{"id":30774,"date":"2016-06-11T01:40:42","date_gmt":"2016-06-11T06:40:42","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mas-alla-de-lo-util\/"},"modified":"2016-06-11T01:40:42","modified_gmt":"2016-06-11T06:40:42","slug":"mas-alla-de-lo-util","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mas-alla-de-lo-util\/","title":{"rendered":"M\u00e1s all\u00e1 de lo&nbsp;\u00fatil"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Carlos Padilla Esteban<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">Vivimos ensimismados pensando en lo que nos conviene. Las cosas y las personas nos parecen &uacute;tiles o innecesarias. Justamente hace unos d&iacute;as record&aacute;bamos a On&eacute;simo. San Pablo habla de &eacute;l como aquel esclavo convertido a Cristo en la c&aacute;rcel. Su nombre significa &laquo;&uacute;til&raquo;. Hace un juego de palabras: &laquo;<em>En otro tiempo te fue in&uacute;til, pero ahora muy &uacute;til para ti y para m&iacute;. Ya no como esclavo, sino m&aacute;s que eso, como un hermano querido<\/em>&raquo;. Filem&oacute;n 1,11.16. Es &uacute;til porque es de Cristo.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Es posible ser &uacute;tiles cuando pertenecemos al Se&ntilde;or. Una utilidad distinta a la que busca el hombre.<\/strong> En la vida buscamos a las personas que nos son &uacute;tiles, las cosas que nos sirven, las oportunidades de las que podemos sacar un beneficio. Las personas in&uacute;tiles no cuentan. Si alguien un d&iacute;a fue &uacute;til y ya no lo es, pasa al olvido. &iquest;No lo hacemos as&iacute; a veces?<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Tal vez por eso en nuestra sociedad los ancianos no son &uacute;tiles, no suman, no producen<\/strong> beneficios, no aportan, s&oacute;lo reciben. Por eso dejan de recibir, porque vemos que es un gasto innecesario, superfluo y dejamos de dar y cuidar al que no aporta.<br \/> &nbsp;<br \/> Lo mismo con los disminuidos o los enfermos. Con aquellos que no nos producen ning&uacute;n beneficio y por eso no nos valen, porque son una carga. <strong>Parece in&uacute;til aguardar al pie del lecho de un enfermo. Horas perdidas en el silencio acompa&ntilde;ando una vida que no produce. <\/strong><br \/> &nbsp;<br \/><strong>Resulta que el amor no es productivo, no es &uacute;til<\/strong>, porque no produce esos beneficios cuantificables. Muchas veces s&oacute;lo hay p&eacute;rdidas. <strong>Aun as&iacute; Jes&uacute;s nos pide cosas in&uacute;tiles<\/strong>. &iquest;Para qu&eacute; vamos a dar la t&uacute;nica si s&oacute;lo nos pidieron la capa? Perdemos una t&uacute;nica cuando nadie nos hab&iacute;a exigido tanto.<br \/> &nbsp;<br \/> Por eso <strong>estamos acostumbrados a dar lo m&iacute;nimo, lo exigible, no lo gratuito. Los excesos nos parecen desproporcionados<\/strong>. &iquest;Para qu&eacute; caminar dos millas si con una era suficiente? Acompa&ntilde;ar al que nos pide una milla ya es bastante. &iquest;Para qu&eacute; ofrecer la otra mejilla si ya fuimos golpeados? Es el absurdo de la desproporci&oacute;n. No estamos acostumbrados, en el fondo no lo deseamos. <strong>El amor de Dios nos desborda<\/strong>, siempre es m&aacute;s de lo esperado.<br \/> &nbsp;<br \/> Queremos pedirle a Dios que nada nos cierre al amor al pr&oacute;jimo. A veces, cuando nos exigen demasiado, nos cerramos. Su misericordia no tiene medida. <strong>No da lo que nos corresponde, da mucho m&aacute;s. <\/strong>El que lo recibe se siente abrumado. Porque tampoco est&aacute; acostumbrado a la desproporci&oacute;n.<br \/> &nbsp;<br \/> Damos lo justo. Recibimos lo justo. Ni m&aacute;s ni menos. Como dice un dicho popular: &laquo;Nadie da duros por pesetas&raquo;. &iquest;Para qu&eacute; enga&ntilde;arnos? Adem&aacute;s, si alguien da m&aacute;s, nos parece que hay enga&ntilde;o, que hay truco. Alg&uacute;n beneficio se llevar&aacute;. Esas ofertas desproporcionadas en las que nos dan muchas cosas gratis nos hacen sospechar.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>No entendemos la gratuidad en la vida, la desproporci&oacute;n de la entrega<\/strong>. Damos lo que corresponde. Dar m&aacute;s no es &uacute;til, es una p&eacute;rdida innecesaria. Las horas perdidas por amor, el amor que se entrega sin esperar nada a cambio. Es el exceso que no obtiene nada que lo compense todo. Y en la vida <strong>nos parece que todo tiene que ser &uacute;til, justificable, suficiente<\/strong>.<br \/> &nbsp;<br \/> Pero el Se&ntilde;or se empe&ntilde;a en dar siempre m&aacute;s. La mejilla que no est&aacute; da&ntilde;ada, la vida que no ha sido exigida. &Eacute;l lo hizo as&iacute;. No se guard&oacute;. &Eacute;l no ten&iacute;a d&oacute;nde reclinar su cabeza. Buscaba las horas de la noche para hablar en silencio con su Padre, para cuidar la intimidad. Se retiraba a orar huyendo de tantos que buscaban su presencia, su amor, sus manos, su mirada.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Jes&uacute;s no dio nunca lo suficiente, dio demasiado, lo dio todo<\/strong> y su amor desbordaba. Por eso muchos se indignaron con esa actitud exagerada y se alejaron indignados. Su amor no era imitable, porque era imposible vivir de esa forma. Su ejemplo era peligroso, no era algo pr&aacute;ctico, en &Eacute;l no hab&iacute;a medida, ni proporci&oacute;n, ni l&iacute;mites. Y a los hombres nos gustan los l&iacute;mites, saber bien hasta cu&aacute;ndo, c&oacute;mo y d&oacute;nde. No entendemos un amor sin medida.&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Carlos Padilla Esteban Vivimos ensimismados pensando en lo que nos conviene. Las cosas y las personas nos parecen &uacute;tiles o innecesarias. Justamente hace unos d&iacute;as record&aacute;bamos a On&eacute;simo. San Pablo habla de &eacute;l como aquel esclavo convertido a Cristo en la c&aacute;rcel. Su nombre significa &laquo;&uacute;til&raquo;. Hace un juego de palabras: &laquo;En otro tiempo &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mas-alla-de-lo-util\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abM\u00e1s all\u00e1 de lo&nbsp;\u00fatil\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-30774","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30774","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=30774"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30774\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=30774"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=30774"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=30774"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}