntilde;as de la vida, compartir la mesa. Cuidar y dejarse cuidar.<br \/> &nbsp;<br \/> Es fundamental tener personas y lugares en los que podamos ser nosotros mismos, en los que bebamos de una fuente de agua fresca, en los que no tengamos que defender nuestra posici&oacute;n. Necesitamos Betanias en las que poder <strong>descansar y salir renovados.<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Eso es Betania para Jes&uacute;s. El Hogar. El lugar donde ser ni&ntilde;o y padre. Seguramente ir&iacute;a su Madre con &eacute;l muchos d&iacute;as. Jes&uacute;s descansaba en Betania. Recobraba fuerzas. <strong>Queremos ser ese lugar en el que Jes&uacute;s pueda descansar. Dios es as&iacute; para nosotros.<\/strong> Cada d&iacute;a nos espera guard&aacute;ndonos el mejor lugar en su casa.<br \/> &nbsp;<br \/> La Virgen Mar&iacute;a era Betania para Jes&uacute;s y para sus disc&iacute;pulos. En Ella descans&oacute; Jes&uacute;s cada d&iacute;a. En Ella descansamos nosotros. <strong>&iquest;Somos nosotros Betania para que otros descansen? Queremos que Jes&uacute;s descanse en nosotros. Y queremos nosotros descansar en &Eacute;l.<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> &nbsp;<br \/> &nbsp;<br \/> [1] J. Kentenich, Pedagog&iacute;a para el educador cat&oacute;lico, 1950<br \/> [2] J. Kentenich, Kentenich Reader, Tomo III<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Carlos Padilla Esteban El amor se hace hogar, es hogar para el que llega. Es ese amor que nos acepta como somos, ese amor en el que podemos crecer. El amor crea, nos recrea, nos hace nuevos, nos transforma. El amor es creador. 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