{"id":30751,"date":"2016-06-11T01:39:51","date_gmt":"2016-06-11T06:39:51","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/%e2%80%8bve-a-aquel-lugar-donde-puedes-volver-a-ser-nino\/"},"modified":"2016-06-11T01:39:51","modified_gmt":"2016-06-11T06:39:51","slug":"%e2%80%8bve-a-aquel-lugar-donde-puedes-volver-a-ser-nino","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/%e2%80%8bve-a-aquel-lugar-donde-puedes-volver-a-ser-nino\/","title":{"rendered":"\u200bVe a aquel lugar donde puedes volver a ser&nbsp;ni\u00f1o"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Carlos Padilla Esteban<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">&iexcl;Qu&eacute; importante es subir al monte para no olvidar lo que estamos llamados a vivir!&nbsp;Subir al monte nos ayuda a abrir los ojos, a descubrir los momentos de gozo de nuestra vida y nos permite ver con m&aacute;s claridad el ideal hacia el que caminamos y da sentido a nuestra vida.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Al monte podemos subir una y otra vez a llenar el coraz&oacute;n, aunque nuestro lugar permanente no es all&iacute;, sino en el valle<\/strong>. Pero all&iacute;, en lo alto, tomamos distancia desde la altura, miramos nuestras vidas con una nueva perspectiva y vemos lo que no est&aacute; en orden, lo que se puede cambiar.<br \/> &nbsp;<br \/> El monte es una estaci&oacute;n de paso pero necesaria para seguir el camino. &iexcl;Qu&eacute; importante es poder hacer un alto en el camino subiendo al monte!<br \/> &nbsp;<br \/> Hace unos d&iacute;as nos adentr&aacute;bamos en el desierto al comenzar la Cuaresma. El domingo pasado subimos el monte para encontrarnos a solas con la luz de Dios y escuchar su voz.<br \/> &nbsp;<br \/> En la cotidianidad del valle perdemos la visi&oacute;n correcta de las cosas y nos dejamos llevar por las preocupaciones de cada d&iacute;a. En el valle se nos taponan los o&iacute;dos con los ruidos y la mirada no ve el ideal con claridad, ni su grandeza y dignidad. En ese ambiente no hay momentos para ver la luz de la gloria y atesorar la alegr&iacute;a de momentos de vida.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>En el monte siempre est&aacute; Mar&iacute;a<\/strong>, para hacernos ver lo que podemos llegar a ser, lo que a&uacute;n nos falta por so&ntilde;ar, lo que Dios ha pensado para nosotros. La memoria es fr&aacute;gil y olvida lo vivido cuando no se detiene ni se aventura en el monte.<br \/> &nbsp;<br \/> Todos tenemos experiencias de luz, de encuentros con Dios, en los que no quer&iacute;amos irnos de su lado, en los que so&ntilde;amos con ese hombre pleno que dese&aacute;bamos ser. Momentos en los que comprendemos que Jes&uacute;s necesita nuestra cercan&iacute;a, nos quiere a su lado. Quiere que aprendamos a vivir y que estemos siempre junto a &Eacute;l.<br \/> &nbsp;<br \/> Al pensar en esa <strong>necesidad que Jes&uacute;s tiene de nuestra amistad<\/strong> pensaba en un padre ya mayor que cada d&iacute;a cuando le visita su hijo le dice: &laquo;<em>Lo &uacute;nico que quiero es que est&eacute;s aqu&iacute;, a mi lado. Eso me hace muy feliz. S&eacute; que soy aburrido. Pero tu visita me alegra mucho. &iquest;Cu&aacute;ndo vuelves?<\/em>&raquo;.<br \/> &nbsp;<br \/> As&iacute; es Jes&uacute;s. Como con los disc&iacute;pulos. Quiere que estemos con &Eacute;l. <strong>Le consuela nuestra presencia. Le alegra. Y nosotros muchas veces no estamos ah&iacute;, porque tenemos tantas cosas que hacer<\/strong>, porque estamos ocupados y preocupados con la vida. &Eacute;l s&oacute;lo necesita que estemos as&iacute;, a su lado.<br \/> &nbsp;<br \/> Pero es verdad que la vida trascurre en el valle y all&iacute; corremos el riesgo de mirar las cosas y acostumbrarnos a lo que vemos. La vida en el valle, con su rutina, puede hacernos perder la alegr&iacute;a de vivir y de so&ntilde;ar. Guerra, violencia, abusos, atentados.<br \/> &nbsp;<br \/> Hace unos d&iacute;as record&aacute;bamos a las v&iacute;ctimas del atentado del once de marzo cuando se cumplen diez a&ntilde;os. El temor a otro atentado vuelve al coraz&oacute;n del hombre. Pero el Se&ntilde;or nos pide que no tengamos miedo. Jes&uacute;s nos lo repite. Hay una frase que dice: &laquo;<strong><em>No dudes en la oscuridad lo que Dios te dijo en la luz<\/em><\/strong>&raquo;.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>La Iglesia es el lugar de la confianza<\/strong>, el lugar en el que podemos so&ntilde;ar, en el que podemos ser otra vez como ni&ntilde;os y no olvidarnos nunca de la luz. Somos los hijos amados del Padre. En los momentos de dolor tenemos que aprender a sacar del alma toda la luz que tenemos guardada.<br \/> &nbsp;<br \/> Hay mucha miseria e injusticia a nuestro alrededor y nosotros podemos confortarlos. No sabemos en qu&eacute; circunstancias puede manifestarse la luz de Dios. Est&aacute; en nuestras manos. <strong>Podemos ser para otros ese monte en el que puedan descansar. <\/strong>Porque hoy muchos hombres sufren.&nbsp;<br \/> &nbsp;<br \/> Jes&uacute;s camina con nosotros, est&aacute; en nosotros, nos da su paz. Jes&uacute;s viene a nuestra vida aunque no comprendamos y lo llena todo de alegr&iacute;a. Pero nos cuesta comprender.<\/p>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<p align=\"justify\"> &nbsp;<br \/> Por eso es necesario tener un coraz&oacute;n de ni&ntilde;o. Pero hoy, como dice el Padre Kentenich, esos corazones escasean: &laquo;<em>Hoy existen muchos j&oacute;venes que jam&aacute;s fueron ni&ntilde;os en su vida, ni&ntilde;os en el m&aacute;s profundo sentido del t&eacute;rmino. Su necesidad de amparo jam&aacute;s fue plenamente satisfecha<strong>. El alma busca instintivamente apoyo en alguien que sea firme como una roca y a la vez bondadoso y con capacidad de adaptaci&oacute;n<\/strong><\/em>&raquo;[4].<br \/> &nbsp;<br \/> Cuando estamos en casa, cuando no nos queremos ir a otro sitio, sale ese ni&ntilde;o que llevamos dentro, lo m&aacute;s nuestro, lo m&aacute;s aut&eacute;ntico y &uacute;nico. Esa mirada de ni&ntilde;o que no le tiene miedo a la vida, que conf&iacute;a, sue&ntilde;a y anhela lo imposible. Esa risa de ni&ntilde;o que se alegra con la vida.<br \/> &nbsp;<br \/> Como el ni&ntilde;o sujeto a la mano de su padre. <strong>El disc&iacute;pulo se hace ni&ntilde;o y padre. Vive el hogar en Dios y es hogar para muchos.<\/strong> As&iacute; somos nosotros, es nuestra misi&oacute;n. Vivimos con Jes&uacute;s que nos muestra su coraz&oacute;n y nos ense&ntilde;a a nosotros a abrir nuestro coraz&oacute;n para que muchos, en nuestra herida, puedan descansar y saberse profundamente amados por Dios.<br \/> &nbsp;<br \/> Para poder ser ni&ntilde;os otra vez es necesario dejar lo que nos pesa y aventurarnos en un nuevo camino. <strong>Hay que fiarse siempre de Dios<\/strong> para iniciar un camino y confiar como ni&ntilde;os.<br \/> &nbsp;<br \/> Necesita Dios que se lo entreguemos todo para hacer de nosotros un pueblo de hijos. As&iacute; seremos bendici&oacute;n para otros. Necesita que confiemos como ni&ntilde;os. Por eso queremos subir al monte igual que nos adentramos en el desierto, despoj&aacute;ndonos de lo que nos pesa. Nos despojamos de nuestros miedos, de nuestras barreras, de las cadenas que nos bloquean.<br \/> &nbsp;<br \/> Nos hacemos ni&ntilde;os para abrirnos a la luz de la mirada de Dios. Jes&uacute;s no se cans&oacute; nunca de dar luz, de dar hogar en vida mortal. Es nuestro modelo y s&oacute;lo en &Eacute;l podremos seguir amando, acogiendo, regalando paz. Jes&uacute;s lo hizo. Mar&iacute;a lo hizo.<br \/> &nbsp;<br \/> Es el amor que se olvida de s&iacute; mismo para pensar s&oacute;lo en el otro. Es el amor de los padres por sus hijos, ese amor que les hace donarse sin esperar nada.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Carlos Padilla Esteban &iexcl;Qu&eacute; importante es subir al monte para no olvidar lo que estamos llamados a vivir!&nbsp;Subir al monte nos ayuda a abrir los ojos, a descubrir los momentos de gozo de nuestra vida y nos permite ver con m&aacute;s claridad el ideal hacia el que caminamos y da sentido a nuestra vida. &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/%e2%80%8bve-a-aquel-lugar-donde-puedes-volver-a-ser-nino\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab\u200bVe a aquel lugar donde puedes volver a ser&nbsp;ni\u00f1o\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-30751","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30751","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=30751"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30751\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=30751"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=30751"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=30751"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}