{"id":30756,"date":"2016-06-11T01:39:59","date_gmt":"2016-06-11T06:39:59","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-necesidad-del-fitness-espiritual\/"},"modified":"2016-06-11T01:39:59","modified_gmt":"2016-06-11T06:39:59","slug":"la-necesidad-del-fitness-espiritual","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-necesidad-del-fitness-espiritual\/","title":{"rendered":"La necesidad del &#8220;fitness&#8221; espiritual"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Josu\u00e9 Fonseca<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">Es algo que sucede con bastante frecuencia. Alguien est&aacute; hablando contigo acerca de su vida de fe, y, casi siempre el lamento es el mismo: &quot;es que me cuesta encontrar tiempo para la oraci&oacute;n&quot;, o &quot;es que me cuesta concentrarme, me despisto, no siento nada, no s&eacute; qu&eacute; hacer&#8230;&quot; Son cosas que parecen, en realidad, &quot;peque&ntilde;os problemas&quot; t&iacute;picos de una sociedad moderna y de una vida que parece dise&ntilde;ada precisamente para que estemos todo el santo d&iacute;a corriendo de un lado para otro, en la pura periferia de nuestro ser&#8230;<\/p>\n<p align=\"justify\"> Pero en realidad no se trata de cosas de poca importancia y el acompa&ntilde;ante, el confesor, o el director espiritual har&iacute;an bien no zanjando el asunto con las meras palmaditas. O sea: &quot;bueno, hombre (o mujer), ya sabes&#8230; lo importante es la intenci&oacute;n. Haz lo que puedas&#8230;&quot; etc. S&iacute;, est&aacute; claro que lo que menos necesita la gente que acude a nosotros es que la culpabilicen m&aacute;s, pero las personas merecen lo mejor, y lo mejor en este caso es darle a su problema toda la importancia que merece. &iquest;Problema? S&iacute;. Un gran problema. Por razones que ser&iacute;an complicadas de analizar, lo que podr&iacute;amos llamar &quot;estar en buena forma espiritual&quot; de los cristianos es un aspecto del que apenas se habla. O se habla en t&eacute;rminos muy vagos.<br \/> &nbsp;<br \/> Y no es un problema abstracto, ni teol&oacute;gico, primordialmente. Se trata de una cuesti&oacute;n de supervivencia. Tal vez pueda explicarlo mejor con un ejemplo. Imaginemos que acudo al m&eacute;dico de familia y le digo, &quot;mire, doctor, me encuentro perfectamente de salud: hago vida normal y no tengo dolores. El &uacute;nico problema es que apenas me encuentro con fuerzas, cada vez soy menos capaz de hacer nada&#8230;&quot; Supongo que el m&eacute;dico me auscultar&iacute;a y har&iacute;a las preguntas rutinarias, hasta que llegara el tema de la alimentaci&oacute;n, y entonces yo le dijera: &quot;Oh, en eso bien, de hecho apenas como, as&iacute; que no tengo problemas digestivos, ni nada&#8230;&quot; &quot;&iquest;C&oacute;mo que no come?&quot;, &quot;Bueno, perdone, &iexcl;soy un exagerado! En realidad s&iacute; que como: mire, ayer, sin ir m&aacute;s lejos, tom&eacute; un yogur desnatado por la ma&ntilde;ana &iexcl;y una galleta entera por la tarde!&quot;&#8230; Bueno, no hace falta seguir con este di&aacute;logo absurdo. Como resulta obvio, lo m&aacute;s probable es que el m&eacute;dico nos derivara a una consulta de psiquiatr&iacute;a lo antes posible, y ya est&aacute;.<br \/> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<br \/> &iquest;Y qu&eacute; sucede con el alimento espiritual? &quot;No es lo mismo&quot;, podr&iacute;an decir algunos&#8230;<br \/> &nbsp;<br \/> &iquest;No? Es muy conocida la famosa an&eacute;cdota del cardenal Lercaro (uno de los m&aacute;s importantes Padres conciliares del Vaticano II) cuando en una reuni&oacute;n con con su clero de Bolonia en la que les instaba a cuidar la vida de oraci&oacute;n personal, un cura joven le respondi&oacute;: &quot;Pero, padre, mire, &iquest;cu&aacute;ndo voy a encontrar media hora para hacer oraci&oacute;n?&quot; y se justificaba con un horario imposible, cargado de actividades desde pronto por la ma&ntilde;ana hasta bien entrada la noche. Bueno, se cuenta que el viejo y santo cardenal, con un sonrisa le contest&oacute;: &quot;Pues s&iacute;, me has convencido: t&uacute;, con esa vida que llevas, no puedes dedicar media hora diaria a la oraci&oacute;n: &iexcl;necesitas una hora entera!&quot; En otras palabras: &iquest;qu&eacute; valor tienen todas las actividades que haces, si las haces desde ti, s&oacute;lo desde tus opiniones, intenciones y&#8230; proyecciones.<br \/> &nbsp;<br \/> Reunir citas sobre la importancia de la vida espiritual ser&iacute;a una tarea in&uacute;til. No ha habido santo u hombre de Dios que no haya insistido hasta la saciedad que &eacute;sta es la base de todo, de todo lo que somos, y de todo lo que podemos hacer por los dem&aacute;s. Y, sin embargo &iquest;qu&eacute; suceder&iacute;a si hici&eacute;ramos una encuesta, no digo en una parroquia corriente al salir de misa un domingo, sino en un &quot;Congreso de Nueva Evangelizaci&oacute;n&quot; o en unas JMJ, o en cualquier otro foro de &quot;gente comprometida&quot;? &iquest;Qu&eacute; media de tiempo diario dedicado al Se&ntilde;or, apartado en exclusiva para estar con &Eacute;l, nos ofrecer&iacute;an sus participantes?<\/p>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<p align=\"justify\"> &nbsp;<br \/> Ah&iacute; reside uno de los problemas m&aacute;s grandes de la Iglesia actual. Ah&iacute; se encuentra el obst&aacute;culo principal a la Nueva Evangelizaci&oacute;n. Ah&iacute;. Solamente ah&iacute;.<br \/> &nbsp;<br \/> Se me dir&aacute; que la vida de oraci&oacute;n muchas veces no se traduce directamente en un equivalente proporcional de compromiso y santidad. Y es cierto. Puede incluso que hasta sea la causa del enorme desprestigio que la vida espiritual tuvo a partir de los a&ntilde;os 60: aquellas personas &quot;beatas&quot; que se com&iacute;an los santos en la iglesia y luego trataban con crueldad y dureza de coraz&oacute;n a sus semejantes&#8230; El Padre Larra&ntilde;aga, recientemente fallecido (y a quien desde estas p&aacute;ginas dedicamos un recuerdo lleno de cari&ntilde;o), lo explicaba muy bien en sus libros y retiros: es que hay una oraci&oacute;n inaut&eacute;ntica, falsa, qu&eacute; no busca al Totalmente Otro, sino a un dios empeque&ntilde;ecido que no es m&aacute;s a la postre que una proyecci&oacute;n de nuestras peque&ntilde;as ilusiones y de nuestros peque&ntilde;os miedos.<br \/> &nbsp;<br \/> Pero el hecho de que haya personas bul&iacute;micas o anor&eacute;xicas no significa que alimentarse bien no sea necesario. El hecho de que para algunos la vida de oraci&oacute;n sea un escape, o hasta un ant&iacute;doto contra el compromiso, no significa que sin ella la vida cristiana aut&eacute;ntica no sea imposible. Y, perm&iacute;tasenos repetir con humildad: imposible. Imposible. Un obispo que fue profesor m&iacute;o, y al que tengo un gran cari&ntilde;o, nos dec&iacute;a una vez refiri&eacute;ndose al comentario desafortunado de alguien con responsabilidad en la Iglesia: &quot;c&oacute;mo son&nbsp; posibles &#8230; dichas palabras en alguien a quien se supone una vida de oraci&oacute;n&quot;. S&iacute;: &iquest;c&oacute;mo es posible pertenecer a un Consejo Parroquial, dirigir un Colegio cat&oacute;lico o una Delegaci&oacute;n de Caritas&#8230; o ser catequista de ni&ntilde;os, de preparaci&oacute;n a la Confirmaci&oacute;n&#8230; o sacerdote, y vivir en una permanente anorexia espiritual?<br \/> &nbsp;<br \/> Hace unos meses estuve viendo una conferencia del famoso Bill Hybells, en la que destac&oacute; una idea que me llam&oacute; la atenci&oacute;n. La idea era m&aacute;s o menos: &quot;tu estado espiritual, igual que tu forma f&iacute;sica, son responsabilidad tuya: t&uacute; sabes perfectamente qu&eacute; hacer para estar bien&quot;. No, no es cosa de la &quot;gracia&quot; que ahora nos acerca a Dios y ahora nos &quot;aleja&quot; de &eacute;l. Eso es otro asunto: la vida espiritual tiene momentos de luz y de oscuridad, claro que s&iacute;, pero ambos pueden vivirse en un &quot;buen estado&quot; o &quot;hechos una pena&quot;, de la misma manera que no es lo mismo padecer un contratiempo de salud si uno est&aacute; en buenas condiciones f&iacute;sicas, o no.<br \/> &nbsp;<br \/> Es necesario el &quot;fitness espiritual&quot;. Si te cuesta orar, igual que si te cuesta comer, comienza a hacerlo sin ganas. Si no aguantas media hora, empieza con 10 minutos. Les cuento un secreto, cuando estaba en la Universidad (&iexcl;aquella universidad de los 80!) pocos pod&iacute;an sospechar de que un hippy como yo, con los cabellos por el hombro y jerseys negros de lana, sal&iacute;a puntualmente entre clase y clase para estar tres o cuatro minutos con el Se&ntilde;or en los ba&ntilde;os, y pedirle que me ayudara en aquel sitio, en el que no era f&aacute;cil ser cristiano sin parecer un friki, ni ser aceptado sin traicionarse a uno mismo.<br \/> &nbsp;<br \/> Me fue muy bien, por su pura Gracia.<br \/> &nbsp;<br \/> &iquest;Por qu&eacute; no dedicar cuatro espacios de cinco minutos al d&iacute;a a parar, ponerse en contacto con Dios, que siempre est&aacute; a nuestra escucha y decirle como Pedro: &quot;Se&ntilde;or, tu sabes que te quiero&#8230;&quot; &iquest;Por qu&eacute; no llevar una aplicaci&oacute;n en el m&oacute;vil que nos permita escuchar la Biblia mientras conducimos, o vamos en autob&uacute;s o en metro (hay un mont&oacute;n y casi todas gratis), en vez de escuchar &quot;los 40&quot;&nbsp; o &quot;kiss FM&quot;? &iquest;Por qu&eacute; no leer un libro cristiano, en vez de una novela que, como mucho, va s&oacute;lo a entretenernos?<br \/> &nbsp;<br \/> Cualquier deportista experimentado sabe que la clave del progreso no est&aacute; tanto en la intensidad del esfuerzo, como en la repetici&oacute;n continua del mismo. Con el esp&iacute;ritu sucede igual: eres aquello de lo que te alimentas y el &uacute;nico responsable de ti mismo, amigo, eres t&uacute;.<br \/> &nbsp;<br \/> Lo dice uno que, a fuerza de meter la pata, ha ido aprendiendo lentamente, como un burro. Pero algo bueno deben tener los pobres burros cuando el mismo Se&ntilde;or Jes&uacute;s no tuvo reparos en entrar en uno en la gran Jerusal&eacute;n.<br \/> &nbsp;<br \/> &iexcl;As&iacute; que estamos de enhorabuena!<br \/> &nbsp;<br \/><em><strong>Por Josu&eacute; Fonseca, <a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/www.religionenlibertad.com\/articulo.asp?idarticulo=34435\">art&iacute;culo<\/a> publicado en los Blogs de Religi&oacute;n en Libertad<\/strong><\/em><br \/> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Josu\u00e9 Fonseca Es algo que sucede con bastante frecuencia. Alguien est&aacute; hablando contigo acerca de su vida de fe, y, casi siempre el lamento es el mismo: &quot;es que me cuesta encontrar tiempo para la oraci&oacute;n&quot;, o &quot;es que me cuesta concentrarme, me despisto, no siento nada, no s&eacute; qu&eacute; hacer&#8230;&quot; Son cosas que &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-necesidad-del-fitness-espiritual\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLa necesidad del &#8220;fitness&#8221; espiritual\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-30756","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30756","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=30756"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30756\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=30756"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=30756"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=30756"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}