{"id":30746,"date":"2016-06-11T01:39:40","date_gmt":"2016-06-11T06:39:40","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/pide-o-da-pero-no-te-cierres\/"},"modified":"2016-06-11T01:39:40","modified_gmt":"2016-06-11T06:39:40","slug":"pide-o-da-pero-no-te-cierres","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/pide-o-da-pero-no-te-cierres\/","title":{"rendered":"Pide o da, pero no te&nbsp;cierres"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Carlos Padilla Esteban<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\"> La sed m&aacute;s honda es la de la soledad. La sed que padece el hombre de hoy. Una sed que hiere. &iexcl;Cu&aacute;ntas personas hoy viven sin amor! Han amado mucho. A veces lo han dado todo. Pero el rechazo, el olvido, las ha dejado heridas en el camino. Heridas y con sed. Han tratado de ser verdaderas y han sido heridas. Han tocado el fracaso. Han sufrido.<br \/> &nbsp;<br \/> Como escuchaba el otro d&iacute;a: &laquo;<em>El problema del mal que nos hacen no es el dolor que nos causa, sino que ese dolor nos pueda endurecer el alma<\/em>&raquo;. <strong>El alma herida puede volverse mala<\/strong>, puede alejarse del amor para siempre, puede acostumbrarse a vivir siempre con sed, llena de desprecio. Herida y moribunda. Rechazando la mano que sostiene el cubo cerca del pozo.<br \/> &nbsp;<br \/> La persona herida en el amor sabe que la vida es dif&iacute;cil y puede <strong>perder la ilusi&oacute;n por so&ntilde;ar un mundo mejor.<\/strong> Eso es lo &uacute;ltimo que nos puede pasar.<br \/> &nbsp;<br \/> El otro d&iacute;a le&iacute;a a una persona con ochenta a&ntilde;os que comentaba: &laquo;<em>El futuro empieza ahora mismo. Tenemos que ser capaces de curar el mundo lo antes posible. Tenemos que concentrarnos en iluminar los problemas reales. Hay gente ahora sufriendo de manera insoportable y no podemos perder el tiempo<\/em>&raquo;.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>La herida puede hundirnos o ser un camino hacia el cielo<\/strong>, hacia la cumbre. Podemos haber amado y haber sido heridos, pero que esas heridas no nos incapaciten para el amor.<br \/> &nbsp;<br \/> Cuando no queremos volver a buscar agua al pozo es que ya no so&ntilde;amos, ya no estamos dispuestos a sufrir m&aacute;s ni a aliviar el dolor de otros. Significa que nos hemos bloqueado en la entrega.<br \/> &nbsp;<br \/> Jes&uacute;s tambi&eacute;n tiene sed y est&aacute; cansado. Impresiona que Jes&uacute;s tenga sed y necesite agua. Sorprende ver su cansancio. No nos hacemos a la idea de su humanidad. Nos rompe, nos desconcierta. Vemos a Dios y pensamos en ese Dios todopoderoso que deseamos, ese Dios sin l&iacute;mites, sin carencias.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Nos asusta un poco un Dios indefenso, cansado, con sed, necesitado<\/strong>. Parece una burla. &iquest;C&oacute;mo se sacia la sed de Dios siendo nosotros tan pobres? O&iacute;mos tantas veces su grito desgarrador desde la cruz: &laquo;Tengo sed&raquo;. Ese grito que busca respuesta y no la encuentra. Porque el hombre tiene miedo.<br \/> &nbsp;<br \/> &laquo; &iquest;Qu&eacute; puedo hacer para saciar tu sed?&raquo;, nos preguntamos. Tenemos s&oacute;lo un cubo, un cubo min&uacute;sculo, el pozo es hondo y su sed es infinita. Nos desconcierta ese Cristo cansado al mediod&iacute;a. Un Cristo de pies descalzos y manchados, agotado por el calor y el camino.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Cristo ten&iacute;a sed en la vida y tuvo sed en la cruz. Pero siempre su sed m&aacute;s profunda fue la de amor<\/strong>. Jes&uacute;s ten&iacute;a esa sed insaciable. <strong>Nos necesita<\/strong>. &iquest;C&oacute;mo? Nos necesita a nosotros en nuestra verdad, en la originalidad de nuestra vida.<br \/> &nbsp;<br \/> Necesita nuestro cuerpo y nuestra alma. Nuestros sue&ntilde;os y fracasos. Necesita nuestra debilidad y nuestra impotencia. Nuestra libertad y ganas de luchar. Necesita nuestra sed, peque&ntilde;a, pobre. Nos necesita, se muestra herido y d&eacute;bil. Esa bendita costumbre de Dios que pide ayuda.<br \/> &nbsp;<br \/> Jes&uacute;s se humilla, suplica y nos ense&ntilde;a el camino de la ayuda. Gabriel Garc&iacute;a M&aacute;rquez dec&iacute;a: &laquo;<em>He aprendido que&nbsp;un hombre s&oacute;lo tiene derecho a mirar a otro hacia abajo, cuando ha de ayudarle a levantarse<\/em>&raquo;. El que ayuda mira desde arriba, pero no desde la prepotencia.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>&iexcl;Cu&aacute;nto bien nos hace que nos pidan ayuda!<\/strong> Nos permite ser misericordiosos, ser generosos, y dar la vida. Una mujer me dec&iacute;a: &laquo;<em>Las palabras que enamoran el coraz&oacute;n de toda mujer son las de aquel hombre que le pide ayuda, porque la necesita<\/em>&raquo;.<br \/> &nbsp;<br \/> Por otro lado, pensamos que podemos hacerlo todo sin ayuda. Pero, <strong>&iexcl;cu&aacute;nto bien nos hace pedir ayuda!<\/strong> Nosotros nos creemos m&aacute;s que Dios tantas veces y no pedimos ayuda a nadie. <strong>Por miedo al rechazo, al desprecio, a la burla. <\/strong><\/p>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<p align=\"justify\"> &nbsp;<br \/><strong>Tenemos sed y no pedimos <\/strong>que nos den de beber, no queremos parecer d&eacute;biles. No nos gloriamos en nuestra debilidad, s&oacute;lo en nuestras fortalezas. Incluso pedirle ayuda a los que parecen tener menos capacidades que nosotros, menos talentos, menos bienes, menos agua.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>&iexcl;Cu&aacute;nto cuesta decirle a otro: &laquo;Te necesito&raquo;<\/strong>! Esta frase rompe cualquier muro. Creemos que tenemos siempre que dar; y a veces pedir, mostrarnos necesitados del agua que no tenemos, es el mejor regalo que podemos dar. &iexcl;Cu&aacute;nto bien hace saber que nos necesitan, que somos fiables, que conf&iacute;an en nuestra capacidad!<br \/> &nbsp;<br \/> Cuando nos piden sacan lo mejor de nosotros. Es un milagro. <strong>Cuando pedimos con humildad tocamos el alma del otro. Logramos que d&eacute; lo mejor que posee<\/strong>. Cuando no abrumamos, cuando no invadimos, cuando respetamos con amor. Reconocernos necesitados nos hace m&aacute;s humildes, m&aacute;s pobres.<br \/> &nbsp;<br \/> Dice el Papa Francisco en esta Cuaresma: &laquo;<em>La pobreza de Cristo que nos enriquece consiste en el hecho que se hizo carne, carg&oacute; con nuestras debilidades y nuestros pecados, comunic&aacute;ndonos la misericordia infinita de Dios. La pobreza de Cristo es la mayor riqueza.<strong> La riqueza de Jes&uacute;s es su confianza ilimitada en Dios Padre, es encomendarse a &Eacute;l en todo momento, buscando siempre y solamente su voluntad y su gloria.<\/strong> Es rico como lo es un ni&ntilde;o que se siente amado por sus padres y los ama, sin dudar ni un instante de su amor y su ternura. La riqueza de Jes&uacute;s radica en el hecho de ser el Hijo, su relaci&oacute;n &uacute;nica con el Padre es la prerrogativa soberana de este Mes&iacute;as pobre<\/em>&raquo;.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Mostrarnos desvalidos, necesitados, sedientos, pobres, es el camino para ser m&aacute;s de Dios, para ser felices<\/strong> y plenos. El camino de llegar a ser ni&ntilde;os confiados en la voluntad de Dios. Ni&ntilde;os que, desprovistos de todo y vac&iacute;os, puedan llenarse de Dios. Ni&ntilde;os confiados, que se muestran como son, sin miedo al rechazo.<br \/> &nbsp;<br \/> Jes&uacute;s se expone, rompe las barreras sociales. Alguien que se humilla no asusta, no aleja, al rev&eacute;s, acerca. Se muestra vulnerable y pobre. No tiene nada que defender. Se muestra en su verdad. Sonr&iacute;e y conf&iacute;a.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Nos cuesta mucho pedir ayuda y mostrarnos fr&aacute;giles<\/strong>. No lo sabemos todo, no lo tenemos todo. Cuando nos mostramos superiores, con la vida perfecta, cuando parece que lo sabemos todo, que lo tenemos todo controlado, creamos rechazo y los dem&aacute;s no pueden acercarse. Si nos mostramos cansados y pedimos ayuda, sale lo m&aacute;s puro del otro.&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Carlos Padilla Esteban La sed m&aacute;s honda es la de la soledad. La sed que padece el hombre de hoy. Una sed que hiere. &iexcl;Cu&aacute;ntas personas hoy viven sin amor! Han amado mucho. A veces lo han dado todo. Pero el rechazo, el olvido, las ha dejado heridas en el camino. 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