{"id":30777,"date":"2016-06-11T01:40:49","date_gmt":"2016-06-11T06:40:49","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-amor-basta-pero-siempre-pide-mas\/"},"modified":"2016-06-11T01:40:49","modified_gmt":"2016-06-11T06:40:49","slug":"el-amor-basta-pero-siempre-pide-mas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-amor-basta-pero-siempre-pide-mas\/","title":{"rendered":"El amor basta&#8230; pero siempre pide&nbsp;m\u00e1s"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Carlos Padilla Esteban<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">A veces <strong>nos da miedo amar<\/strong>. Porque nos compromete, porque creamos expectativas que luego no logramos satisfacer, porque nos exigen. El amor es lo que m&aacute;s nos realiza como personas. S&oacute;lo nos basta amar y ser amados para ser felices.<br \/> &nbsp;<br \/> Nos sobra todo lo que tenemos, aunque a veces, tratando de llenar el vac&iacute;o que deja nuestra falta de amor, <strong>recurrimos a todo lo creado para llenar nuestra herida<\/strong>, para taparla, para tratar de satisfacer el deseo m&aacute;s hondo del coraz&oacute;n. Y no lo logramos.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>S&oacute;lo nos bastar&iacute;a con amar y ser amados<\/strong>. Es lo fundamental para tener paz, para vivir equilibrados, para poder sacar la mejor versi&oacute;n de nuestra vida, para poder dar m&aacute;s sin esperar nada. S&iacute;, <strong>el amor nos salva<\/strong>.<br \/> &nbsp;<br \/> Pero <strong>el amor siempre nos pide m&aacute;s<\/strong>. El amor no es medible. Hoy nos dice Jes&uacute;s: &laquo;<em>Hab&eacute;is o&iacute;do que se dijo: &#8211; Ojo por ojo, diente por diente. Yo, en cambio, os digo<\/em>&raquo;. Jes&uacute;s <strong>no quiere que nos conformemos con los m&iacute;nimos, quiere que aspiremos a la perfecci&oacute;n en el amor<\/strong>.<br \/> &nbsp;<br \/> Se atribuye a Mahatma Gandhi este comentario sobre esa frase del Lev&iacute;tico: &laquo;<em>Ojo por ojo y todo el mundo acabar&aacute; ciego<\/em>&raquo;. Cuando escuchamos hablar de la ley de Tali&oacute;n estamos habituados a pensar en esta f&oacute;rmula hebraica del Lev&iacute;tico, inspirada en la legislaci&oacute;n babil&oacute;nica, como la expresi&oacute;n m&aacute;xima de la dureza y la ausencia de piedad.<br \/> &nbsp;<br \/> Sin embargo, la ley del Tali&oacute;n fue una de las primeras limitaciones al sistema de la venganza y a la intensidad del castigo aplicado al autor del delito. El propio t&eacute;rmino &laquo;Tali&oacute;n&raquo; deriva del adjetivo latino&nbsp;&laquo;talis-tale&raquo;, que significa &laquo;igual&raquo; o &laquo;semejante&raquo;, y hace referencia a la proporci&oacute;n que deben guardar el delito y la pena.<br \/> &nbsp;<br \/> Dice el Lev&iacute;tico: &laquo;<em>Al que lesione a su pr&oacute;jimo se le infligir&aacute; el mismo da&ntilde;o que haya causado<\/em>&raquo;. Lev&iacute;tico 24, 19. Es un sistema m&aacute;s justo que el que exist&iacute;a en el que se pod&iacute;a llegar a una venganza extrema.<br \/> &nbsp;<br \/> Jes&uacute;s no lo desautoriza. Lo que muestra son las cumbres, lo m&aacute;s alto, lo m&aacute;s grande. Est&aacute; bien que se aplique la justicia, lo que corresponde. Lo que ocurre es que <strong>seguir los pasos de Jes&uacute;s exige dar un salto en el vac&iacute;o, tener una audacia infinita y estar dispuestos a amar hasta el extremo.<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> El que quiera seguirle no puede contentarse con una justicia que da a cada uno lo que le corresponde. Estamos ante <strong>la plenitud de la ley<\/strong>. Un amor que no conoce l&iacute;mites. No consiste entonces en dar lo que corresponde, lo m&iacute;nimo, sino en dar lo m&aacute;ximo. Es la magnanimidad de la que tanto hablamos. Queremos tener alma grande. Un alma que no se conforme, que sea capaz de todo, que sue&ntilde;e con lo imposible.<br \/> &nbsp;<br \/> Como dec&iacute;a el Papa Francisco hace unos d&iacute;as: &laquo;<em>Jes&uacute;s propone a quien lo sigue la perfecci&oacute;n del amor: un amor cuya &uacute;nica medida es no tener medida<\/em>&raquo;. Un amor sin medida, una forma de vivir que nos parece imposible.<br \/> &nbsp;<br \/> Porque <strong>tendemos a aplicar la justicia<\/strong>. Si t&uacute; has hecho esto, yo hago algo equivalente, pero no m&aacute;s. No queremos pasar por tontos. <strong>El que da demasiado acaba perdiendo <\/strong>algo. As&iacute; vemos c&oacute;mo muchos matrimonios se enfr&iacute;an en una lucha por ver qui&eacute;n da menos, en definitiva. Porque llevamos cuenta de lo que damos y de lo que recibimos. No damos el cien por cien, s&oacute;lo lo que nos toca, lo que es justo, lo que me han pedido, pero nunca m&aacute;s.<br \/> &nbsp;<br \/> Jes&uacute;s nos pide que seamos capaces de cosas que nos parecen imposibles: &laquo;<em>No hag&aacute;is frente al que os agravia. Al contrario, si uno te abofetea en la mejilla derecha, pres&eacute;ntale la otra; al que quiera ponerte pleito para quitarte la t&uacute;nica, dale tambi&eacute;n la capa; a quien te requiera para caminar una milla, acomp&aacute;&ntilde;ale dos; a quien te pide, dale, y al que te pide prestado, no lo reh&uacute;yas<\/em>&raquo;.<br \/> &nbsp;<br \/> Buscamos protegernos y hoy Jes&uacute;s nos dice que nos desprotejamos. Poner una mejilla al ser golpeados. Y nosotros respondemos con violencia a la violencia. Darle la t&uacute;nica y la capa a quien nos pide la t&uacute;nica. Y nosotros tendemos a no dar siempre todo lo que nos piden. Caminar dos millas con el que nos pide caminar una. Y nosotros no estamos dispuestos a recorrer todo el camino.<\/p>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<p align=\"justify\"> &nbsp;<br \/><strong>Jes&uacute;s nos pide la desproporci&oacute;n<\/strong>. &iquest;Es posible? Es verdad que cuando damos, esperamos que nos agradezcan, que valoren lo que damos y luego nos den lo mismo. Y si no sucede, nos decepcionamos y pensamos que no merece la pena. Eso es envejecer y creer que lo sabemos todo de la vida, que ya nadie nos va a enga&ntilde;ar. As&iacute; nos encerramos en nuestro muro infranqueable.<br \/> &nbsp;<br \/> Hoy Jes&uacute;s, desde la monta&ntilde;a, nos mira con cari&ntilde;o y nos anima a ser como &Eacute;l. Porque cree en nosotros. &iquest;Cu&aacute;l es nuestra medida? Nuestra medida debe ser, no lo que nos d&eacute; el otro. Ni siquiera lo que nosotros podemos dar. <strong>Nuestra medida es &Eacute;l<\/strong>. La medida de nuestro coraz&oacute;n debe ser la del suyo.<br \/> &nbsp;<br \/> En realidad, cuando Jes&uacute;s habla de poner la otra mejilla, de acompa&ntilde;ar dos millas, de dar la capa y la t&uacute;nica, de amar a los enemigos, est&aacute; hablando de &Eacute;l. Jes&uacute;s no s&oacute;lo nos dej&oacute; palabras, nos dej&oacute; su testimonio. &Eacute;l vivi&oacute; as&iacute; aqu&iacute; en la tierra.<br \/> &nbsp;<br \/> Nos ense&ntilde;&oacute; que con cinco panes y dos peces podemos alimentar a cinco mil y no tenemos que agobiarnos. Nos mostr&oacute; que un poco de barro y saliva devuelven la vista, siempre que tengamos fe.<br \/> &nbsp;<br \/> Nos hizo ver que una bendici&oacute;n permite recuperar la capacidad para andar cuando confiamos. Nos ense&ntilde;&oacute; que el que guarda su vida la pierde y el que la regala con generosidad la gana para la eternidad. Nos dej&oacute; su vida como camino, sus pasos como huellas sobre las que caminar. Hizo de sus palabras fuente de vida y de su mirada un puente hacia Dios Padre.<br \/> &nbsp;<br \/> En &Eacute;l se hizo vida lo que dijo en aquel monte. &Eacute;l camin&oacute; dos millas cuando le pidieron caminar una. Ofreci&oacute; su mejilla en silencio cuando le golpeaban e insultaban, sin defenderse nunca. <strong>&Eacute;l dio al que le ped&iacute;a prestado y su vida fue siempre oblaci&oacute;n y entrega, no se guard&oacute; nada. <\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Hoy nos dice Jes&uacute;s: &laquo;<em>Hab&eacute;is o&iacute;do que se dijo: &#8211; Amar&aacute;s a tu pr&oacute;jimo y aborrecer&aacute;s a tu enemigo. Yo, en cambio, os digo: Amad a vuestros enemigos, y rezad por los que os persiguen. As&iacute; ser&eacute;is hijos de vuestro Padre que est&aacute; en el cielo, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y manda la lluvia a justos e injustos. Porque, si am&aacute;is a los que os aman, &iquest;qu&eacute; premio tendr&eacute;is? &iquest;No hacen lo mismo tambi&eacute;n los publicanos? Y, si salud&aacute;is s&oacute;lo a vuestros hermanos, &iquest;qu&eacute; hac&eacute;is de extraordinario? &iquest;No hacen lo mismo tambi&eacute;n los gentiles?&raquo;.<\/em> Mateo 5, 38-48.<br \/> &nbsp;<br \/> Es por eso que <strong>la medida del amor es el amor sin medida<\/strong>, un amor sin l&iacute;mites. <strong>Un amor que ame a los que no nos aman. Parece imposible. Un amor que no muere al entregarse<\/strong>. Hemos escuchado: &laquo;<em>No odiar&aacute;s de coraz&oacute;n a tu hermano. No te vengar&aacute;s ni guardar&aacute;s rencor a tus parientes, sino que amar&aacute;s a tu pr&oacute;jimo como a ti mismo. Yo soy el Se&ntilde;or<\/em>&raquo;. Lev&iacute;tico 19, 1-2.17-18. Un amor que al amar no se empobrece, al contrario, se enriquece.<br \/> &nbsp;<br \/> Como dec&iacute;a el Padre Kentenich: &laquo;<em>Un hombre que ama, que ha puesto su amor en el coraz&oacute;n de Dios, participa de la inmensa riqueza del amor de Dios. Si hay algo que no empobrece es amar, es regalar la calidez del coraz&oacute;n<\/em>&raquo;<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\" title=\"\">[1]<\/a>. Es un amor diferente, &uacute;nico, imposible. Un amor que hace plena la ley. Un amor que nos hace m&aacute;s libres para dar.<\/p>\n<div>\n &nbsp; <\/p>\n<hr align=\"left\" size=\"1\" width=\"33%\" \/>\n<div id=\"ftn1\">\n <a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\" title=\"\">[1]<\/a> J. Kentenich,<br \/>\n <em>Kentenich Reader<\/em>, Tomo I, 63\n <\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Carlos Padilla Esteban A veces nos da miedo amar. Porque nos compromete, porque creamos expectativas que luego no logramos satisfacer, porque nos exigen. El amor es lo que m&aacute;s nos realiza como personas. S&oacute;lo nos basta amar y ser amados para ser felices. &nbsp; Nos sobra todo lo que tenemos, aunque a veces, tratando &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-amor-basta-pero-siempre-pide-mas\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abEl amor basta&#8230; pero siempre pide&nbsp;m\u00e1s\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-30777","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30777","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=30777"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30777\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=30777"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=30777"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=30777"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}