{"id":30738,"date":"2016-06-11T01:39:27","date_gmt":"2016-06-11T06:39:27","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-red-que-sonamos-crear\/"},"modified":"2016-06-11T01:39:27","modified_gmt":"2016-06-11T06:39:27","slug":"la-red-que-sonamos-crear","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-red-que-sonamos-crear\/","title":{"rendered":"La red que so\u00f1amos&nbsp;crear"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Carlos Padilla Esteban<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\"> Hoy la palabra red es una palabra muy usada. Estamos en red, relacionados los unos con los otros de forma virtual. El n&uacute;mero de usuarios de internet es de casi 2 mil millones, lo que supone un 30% de la poblaci&oacute;n mundial. Para el a&ntilde;o 2015, habr&aacute; casi 3 mil millones de internautas, m&aacute;s del 40% de la poblaci&oacute;n mundial proyectada.<br \/> &nbsp;<br \/> Cada vez son m&aacute;s los que participan en redes sociales y est&aacute;n comunicados a trav&eacute;s de ellas con cientos de personas. Publicamos noticias, subimos fotos, hacemos comentarios, desnudamos nuestra intimidad. Publicamos nuestra vida sin pudor y perdemos el sentido de la aut&eacute;ntica privacidad.<br \/> &nbsp;<br \/> Entramos en relaci&oacute;n y opinamos sobre lo que otros cuelgan escribiendo: &laquo;Me gusta&raquo; o &laquo;No me gusta&raquo;. Y creemos que los v&iacute;nculos se hacen m&aacute;s profundos. Pero se trata de una red virtual en la que todos participamos y nos relacionamos sin entrar en honduras. Es una red fr&aacute;gil, endeble, expuesta. Tenemos muchos amigos virtuales, pero poco profundos. &iquest;Es esta red una red fuerte, firme? &iquest;Es la red que so&ntilde;amos crear?<br \/> &nbsp;<br \/> Utilicemos la imagen de la red como un ideal. Pensamos en una red hecha con cuerda, fuerte, resistente al uso. Una red que nos mantenga unidos y pueda ser as&iacute; usada por Dios a su antojo.<br \/> &nbsp;<br \/> Es la red que echaban los ap&oacute;stoles desde la barca a la orden de Jes&uacute;s. Porque ellos confiaban en su Palabra. Y aquella red fuerte y tosca se llen&oacute; de peces. Y no se rompi&oacute; aunque eran demasiados y la tuvieron que sacar entre muchos.<br \/> &nbsp;<br \/> Cuando pensamos en la red pensamos entonces en la comuni&oacute;n, en la unidad a la que estamos llamados como cristianos. Queremos ser una familia unida. Dec&iacute;a el Padre Jos&eacute; Kentenich: &laquo;<em>Estaba previsto en los designios de Dios que ustedes y yo nos perteneci&eacute;ramos con una profundidad singular. En los planes de Dios nunca debo haber existido sin ustedes, ni ustedes sin m&iacute;.&nbsp;Desde la eternidad Dios pens&oacute; en una Alianza de Amor. Si Dios lo pens&oacute; as&iacute;, si no me vio nunca sin ustedes, ni ustedes sin m&iacute;, si &Eacute;l no quiere que cumpla mi misi&oacute;n sin ustedes \u2013como tampoco vio a Mar&iacute;a separada de Jes&uacute;s- si &Eacute;l les pens&oacute; a ustedes desde toda la eternidad, como mis colaboradores permanentes en el cumplimiento de mi misi&oacute;n, entonces comprender&aacute;n cu&aacute;n agradecido estoy para con ustedes que han consentido con estos planes<\/em>&raquo;<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\" title=\"\">[1]<\/a>.<br \/> &nbsp;<br \/> Estamos unidos como familia, entre nosotros. Como Cristo y Mar&iacute;a en la cruz. Mar&iacute;a al pie de la cruz. Una unidad que se sustenta en el amor, en la Alianza de Amor con Mar&iacute;a. Ella es la que nos une, la que nos mantiene unidos, la que no permite que se suelten las cuerdas de la red, la que logra que nos abramos y rompamos por amor.<br \/> &nbsp;<br \/> Formar una red no significa llegar a ser un conjunto de personas que se mantienen unidas simplemente como ovejas masificadas. No se trata de una unidad de compromiso o conveniencia. No, la red se construye a partir de una decisi&oacute;n libre y aut&eacute;ntica. Nos unimos por amor, para amar m&aacute;s, para darnos m&aacute;s. No por inter&eacute;s.<br \/> &nbsp;<br \/> Dec&iacute;a el Padre Kentenich: &laquo;<em>Con hombres masa no s&eacute; hacer nada. S&oacute;lo s&eacute; hacer algo con personalidades aut&oacute;nomas. Motivadas por s&iacute; mismas. Con hombres que tienen juicio propio y que saben mantener firme ese juicio<\/em>&raquo;<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\" title=\"\">[2]<\/a>.<br \/> &nbsp;<br \/> La decisi&oacute;n por formar parte de una red es una decisi&oacute;n madura y libre, una decisi&oacute;n aut&oacute;noma y aut&eacute;ntica. Es la misma decisi&oacute;n que tomamos cuando optamos por seguir a Cristo en su Iglesia.<br \/> &nbsp;<br \/> El Padre Kentenich habla del hombre vinculado, del hombre arraigado profundamente en el mundo de Dios y en el mundo de los hombres: &laquo;<em>El hombre nuevo es la personalidad aut&oacute;noma, llena de esp&iacute;ritu, pronta y alegre en decidirse, responsable e interiormente libre, alejada tanto de una r&iacute;gida esclavitud a las formas como de una arbitrariedad desvinculada<\/em><\/p>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<p align=\"justify\">&raquo;<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\" title=\"\">[3]<\/a>.<br \/> &nbsp;<br \/> La red que nos une como Iglesia se compone de muchos trozos de cuerda unidos. Nos unimos los unos con los otros y, a trav&eacute;s de esos v&iacute;nculos humanos, nos unimos con el mundo sobrenatural.<br \/> &nbsp;<br \/> Es esa comunidad de ap&oacute;stoles a los que Cristo llam&oacute; para compartir la vida. &Eacute;l es el verdadero sustento de la unidad. Mar&iacute;a es la que nos une como red de hermanos, como familia que aspira a la santidad.<br \/> &nbsp;<br \/> Dios usa nuestra libertad para formar una red de v&iacute;nculos. Porque, como dec&iacute;a Francisco de Sales: &laquo;<em>Dios no quiere en su barca galeotes sino remeros libres<\/em>&raquo;. La barca de Jes&uacute;s respeta la libertad de todos los que entran para navegar con &Eacute;l. Y &Eacute;l navega entonces con nosotros, a nuestro lado y echa la red para que pueda haber mucha vida, mucha fecundidad que no se debe a nuestra capacidad sino a su poder.<br \/> &nbsp;<br \/> Porque s&oacute;lo somos un trozo de cuerda unido a otros trozos de cuerda formando una red inmensa. Cristo anuda los trozos de cuerda sueltos. Nos restaura y nos une a los dem&aacute;s. Logramos nosotros reparar a otros cuando somos reparados.<br \/> &nbsp;<br \/> La red no tiene fisuras siempre y cuando predomine el perd&oacute;n. S&iacute;, el perd&oacute;n recibido y el perd&oacute;n entregado. &iexcl;Qu&eacute; dif&iacute;cil es unir! &iexcl;Qu&eacute; f&aacute;cil resulta dividir! El perd&oacute;n sana y une.<br \/> &nbsp;<br \/> Dice el Padre Kentenich: &laquo; <em>&iquest;Cu&aacute;l es la esencia de la comunidad? &Eacute;sta consiste en estar espiritualmente el uno en, con y para el otro<\/em>&raquo;<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\" title=\"\">[4]<\/a>. Una red de v&iacute;nculos sanos y profundos. Un amor noble que libera. Si vivimos los unos en los otros, arraigados y anclados, la red ser&aacute; una red fiable, una red para Dios, para la misi&oacute;n, signo de la presencia de Cristo.<br \/> &nbsp;<br \/> Al hablar de la red nos preguntamos c&oacute;mo est&aacute;n nuestros v&iacute;nculos. El tiempo de Cuaresma es un tiempo para preguntarnos por la calidad y calidez de nuestras relaciones.<br \/> &nbsp;<br \/> &iquest;Sabemos lo que le preocupa e inquieta en estos momentos a nuestro c&oacute;nyuge, a nuestros hijos, a nuestros padres, a nuestros hermanos y amigos? &iquest;Conocemos sus miedos y anhelos, sus sue&ntilde;os y desaf&iacute;os?<br \/> &nbsp;<br \/> Convivimos con muchas personas y con frecuencia ignoramos lo que est&aacute; vivo en sus corazones. No preguntamos porque no tenemos tiempo. Y los v&iacute;nculos, cuando no se cuidan, cuando no se hacen profundos, se van secando lentamente.<br \/> &nbsp;<br \/> Esta red que queremos formar se hace fuerte a partir del perd&oacute;n, de la misericordia. El perd&oacute;n de Dios nos salva, nos levanta, nos redime. Nosotros necesitamos experimentar continuamente la misericordia de Dios.<\/p>\n<div>\n &nbsp; <\/p>\n<hr align=\"left\" size=\"1\" width=\"33%\" \/>\n<div id=\"ftn1\">\n <a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\" title=\"\">[1]<\/a> J. Kentenich,<br \/>\n <em>Nueva Helvecia, <\/em>20.08.1947\n <\/div>\n<div id=\"ftn2\">\n <a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\" title=\"\">[2]<\/a> J. Kentenich,<br \/>\n <em>Terciado de Brasil<\/em>, 1952\n <\/div>\n<div id=\"ftn3\">\n <a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\" title=\"\">[3]<\/a> J. Kentenich,<br \/>\n <em>Mi filosof&iacute;a de la educaci&oacute;n<\/em>\n <\/div>\n<div id=\"ftn4\">\n <a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\" title=\"\">[4]<\/a> J. Kentenich,<br \/>\n <em>Semana de Octubre del 50<\/em>\n <\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Carlos Padilla Esteban Hoy la palabra red es una palabra muy usada. Estamos en red, relacionados los unos con los otros de forma virtual. El n&uacute;mero de usuarios de internet es de casi 2 mil millones, lo que supone un 30% de la poblaci&oacute;n mundial. Para el a&ntilde;o 2015, habr&aacute; casi 3 mil millones &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-red-que-sonamos-crear\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLa red que so\u00f1amos&nbsp;crear\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-30738","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30738","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=30738"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30738\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=30738"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=30738"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=30738"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}