{"id":30739,"date":"2016-06-11T01:39:30","date_gmt":"2016-06-11T06:39:30","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/quien-cree-puede-abrir-horizontes-y-encender-fuegos\/"},"modified":"2016-06-11T01:39:30","modified_gmt":"2016-06-11T06:39:30","slug":"quien-cree-puede-abrir-horizontes-y-encender-fuegos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/quien-cree-puede-abrir-horizontes-y-encender-fuegos\/","title":{"rendered":"Quien cree puede abrir horizontes y encender&nbsp;fuegos"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Carlos Padilla Esteban<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\"> Algo que nos hace grandes es adelantarnos a los deseos de los dem&aacute;s, cuidar aquello que el otro no es capaz de decirnos. Acercarnos sin que nos lo pidan, dar m&aacute;s all&aacute; del m&iacute;nimo, de lo que toca, de lo que nos compete, de lo que nos corresponde, de lo exigible. Saber mirar dentro del otro la soledad y la tristeza que no dice, el sue&ntilde;o que no se atreve a pedir, la oscuridad que tapa, las peque&ntilde;as cosas que le hacen feliz. Incluso regalar eso que creemos que le va a alegrar aunque no lo necesite tanto. As&iacute; fue Jes&uacute;s. As&iacute; es hoy.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Agranda nuestro coraz&oacute;n el poder hacer cosas desinteresadas<\/strong>, sin que nadie nos las pida, sin que nadie nos las exija. Regalar alegr&iacute;a y luz, como Jes&uacute;s.<br \/> &nbsp;<br \/> A veces pasamos y no tenemos la mirada amplia m&aacute;s all&aacute; de lo que tenemos delante. Jes&uacute;s no se desentiende de las personas, se detiene. Se preocupa por ellas.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Nosotros creemos porque Jes&uacute;s ha sabido leer nuestro miedo y nuestro deseo<\/strong>, el anhelo de ser amados y elegidos, nuestra soledad y amargura. Creemos porque hemos sido tocados y no podemos dejar ya de caminar detr&aacute;s del que tanto nos ama.<br \/> &nbsp;<br \/> Creemos porque su Palabra nos basta y sus manos nos tocan. Creemos porque hemos sido salvados, porque ha cambiado nuestra vida al mirarnos, al regalarnos su mirada y nos ha llenado de vida. <strong>Creemos porque Jes&uacute;s nos ha hecho ver que nuestra vida es muy valiosa, que nuestros sue&ntilde;os pueden ser realidad, que nuestra historia tiene un sentido<\/strong>.<br \/> &nbsp;<br \/> Creemos porque Jes&uacute;s sale a nuestro encuentro en personas y acontecimientos, porque nos habla desde la cruz, desde nuestra propia vida. Porque nos sostiene cuando no podemos caminar y nos abre los ojos cuando no vemos.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>La Madre Teresa escuch&oacute; en su coraz&oacute;n la voz del Se&ntilde;or<\/strong> en un momento de su vida: &laquo;<em>Ven, ven, ll&eacute;vame a los agujeros de los pobres. Ven, s&eacute; mi luz<\/em>&raquo;<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\" title=\"\">[1]<\/a>. Y a partir de ese momento todo cambi&oacute; y se hizo luz entre los pobres. El fuego del amor de Jes&uacute;s ilumin&oacute; su camino. Luego sufri&oacute; mucha la oscuridad en su vida, pero permaneci&oacute; fiel a la llamada de Cristo. Siempre ese primer fuego fue una certeza en su vida.<br \/> &nbsp;<br \/> Una persona rezaba: &laquo;<em>Ens&eacute;&ntilde;ame a mirar como T&uacute;. Por dentro. Ens&eacute;&ntilde;ame a detenerme, a tocar con dulzura la herida de los dem&aacute;s. <strong>Ens&eacute;&ntilde;ame palabras de consuelo. Ens&eacute;&ntilde;ame a hacer que la vida de otro cambie por mi mirada<\/strong>, como cambi&oacute; la m&iacute;a por la tuya<\/em>&raquo;.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Es nuestra vocaci&oacute;n, mirar y dar luz, abrir horizontes y encender el fuego en los corazones apagados. Estamos llamados a mirar como mira Cristo. Con su pureza, con su amor, con su pasi&oacute;n,<\/strong> con su fuego. Estamos llamados a devolver la vista a los ciegos, la esperanza a los tristes.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>La Iglesia ha de ser ese lugar en el que muchos puedan recuperar la esperanza perdida y logren as&iacute; volver a so&ntilde;ar<\/strong>. Dec&iacute;a el Papa Francisco: &laquo;<em>No se puede pensar en una Iglesia sin alegr&iacute;a y la alegr&iacute;a de la Iglesia es exactamente esto: anunciar el nombre de Jes&uacute;s. Decir: &#8211; &Eacute;l es el Se&ntilde;or. Mi esposo es el Se&ntilde;or. Es Dios. &Eacute;l nos salva, &Eacute;l camina con nosotros. &Eacute;sta es la alegr&iacute;a de la Iglesia<\/em>&raquo;.<br \/> &nbsp;<br \/> Cuando somos salvados por Dios, somos testigos del amor de Dios, de su alegr&iacute;a y de su esperanza. &Eacute;l va con nosotros. Ya no tememos y no podemos callar lo que hemos recibido. No podemos dejar de abrir los ojos y el coraz&oacute;n de tantos que viven sin esperanza cuando recuperamos la luz.<\/p>\n<div>\n &nbsp; <\/p>\n<hr align=\"left\" size=\"1\" width=\"33%\" \/>\n<div id=\"ftn1\">\n <a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\" title=\"\">[1]<\/a> Madre Teresa,<br \/>\n <em>Ven, s&eacute; mi luz,<\/em> 66\n <\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Carlos Padilla Esteban Algo que nos hace grandes es adelantarnos a los deseos de los dem&aacute;s, cuidar aquello que el otro no es capaz de decirnos. 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