{"id":30762,"date":"2016-06-11T01:40:14","date_gmt":"2016-06-11T06:40:14","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/fecundos-momentos-de-soledad\/"},"modified":"2016-06-11T01:40:14","modified_gmt":"2016-06-11T06:40:14","slug":"fecundos-momentos-de-soledad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/fecundos-momentos-de-soledad\/","title":{"rendered":"Fecundos momentos de&nbsp;soledad"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Carlos Padilla Esteban<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\"> Jes&uacute;s necesitaba irse al desierto para mirar su alma, para estar en soledad un tiempo, para dialogar en lo m&aacute;s profundo con el Padre: &laquo;<em>En aquel tiempo, Jes&uacute;s fue llevado al desierto por el Esp&iacute;ritu para ser tentado por el diablo<\/em>&raquo;. Jes&uacute;s inicia un largo camino busc&aacute;ndose a s&iacute; mismo, buscando a su Padre, buscando su camino, buscando su rostro.<br \/> &nbsp;<br \/> Lleva preguntas y busca respuestas. Reza, calla, espera, anhela. <strong>Se adentra en lo m&aacute;s hondo de su alma. Sabe que es amado por su Padre.<\/strong> Lo ha escuchado en lo profundo. Busca ahora un camino y se adentra en la soledad del desierto. Para responder al fuego que hab&iacute;a en su alma. Para preguntarse y preguntarle al Padre cu&aacute;l era su misi&oacute;n, c&oacute;mo llevarla a cabo, c&oacute;mo empezar a caminar despu&eacute;s de treinta a&ntilde;os en Nazaret. Algo terminaba y algo comenzaba. Era un momento de grieta.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Jes&uacute;s necesit&oacute; silencio y soledad para mirar hacia dentro<\/strong>. &iexcl;Qu&eacute; honda deb&iacute;a ser su alma! &iexcl;Cu&aacute;ntas cosas se dir&iacute;an los dos en intimidad! Jes&uacute;s tuvo hambre. &iexcl;Qu&eacute; humano! Tambi&eacute;n tendr&iacute;a miedo. Se sentir&iacute;a solo y a&ntilde;orar&iacute;a su familia. Tendr&iacute;a tantas preguntas sobre &Eacute;l, y muchos sue&ntilde;os de partirse, de darse, de cumplir la voluntad del Padre, de hacer siempre lo que &Eacute;l quisiera.<br \/> &nbsp;<br \/> Fueron d&iacute;as de entrega, en los que Jes&uacute;s oy&oacute; esa voz: &laquo;<em>T&uacute; eres mi hijo amado, mi predilecto<\/em>&raquo;. Aunque seguramente, en esos d&iacute;as, no siempre oy&oacute; al Padre. Como nosotros. Habr&iacute;a <strong>silencio y b&uacute;squeda. Hambre y sed. <\/strong><br \/> &nbsp;<br \/><strong>El desierto es un momento fundamental en la vida de cualquier persona<\/strong>. Tambi&eacute;n para Jes&uacute;s. &Eacute;l es Dios y necesit&oacute; retirarse a ponerse frente al Padre, frente a s&iacute; mismo y preguntarse: &laquo; &iquest;Qui&eacute;n soy? &iquest;Cu&aacute;l es mi misi&oacute;n?&raquo;. Pas&oacute; por lo mismo que nosotros y as&iacute; nos muestra el camino.<br \/> &nbsp;<br \/> Es verdad que muchas veces huimos hacia delante cuando tenemos preguntas o inquietudes en el interior. Cosas que bullen y que a veces no sabemos de d&oacute;nde vienen. Seguimos y <strong>nos da miedo mirarnos, quedarnos a solas con nosotros mismos<\/strong>, en silencio, sin ruidos ni luces. Porque tenemos miedo al vac&iacute;o, o porque quiz&aacute;s, tenemos miedo a lo que nos podemos encontrar. O creemos que no lo necesitamos.<br \/> &nbsp;<br \/> De esos d&iacute;as de desierto, que quedaron en la intimidad de Jes&uacute;s, vivi&oacute; &Eacute;l mucho tiempo. Encontr&oacute;, en di&aacute;logo con el Padre, por d&oacute;nde comenzar; descubri&oacute; la misi&oacute;n de mostrar el rostro de Dios a los hombres, con sus palabras, con sus hechos, en &Eacute;l mismo.<br \/> &nbsp;<br \/> Descubri&oacute; su vocaci&oacute;n de peregrino, de Hijo de Dios, de pastor, de camino, de pan, de luz, de vida, de m&eacute;dico, de Salvador, de puerta. Es un momento de encuentro profundo con lo que Jes&uacute;s es en lo m&aacute;s hondo. Un momento de soledad, de preguntas, de peque&ntilde;as luces, de sue&ntilde;os, de miedos, de esperanza, de incertidumbre. De mucha confianza, de entrega del futuro. De alegr&iacute;a por descubrir qui&eacute;n es.<br \/> &nbsp;<br \/> &iquest;Cu&aacute;les han sido, en nuestra vida, las experiencias de desierto? Momentos de soledad, de repliegue sobre nosotros mismos, tal vez de sequedad.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>En algunos momentos, frente a decisiones importantes, cambios de rumbo o crisis, tendr&iacute;amos que dejar que el Esp&iacute;ritu nos empujara al desierto<\/strong> para que Dios nos hablara al coraz&oacute;n. <strong>Es necesario el silencio para o&iacute;r a Dios<\/strong>.<br \/> &nbsp;<br \/> El desierto es inmenso, el horizonte no termina. <strong>Necesitamos esa mirada amplia para mirar en profundidad nuestra vida.<\/strong> El cielo amplio. Lleno de estrellas. La arena infinita. Sentirnos peque&ntilde;os. Jes&uacute;s nos ense&ntilde;a a recorrer su camino, sus estaciones y paradas, sus momentos de b&uacute;squedas y respuestas.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Carlos Padilla Esteban Jes&uacute;s necesitaba irse al desierto para mirar su alma, para estar en soledad un tiempo, para dialogar en lo m&aacute;s profundo con el Padre: &laquo;En aquel tiempo, Jes&uacute;s fue llevado al desierto por el Esp&iacute;ritu para ser tentado por el diablo&raquo;. Jes&uacute;s inicia un largo camino busc&aacute;ndose a s&iacute; mismo, buscando &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/fecundos-momentos-de-soledad\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abFecundos momentos de&nbsp;soledad\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-30762","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30762","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=30762"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30762\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=30762"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=30762"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=30762"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}