{"id":30745,"date":"2016-06-11T01:39:39","date_gmt":"2016-06-11T06:39:39","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/tengo-vocacion\/"},"modified":"2016-06-11T01:39:39","modified_gmt":"2016-06-11T06:39:39","slug":"tengo-vocacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/tengo-vocacion\/","title":{"rendered":"\u00bfTengo vocaci\u00f3n?"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Misioneros del Esp\u00edritu Santo<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">Desarrollamos siete pasos para el&nbsp; discernimiento vocacional:<br \/> &nbsp;<br \/> 1. Oraci&oacute;n<br \/> 2. Percepci&oacute;n<br \/> 3. Informaci&oacute;n<br \/> 4. Reflexi&oacute;n<br \/> 5. Decisi&oacute;n<br \/> 6. Acci&oacute;n<br \/> 7. Direcci&oacute;n espiritual<\/p>\n<p align=\"justify\"> Uno de los grandes retos que debes enfrentar en tu vida es el de encontrar tu lugar en la sociedad y en la Iglesia.<\/p>\n<p align=\"justify\"> A ti, que buscas tu vocaci&oacute;n, estos siete pasos te pueden ayudar a discernir el proyecto que Dios Padre tiene para ti.<br \/> &nbsp;<br \/> Aunque aqu&iacute; se habla de las vocaciones consagradas (en la vida religiosa, en el sacerdocio\u2026), el proceso descrito puede aplicarse en la elecci&oacute;n de cualquier estado de vida o profesi&oacute;n.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>1. Oraci&oacute;n<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/><em>&nbsp;&iquest;Se&ntilde;or, qu&eacute; quieres que haga?<\/em> (Hch 22,10).&nbsp;<br \/> &nbsp;<br \/> La vocaci&oacute;n no es algo que t&uacute; inventas, es un tesoro que encuentras. No es el plan que t&uacute; elaboras para tu vida, sino el proyecto que Dios-Trinidad te propone y te invita a realizar. No es principalmente una decisi&oacute;n que t&uacute; tomas, sino un regalo que recibes, una llamada a la que respondes.<br \/> &nbsp;<br \/> Para descubrir lo que Dios quiere de ti, haz oraci&oacute;n. Eso hicieron Samuel (1S&nbsp; 3,10), Ezequiel (Ez&nbsp; 2,1\u20133,11), Jes&uacute;s de Nazaret (Lc 3,21), Mar&iacute;a Magdalena (Jn 20,17), Pablo de Tarso (Hch 9,11)\u2026<br \/> &nbsp;<br \/> En la oraci&oacute;n podr&aacute;s encontrar a Jesucristo y experimentar su amor; el Esp&iacute;ritu Santo afinar&aacute; tu o&iacute;do para que puedas escuchar, y te dar&aacute; fortaleza y audacia para responder.<br \/> &nbsp;<br \/> En el di&aacute;logo con Jes&uacute;s podr&aacute;s o&iacute;r su voz que te llama: &laquo;ven y s&iacute;gueme&raquo; (Mc 10,21); o bien, escuchar&aacute;s que te dice: &laquo;vuelve a tu casa y cuenta todo lo que Dios ha hecho por ti&raquo; (Lc 8,39).<br \/> &nbsp;<br \/> No basta con que ocasionalmente te acuerdes de Dios y le pidas que te ilumine, es necesario que dediques momentos formales a la oraci&oacute;n. Puedes orar diariamente (al menos unos quince minutos), tomar un d&iacute;a de retiro o hacer unos ejercicios espirituales.<br \/> &nbsp;<br \/> La oraci&oacute;n, adem&aacute;s de ser el primer paso del proceso de b&uacute;squeda, es un ejercicio que deber&aacute; estar presente a lo largo de todo tu discernimiento vocacional.<br \/> &nbsp;<br \/> Al dar este paso podr&aacute;s decir: &laquo;Me fascina Jesucristo&raquo;. &laquo;Quiero encontrar la voluntad de Dios para m&iacute;&raquo;. &laquo;Quiero realizar su proyecto&raquo;.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>2. Percepci&oacute;n&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Hab&iacute;a en mi coraz&oacute;n algo as&iacute; como fuego ardiente, prendido en mis huesos y aunque yo hac&iacute;a esfuerzos por ahogarlo, no pod&iacute;a (Jr 20,9).<br \/> &nbsp;<br \/> Para descubrir lo que Dios quiere de ti, necesitas hacer silencio exterior e interior, pues el ruido te impide percibir.<br \/> &nbsp;<br \/> Percibe tus sentimientos, pensamientos, preocupaciones, deseos. Escucha tanto a las personas que aprueban tu inquietud como a quienes la critican. Mira a los hombres y mujeres que te rodean: &iquest;qu&eacute; te suscitan su tristeza, su dolor, su pobreza, su necesidad de Dios?<br \/> &nbsp;<br \/> Ve tu historia: &iquest;Por cu&aacute;l camino te ha llevado el Esp&iacute;ritu Santo? &iquest;Cu&aacute;les han sido los hechos m&aacute;s importantes de tu vida? &iquest;Qu&eacute; personas han sido significativas para ti?, &iquest;por qu&eacute;? Toma conciencia de tu presente: &iquest;Con qui&eacute;n te relacionas? &iquest;En qu&eacute; inviertes tu tiempo? &iquest;Qu&eacute; te hace feliz hoy? &iquest;C&oacute;mo es tu relaci&oacute;n con Jesucristo? Contempla el futuro: &iquest;C&oacute;mo te imaginas dentro de diez a&ntilde;os? &iquest;Qu&eacute; experimentas al pensar en la posibilidad de consagrar tu vida a Dios? Tienes s&oacute;lo una vida, &iquest;d&oacute;nde quieres jug&aacute;rtela?<br \/> &nbsp;<br \/> Con la ayuda de tu director\/a espiritual, discierne cuidadosamente si tu inquietud es signo de un aut&eacute;ntico llamado al sacerdocio o a la vida consagrada, o m&aacute;s bien es manifestaci&oacute;n de que Dios quiere que intensifiques tu vida cristiana como laico\/a.<br \/> &nbsp;<br \/> Al dar este paso podr&aacute;s decir: &laquo;Intuyo que el Esp&iacute;ritu Santo quiere algo especial de m&iacute;&raquo;. &laquo;Siento la inquietud de consagrar mi vida a Dios y de colaborar con Jesucristo en la salvaci&oacute;n del mundo&raquo;.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>3. Informaci&oacute;n<\/strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;<br \/> &nbsp;<br \/> Observen ustedes c&oacute;mo es el pa&iacute;s y sus habitantes, c&oacute;mo son las ciudades que habitan, c&oacute;mo es la tierra (Nm 13,18-20).<\/p>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<p align=\"justify\"> &nbsp;<br \/> Los caminos para realizar la vocaci&oacute;n consagrada son m&uacute;ltiples. Querer entregar tu vida a Dios y desear dedicarte a la construcci&oacute;n del Reino es necesario, pero insuficiente; debes, adem&aacute;s, saber d&oacute;nde quiere Dios que t&uacute; lo sirvas.<br \/> &nbsp;<br \/> Para descubrir tu lugar en la Iglesia es conveniente que conozcas las diversas vocaciones. Investiga cu&aacute;l es la espiritualidad que viven las diferentes congregaciones religiosas o los institutos seculares. Vis&iacute;talos y ve c&oacute;mo viven: una orden contemplativa es diferente de una sociedad de vida apost&oacute;lica. Averigua cu&aacute;l es su misi&oacute;n y por qu&eacute; medios la realizan: ense&ntilde;anza, hospitales, oraci&oacute;n, direcci&oacute;n espiritual, misiones, promoci&oacute;n vocacional, medios de comunicaci&oacute;n, parroquias\u2026 Pregunta qui&eacute;nes son los principales destinatarios de su apostolado: j&oacute;venes, pobres, sacerdotes, enfermos, ni&ntilde;os, seminarios, ind&iacute;genas, ancianos\u2026<br \/> &nbsp;<br \/> Aunque ordinariamente cuando se experimenta la inquietud vocacional se siente tambi&eacute;n el atractivo por una vocaci&oacute;n espec&iacute;fica, es conveniente que dediques algunas horas a informarte m&aacute;s a fondo sobre esa vocaci&oacute;n y sobre las otras.<br \/> &nbsp;<br \/> Al dar este paso podr&aacute;s decir: &laquo;Me atrae la espiritualidad, el estilo de vida y el apostolado de este instituto&raquo;. &laquo;Posiblemente Dios me est&aacute; llamando a consagrarle mi vida o a ingresar al seminario&raquo;.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>4. Reflexi&oacute;n&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Si uno de ustedes quiere construir una torre &iquest;acaso no se sienta primero a calcular los gastos, y ver si tiene para acabarla? (Lc 14,28).&nbsp;<br \/> &nbsp;<br \/> La vocaci&oacute;n es una empresa muy grande, y es para toda la vida. Por eso, para lanzarte, debes antes haber reflexionado seriamente sobre ti y sobre el estilo de vida que pretendes abrazar.<br \/> &nbsp;<br \/> Analiza tus capacidades y limitaciones. Piensa si podr&aacute;s vivir las exigencias que implica la vocaci&oacute;n \u2014contando, desde luego, con la gracia del Esp&iacute;ritu Santo\u2014. &iquest;En qu&eacute; te basas para pensar que Dios te llama? &iquest;Qu&eacute; razones a favor y en contra tienes para emprender ese camino? &iquest;Qu&eacute; circunstancias o personas pueden favorecer o dificultar tu respuesta? &iquest;Qu&eacute; te atrae de ese estado de vida y qu&eacute; te disgusta?<br \/> &nbsp;<br \/> Dios te pide que te comprometas responsablemente en el discernimiento de tu vocaci&oacute;n. Quiere que utilices tu sensibilidad espiritual y tu inteligencia para buscar su voluntad. Con la luz del Esp&iacute;ritu Santo podr&aacute;s encontrar lo que Dios Padre quiere de ti.<br \/> &nbsp;<br \/> No creas que llegar&aacute;s a tener certeza absoluta de lo que Dios quiere de ti, algo as&iacute; como tener un contrato firmado por &eacute;l. Lo que encontrar&aacute;s ser&aacute;n signos, a trav&eacute;s de los cuales Dios te revela el proyecto que tiene para ti. Al interpretar esos signos podr&aacute;s tener seguridad de su llamado.<br \/> &nbsp;<br \/> Al dar este paso podr&aacute;s decir: &laquo;Jesucristo me llama a seguirlo. Con la fuerza del Esp&iacute;ritu Santo, podr&eacute; responder&raquo;.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>5. Decisi&oacute;n&nbsp;&nbsp;<\/strong>&nbsp;<br \/> &nbsp;<br \/> Te seguir&eacute; vayas a donde vayas (Lc 9,57).&nbsp;<br \/> &nbsp;<br \/> Habiendo descubierto lo que Dios quiere de ti, dec&iacute;dete a realizarlo.<br \/> &nbsp;<br \/> Tomar tal decisi&oacute;n es dif&iacute;cil. Sentir&aacute;s miedo. Tus limitaciones te parecer&aacute;n monta&ntilde;as: El mismo profeta Jerem&iacute;as, al conocer lo que Dios quer&iacute;a de &eacute;l, dijo excus&aacute;ndose: &laquo;&iexcl;Ay, Se&ntilde;or m&iacute;o! Mira que no s&eacute; hablar, que soy un muchacho&raquo; (Jr&nbsp; 1,6). Sin embargo, consciente de tus limitaciones y confiando en la gracia de Dios, responde como Isa&iacute;as: &laquo;Aqu&iacute; estoy, Se&ntilde;or, &iexcl;env&iacute;ame!&raquo; (Is&nbsp; 6,8), o como Mar&iacute;a: &laquo;H&aacute;gase en m&iacute; seg&uacute;n tu palabra&raquo; (Lc 1,38).<br \/> &nbsp;<br \/> Decir el \u201cs&iacute;\u201d con el cual comprometes toda tu vida es una gracia . P&iacute;dele al Esp&iacute;ritu Santo que te d&eacute; esa capacidad de respuesta. Evadir la decisi&oacute;n equivale a desperdiciar tu vida.<br \/> &nbsp;<br \/> Para comenzar el camino vocacional, no te esperes a tener la certeza absoluta del llamado de Dios (\u201cel contrato firmado\u201d). La decisi&oacute;n es un paso en la fe, un acto de confianza en tu amigo Jes&uacute;s.<\/p>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<p align=\"justify\"> &nbsp;<br \/> Al decidirte a seguir radicalmente a Jesucristo es normal que tengas dudas de si podr&aacute;s con las exigencias o si llegar&aacute;s al final; pero no puedes dudar que t&uacute;, libremente, tomaste la decisi&oacute;n de seguirlo.<br \/> &nbsp;<br \/> Al dar este paso podr&aacute;s decir: &laquo;Quiero responder a la llamada de Jesucristo&raquo;. &laquo;Quiero consagrar mi vida a Dios en este instituto&raquo;. &laquo;Quiero ser sacerdote&raquo;.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>6. Acci&oacute;n&nbsp;&nbsp;<\/strong>&nbsp;<br \/> &nbsp;<br \/> Jes&uacute;s los llam&oacute;. Y ellos inmediatamente dejaron la barca y a su padre y lo siguieron (Mt 4,21-22).&nbsp;<br \/> &nbsp;<br \/> Una vez tomada la decisi&oacute;n, &iexcl;l&aacute;nzate! No te dejes vencer por el miedo, l&aacute;nzate con todo y miedo. Pon los medios necesarios para realizar lo que has decidido. Resiste a la tentaci&oacute;n de posponer tu ingreso en una casa de formaci&oacute;n: &laquo;Te seguir&eacute;, Se&ntilde;or; pero d&eacute;jame primero\u2026&raquo; (Lc&nbsp; 9,61).<br \/> &nbsp;<br \/> Entrar al seminario o al postulantado es el principio de un camino, pero a&uacute;n no es el compromiso definitivo \u2014como la ordenaci&oacute;n sacerdotal o la profesi&oacute;n perpetua\u2014. Los a&ntilde;os de formaci&oacute;n son tambi&eacute;n tiempo de discernimiento. Si vives con generosidad todo lo que se te proponga, y eres transparente con los\/as formadores\/as, Dios te ir&aacute; aclarando si, de veras, esa es tu vocaci&oacute;n o no; y te dar&aacute; su gracia para asumir el compromiso definitivo o para continuar tu vida cristiana como laico\/a.<br \/> &nbsp;<br \/> Jes&uacute;s te dice: &laquo;El que quiera acompa&ntilde;arme, que renuncie a s&iacute; mismo, que cargue cada d&iacute;a con su cruz y me siga&raquo; (Lc&nbsp; 9,23). El camino vocacional es dif&iacute;cil, m&aacute;s de lo que crees: prep&aacute;rate para la lucha. El sendero es espinoso y a veces oscuro. S&eacute; valiente y conf&iacute;a; Mar&iacute;a te acompa&ntilde;a y el Esp&iacute;ritu Santo te fortalece para que puedas recorrerlo.<br \/> &nbsp;<br \/> Por otro lado, consagrar totalmente tu vida a Dios y dedicarte por completo al servicio de los dem&aacute;s es muy bello, m&aacute;s de lo que te imaginas: prep&aacute;rate para gozar y ser feliz.<br \/> &nbsp;<br \/> Al dar este paso podr&aacute;s decir, como Pedro: &laquo;Nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido&raquo; (Mc&nbsp; 10,28).<br \/> &nbsp;<br \/><strong>7. Direcci&oacute;n espiritual&nbsp;&nbsp;<\/strong>&nbsp;<br \/> &nbsp;<br \/> Lev&aacute;ntate y vete a Damasco, all&iacute; se te dir&aacute; todo lo que est&aacute; establecido que hagas (Hch 22,10).&nbsp;<br \/> &nbsp;<br \/> La direcci&oacute;n espiritual no es, en realidad, un paso m&aacute;s en el proceso de discernimiento vocacional; es un recurso que puedes aprovechar en cada uno de los pasos anteriores.<br \/> &nbsp;<br \/> Tu director\/a espiritual o promotor\/a vocacional te motivar&aacute; a orar y a percibir los signos de la voluntad del Padre; te indicar&aacute; d&oacute;nde obtener informaci&oacute;n y te ayudar&aacute; a reflexionar. En el momento de la decisi&oacute;n te dejar&aacute; solo\/a, para que t&uacute;, frente a Jes&uacute;s, libremente respondas a su llamado. Te ayudar&aacute; a prepararte convenientemente para ingresar en una casa de formaci&oacute;n.<br \/> &nbsp;<br \/> Si bien es cierto que la vocaci&oacute;n es una llamada de Dios que nadie puede escuchar por ti ni responder a ella en tu lugar, tambi&eacute;n es verdad que necesitas de alguien que te acompa&ntilde;e en tu discernimiento vocacional.<br \/> &nbsp;<br \/> Es f&aacute;cil hacerse ilusiones; podr&iacute;as creer que es un llamado de Dios lo que s&oacute;lo es un deseo tuyo, o bien podr&iacute;as pensar que no tienes vocaci&oacute;n cuando en realidad Dios te est&aacute; llamando. En consecuencia, para clarificar la autenticidad de tu vocaci&oacute;n, dialoga con tu director\/a espiritual. Exponle con claridad y confianza todo lo que te pasa.<br \/> &nbsp;<br \/> Despu&eacute;s de cada encuentro con tu director\/a espiritual podr&aacute;s decir: &laquo;Tengo m&aacute;s luz sobre mi persona y mi proceso vocacional&raquo;. &laquo;Me siento confirmado\/a en mi discernimiento&raquo;. &laquo;La Iglesia me acompa&ntilde;a en la b&uacute;squeda de la voluntad de Dios&raquo;.<br \/> &nbsp;<br \/> * * * * *<br \/> &nbsp;<br \/> Encontrar tu vocaci&oacute;n es todo un reto; dif&iacute;cil, s&iacute;, pero de ninguna manera imposible. Si con sinceridad te pones a buscar la voluntad de Dios y sigues estos siete pasos, podr&aacute;s hallarla.<br \/> &nbsp;<br \/> De muchos modos Dios Padre te est&aacute; revelando el proyecto que tiene para ti y la manera como quiere que colabores en la construcci&oacute;n de su Reino. &Eacute;l es quien est&aacute; m&aacute;s interesado en que t&uacute; encuentres tu vocaci&oacute;n y seas feliz. Por eso, haz oraci&oacute;n, dialoga con tu director\/a espiritual, percibe, inf&oacute;rmate, reflexiona, dec&iacute;dete y act&uacute;a.<br \/> &nbsp;<br \/><em>Por Fernando Torre Medina Mora, MSPS<\/em><br \/><em><strong><a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/msps.org\/vocaciones\/discernimiento-vocacional\/\">Art&iacute;culo<\/a> publicado originalmente por Misioneros del Esp&iacute;ritu Santo&nbsp;<\/strong><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Misioneros del Esp\u00edritu Santo Desarrollamos siete pasos para el&nbsp; discernimiento vocacional: &nbsp; 1. Oraci&oacute;n 2. Percepci&oacute;n 3. Informaci&oacute;n 4. Reflexi&oacute;n 5. Decisi&oacute;n 6. Acci&oacute;n 7. Direcci&oacute;n espiritual Uno de los grandes retos que debes enfrentar en tu vida es el de encontrar tu lugar en la sociedad y en la Iglesia. 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