{"id":30783,"date":"2016-06-11T01:41:02","date_gmt":"2016-06-11T06:41:02","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/no-llores-lucha\/"},"modified":"2016-06-11T01:41:02","modified_gmt":"2016-06-11T06:41:02","slug":"no-llores-lucha","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/no-llores-lucha\/","title":{"rendered":"No llores: \u00a1lucha!"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Carlos Padilla Esteban<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">Una persona comentaba de pasada algo que me llam&oacute; la atenci&oacute;n: &laquo;Aquello que no me cuesta, no vale&raquo;. Me dio qu&eacute; pensar esta afirmaci&oacute;n. &iquest;Lo que no nos cuesta no vale nada? &iquest;A los ojos de Dios no vale nada hacer algo que nos agrada? Me sorprendi&oacute;.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nEs cierto que en ocasiones se nos mete en el alma esa forma de pensar y nos convencemos de que s&oacute;lo lo que nos cuesta es meritorio. Despreciamos as&iacute; aquello que nos gusta, lo que nos agrada, lo que no nos exige nada. Nos parece que no tiene valor.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nTal vez lo hacemos as&iacute; porque aplicamos nuestra propia experiencia. <strong>Pensamos que el amor m&aacute;s grande es el que es capaz de sacrificarse y renunciar.<\/strong> Vemos m&aacute;s meritoria una vida llena de esfuerzos, sufrida, sacrificada, que una vida aparentemente m&aacute;s f&aacute;cil. Pensamos que el cielo del primero ser&aacute; mejor, de cinco estrellas.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nEs verdad que el amor que se sacrifica y renuncia es grande, muy grande. Pero <strong>no es labor nuestra comparar amores y juzgar santidades.<\/strong><br \/>\n&nbsp;<br \/>\nEstamos siendo muy generosos cuando renunciamos y nos sacrificamos por amor, cuando damos la vida gota a gota por ese Dios que nos ama y por esas personas a las que amamos. Pero <strong>siempre y cuando lo hagamos obedeciendo a Dios<\/strong>, siguiendo sus pasos. Ese s&iacute; sacrificado es muy loable.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nPero <strong>tambi&eacute;n hay momentos de paz y de luz, en los que amamos y somos amados, en los que vivimos la vida con alegr&iacute;a disfrutando cada momento, cada conversaci&oacute;n, cada risa<\/strong>. S&iacute;, hay momentos de luz que son muy valiosos a los ojos de Dios.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nPorque a <strong>&Eacute;l le agrada todo lo que hago por amor, me cueste o no me cueste<\/strong>. Se conmueve ante la entrega diaria con alegr&iacute;a. Aunque a veces pensamos que el que m&aacute;s se esfuerza y sacrifica es el que m&aacute;s ama. Y <strong>si hay que elegir entre dos bienes elegimos el que m&aacute;s cuesta, porque pensamos que a Dios le gusta m&aacute;s<\/strong>.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nEl Dios de Jes&uacute;s, ese Dios del que nos habla en las Bienaventuranzas, ese Dios al que seguimos y amamos, ese Dios que nos habla en el Serm&oacute;n de la Monta&ntilde;a, es <strong>un Dios que se alegra con nuestra vida y quiere siempre nuestro bien<\/strong>.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nEs el Dios que nos ense&ntilde;a a vivir y a disfrutar la vida, que <strong>nos hace alegrarnos en las p&eacute;rdidas con las peque&ntilde;as ganancias y nos alegra la vida incluso en el dolor<\/strong>.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nTiene que ver con lo que dec&iacute;a una persona al referirse a la actitud que deber&iacute;amos tener en nuestra vida: &laquo;<em>No llores por lo que perdiste, lucha por lo que te queda. No llores por lo que ha muerto, lucha por lo que ha nacido en ti. No llores por quien se ha marchado, lucha por quien est&aacute; contigo. No llores por quien te odia, lucha por quien te quiere. No llores por tu pasado, lucha por tu presente. <strong>No llores por tu sufrimiento, lucha por tu felicidad<\/strong>. Con las cosas que a uno le suceden vamos aprendiendo que nada es imposible de solucionar, s&oacute;lo sigue adelante<\/em>&raquo;.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nPero <strong>tenemos la tentaci&oacute;n de vestir a Dios con nuestra forma de pensar<\/strong>. Lo maniatamos a nuestra manera y as&iacute; no nos abrimos a la gracia de un Dios que es amor y se alegra con la entrega sencilla de sus hijos.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nDejamos de creer en un Dios que quiere nuestro bien, nuestra felicidad y plenitud y no desea que nos ahoguemos en las dificultades de la vida. No quiere que veamos toda nuestra vida como un muro infranqueable, como una batalla en la que nunca venceremos.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nAl fin y al cabo <strong>el camino de la vida, aunque a veces no lo parezca, es m&aacute;s sencillo de lo que pensamos<\/strong>. Consiste en luchar por lo que nos queda, por lo que est&aacute; vivo, por las personas con las que caminamos, por el presente y el futuro, por la felicidad que es una gracia. Luchar siempre, siguiendo sus deseos, obedeciendo su voz.&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Carlos Padilla Esteban Una persona comentaba de pasada algo que me llam&oacute; la atenci&oacute;n: &laquo;Aquello que no me cuesta, no vale&raquo;. Me dio qu&eacute; pensar esta afirmaci&oacute;n. &iquest;Lo que no nos cuesta no vale nada? &iquest;A los ojos de Dios no vale nada hacer algo que nos agrada? 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