{"id":30772,"date":"2016-06-11T01:40:37","date_gmt":"2016-06-11T06:40:37","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/contra-la-inseguridad-y-la-angustia-descanso-hogar-amor\/"},"modified":"2016-06-11T01:40:37","modified_gmt":"2016-06-11T06:40:37","slug":"contra-la-inseguridad-y-la-angustia-descanso-hogar-amor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/contra-la-inseguridad-y-la-angustia-descanso-hogar-amor\/","title":{"rendered":"Contra la inseguridad y la angustia: descanso, hogar,&nbsp;amor"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Carlos Padilla Esteban<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">Tener una autoestima alta nos capacita para la vida, para el amor, para vivir plenamente. Nos ayuda a ser felices sin compararnos, sin querer ser como otros, sin pretender ser lo que no somos. Nos permite as&iacute; poseernos a nosotros mismos, sin miedo a la vida y a sus cambios.<br \/> &nbsp;<br \/> Pero a veces nos damos cuenta de lo dif&iacute;cil que es. Tenemos miedo, no nos aceptamos como somos, buscamos reconocimiento. Como dice una canci&oacute;n: &laquo; <em>&iquest;C&oacute;mo ser yo mismo sin m&aacute;s pretensiones, sin buscar elogios, sin querer la gloria? &iquest;C&oacute;mo ser valiente sin miedo a la vida? &iquest;C&oacute;mo hacer que todo en m&iacute; tenga sentido?<\/em>&raquo;.<br \/> &nbsp;<br \/> Queremos <strong>una autoestima alta que nos ayude a caminar confiados, anclados en otros corazones y en lugares concretos<\/strong>. So&ntilde;amos con ser capaces de <strong>mantenernos firmes en medio de la inseguridad<\/strong> de este mundo. Es un gran reto, porque hoy, cada vez m&aacute;s, el hombre se siente inseguro, sufre en su inestabilidad en el alma y no logra ser due&ntilde;o de su propia vida.<br \/> &nbsp;<br \/> &iquest;Por qu&eacute; no es posible? Ya no recordamos que un d&iacute;a, el de nuestro bautismo, <strong>Dios pronunci&oacute; un &laquo;S&iacute;, quiero&raquo; sobre nuestra vida. Olvidamos su voz, nos sentimos desarraigados, no amados de forma incondicional<\/strong>. Nos sentimos vulnerables, fr&aacute;giles, en este mundo inseguro, cambiante.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>La carencia de amor en el alma genera una experiencia constante de descobijamiento existencial<\/strong>. Como dec&iacute;a el Padre Jos&eacute; Kentenich: &laquo;<em>El hombre de hoy ya no est&aacute; vinculado a un nido; siente la necesidad instintiva de tener un nido, pero ya no lo tiene. De ah&iacute; su desamparo, su carencia de cobijamiento<\/em>&raquo;<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\" title=\"\">[1]<\/a>.<br \/> &nbsp;<br \/> Es nuestra misma experiencia, <strong>hoy abundan las personas desenraizadas, sin hogar, que viven inseguras y con angustia en este mundo tan exigente<\/strong>. Tal vez nosotros tambi&eacute;n estamos desarraigados. <strong>&iquest;D&oacute;nde tengo anclado yo mi coraz&oacute;n? &iquest;D&oacute;nde est&aacute;n mis ra&iacute;ces?<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Siempre recuerdo un ejercicio que hicimos al comenzar el noviciado. Consist&iacute;a en aprender a meditar y para ello nos concentr&aacute;bamos y pens&aacute;bamos en un lugar al que pudi&eacute;ramos peregrinar espiritualmente, en nuestra mente, en el coraz&oacute;n. Hab&iacute;a que pensar en un lugar que estuviera bien grabado en la memoria del alma. Un lugar de la infancia, un paisaje querido, con rostros concretos, con historias urdidas con amor en el alma.<br \/> &nbsp;<br \/> Pensaba que a todos nos viene bien hacer ese ejercicio de vez en cuando. <strong>Hay lugares en los que descansamos, en los que somos nosotros mismos, en los que recobramos la paz perdida<\/strong> y podemos volver a levantarnos sin miedo.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Lo triste es que hay muchas personas que no tienen lugares en los que descansar, porque han perdido sus ra&iacute;ces<\/strong>. Dec&iacute;a el Padre Jos&eacute; Kentenich: &laquo;<em>El n&uacute;cleo del problema pedag&oacute;gico es la falta de hogar. La educaci&oacute;n consistir&aacute; en acoger, en cultivar el hogar. El desarraigo, debe ser complementado y debe desembocar en la reconquista del hogar, del terru&ntilde;o, del amor al hogar<\/em>&raquo;<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\" title=\"\">[2]<\/a>.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Es necesario recuperar nuestro hogar, tener lugares a los que poder volver. Porque si no lo hacemos, la angustia se apodera del alma<\/strong>, penetra hasta lo m&aacute;s profundo de nuestro ser, y nos hace perder la confianza en nosotros mismos.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Es por eso que el hombre busca desesperadamente ocasiones en las que demostrar cu&aacute;nto vale<\/strong>. Lugares y personas en los que ser aceptado y reconocido.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Quisiera poder ser como es, con autenticidad, sin tener que demostrarle nada a nadie, pero raras veces lo logra<\/strong>. Por eso busca enfermizamente conseguir la aceptaci&oacute;n de aquellos a los que ama, la aceptaci&oacute;n de todos para poder ser feliz. <strong>Busca un hogar<\/strong>, un lugar de descanso, un espacio abierto en el que poder ser &eacute;l mismo sin miedo al rechazo, sin tener que demostrar nada.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Nuestra naturaleza humana est&aacute; herida en lo m&aacute;s profundo por la falta de amor, de aceptaci&oacute;n, de hogar<\/strong><\/p>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<p align=\"justify\">. <strong>Falta descanso en el alma que vaga por la vida sin anclajes seguros, huyendo sin encontrar, buscando sin detenerse. <\/strong><br \/> &nbsp;<br \/><strong>Queremos aprender a descansar en Dios y en los hombres. <\/strong>Buscamos un hogar en el que poder dejar lo que nos inquieta y preocupa, un hogar en el que vivir de verdad.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Mar&iacute;a Inmaculada refleja ese hombre aut&eacute;ntico y arraigado<\/strong> con el que Dios ha so&ntilde;ado. Ella, cobijada en su Padre, arraigada en el coraz&oacute;n de Dios, camina segura. En Ella vence la gracia. Se hace fuerte la naturaleza.<br \/> &nbsp;<br \/> Es verdad que nosotros, que s&iacute; pecamos, nos sentimos a veces lejos de ese amor de Dios. Sabemos que <strong>la confianza que recibimos de Dios es un don<\/strong>, una gracia.<br \/> &nbsp;<br \/> Mar&iacute;a vivi&oacute; siempre anclada y cobijada en Dios, siempre en paz. Ella descansaba en el amor profundo que Dios le hab&iacute;a entregado: &laquo;Bendita t&uacute;, llena de gracia&raquo;.<br \/> &nbsp;<br \/> Mar&iacute;a se supo amada y aprendi&oacute; a confiar. Supo que Dios la hab&iacute;a amado desde la eternidad y se dej&oacute; hacer por su amor. Dec&iacute;a el Padre Kentenich: &laquo;<em>En la Inmaculada se pone de manifiesto el triunfo de la gracia sobre lo puramente natural. No ha sido afectada por el poder del demonio. Vencedora de los instintos, vencedora de la naturaleza. Victoriosa por la gracia. En Mar&iacute;a Dios no ha fracasado. Cobra forma y figura el ser humano tal como Dios lo ha pensado y planteado desde toda la eternidad<\/em>&raquo;<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\" title=\"\">[3]<\/a>.<br \/> &nbsp;<br \/> A&ntilde;ad&iacute;a el Padre Kentenich: &laquo;<em>Nosotros, los que vivimos en el mundo, necesitamos santos canonizados. Que se haga realidad la imagen del ser humano pleno que se nos representa en Mar&iacute;a. &iquest;Y cu&aacute;ndo se har&aacute; realidad? No s&oacute;lo cuando luchemos y aspiremos a ello; porque sentimos que a veces nuestra alma est&aacute; fatigada, que no tenemos fuerzas para seguir adelante. Entonces tiene que pronunciarse la palabra que obra el milagro, la transformaci&oacute;n: &iexcl;Fiat! Esperamos y creemos con confianza y victoriosidad que Dios ha pronunciado esa palabra<\/em>&raquo;<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\" title=\"\">[4]<\/a>.<br \/> &nbsp;<br \/> S&oacute;lo as&iacute; es posible vivir sin agobios, poniendo cada cosa en su lugar. Cuando escuchamos de nuevo en el coraz&oacute;n esa palabra que lo cambia todo: <em>Fiat<\/em>. Y entonces nos dejamos hacer por Dios.<\/p>\n<div>\n &nbsp; <\/p>\n<hr align=\"left\" size=\"1\" width=\"33%\" \/>\n<div id=\"ftn1\">\n <a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\" title=\"\">[1]<\/a> J. Kentenich,<br \/>\n <em>Ni&ntilde;os ante Dios<\/em>, 244\n <\/div>\n<div id=\"ftn2\">\n <a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\" title=\"\">[2]<\/a> J. Kentenich,<br \/>\n <em>Que surja el hombre nuevo.<\/em>\n <\/div>\n<div id=\"ftn3\">\n <a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\" title=\"\">[3]<\/a> J. Kentenich,<br \/>\n <em>Kentenich Reader<\/em>, Tomo III, Texto tomado semana de acci&oacute;n de gracias, cr&oacute;nica 1939-45\n <\/div>\n<div id=\"ftn4\">\n <a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\" title=\"\">[4]<\/a> J. Kentenich,<br \/>\n <em>Kentenich Reader<\/em> Tomo III, Texto tomado semana de acci&oacute;n de gracias, cr&oacute;nica 1939-45\n <\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Carlos Padilla Esteban Tener una autoestima alta nos capacita para la vida, para el amor, para vivir plenamente. Nos ayuda a ser felices sin compararnos, sin querer ser como otros, sin pretender ser lo que no somos. 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