{"id":30798,"date":"2016-06-11T01:41:40","date_gmt":"2016-06-11T06:41:40","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/cuanto-rezo-un-padrenuestro-y-ya\/"},"modified":"2016-06-11T01:41:40","modified_gmt":"2016-06-11T06:41:40","slug":"cuanto-rezo-un-padrenuestro-y-ya","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/cuanto-rezo-un-padrenuestro-y-ya\/","title":{"rendered":"\u00bfCu\u00e1nto rezo? \u00bfUn padrenuestro y&nbsp;ya?"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Juan \u00c1vila Estrada<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">Nuestro sue&ntilde;o es crecer, madurar, transformar la vida. Quienes saben que la vida humana es un continuo desarrollar y ser mejores, no se contenta ni acepta jam&aacute;s ser siempre igual, a eso no nos ha llamado Dios.<\/p>\n<p align=\"justify\">El mayor de los retos humanos es poder &ldquo;transfigurar&rdquo; la vida del modo como lo hizo Jes&uacute;s. Pero esa transformaci&oacute;n no fue&nbsp; solo resultado o expresi&oacute;n &nbsp;de su condici&oacute;n divina sino adem&aacute;s fruto del enorme poder de la oraci&oacute;n que incluy&oacute; en su vida como elemento revolucionario &nbsp;de la existencia.<strong> Los cambios en la vida, debemos entenderlo, no derivan solo de la buena voluntad o del continuo ejercicio del cultivo de las virtudes, los verdaderos cambios son una obra del alfarero del cielo.<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\">Con esto podemos descubrir, inicialmente, que<strong> la oraci&oacute;n no est&aacute; hecha para cambiar a Dios sino para cambiarnos a nosotros mismos<\/strong>. Ella no se integra a la espiritualidad como un recurso de apelaci&oacute;n o Dios sino como un &ldquo;modus vivendi&rdquo;, una forma de ser, de actuar, de vivir.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong><em><u>La maestr&iacute;a de Jes&uacute;s, su excelencia en la oraci&oacute;n. <\/u><\/em><\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\">Es interesante leer en el Evangelio c&oacute;mo Jes&uacute;s en el desierto, por la oraci&oacute;n vence y, en la monta&ntilde;a por la oraci&oacute;n se transforma. Todos los seres humanos, como Jes&uacute;s, tenemos las herramientas otorgadas por el mismo Dios&nbsp; con &nbsp;las cuales &nbsp;nos ayuda a rehacer nuestra vida, pero es necesario empezar a utilizarlas del modo correcto y para lo que realmente sirven.<\/p>\n<p align=\"justify\">Quien quiera que su vida se transforme debe ser una persona de oraci&oacute;n. Si lo hici&eacute;ramos &nbsp;con la misma intensidad que Jes&uacute;s lo hizo, nuestra vida ser&iacute;a diferente. <strong>Quien ora, hasta en el rostro se le nota, lo mismo que quien no<\/strong>. El rostro y la sonrisa se vuelven luminosos; los que son de Dios su sola sonrisa ilumina la vida.<\/p>\n<p align=\"justify\">Las acciones de una orante, su mirada, tienen un poder transformador y empiezan a brillar con una luz que no le es propia sino&nbsp; que procede&nbsp; de Jes&uacute;s. Del mismo modo que la luna refleja la luz del sol, el que es De Cristo irradia su gozo.<\/p>\n<p align=\"justify\">&iquest;Cu&aacute;nto tiempo hay que orar? &nbsp;Creo necesario recordar&nbsp; aquella palabra que en distintas ocasiones aparece en la Sagrada Escritura: diezmo. &Eacute;sta, &nbsp;que la&nbsp; hemos reducido a un significado &nbsp;puramente material, econ&oacute;mico, nos indica tambi&eacute;n lo que significa otorgarle &ldquo;tiempo&rdquo; al Se&ntilde;or del tiempo. El significado inicial de la palabra diezmo es &ldquo;d&eacute;cima parte&rdquo;; visto as&iacute;, si un d&iacute;a tiene&nbsp; 24 horas, nuestro &nbsp;tiempo de oraci&oacute;n m&iacute;nimo deber&aacute; ser&nbsp; de 2 horas 40 minutos.<\/p>\n<p align=\"justify\">El d&iacute;a est&aacute; distribuido de una manera tal que, en principio, hay ocho horas para dormir, ocho horas para trabajar y ocho horas para dedicar a la familia y a Dios. <strong>El 10&nbsp; por ciento &nbsp;de ese tiempo pertenece a Dios&nbsp; y quien no se lo da le est&aacute; hurtando algo que le pertenece. Hay un tiempo que es el tiempo de Dios<\/strong> y esa es la oportunidad para lograr que mediante la oraci&oacute;n &Eacute;l pueda ser todo en todos y cada uno de nosotros. Es que no hay vida interior ni&nbsp; espiritualidad sin vida de oraci&oacute;n. Ni el yoga, ni la meditaci&oacute;n trascendental, ni el control mental hacen el efecto que la oraci&oacute;n busca hacer en el hombre.<\/p>\n<p align=\"justify\">No podemos contentarnos con un Padre Nuestro&nbsp; diario, de esos que rezamos afanadamente porque ya nos agarr&oacute; la tarde para las labores de cada d&iacute;a, so pena de morir de inanici&oacute;n espiritual. Del mismo modo que necesitamos mantener el cuerpo con un m&iacute;nimo de &nbsp;tres alimentos diarios, tambi&eacute;n es importante orar con poder para mantener la vida del esp&iacute;ritu.<\/p>\n<p align=\"justify\">En la vida, las decisiones &nbsp;m&aacute;s importantes se toman orando, en la vida uno debe mantener siempre su rostro frente a Dios a trav&eacute;s de la&nbsp; oraci&oacute;n. <strong>La oraci&oacute;n no es para beneficio de Dios, &Eacute;l no es m&aacute;s grande con ella. La oraci&oacute;n transfigura al hombre<\/strong> y le hace ser una nueva creatura.<\/p>\n<p align=\"justify\">Muchas cosas cambian cuando oramos: nuestra forma de pensar, de actuar, pues Dios hace presencia en ella. El esp&iacute;ritu del mal ante un hombre orante, huye, no le resiste le odia y escapa de su presencia.<\/p>\n<p align=\"justify\">Solo de esta manera nos podemos transfigurar y ser criaturas nuevas. Solos no podemos hacerlo ni lo lograremos. La mentalidad que &nbsp;hoy nos vende el mundo&nbsp; es que todo podemos hacerlo solos, que no necesitamos a nadie, que tenemos el poder y que la mente todo lo puede. Esa es la gran mentira del mundo. Nos hacen sentir&nbsp;&nbsp; como s&uacute;per hombres cuando lo que somos es simplemente hombres mortales. &ldquo;Sin m&iacute;, nada pod&eacute;is hacer; permaneced unidos a m&iacute;&rdquo;.&nbsp; (Jn.15).<\/p>\n<p align=\"justify\">Este interruptor de la oraci&oacute;n,&nbsp; dec&iacute;a, da luminosidad al rostro. Uno termina teniendo el rostro que se ha dado a si mismo por su vida y por su actitud ante ella. Las acciones moldean el rostro, lo que hay en el coraz&oacute;n es lo que muestra el rostro. Un constructor de Reino no puede pretender cambiar el mundo y su vida sin recurrir a la oraci&oacute;n permanente, pero ella no puede estar sujeta al p&eacute;ndulo de los estados de &aacute;nimo, de las ganas, &nbsp;ni del sentirse bien. Quien deja su fe al vaiv&eacute;n de sus emociones, no crecer&aacute; nunca.&nbsp; Quien tiene pereza, debe orar, quien se siente triste o molesto debe orar. <strong>No hay nada que deba quitar las ganas de orar, ni siquiera la verg&uuml;enza delante de Dios, <\/strong>pues siempre estar&aacute; el enemigo como le&oacute;n rugiente buscando a quien devorar y haci&eacute;ndonos sentir in&uacute;tilmente miserables e indignos del amor del Se&ntilde;or.<\/p>\n<p align=\"justify\">El que ora vence al maligno, el que ora se transfigura.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Juan \u00c1vila Estrada Nuestro sue&ntilde;o es crecer, madurar, transformar la vida. Quienes saben que la vida humana es un continuo desarrollar y ser mejores, no se contenta ni acepta jam&aacute;s ser siempre igual, a eso no nos ha llamado Dios. 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