{"id":30763,"date":"2016-06-11T01:40:17","date_gmt":"2016-06-11T06:40:17","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/cual-es-mi-debilidad-por-ahi-puede-entrar-el-demonio\/"},"modified":"2016-06-11T01:40:17","modified_gmt":"2016-06-11T06:40:17","slug":"cual-es-mi-debilidad-por-ahi-puede-entrar-el-demonio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/cual-es-mi-debilidad-por-ahi-puede-entrar-el-demonio\/","title":{"rendered":"\u00bfCu\u00e1l es mi debilidad? Por ah\u00ed puede entrar el&nbsp;demonio"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Carlos Padilla Esteban<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\"> Siempre somos tentados con cosas atrayentes. El Tentador nos tienta con lo que desea el alma. Nos tienta para que no podamos levantar el vuelo.<br \/> &nbsp;<br \/> Hoy escuchamos: &laquo;<em>La mujer vio que el &aacute;rbol era apetitoso, atrayente y deseable, porque daba inteligencia; tom&oacute; del fruto, comi&oacute; y ofreci&oacute; a su marido, el cual comi&oacute;<\/em>&raquo;. G&eacute;nesis 2, 7-9; 3, 1-7.<br \/> &nbsp;<br \/> El &aacute;rbol era atrayente y deseable. A veces nos quieren <strong>hacer ver que el demonio no existe<\/strong>, que no tienta, que no est&aacute; cerca. Pero s&iacute; que est&aacute; cerca, tent&aacute;ndonos en cada momento de nuestra vida. Aprovech&aacute;ndose de nuestras debilidades. Eso no nos amarga, tampoco nos angustia. Dios es m&aacute;s fuerte que el mal y est&aacute; de nuestro lado. No tenemos que temer porque Dios vence en nosotros ese hombre viejo que nos aleja del ideal.<br \/> &nbsp;<br \/> Pero las tentaciones siempre van a existir. El mismo Cristo fue tentado. &iexcl;Cu&aacute;nto m&aacute;s nosotros! <strong>Cuando renunciamos voluntariamente en estos d&iacute;as a algo, cuando cumplimos el ayuno y la abstinencia en los que se une toda la Iglesia, aunque nos cueste, ser&aacute; cuando m&aacute;s tentaciones tengamos<\/strong>. Siempre vienen por nuestro punto d&eacute;bil.<br \/> &nbsp;<br \/> &iquest;Cu&aacute;l es nuestra debilidad? &iquest;Cu&aacute;l es nuestro pecado m&aacute;s com&uacute;n? <strong>&iquest;D&oacute;nde solemos faltar m&aacute;s a la caridad?<\/strong><strong>Conocernos significa ponerle nombre a nuestra debilidad, a nuestra herida<\/strong>, saber d&oacute;nde tenemos que cuidar nuestra alma para que no caiga. Es all&iacute; donde el Tentador querr&aacute; hacerse fuerte, ser&aacute; la grieta por la que penetre para debilitar nuestra fortaleza. No consiste entonces en ocultar nuestra debilidad, sino m&aacute;s bien en ponerle nombre, reconocerla y entregarla. Saber de qu&eacute; pie cojeamos para evitar as&iacute; las ocasiones en las que podamos caer.<br \/> &nbsp;<br \/> Hoy el Evangelio nos presenta las tres grandes tentaciones que sufri&oacute; Jes&uacute;s en el desierto. La tentaci&oacute;n real, que quiz&aacute;s est&aacute; escondida en los tres ejemplos, es la de usar el poder para algo diferente que para el amor. Est&aacute; en juego el poder de Dios, el poder de hacer milagros y solucionar las cosas.<br \/> &nbsp;<br \/> A veces nosotros buscamos ese Dios, el Dios los milagros. Buscamos que nos haga las cosas como nosotros queremos, que haga el milagro que necesitamos. &iquest;Acaso no lo puede todo? Sin embargo, el gran misterio de Jes&uacute;s termin&oacute; de desvelarse en esos d&iacute;as de desierto. Siendo Dios, se despoj&oacute; de su rango, pasando por uno de tantos y as&iacute;, vivi&oacute; como un hombre cualquiera.<br \/> &nbsp;<br \/> Jes&uacute;s act&uacute;a por amor, por compasi&oacute;n, nos viene a hablar de un Dios enamorado y apasionado por el hombre, viene a caminar con nosotros asumiendo todas nuestras limitaciones humanas menos el pecado.<br \/> &nbsp;<br \/> No conoce el futuro, pasa hambre, tiene preguntas que no se resuelven al momento, sufre por amor, siente el fracaso y la nostalgia, disfruta mirando un paisaje, escucha, toca, acaricia, llora, espera, abraza. &Eacute;se fue el camino que &Eacute;l hizo.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Se hizo hombre, para que nosotros nos hici&eacute;semos hijos de Dios. <\/strong>Se hizo ni&ntilde;o fr&aacute;gil e impotente, hombre necesitado de otros y dedic&oacute; su vida a hacer el bien, a partirse, a derramarse. Hizo la voluntad del Padre, porque para eso vino. Fue hijo y aprendi&oacute;, sufriendo, a obedecer.<br \/> &nbsp;<br \/> Lo que el demonio le dice es que &Eacute;l es Dios, que lo puede todo, que no tiene por qu&eacute; someterse al Padre. En realidad, <strong>en las tres tentaciones, eso es lo que est&aacute; detr&aacute;s. El poder<\/strong>. Jes&uacute;s pod&iacute;a todo sin tener que contar con el Padre. El demonio se burla de su obediencia al Padre. Pero Jes&uacute;s ya sabe qui&eacute;n es, se f&iacute;a de su Padre. En todas sus respuestas habla de Dios, habla de obediencia.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>En realidad, el desierto es el lugar de encuentro con su Padre y consigo mismo. Las tentaciones forman parte de ese proceso de b&uacute;squeda y discernimiento<\/strong>.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Para decir &laquo;s&iacute;&raquo;, muchas veces tenemos que decir &laquo;no&raquo; a otras cosas.<\/strong><\/p>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<p align=\"justify\"> Jes&uacute;s dijo &laquo;no&raquo; al camino f&aacute;cil de usar su poder para solucionar la vida, &laquo;no&raquo; a usar su poder para desobedecer al Padre, &laquo;no&raquo; a tomar decisiones sin contar con su Padre. &laquo;S&iacute;&raquo; al Padre y a su plan. Se f&iacute;a, se entrega, conf&iacute;a, aunque no sabe.<br \/> &nbsp;<br \/> Su &laquo;s&iacute;&raquo; fue probado, y sigui&oacute; prob&aacute;ndose toda su vida. &iexcl;Qu&eacute; paz tendr&iacute;a Jes&uacute;s al terminar sus d&iacute;as de desierto! Hab&iacute;a luchado en su alma. Eso siempre deja una paz duradera, que no pasa. &iexcl;Qu&eacute; feliz estar&iacute;a el Padre al ver volver a su Hijo fiel y obediente!<br \/> &nbsp;<br \/> Esos d&iacute;as de desierto fueron roca en la vida de Jes&uacute;s. <strong>Ojal&aacute;, en estos cuarenta d&iacute;as de camino hasta la cruz, nosotros tambi&eacute;n vayamos al desierto con Jes&uacute;s, a mirar nuestro interior, a encontrarnos ah&iacute; con Dios<\/strong>, con su mano. A dejar cosas que nos despistan para hacer silencio.<br \/> &nbsp;<br \/> Ojal&aacute; busquemos momentos de desierto en que ponernos solos frente a Dios. Es el lugar del amor, no s&oacute;lo de la tentaci&oacute;n. Mar&iacute;a va con nosotros, como hizo con Jes&uacute;s, nos cuida y nos sostiene. Nos ense&ntilde;a a decir &laquo;s&iacute;&raquo;.<br \/> &nbsp;<br \/> La primera tentaci&oacute;n que contemplamos es la del pan. Hace referencia al placer, al hecho de disfrutar de la vida: &laquo;<em>El tentador se le acerc&oacute; y le dijo: &#8211; Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en panes. Pero &Eacute;l le contest&oacute;, diciendo: &#8211; Est&aacute; escrito: &#8211; No s&oacute;lo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios<\/em>&raquo;.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Muchas veces nos gustar&iacute;a convertir las piedras en alimento<\/strong>, en pan, en algo que sacie nuestra hambre. No hay nada malo en el placer, lo sabemos. Dios lo ha puesto en el coraz&oacute;n del hombre: &laquo;El Se&ntilde;or Dios plant&oacute; un jard&iacute;n en Ed&eacute;n, hacia oriente, y coloc&oacute; en &eacute;l al hombre que hab&iacute;a modelado&raquo;. Cre&oacute; un Ed&eacute;n. Cre&oacute; el mundo para el hombre, para satisfacer sus apetitos y deseos. Un mundo tan maravilloso como el que tenemos.<br \/> &nbsp;<br \/> En el mundo creado los animales comen por necesidad, por instinto, mientras que el hombre disfruta la comida, la bebida, la vida. Es un don de Dios esa capacidad que tenemos para disfrutar, cada d&iacute;a que Dios nos regala, de las cosas y de la vida.&nbsp;<\/p>\n<p align=\"justify\"> Es un regalo, pero a veces pensamos que el placer siempre es pecaminoso. Hay personas que han perdido la capacidad de disfrutar las cosas. Es como si nunca vieran algo bueno en todo lo que el mundo ofrece.<br \/> &nbsp;<br \/> Es cierto que la tentaci&oacute;n habitual del hombre es querer disfrutar siempre de todo y estar dispuestos a dar cualquier cosa con tal de no perder lo que le alegra. Pero <strong>no podemos pensar que el placer siempre es pecado.<\/strong> La belleza del mundo nos atrae y no la rechazamos.<br \/> &nbsp;<br \/> Pero la tentaci&oacute;n es querer tener siempre, disfrutar de todo y en todo momento. Tenemos hambre y el hambre nos hace mendigos. El hambre duele y nos hace inconformistas. Lo queremos todo. Nos negamos a renunciar. Surge la tentaci&oacute;n. Queremos que las piedras sean pan. Que el dolor sea alegr&iacute;a y la ausencia presencia. No queremos renunciar.<br \/> &nbsp;<br \/> El Se&ntilde;or nos hace mirarle a &Eacute;l. No vivimos s&oacute;lo de pan. No s&oacute;lo del placer y de aquello que nos hace disfrutar de la vida. El amor es m&aacute;s hondo, m&aacute;s profundo, m&aacute;s pleno.&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Carlos Padilla Esteban Siempre somos tentados con cosas atrayentes. El Tentador nos tienta con lo que desea el alma. 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