{"id":30778,"date":"2016-06-11T01:40:53","date_gmt":"2016-06-11T06:40:53","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/dios-en-ti-aqui-y-ahora\/"},"modified":"2016-06-11T01:40:53","modified_gmt":"2016-06-11T06:40:53","slug":"dios-en-ti-aqui-y-ahora","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/dios-en-ti-aqui-y-ahora\/","title":{"rendered":"Dios en ti, aqu\u00ed y&nbsp;ahora"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Carlos Padilla Esteban<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\"> Este domingo escuchamos lo que somos. Dios nos dice que somos santos: &laquo;<em>Ser&eacute;is santos, porque Yo, el Se&ntilde;or, vuestro Dios, soy santo<\/em>&raquo;. Dios ha puesto su gloria en nuestro coraz&oacute;n, ha sembrado su vida divina en el alma. Somos santos porque &Eacute;l mismo es santo.<br \/> &nbsp;<br \/> San Pablo a&ntilde;ade que somos templos de Dios: &laquo; <em>&iquest;No sab&eacute;is que sois templo de Dios y que el Esp&iacute;ritu de Dios habita en vosotros? El templo de Dios es santo: ese templo sois vosotros. Que nadie se enga&ntilde;e. Si alguno de vosotros se cree sabio en este mundo, que se haga necio para llegar a ser sabio. Porque la sabidur&iacute;a de este mundo es necedad ante Dios<\/em>&raquo;. 1 Corintios 3, 16-23.<br \/> &nbsp;<br \/> Se trata de <strong>anhelar y cuidar la intimidad con el Se&ntilde;or<\/strong>. Se trata de <strong>vivir en el propio templo de nuestra carne en profunda uni&oacute;n con Dios<\/strong>. &Eacute;l habita en nosotros y nuestra vida cambia.<br \/> &nbsp;<br \/> Pero <strong>a veces ese templo no tiene orden, falta la paz, hay suciedad<\/strong> y obst&aacute;culos que no nos dejan subir m&aacute;s alto. El alma nos pesa. Nos pesa y tira de nosotros hacia abajo, hacia la tierra en lugar de aspirar al cielo. Nos esclavizamos torpemente. Queremos aprender a amar en Dios y nos amamos a nosotros ego&iacute;stamente.<br \/> &nbsp;<br \/> Queremos aprender a perfeccionarnos en el amor. Escrib&iacute;a Lope de Vega: &laquo; <em>&iquest;C&oacute;mo podr&eacute;, Se&ntilde;or, querer quereros cuanto deseo por poder serviros? &iquest;Qu&eacute; l&aacute;grimas, qu&eacute; afectos, qu&eacute; suspiros derramar&eacute;, tendr&eacute;, dar&eacute; por veros? &iquest;C&oacute;mo podr&aacute; mi alma recibiros, siendo tan imposible mereceros? &iquest;C&oacute;mo las tiernas quejas que os env&iacute;o, podr&aacute;n, Jes&uacute;s dulc&iacute;simo, obligaros?, mas, &iquest;qu&eacute; os pregunto yo? &iexcl;Qu&eacute; desvar&iacute;o! Amaros quiero ya, no preguntaros, porque el modo de amaros, Jes&uacute;s m&iacute;o, Bernardo dice que es sin modo amaros<\/em>&raquo;.<br \/> &nbsp;<br \/> S&iacute;, <strong>no nos sentimos dignos de su presencia y la anhelamos. Queremos aprender a rezar, a ver a Dios en nuestra vida, a amarlo en el templo de nuestro coraz&oacute;n<\/strong>.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Est&aacute; en lo humano, en lo cotidiano<\/strong>, en nuestra vida tantas veces rutinaria. S&iacute;, aunque nos gusten las cosas espectaculares y los encuentros de Dios extraordinarios, <strong>Dios nos habla en nuestra propia vida, en el templo santo del alma, lleno de amores y desamores humanos<\/strong>, lleno de encuentros y desencuentros, de decisiones acertadas y desvar&iacute;os, lleno de rutina. All&iacute; est&aacute; Dios aguardando, queriendo habitar nuestro coraz&oacute;n.<br \/> &nbsp;<br \/> As&iacute; es Dios que nos busca y nos ama cada d&iacute;a. Quiere que seamos un templo habitable, porque cuando &Eacute;l habita todo cambia.<br \/> &nbsp;<br \/> Un poema del padre Joaqu&iacute;n Allende dice as&iacute;: &laquo;<em>Muro de hielo, torrente de monta&ntilde;a, bajando desbocado, sin remansos ni playas, as&iacute; era mi alma antes de que T&uacute; llegaras, antes de tu vida sosteniendo la m&iacute;a, antes de tu barca, tomando posesi&oacute;n de mi historia. Desde cuando acept&eacute;, que me alzaras como r&iacute;o en el hueco de tu mano, para hacerme el alma navegable con la temperatura de tu paz. Desde entonces pueden recorrerme los nav&iacute;os y los d&eacute;biles, sin peligro de encallar en mi dureza, pueden recorrerme a su velocidad mejor, pueden por merced tuya Mar&iacute;a, pueden dentro de m&iacute;, pueden dentro de m&iacute;, alcanzar, el oc&eacute;ano del Padre<\/em>&raquo;.<br \/> &nbsp;<br \/> Nuestra alma, cuando no habita Dios en ella, es un muro de hielo, un torrente en crecida. Imposible navegarla. Todo es as&iacute; <strong>hasta que Mar&iacute;a, hasta que Dios, habitan en nuestro interior y nos hacen navegables.<\/strong> Es el sentido de nuestra vida. Ser un mar navegable en el que muchos puedan encontrarse con Dios, descansar en su regazo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Carlos Padilla Esteban Este domingo escuchamos lo que somos. Dios nos dice que somos santos: &laquo;Ser&eacute;is santos, porque Yo, el Se&ntilde;or, vuestro Dios, soy santo&raquo;. Dios ha puesto su gloria en nuestro coraz&oacute;n, ha sembrado su vida divina en el alma. Somos santos porque &Eacute;l mismo es santo. &nbsp; San Pablo a&ntilde;ade que somos &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/dios-en-ti-aqui-y-ahora\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abDios en ti, aqu\u00ed y&nbsp;ahora\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-30778","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30778","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=30778"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30778\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=30778"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=30778"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=30778"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}