{"id":30757,"date":"2016-06-11T01:40:02","date_gmt":"2016-06-11T06:40:02","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/tus-imprescindibles-experiencias-de-luz-las-olvidaste\/"},"modified":"2016-06-11T01:40:02","modified_gmt":"2016-06-11T06:40:02","slug":"tus-imprescindibles-experiencias-de-luz-las-olvidaste","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/tus-imprescindibles-experiencias-de-luz-las-olvidaste\/","title":{"rendered":"Tus imprescindibles experiencias de luz&#8230; \u00bflas&nbsp;olvidaste?"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Carlos Padilla Esteban<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">La experiencia del monte Tabor cambi&oacute; las vidas de los disc&iacute;pulos para siempre. Queda grabado en su memoria como un momento de esperanza, como un trozo de cielo. En ese momento logran perder el miedo a la muerte y creen de nuevo en la vida.<br \/> &nbsp;<br \/> &laquo;<em>Pedro, entonces, tom&oacute; la palabra y dijo a Jes&uacute;s: &#8211; Se&ntilde;or, &iexcl;qu&eacute; bien se est&aacute; aqu&iacute;! Si quieres, har&eacute; tres tiendas: una para ti, otra para Mois&eacute;s y otra para El&iacute;as. Todav&iacute;a estaba hablando cuando una nube luminosa los cubri&oacute; con su sombra, y una voz desde la nube dec&iacute;a: -&Eacute;ste es mi Hijo, el amado, mi predilecto. Escuchadlo. Al o&iacute;rlo, los disc&iacute;pulos cayeron de bruces, llenos de espanto<\/em>&raquo;.<br \/> &nbsp;<br \/> El Tabor es una monta&ntilde;a en medio de una llanura. La &uacute;nica monta&ntilde;a visible en muchos kil&oacute;metros. En lo alto del monte todo se ve m&aacute;s peque&ntilde;o, se ve el camino hacia atr&aacute;s, se intuye el camino hacia delante. <strong>Son esos momentos en los que uno mira la vida con paz, las cosas encajan<\/strong>, los d&iacute;as que a veces parecen puntos sueltos se unen en un camino que tiene hasta cierta l&oacute;gica. Uno desea que ese momento dure para siempre. Que el amor permanezca. Que la paz se prolongue y la luz no se apague. Tres tiendas, pasar la noche, una, mil, &iquest;qu&eacute; importa?<br \/> &nbsp;<br \/> Normalmente vamos por la vida sintiendo que nos falta algo, que estamos incompletos, y <strong>a veces, en momentos, en lugares, con alguna persona, de repente, sentimos esa sensaci&oacute;n de &laquo;he llegado, es aqu&iacute;, estoy en casa&raquo;. No nos falta nada. &iexcl;Qu&eacute; descanso!<\/strong> Parec&iacute;a imposible y ocurre. Ya no hay nada que hacer, s&oacute;lo contemplar y estar. Es la sensaci&oacute;n de plenitud, de estar lleno.<br \/> &nbsp;<br \/> Y es verdad que <strong>el ser humano est&aacute; hecho para lo eterno, para la plenitud<\/strong>, para llenarse y tener vida. Dios nos ha hecho muy hondos, muy profundos, por eso buscamos de aqu&iacute; para all&aacute;, por eso vivimos inquietos. Porque estamos heridos.<br \/> &nbsp;<br \/> Y a veces, pocas, sentimos que estamos llenos. En esos momentos de Tabor, somos nosotros mismos m&aacute;s que nunca. <strong>&iquest;Cu&aacute;les han sido en mi vida esos momentos de Tabor? &iquest;Qui&eacute;nes son en mi vida las personas que me llevan de su mano hasta el Tabor y en su presencia todo cambia?<\/strong> Nuestra vida va de Tabor en Tabor. Eso es lo que deber&iacute;a marcar el camino hasta el cielo.<br \/> &nbsp;<br \/> Pero para ver as&iacute; la vida es necesario tener una mirada positiva. Esos momentos se quedan grabados en el alma como se quedaron grabados en el alma de los tres ap&oacute;stoles y tambi&eacute;n de Jes&uacute;s. &iquest;Qu&eacute; sentir&iacute;an los ap&oacute;stoles como para querer quedarse a dormir all&iacute; largo tiempo? All&iacute; descansaron, se encontraban en paz, calmados, acogidos, queridos. Vieron a Dios, tocaron su manto y, adem&aacute;s, escucharon su voz. &iexcl;Qu&eacute; m&aacute;s pod&iacute;an pedir!<br \/> &nbsp;<br \/> Nosotros queremos tocar a Dios, escuchar su voz cada ma&ntilde;ana. Quisi&eacute;ramos ver su rostro y escuchar sus palabras de aceptaci&oacute;n todos los d&iacute;as.<\/p>\n<p align=\"justify\"> El Tabor fue <strong>una experiencia de cielo<\/strong> en sus vidas. Momentos antes hab&iacute;a estado el Se&ntilde;or habl&aacute;ndoles de su muerte y de su cruz. Ellos no entendieron y tem&iacute;an, no quer&iacute;an pasar por el dolor. Es entonces cuando el Se&ntilde;or les hace subir a un monte:<\/p>\n<p align=\"justify\"> &laquo;<em>En aquel tiempo, Jes&uacute;s tom&oacute; consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan y se los llev&oacute; aparte a una monta&ntilde;a alta. Se transfigur&oacute; delante de ellos, y su rostro resplandec&iacute;a como el sol, y sus vestidos se volvieron blancos como la luz. Y se les aparecieron Mois&eacute;s y El&iacute;as conversando con &Eacute;l<\/em>&raquo;.<br \/> &nbsp;<br \/> Jes&uacute;s eligi&oacute; a unos pocos para ver el cielo. &iquest;Por qu&eacute; no llev&oacute; a los doce? Poco importa. No lo sabremos nunca. Pero lo cierto es que los tres que fueron volvieron trasformados. Nada podr&iacute;a seguir igual a partir de aquel d&iacute;a. &iquest;Por qu&eacute; no permiti&oacute; que todos contemplaran su gloria? A lo mejor no todos estaban preparados.<br \/> &nbsp;<br \/> Pero, &iquest;realmente estos tres hab&iacute;an comprendido? Tal vez comprendieron poco. En el momento de la persecuci&oacute;n, de la cruz, Pedro, que hab&iacute;a visto su gloria, va a negarle tres veces. S&oacute;lo sab&iacute;an que all&iacute; se estaba bien, que no quer&iacute;an volver a sus vidas, que los pesares de cada d&iacute;a en ese lugar no pesaban nada.<\/p>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<p align=\"justify\"> &nbsp;<br \/> Recordar&iacute;an con cari&ntilde;o <strong>las palabras que Dios dirig&iacute;a a su Hijo. Las mismas palabras que Dios ten&iacute;a para ellos. Mi hijo predilecto<\/strong>, el amado. Es el sue&ntilde;o que permite que nos podamos sentar y descansar tranquilos. Todos necesitamos tener experiencias de Tabor.&nbsp;<\/p>\n<p align=\"justify\"> De esta forma, hoy en el Tabor, Jes&uacute;s prepara a los disc&iacute;pulos para lo que viene. <strong>Vivir con Jes&uacute;s es para ellos el hogar<\/strong>. Ven sus milagros, Jes&uacute;s calma sus miedos, les habla de una forma que ensancha su coraz&oacute;n, les llena de anhelo de vivir y amar como &Eacute;l. La vida se abre y se muestra como una gran aventura. Se saben queridos, protegidos, cuidados, seguros, escogidos.<br \/> &nbsp;<br \/> Jes&uacute;s va a comenzar su camino a Jerusal&eacute;n. <strong>Despu&eacute;s del Tabor sigue el camino hacia el G&oacute;lgota. Aqu&iacute; les muestra su poder, su luz. Para sostenerles cuando entiendan que &Eacute;l va a padecer<\/strong>. Jes&uacute;s no quiere que desfallezcan, que se desanimen.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Por eso les dice su secreto en el monte, que es el hijo de Dios<\/strong>, que Dios y &Eacute;l son uno, que con &Eacute;l siempre van a estar seguros y al final triunfar&aacute; sobre la muerte. Prepara el coraz&oacute;n de los suyos para que tengan esperanza. Se transfigura delante de ellos y les muestra la luz y la vida.<br \/> &nbsp;<br \/> Nos muestra el ideal, ya que <strong>el hombre se olvida pronto de lo que puede llegar a ser<\/strong> abrumado por sus l&iacute;mites. El Tabor es un signo de esperanza en medio de la Pasi&oacute;n, un trozo de cielo. Jes&uacute;s les ha dicho antes de subir que va a padecer y va a morir. Ellos tienen el coraz&oacute;n lleno de dolor. Jes&uacute;s lo sabe y por eso sube con ellos al Monte, para confortarlos, para darles luz, para sembrar la esperanza.<br \/> &nbsp;<br \/> Jes&uacute;s se lleva a los tres m&aacute;s cercanos, porque los ama mucho, y porque sabe que lo necesitan. <strong>El Tabor es el lugar de la intimidad de Jes&uacute;s con los suyos.<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> El lugar del descanso en medio del camino. El lugar de coger fuerzas antes de continuar. De contemplar, de estar, de disfrutar juntos. De reposar el uno en el otro, de contarse sus cosas. De mirar el paisaje en silencio. <strong>De llenar el alma para poder sacar lo guardado cuando falten las fuerzas. De pregustar el cielo<\/strong> y anhelarlo.<br \/> &nbsp;<br \/> A&uacute;n queda mucho por amar. Y cuando llegue el Tabor de verdad, ser&aacute; mucho mejor. Ser&aacute; para siempre. Pero el Tabor, momento de luz y de esperanza, est&aacute; unido al G&oacute;lgota, grieta que trae la luz definitiva.<br \/> &nbsp;<br \/> Por eso los tres amigos de Jes&uacute;s fueron los mismos que estuvieron tambi&eacute;n con &Eacute;l aquella noche en el Huerto de los Olivos, en esa hora de dolor. La monta&ntilde;a y el huerto se unen. <strong>La luz y la oscuridad se besan.<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Jes&uacute;s quiere que est&eacute;n junto a &Eacute;l en esos dos momentos para poder ver su gloria y su humanidad, su luz y su miedo. El misterio impresionante de Dios que va a padecer. <strong>Unidos los dos momentos hablan de la grandeza de Jes&uacute;s, que todo lo comparte<\/strong> con sus amigos. Lo grande y lo peque&ntilde;o, lo esperanzador y lo dif&iacute;cil.<br \/> &nbsp;<br \/> Habla de <strong>dos momentos que se repiten en nuestra vida, son los dos polos que se iluminan mutuamente<\/strong>. En la pel&iacute;cula &laquo;Tierras de penumbra&raquo;, la protagonista que sabe que va a morir le dice a su marido: &laquo;El dolor de entonces forma parte de la alegr&iacute;a de ahora, y la alegr&iacute;a de ahora forma parte del dolor de entonces&raquo;.<br \/> &nbsp;<br \/> Es verdad, el dolor va a ser mayor por perder algo tan verdadero como el amor que estaban viviendo, pero tambi&eacute;n, saber que no es eterno el momento, les hac&iacute;a disfrutar mucho m&aacute;s ese instante, los un&iacute;a mucho m&aacute;s y lo hac&iacute;a m&aacute;s sagrado.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Jes&uacute;s los sube a la monta&ntilde;a porque los ama. No para que vean su poder.<\/strong> Sino porque los quiere mucho. El Tabor antes del camino a Jerusal&eacute;n. No sabemos si en la pasi&oacute;n, en alg&uacute;n momento en medio de tanta oscuridad, se acord&oacute; alguno de los tres de lo vivido en el Tabor y eso le dio fuerzas.<br \/> &nbsp;<br \/> Quiz&aacute;s a Pedro le ayud&oacute; a creer en el amor de Cristo despu&eacute;s de negarlo, quiz&aacute;s a Juan le sostuvo para estar al pie de la cruz al lado de Mar&iacute;a. De Santiago no sabemos c&oacute;mo vivi&oacute; esas horas. Quiz&aacute;s, t&iacute;midamente, estaba esa luz de lo que hab&iacute;an vivido y, a lo mejor, les ayud&oacute;, no a entender, sino a agarrarse a la vida, a no perder la esperanza.<br \/> &nbsp;<br \/> Es verdad que <strong>en los momentos de oscuridad es bueno volver en el coraz&oacute;n a esos otros momentos de luz en los que vimos a Dios y no dudamos, en que paseamos con &Eacute;l y nos sentimos en sus brazos.<\/strong> Eso nos ayuda a creer, a confiar, a tener esperanza. <strong>Lo que vivimos en las experiencias de monta&ntilde;a son nuestras ra&iacute;ces en los momentos de desierto.<\/strong><br \/> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Carlos Padilla Esteban La experiencia del monte Tabor cambi&oacute; las vidas de los disc&iacute;pulos para siempre. Queda grabado en su memoria como un momento de esperanza, como un trozo de cielo. En ese momento logran perder el miedo a la muerte y creen de nuevo en la vida. &nbsp; &laquo;Pedro, entonces, tom&oacute; la palabra &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/tus-imprescindibles-experiencias-de-luz-las-olvidaste\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abTus imprescindibles experiencias de luz&#8230; \u00bflas&nbsp;olvidaste?\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-30757","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30757","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=30757"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30757\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=30757"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=30757"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=30757"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}