{"id":30744,"date":"2016-06-11T01:39:37","date_gmt":"2016-06-11T06:39:37","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/necesitamos-luz-para-desentranar-misterios-tambien-los-propios\/"},"modified":"2016-06-11T01:39:37","modified_gmt":"2016-06-11T06:39:37","slug":"necesitamos-luz-para-desentranar-misterios-tambien-los-propios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/necesitamos-luz-para-desentranar-misterios-tambien-los-propios\/","title":{"rendered":"Necesitamos luz para desentra\u00f1ar misterios, tambi\u00e9n los&nbsp;propios"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Carlos Padilla Esteban<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">Una de las cosas m&aacute;s dolorosas es no poder ver. La ceguera encierra en una c&aacute;rcel oscura el coraz&oacute;n. Es muy duro no poder ver. El que es ciego no tiene luz en la mirada, no detiene los ojos en las cosas.<br \/> &nbsp;<br \/> La ceguera es un mal que nos a&iacute;sla y encierra en nuestro interior. En la oscuridad de la noche, <strong>cuando falta la luz, nos sentimos perdidos y desorientados<\/strong>.<br \/> &nbsp;<br \/> En pa&iacute;ses como Finlandia hay seis meses en el a&ntilde;o en los que hay pocas horas de sol. Debe ser muy dif&iacute;cil vivir sin poder ver la luz, sin el sol que nos ilumina.<br \/> &nbsp;<br \/> La oscuridad nos desorienta y nos hace sentirnos perdidos. <strong>La luz nos permite ver la belleza de las cosas, nos cambia el &aacute;nimo, nos llena de vida<\/strong>. Un d&iacute;a de sol despierta el coraz&oacute;n.<br \/> &nbsp;<br \/> No valoramos lo importante que es vivir en la luz y poder ver. <strong>No agradecemos lo sufiente la presencia del sol.<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> En la oscuridad es f&aacute;cil que todo parezca ordenado aunque no lo est&eacute;. Donde no hay luz poco importan el orden y la belleza de las cosas. Tal vez <strong>nada importa demasiado cuando no podemos ver.<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> S&oacute;lo la luz nos libera y nos saca de lo que nos ata, de la noche que nos a&iacute;sla. La luz le devuelve la vida a todo lo que nos rodea. <strong>Si dejamos que el sol entre en nuestra vida, nos encontramos con lo que nos rodea, con el desorden, con el caos, con la belleza<\/strong>.<br \/> &nbsp;<br \/> Descubrimos cosas nuevas, con un nuevo aspecto y nos sorprendemos. En ese momento queremos empezar a ordenar, queremos limpiar el polvo de las cosas y cambiar lo que no est&aacute; bien.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Es posible cambiar lo que vemos. Pero, cuando no vemos, no podemos poner orden<\/strong> en nuestra vida, no vemos que sea necesario cambiar nada. Cuando vivimos en la luz, comprendemos lo que tenemos que hacer y somos capaces de ver lo que tenemos delante.<br \/> &nbsp;<br \/> A veces nos comportamos como ciegos y vivimos sin luz en el alma. <strong>Estamos ciegos cuando no vemos lo esencial y nos detenemos en la apariencia<\/strong>.<br \/> &nbsp;<br \/> A veces no tenemos luz y pretendemos iluminar a otros. Y eso que sabemos que &laquo;la oscuridad no puede sacarte de la oscuridad, s&oacute;lo la luz puede hacerlo&raquo;.<br \/> &nbsp;<br \/> Es as&iacute;. <strong>Podemos acostumbrarnos a vivir a oscuras, sin saber lo que hay en nuestro coraz&oacute;n<\/strong>.<br \/> &nbsp;<br \/> En nuestro interior <strong>so&ntilde;amos con ser un fuego en medio de la noche<\/strong> que ilumine otras vidas. <strong>Pero el pecado, el miedo, el ego&iacute;smo, el orgullo, nos acaban apagando<\/strong> y convierten nuestra vida en una tierra de penumbras.<br \/> &nbsp;<br \/> Hay personas que no saben mirar m&aacute;s all&aacute; de la superficie. <strong>No saben ver la belleza detr&aacute;s de lo gris, la aventura detr&aacute;s de la rutina<\/strong>, la oportunidad detr&aacute;s de una dificultad, el amor detr&aacute;s de la cruz, el secreto maravilloso de un hombre detr&aacute;s de su aspecto f&iacute;sico o su forma de comportarse. No saben ver a su c&oacute;nyuge, su verdadera belleza, porque se han acostumbrado.<br \/> &nbsp;<br \/> La llama del amor no permanece encendida en el interior y se apaga. <strong>Necesitamos luz para ver, para desentra&ntilde;ar los misterios de la noche y nuestros propios misterios<\/strong>.<br \/> &nbsp;<br \/> Al mismo tiempo, no hay peor ciego que el que no quiere ver. <strong>No hay nada m&aacute;s doloroso que aquel que se queda en su oscuridad y se siente en paz<\/strong> con su vida.<br \/> &nbsp;<br \/> Nosotros a veces somos de esos y preferimos no ver. Nos acostumbramos a una vida entre sombras, una vida que no nos exija mucho esfuerzo. Porque no ver es m&aacute;s sencillo que ver. No saber m&aacute;s f&aacute;cil que saber. <strong>Es la comodidad de la noche<\/strong>, en la que nada nos exige, en la que las horas pasan y nos vence el sue&ntilde;o.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>La luz abre caminos y muestra desaf&iacute;os<\/strong>, es demandante, nos invita a vivir y a luchar. La luz nos despierta de nuestros sue&ntilde;os de paz y nos inquieta. Necesitamos esa luz que despierte esa capacidad de ver con el coraz&oacute;n, que nos permita descubrir lo importante.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Carlos Padilla Esteban Una de las cosas m&aacute;s dolorosas es no poder ver. La ceguera encierra en una c&aacute;rcel oscura el coraz&oacute;n. Es muy duro no poder ver. El que es ciego no tiene luz en la mirada, no detiene los ojos en las cosas. &nbsp; La ceguera es un mal que nos a&iacute;sla &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/necesitamos-luz-para-desentranar-misterios-tambien-los-propios\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abNecesitamos luz para desentra\u00f1ar misterios, tambi\u00e9n los&nbsp;propios\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-30744","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30744","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=30744"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30744\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=30744"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=30744"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=30744"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}