{"id":30780,"date":"2016-06-11T01:40:57","date_gmt":"2016-06-11T06:40:57","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-herida-fuente-de-vida\/"},"modified":"2016-06-11T01:40:57","modified_gmt":"2016-06-11T06:40:57","slug":"la-herida-fuente-de-vida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-herida-fuente-de-vida\/","title":{"rendered":"La herida, fuente de&nbsp;vida"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Carlos Padilla Esteban<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">&iexcl;Qu&eacute; importantes son nuestras heridas! De la herida puede brotar la vida, surgir la esperanza, de la herida, que causa tanto dolor y a veces uno siente la tentaci&oacute;n de taparla, esconderla, negarla.<\/p>\n<p align=\"justify\">Dios nos usa en nuestra herida, no a pesar de ella. Nuestra herida puede ser fuente de vida; la herida del costado abierto de Cristo es fuente de vida. Nuestra propia herida cuando la aceptamos y la besamos, Dios la usa y es fuente de vida.<\/p>\n<p align=\"justify\">Dios no niega nuestra herida cuando quiere dar vida a partir de nuestro s&iacute;. No construye sobre un alma sin pecado, salvo en el caso de Mar&iacute;a. No, <strong>Dios nos acepta como somos y no se averg&uuml;enza de nuestra herida. Al contrario, se sirve de ella. <\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\">Pensamos con frecuencia que Dios ama s&oacute;lo nuestras virtudes y aprovecha s&oacute;lo lo que hacemos bien, esos talentos que ha puesto en el alma. Si cantamos bien, nos usar&aacute; para lograr que otros se enamoren de &Eacute;l gracias a nuestra voz. Si somos genios en la inform&aacute;tica, usar&aacute; este talento tan pr&aacute;ctico para evangelizar de esta manera. Pero <strong>nos cuesta comprender que Dios quiera usar nuestra limitaci&oacute;n, nuestra debilidad<\/strong>, aquella herida que queremos olvidar, para dar vida en abundancia a otros.<\/p>\n<p align=\"justify\">Dios utiliza el barro de la historia personal para gestar una obra de arte. La herida, la ruptura, se convierten en puente, en camino de santidad. Sin nuestra herida Dios no puede dar vida a otros. Porque la herida se convierte en puerta de entrada, para que Dios entre y para que otros se acerquen. Porque nuestra herida nos hace humildes y m&aacute;s misericordiosos y hace que juzguemos la realidad desde la peque&ntilde;ez, y no desde el orgullo.<\/p>\n<p align=\"justify\">Ya est&aacute; bien de formular ideales que no son nuestros, sino tomados de las vidas de los santos, o creados mirando un ideal que est&aacute; tan lejos de nosotros, que tal vez nunca nos pertenezca. Ideales que nos rompen por dentro porque nos recuerdan continuamente la desproporci&oacute;n entre lo que anhelamos y lo que somos.<\/p>\n<p align=\"justify\">Partamos de nuestra propia herida, de nuestra vida tal y como es, de nuestra peque&ntilde;ez que sue&ntilde;a con las alturas.&nbsp;Entendamos que desde esa herida, desde lo m&aacute;s hondo de nuestro dolor, de esa historia de la que nos avergonzamos muchas veces, es desde donde Dios comienza a tallar la verdadera obra maestra que quiere hacer con nosotros.<\/p>\n<p align=\"justify\">Esa herida, de la que a lo mejor nunca nos atrevamos a hablar en p&uacute;blico es nuestra fuente de vida y nuestro camino de salvaci&oacute;n.<br \/>\n<strong>Aceptemos nuestra historia<\/strong>, s&iacute; podemos llegar a querer nuestra propia carne, con la que Dios har&aacute; maravillas. Pensemos que s&iacute; es posible para Dios hacer cosas imposibles. &Eacute;l puede hacerlo todo bien a partir de nuestra pobreza. As&iacute; lo hizo Dios con Mar&iacute;a, desde su peque&ntilde;ez. As&iacute; lo ha vuelto a hacer siempre con los santos.<\/p>\n<p align=\"justify\">Vivir as&iacute; nos har&aacute; m&aacute;s misericordiosos, m&aacute;s humanos, m&aacute;s humildes, m&aacute;s alegres porque no tendremos que defendernos de nadie.<\/p>\n<p align=\"justify\">A veces valoramos mucho los talentos y nos centramos en las capacidades. El que habla bien, el que tiene una vida maravillosa, el que escribe de forma incre&iacute;ble, el que da testimonios maravillosos, el que canta como los &aacute;ngeles, el que dirige bien los grupos, el que ha le&iacute;do muchos libros y sabe exponerlos, etc. Nos atrae la perfecci&oacute;n, no podemos remediarlo. La originalidad atractiva parece que ser&aacute; m&aacute;s fecunda y despreciamos al que no sabe tanto, al que no destaca, al que parece no tener tantos talentos, al que es torpe, al que est&aacute; muy herido.<\/p>\n<p align=\"justify\">No buscamos la eficiencia, no pretendemos que todo resulte bien, ser unos perfectos ejecutores de eventos. No queremos ser selectivos, buscando s&oacute;lo esas &eacute;lites que conduzcan a las masas. Porque &eacute;se no fue el camino que sigui&oacute; Jes&uacute;s en su vida. Jes&uacute;s se rode&oacute; de pecadores y personas rechazadas, heridas, enfermas. Nosotros so&ntilde;amos con tener un coraz&oacute;n abierto y misericordioso como el de Cristo. Un coraz&oacute;n que mire al hombre como lo mira Jes&uacute;s, como lo mira Mar&iacute;a.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Carlos Padilla Esteban &iexcl;Qu&eacute; importantes son nuestras heridas! De la herida puede brotar la vida, surgir la esperanza, de la herida, que causa tanto dolor y a veces uno siente la tentaci&oacute;n de taparla, esconderla, negarla. Dios nos usa en nuestra herida, no a pesar de ella. 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