{"id":30752,"date":"2016-06-11T01:39:52","date_gmt":"2016-06-11T06:39:52","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/%e2%80%8bdar-felicidad\/"},"modified":"2016-06-11T01:39:52","modified_gmt":"2016-06-11T06:39:52","slug":"%e2%80%8bdar-felicidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/%e2%80%8bdar-felicidad\/","title":{"rendered":"\u200bDar felicidad"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Carlos Padilla Esteban<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">Hay personas que disfrutan cada instante. Se sienten en casa con facilidad en cualquier sitio. Todo lo valoran positivamente. Tienen una mirada ingenua y confiada sobre la vida.<br \/> &nbsp;<br \/> Esas personas -algo escasas, todo hay que decirlo- hacen de la vida una cadena ininterrumpida de momentos de luz. Tal vez est&aacute;n tocadas por Dios de un modo especial. Existen, yo conozco algunas.<br \/> &nbsp;<br \/> Una persona escrib&iacute;a: &laquo;<em>Hay gente que s&oacute;lo con mirarla sale el sol, que s&oacute;lo con hablarla se calma la tempestad, hay gente de la que me f&iacute;o tanto, que antes dudo de m&iacute; que de ellos. Hay gente que s&oacute;lo con estar, que con solo abrir la boca, llega hasta todos los confines del alma. Hay gente que s&eacute; que, si pongo mi vida en sus manos, la va a proteger m&aacute;s que yo mismo. <strong>Hay gente que s&oacute;lo con mirarla ya palpita la vida<\/strong><\/em>&raquo;.<br \/> &nbsp;<br \/> Sin embargo, <strong>hay otras que ven la oscuridad<\/strong> y se recrean en el temor. No avanzan, temen, retroceden. Juzgan con dureza, se encierran en su propia carne. Todo les parece poco. Viven con temor el futuro y se sienten mal con su pasado. No aceptan su presente y <strong>no ven luz en nada de lo que les rodea<\/strong>.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>No escuchan la voz de Dios dici&eacute;ndoles cu&aacute;nto les quiere<\/strong>. Y siempre piensan que tendr&iacute;an que ser m&aacute;s queridos de lo que son. Porque nada es bastante. S&iacute;, tambi&eacute;n conozco a algunas de estas personas que le quitan el color a la vida y la vuelven algo gris y triste.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>&iquest;En qu&eacute; grupo de personas estamos nosotros? A lo mejor en un grupo intermedio.<\/strong> Ni tan gris, ni con tanta luz.<br \/> &nbsp;<br \/> Pero es verdad que s&iacute; <strong>es posible llenar con un poco m&aacute;s de luz nuestra vida y la de los otros. Es posible cambiar la mirada, mejorar, avanzar, Dios puede hacerlo.<\/strong> Es posible convertir la noche en amanecer, porque siempre hay esperanza. La respuesta est&aacute; en nosotros, que podemos ver la vida de forma muy diferente.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Ya en la tierra comenzamos a vivir lo que ser&aacute; en el cielo. Aunque velado. Dios nos regala su presencia, su amor. Nos regala momentos de paz y de cielo.<\/strong> La promesa de Dios es que ya aqu&iacute;, en medio de nuestra vida, camina con nosotros.<br \/> &nbsp;<br \/> Aqu&iacute; pregustamos torpemente lo que ser&aacute; plenitud en el cielo. All&iacute; ya no habr&aacute; que bajar del monte. <strong>Los momentos de paz de nuestra vida ser&aacute;n eternos<\/strong>.<br \/> &nbsp;<br \/> Ese paisaje que contemplamos, las conversaciones en las que descansamos, esos ratos de oraci&oacute;n o de amistad en que respiramos, esos instantes en que sentimos que alguien nos amaba mucho y la vida ten&iacute;a un sentido.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Esos momentos en que vimos a Dios en alguien<\/strong>. Esas personas que cuando las vemos hacen que nos olvidemos de todo lo malo, que nos liberan y nos ayudan a descansar.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Que nos miran a los ojos y frente a ellos, podemos ser quienes somos sin dudar que nos vayan a acoger<\/strong>. Que creen y conf&iacute;an y hacen de nuestros sue&ntilde;os sus sue&ntilde;os. Que <strong>les importan nuestras cosas, hasta las m&aacute;s tontas y peque&ntilde;as, s&oacute;lo porque son nuestras.<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Los que nos quitan obst&aacute;culos del camino y miran nuestro coraz&oacute;n hasta el fondo, comprendi&eacute;ndonos. <strong>&iquest;Qui&eacute;n es as&iacute; en nuestra vida? &iquest;Soy yo para alguien ese Tabor?<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/><strong>Todos tenemos momentos de vida en nuestra historia. Creo que es fundamental vivirlos a fondo<\/strong>, descalzarnos para pisarlos. Son trozos de cielo que nos ayudan a saber c&oacute;mo ser&aacute; estar con Dios para siempre. Lo mismo pero eternamente.<br \/> &nbsp;<br \/> Para eso estamos hechos, para el Hogar que no pasa. <strong>Todas nuestras experiencias de belleza y de bondad, de luz y de paz, de estar, de llegada, son en realidad momentos en que Dios, como ese d&iacute;a en la monta&ntilde;a, nos dice que nos quiere<\/strong>, que somos sus hijos predilectos.<br \/> &nbsp;<br \/> Cada d&iacute;a nos espera, quiere estar con nosotros. Hasta que estemos siempre juntos. La luz que un d&iacute;a vi, queda dentro e iluminar&aacute; los momentos de oscuridad. La paz que un d&iacute;a viv&iacute; me dar&aacute; fuerzas cuando todo se mueva. <strong>El amor que sent&iacute; me ayudar&aacute; a creer cuando me sienta solo<\/strong>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Carlos Padilla Esteban Hay personas que disfrutan cada instante. Se sienten en casa con facilidad en cualquier sitio. Todo lo valoran positivamente. 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