{"id":30803,"date":"2016-06-11T01:41:50","date_gmt":"2016-06-11T06:41:50","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/autoeducacion-un-metodo-realista-para-mejorar\/"},"modified":"2016-06-11T01:41:50","modified_gmt":"2016-06-11T06:41:50","slug":"autoeducacion-un-metodo-realista-para-mejorar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/autoeducacion-un-metodo-realista-para-mejorar\/","title":{"rendered":"Autoeducaci\u00f3n, un m\u00e9todo realista para&nbsp;mejorar"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Carlos Padilla Esteban<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">En ocasiones vemos la realidad de una manera determinada y pensamos que es la &uacute;nica. No aceptamos la versi&oacute;n que nos dan los dem&aacute;s sobre nuestra vida, sobre la misma realidad que contemplamos. Creemos que los que est&aacute;n mal son ellos, los que se equivocan, los que llegan tarde, los que no aciertan con sus comentarios, los que no ven bien c&oacute;mo son las cosas.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nVemos la realidad de una manera propia y desconfiamos de los juicios de los otros, de sus puntos de vista, de su mirada. Resaltan colores que no vemos nosotros y ponen el acento en el lugar equivocado. <strong>Se equivocan, pensamos, porque la vida es como nosotros la vemos, no hay duda.<\/strong><br \/>\n&nbsp;<br \/>\n<strong>Hay personas que son incapaces de ver que lo que hacen no es correcto<\/strong>. No por maldad, ni porque se justifiquen, simplemente porque no son capaces de ver su vida con algo de perspectiva y objetividad. No aceptan las cr&iacute;ticas y, cuando cuentan su problema, parece que se refieren a otra persona.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nA todos nos puede pasar. Vemos la vida desde nuestro dolor, desde la herida, desde nuestro prejuicio arraigado en el alma, desde los ojos que nuestra historia ha ido modelando.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nY entonces <strong>ya no estamos dispuestos a aprender, ni a mejorar, ni a avanzar. Nos hemos estancado en la idea que tenemos de la vida, de nosotros mismos, y ah&iacute; nos sentimos seguros<\/strong>.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nNo aceptamos la complementaci&oacute;n y rechazamos ese amor que nos exige el cambio. No somos capaces de decir lo que afirmaba una persona: &laquo;<em>Aprend&iacute; que el amor no tiene fronteras ni l&iacute;mites, que el amor despierta amor y que Dios siempre se&nbsp;manifiesta en los m&aacute;s peque&ntilde;os y pobres<\/em>&raquo;.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\n&iquest;Qu&eacute; es lo &uacute;ltimo que hemos aprendido? &iquest;De qui&eacute;n lo aprendimos? &iquest;Cu&aacute;ndo hemos <strong>renunciado a nuestra visi&oacute;n para aceptar la visi&oacute;n de los otros? &iexcl;Qu&eacute; dif&iacute;cil<\/strong>! El color del cristal a trav&eacute;s del cual miramos determina la realidad. &iexcl;Qu&eacute; dif&iacute;cil acoger los comentarios que nos educan y forman, que nos hacen comprender que no hacemos todo bien! &iexcl;Qu&eacute; complicado aceptar los errores, las debilidades y comenzar a cambiar!<br \/>\n&nbsp;<br \/>\n<strong>Por eso es tan importante la autoeducaci&oacute;n, el conocernos y aceptarnos como somos, el so&ntilde;ar con lo que podemos llegar<\/strong> a ser si nos dejamos educar por Dios. El Padre Jos&eacute; Kentenich dec&iacute;a: &laquo;<em>Procuremos tener dominio sobre nosotros mismos. Observemos d&oacute;nde est&aacute; nuestra fortaleza y nuestra debilidad. Si nos conocemos verdaderamente, no arrojaremos tan f&aacute;cilmente piedras al pr&oacute;jimo, porque en &eacute;l tambi&eacute;n hay una mezcla distinta a la m&iacute;a<\/em>&raquo;<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\" title=\"\">[1]<\/a>.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\n&iquest;Cu&aacute;les son nuestras fortalezas? &iquest;D&oacute;nde se encuentran nuestras debilidades? <strong>Nos cuesta conocernos de verdad, entender la mezcla de pasiones que hay en el alma, vislumbrar el sue&ntilde;o que Dios ha sembrado en el coraz&oacute;n y acogerlo con pasi&oacute;n.<\/strong><br \/>\n&nbsp;<br \/>\nDec&iacute;a el Padre Kentenich: &laquo;<em>Dios nos ha dado pasiones a modo de ayuda y apoyo. De ah&iacute; que el sentido de <strong>la educaci&oacute;n no sea extirpar sino ennoblecer<\/strong>. Algunos entienden las palabras &lsquo;desp&oacute;jense del hombre viejo&rsquo;, como si la educaci&oacute;n consistiera &uacute;nicamente en un continuo despojo. En dicha cita paulina se dice tambi&eacute;n &lsquo;rev&iacute;stanse del hombre nuevo&rsquo;. La principal tarea de la autoeducaci&oacute;n consiste en el revestirse<\/em>&raquo;<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\" title=\"\">[2]<\/a>. Revestirnos de Cristo, dejar que Cristo tome posesi&oacute;n de nuestra vida, cargada de pasiones, cargada de fuerzas y debilidades. Autoeducar es encauzar, conducir, respetar.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nDec&iacute;a Menapace, un monje benedictino: &laquo;<em>Todos estamos en el camino de aprender todos los d&iacute;as a ser mejores y de entender que a esta vida vinimos a tres cosas: <\/em><br \/>\n&nbsp;<br \/>\n<em>-a aprender a amar <\/em><br \/>\n&nbsp;<br \/>\n<em>-a dejar huella <\/em><br \/>\n&nbsp;<br \/>\n<em>-a ser felices <\/em><br \/>\n&nbsp;<br \/>\n<em>La trascendencia y el darle sentido a lo que hacemos<\/em>&raquo;.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\n<strong>De eso se trata. De amar, de dejar huella con nuestra entrega, y ser felices<\/strong>. Se trata de descubrirnos cada ma&ntilde;ana y empezar un camino nuevo. Siempre dispuestos a cambiar el rumbo, con un alma flexible y un coraz&oacute;n abierto a lo que Dios quiera mostrarnos.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nComo dec&iacute;a Rafael Nadal al comentar sobre los tenistas j&oacute;venes: &laquo;<em>Lo normal es que uno mejore siendo humilde, con gente adecuada a tu alrededor que no haga pensar que eres una estrella antes de serlo. Si no eres capaz de continuar mejorando tendr&aacute;s menos opciones. Si no eres capaz de hacer cosas nuevas, las que ya hac&iacute;as bien las acabar&aacute;s haciendo algo peor<\/em>&raquo;.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nEs el sentido de nuestro camino. Podemos mejorar, descubrir nuevos caminos, arriesgar sabiendo que podemos perder, luchar y esforzarnos porque la vida exige entrega. Cuando nada damos, cuando no sembramos, nada nos llegar&aacute; de lo alto. <strong>Sin esfuerzo y lucha no hay victoria. <\/strong><br \/>\n&nbsp;<br \/>\nQueremos conocernos y saber lo que podemos llegar a dar en esta vida. <strong>Queremos llegar a lo m&aacute;s profundo del alma<\/strong>, ara&ntilde;ar la coraza que esconde el coraz&oacute;n y saber <strong>qui&eacute;nes somos de verdad, en lo m&aacute;s hondo<\/strong>.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nLo que sucede es que, <strong>como no nos conocemos de verdad, nunca estamos satisfechos con lo que hacemos<\/strong>. Pensamos que ser&iacute;amos m&aacute;s felices tal vez en otro lugar, haciendo otras cosas, con otras personas m&aacute;s adecuadas. Tal vez so&ntilde;ando otros sue&ntilde;os e ideando otros proyectos. No s&eacute;, algo que nos deje satisfechos.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nUna persona me comentaba que cuando era joven siempre pensaba: &laquo;<em>Yo quiero hacer algo grande con mi vida<\/em>&raquo;. Con el paso de los a&ntilde;os, rondando los cincuenta, ve&iacute;a que no hab&iacute;a hecho nada grande, nada importante. Y se sent&iacute;a insatisfecho. Creemos entonces que estar satisfechos es la meta &uacute;ltima de nuestra vida, la meta de la autoeducaci&oacute;n.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nUna persona comentaba: &laquo;<em>El coraz&oacute;n nos hace creer que no hacemos lo suficiente, hace que siempre estemos buscando m&aacute;s y m&aacute;s, insatisfechos, no d&aacute;ndonos cuenta de que Dios ya nos ha marcado un camino y nos ha dado una misi&oacute;n. Tenemos mucho donde actuar en el d&iacute;a a d&iacute;a, con personas que Dios nos pone delante, para que las cuidemos<\/em>&raquo;.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nEs as&iacute;. <strong>Dios nos pone donde nos pone y nos da las personas que necesitamos para ser felices, para amar m&aacute;s, para dar m&aacute;s<\/strong>. Algo grande puede ser algo que los dem&aacute;s no vean, algo que no sea noticia y sobre lo que no valga la pena hacer una pel&iacute;cula. Pero puede que sea grande para Dios si justamente estamos haciendo lo que &Eacute;l nos pide.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nY en el fondo, quiz&aacute;s Dios no quiere que estemos satisfechos. Porque <strong>la satisfacci&oacute;n nos estanca<\/strong>, nos inmoviliza y nos hace pensar que ya estamos en el cielo, que ya no hay nada por lo que luchar. La insatisfacci&oacute;n, por el contrario, nos permite seguir en b&uacute;squeda, avanzando, caminando, luchando cada d&iacute;a.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nPero tambi&eacute;n es verdad que esa insatisfacci&oacute;n puede hacernos ir por la vida inquietos, buscando, continuamente tristes, taciturnos. Nos olvidamos de algo importante: <strong>somos portadores de la eternidad, caminantes del cielo. Vivimos en la frontera de lo eterno<\/strong>, como me comentaba el otro d&iacute;a una persona. Tenemos una misi&oacute;n y Dios nos dar&aacute; la fuerza para cumplirla. Sembramos para el cielo, y eso nos deja m&aacute;s tranquilos.<\/p>\n<div>\n<hr align=\"left\" size=\"1\" width=\"33%\" \/>\n<div id=\"ftn1\">\n\t\t<a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\" title=\"\">[1]<\/a> J. Kentenich, <em>Kentenich Reader<\/em>, Tomo III<\/div>\n<div id=\"ftn2\">\n\t\t<a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\" title=\"\">[2]<\/a> J. Kentenich, <em>Kentenich Reader<\/em>, Tomo III<\/div>\n<\/div>\n<p align=\"justify\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Carlos Padilla Esteban En ocasiones vemos la realidad de una manera determinada y pensamos que es la &uacute;nica. No aceptamos la versi&oacute;n que nos dan los dem&aacute;s sobre nuestra vida, sobre la misma realidad que contemplamos. 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