{"id":30741,"date":"2016-06-11T01:39:33","date_gmt":"2016-06-11T06:39:33","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-heroicidad-de-dar-el-si-a-la-realidad-tal-como-es\/"},"modified":"2016-06-11T01:39:33","modified_gmt":"2016-06-11T06:39:33","slug":"la-heroicidad-de-dar-el-si-a-la-realidad-tal-como-es","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-heroicidad-de-dar-el-si-a-la-realidad-tal-como-es\/","title":{"rendered":"La heroicidad de dar el s\u00ed a la realidad tal como&nbsp;es"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Carlos Padilla Esteban<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\"> A veces Dios se salta sus caminos habituales para llegar a nosotros. Nos sorprende. Muchas veces tenemos encasillado a Dios. &laquo;Esto es de Dios, esto no es de Dios&raquo;, decimos con seguridad.<br \/> &nbsp;<br \/> Tenemos que aprender a creer en lo imposible como los ni&ntilde;os, a <strong>estar abiertos a los caminos distintos<\/strong>, a ese amor que Dios nos muestra cada d&iacute;a de forma nueva. Nunca se agotan sus caminos, sus maneras de llegar hasta nosotros.<br \/> &nbsp;<br \/> Para casi todos los milagros, Jes&uacute;s pide que crean, y esa misma fe es la que les cura y les salva. Cura por dentro y por fuera. <strong>Suele ser que Jes&uacute;s pide del otro la humildad de mostrarse vulnerable; s&oacute;lo as&iacute; es posible sanar.<\/strong> Pero a veces cura sencillamente por amor. Por compasi&oacute;n.<br \/> &nbsp;<br \/> Como dec&iacute;a el Padre Jos&eacute; Kentenich: &laquo;<strong><em>Fomentemos con amor las capacidades del otro<\/em><\/strong><em>. Para ello hace falta una gran abnegaci&oacute;n. No girar en torno a nosotros mismos sino en torno de Dios y del bienestar de aquellos que Dios nos ha confiado, que nos ha puesto en el camino<\/em>&raquo;<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\" title=\"\">[1]<\/a>.<br \/> &nbsp;<br \/> Eso es lo que hace Dios, gira en torno a nosotros, en torno a nuestra necesidad. Quiere descorrer el velo de nuestra alma y que entre la luz. Quiere que haya amor en nuestra vida.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>El amor que educa cree en el amado. Vivir descentrado y volcado sobre aquel a quien amamos es el camino.<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> A veces cuesta aceptar la verdad tal y como es. <strong>Cuesta aceptar la realidad<\/strong> cuando no se corresponde con lo esperado. <strong>Nos gustar&iacute;a cambiarla y no queremos darle nuestro s&iacute;<\/strong>. Parece pueril, pero es muy com&uacute;n.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Nos negamos a aceptar la enfermedad, la muerte de nuestros seres queridos, la limitaci&oacute;n. No queremos afrontar las crisis, los fracasos, el olvido.<\/strong> La verdad desnuda es dura y decirle que s&iacute; es heroico.<br \/> &nbsp;<br \/> Aceptar nuestra verdad, nuestra debilidad, &iexcl;cu&aacute;nto cuesta! <strong>Reconocernos peque&ntilde;os y d&eacute;biles cuando hemos sido educados para ser grandes y fuertes, no parece f&aacute;cil<\/strong>, la verdad.<br \/> &nbsp;<br \/> Aceptar que Jes&uacute;s hac&iacute;a milagros era algo que los fariseos no comprend&iacute;an. No quer&iacute;an ver en &Eacute;l al hijo de Dios. No pod&iacute;an creer en su poder, porque su presencia amenazaba su estabilidad. Jes&uacute;s era molesto. Su vida era molesta. Su amor era molesto.<br \/> &nbsp;<br \/> Los milagros,&iquest;con qu&eacute; poder lo hac&iacute;a? Si ven&iacute;a su poder de Dios, &iquest;qui&eacute;n era realmente Jes&uacute;s? Mil preguntas en sus corazones. <strong>Ellos quer&iacute;an servir a Dios, pero ese supuesto hijo de Dios romp&iacute;a sus esquemas<\/strong>, todo su camino de vida, lo que hab&iacute;an construido, su estabilidad, su seguridad.<br \/> &nbsp;<br \/> Cuesta aceptar la verdad cuando pone en peligro la vida que llevamos. No nos gusta mostrarnos d&eacute;biles y necesitados. Aunque sabemos que aceptar nuestra peque&ntilde;ez es nuestra salvaci&oacute;n. Dios se conmueve cuando nos aceptamos peque&ntilde;os y necesitados.<br \/> &nbsp;<br \/> Mar&iacute;a se alegra ante el Se&ntilde;or que la quiere en su peque&ntilde;ez. Pero Dios no se conmueve por la belleza de Mar&iacute;a, por su ser inmaculada, por estar llena de gracia. <strong>Dios se conmueve por la humildad <\/strong>de esa ni&ntilde;a que, con un coraz&oacute;n lleno de paz, dice que s&iacute;, que cree, que es esclava, que se haga su voluntad en su vida.<br \/> &nbsp;<br \/> La fragilidad de esa ni&ntilde;a desarma a un Dios todopoderoso. Dios se deshace ante la desnudez de su hija, ante su pobreza, ante nuestra herida. Es nuestra impotencia la que vuelve impotente a Dios. Es nuestra fragilidad la que hace que Dios se abaje y se conmueva.<\/p>\n<div>\n &nbsp; <\/p>\n<hr align=\"left\" size=\"1\" width=\"33%\" \/>\n<div id=\"ftn1\">\n <a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\" title=\"\">[1]<\/a> J. Kentenich,<br \/>\n <em>Kentenich Reader III<\/em>, Tomo III\n <\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Carlos Padilla Esteban A veces Dios se salta sus caminos habituales para llegar a nosotros. Nos sorprende. Muchas veces tenemos encasillado a Dios. &laquo;Esto es de Dios, esto no es de Dios&raquo;, decimos con seguridad. &nbsp; Tenemos que aprender a creer en lo imposible como los ni&ntilde;os, a estar abiertos a los caminos distintos, &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-heroicidad-de-dar-el-si-a-la-realidad-tal-como-es\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLa heroicidad de dar el s\u00ed a la realidad tal como&nbsp;es\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-30741","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30741","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=30741"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30741\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=30741"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=30741"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=30741"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}